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BEA MILLÓN: TIERRA CONDENADA

Por Andrea Ancira | Curadora

Para el pueblo colonizado, el valor más esencial,
por ser el más concreto,
es primordialmente la tierra.

Frantz Fanon


En un paisaje lunar de líneas concéntricas se escucha a lo alto de las montañas un traqueteo de piedras en movimiento. Oteo el horizonte sin encontrar el peñasco del que provienen. Una densa nube amarilla –a veces cobriza– rellena el valle. En la cima de la montaña, veo una excavadora empujando cuerpos granulares; estos se deslizan y después de pasar por un aparato vibratorio que calibra su radio, caen sobre otra máquina apoyada en una montaña blanda que los organiza en montículos. Las líneas que marcan la superficie de la montaña son huellas de este proceso, son cicatrices.  

Somos seres minerales. Los minerales son una de las materialidades sobre las que se sustentan nuestros cuerpos. Sin embargo, en un mundo supeditado a necro-economías de acumulación, éstos se distribuyen y atraviesan los cuerpos de manera violenta y desigual. La minería a cielo abierto es una forma de saqueo que se inscribe en el marco del imperialismo ecológico.

En México, se ha consolidado como modelo de acumulación neocolonial por excelencia, sobre todo en los últimos treinta años. A pesar de que beneficia principalmente al capital privado, sus aportes fiscales y de empleos son bajos y su presencia aumenta la conflictividad social y la criminalización de defensor*s ambientales. Aun así, es considerada como una industria de utilidad pública y se le da preferencia sobre otros usos del territorio.

Bea Millón y colaborador*s, “Archivo robado de Frisco Tayahua”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024. Foto: Andrea Ancira

Actualmente existen 252 minas de minerales metálicos en el país y 72 son a cielo abierto. El 65% de estas minas se concentran en Sonora, Chihuahua, Durango, Sinaloa y Zacatecas, lo que significa que varios de estos proyectos, operados principalmente por empresas nacionales y canadienses, se encuentran en acuíferos con déficit hídrico.

México es uno de los países de América Latina con mayor inversión en exploración minera y actualmente ocupa los primeros lugares a nivel mundial en extracción de oro, plata, cobre y zinc. En los últimos 25 años, en México se ha extraído cinco veces más oro y plata que durante los tres siglos que duró la Colonia. Mientras el Estado y las élites empresariales presumen de estas cifras, la acumulación por despojo, la explotación de trabajador*s miner*s y la feroz depredación del medio ambiente siguen su curso. 

Este modelo, que organiza el mundo en cuerpos de extracción (cuerpos que extraen y de los que se puede extraer algo), se impone y expande en Latinoamérica como mito de desarrollo, como una promesa insostenible del humanismo colonial. Sus efectos, profundamente devastadores en los cuerpos humanos y no humanos, individuales y colectivos, han forzado el desplazamiento de multitudes que migran ante una tierra condenada queduele y que mata. Frente al saqueo, fisuras de autodeterminación se asoman. Se escuchan murmullos a ras del suelo, subterráneos. Cuerpos colonizados que se hacen escuchar.

Bea Millón y colaborador*s, “Constelación Salaverna”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024. Foto: Marcos Hernández, cortesía del CCEMx
Bea Millón y colaborador*s, “Constelación Salaverna”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024.
Bea Millón y colaborador*s, “Archivo de piedras robadas”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024. Foto: Andrea Ancira

Tierra Condenada, de Bea Millón, es el resultado de la puesta en diálogo y en relación de personas y grupos que acompañan y resisten el embate brutal del extractivismo minero. Este proyecto, que se está exhibiendo en el Centro Cultural de España en México, presenta ocho obras concebidas y producidas en un periodo de seis años en colaboración con activistas y personas directamente afectadas por la minería.

  • Archivo de piedras robadas (2018-22) es un archivo escultórico que, según Bea Millón, “parte del gesto de robar a quien roba”. Conformado por materiales expropiados de tierras concesionadas a empresas mineras, la tecnología del archivo se pone al servicio de la comunidad de defensor*s del territorio como dispositivo de atestiguamiento colectivo y restitución simbólica. Cada una de las piedras que lo conforman representa una historia de resistencia al despojo minero. Se trata de trozos de tierra que activistas ambientales y defensor*s del territorio han recuperado de las tierras que las mineras les han despojado. 

Participantes: Red mexicana de afectados por la minería, Roberto de la Rosa, Rosa Iselda Ojeda, Unión veracruzana de pueblos libres de minería tóxica, JGB, Observatorio de conflictos mineros de Zacatecas, Familia Pasta de Conchos, Frente Popular en defensa del Soconusco 24 de junio, Sebastián Terrones, Otros Mundos Chiapas, Frente Amplio y Bea Millón.

  • Constelación Salaverna (2018-24) es una instalación que parte de la materialidad de la ruina y el escombro para poner en relación experiencias de algunos habitantes de Salaverna afectad*s por la mina Tayahua, operada por la empresa Minera Frisco de Carlos Slim. En 2010, doce años después de haber adquirido esta mina, el Estado le otorgó a Frisco el cambio de uso de suelo para explotar a cielo abierto un yacimiento de cobre ubicado debajo de las casas de los habitantes de Salaverna. Esto le ha permitido a la empresa extraer 42 toneladas de cobre diariamente.

Esta concesión trajo consigo el desplazamiento forzado de los habitantes de la comunidad y una dislocación profunda de su vida social. Para realizar esta instalación, activistas ambientales y defensor*s fueron a Salaverna en 2024 y recolectaron 120 kilos de los escombros del pueblo. A partir de un ejercicio de memoria, a modo de duelo colectivo, cinco familias de Salaverna y activistas inscribieron sobre estos restos experiencias y recuerdos antes de verse forzad*s a desalojar sus viviendas. Esta pieza invita a convivir con el retumbe y el derrumbe, el hundimiento inminente, el desahucio, pero también con la tierra, las flores y las hojas de palma que acompañan la vida de estas personas.

Participantes: Familia Contreras, Sánchez, Martínez, Muñoz, de la Rosa y Bea Millón

Bea Millón y colaborador*s, “A tus ojos, nuestra orilla”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024. Foto: Andrea Ancira
Bea Millón y colaborador*s, “Atestigua-Grieta”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024. Foto: Andrea Ancira
  • A tus ojos, nuestra orilla (2021) es una instalación a piso en la que dos representaciones del territorio se sobreponen: una fotografía aérea de la mina Tayahua y un dibujo de la mina sobre tierra trazado por Roberto de la Rosa, habitante y defensor del territorio en Salaverna. Al poner en relación estos dos puntos de vista del territorio, la pieza nos habla sobre la producción social del espacio. Y es que lo que distingue a estas representaciones, una de otra, no sólo es un modo de ver el espacio, sino un modo de relacionarse con éste.

La representación aérea, comúnmente asociada a las tecnologías militares, nos plantea un espacio como objeto, como geometría, como estética, mientras que el trazo en la tierra nos habla de un espacio vivido, orgánico y encarnado. La transposición de “puntos de vista” también plantea reflexionar sobre que, en todo momento, el testimonio o el atestiguamiento está supeditado a tecnologías de representación, a una especie de prótesis tecnológica originaria que expone la imposibilidad de un testimonio “puro”, “real” o “auténtico”.

Participantes: Roberto de la Rosa y Bea Millón

  • Territorios Encarnados (2018-2024) consiste en una serie de retratos realizados a defensores ambientales que resisten a las empresas mineras en Zacatecas. No se trata de retratos convencionales. Más que pretender captar o enaltecer la esencia, la personalidad o la identidad de las personas fotografiadas, estos retratos muestran la desgarradora imbricación de los cuerpos, los minerales y la tierra en las luchas actuales por la vida en contextos de extracción minera. En cada una de estas imágenes, una silueta ovalada rellena de arcilla atraviesa el cuerpo de l*s defensor*s. Cada una de estas siluetas inscritas en los cuerpos representa el tajo a cielo abierto de la mina a la que cada defensor* se opone.

Fotografías: Bea Millón

  • Atestigua/Grieta (2024) es una pieza que sitúa el territorio como testigo y amplifica su testimonio. Sugiere que el atestiguamiento se produce en el marco de socialidades más-que-humanas, entre lo humano y lo no-humano. Se trata de una reproducción de una grieta ubicada en Salaverna que originalmente tiene un kilómetro de profundidad y más de cuatro kilómetros de largo. Desde 2010, de cara a la oposición del pueblo de Salaverna ante la inminente reubicación y despojo de su comunidad, la minera Frisco implementó estrategias para presionar el desalojo de la población. Una de éstas consistió en detonar explosivos que debilitaran el cerro y desestabilizaran el suelo de la comunidad poniendo en riesgo la vida de habitantes y trabajador*s de la mina. En los últimos años, los hundimientos y las grietas provocadas por estas detonaciones son de tal magnitud que ya no hay espacio habitable. Las grietas se han transformado en socavones sin fondo. 

Participantes: Bea Millón, Intton Godelg

Asesoría: Raquel Buj


Bea Millón y colaborador*s, “Archivo de piedras robadas” y “Territorios encarnados”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024. Foto: Andrea Ancira
Bea Millón y colaborador*s, “Materia Prima”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024. Foto: Andrea Ancira
  • Materia Prima (2018-24) es una pieza en formato de video (27’) que lleva a l* espectador* en una travesía que pasa por el cielo nocturno, los Andes y la piel hasta llegar a los paisajes coloniales mineros mexicanos, para adentrarse en las vetas minerales que componen nuestros cuerpos-territorio. De la mano de saberes de defensores ambientales y pensador*s crític*s, este mediometraje explora la belleza y el despojo de los minerales que circulan por nuestra sangre, se transforman en nuestro respirar y sostienen el legado colonial del sistema-mundo capitalista.

Participantes: Bea Millón, Frida Toimil, Lucía Rodríguez, Melanie Buntichai y Manuel López

  • Archivo robado de Frisco-Tayahua (2018-2021) es un conjunto de fotografías, documentos, hojas de registro, mapas y muestras de tierra de la empresa minera instalada en Tayahua. Estos materiales fueron extraídos por Millón de una bodega abandonada. Algunos de ellos han servido como evidencia legal para demostrar la previa existencia del pueblo de Salaverna una vez que la empresa minera se instalara en ese territorio.
  • Oro y Plata, Hierro y Plomo, Yodo y Litio (2021-24) es una instalación que presenta una selección de imágenes y textos de la publicación homónima editada por Millón, la cual es el resultado de un proceso de investigación artística, editorial y activista en contextos de extracción minera en Chile, Bolivia, Argentina y México. El coro de voces que reúne articula testimonios de personas afectadas por la minería, reflexiones de activistas, historiador*s y miner*s, así como una serie de ejercicios artísticos de acompañamiento a las luchas en defensa de los territorios afectados por la minería. 

Participantes: Sebastián Terrones, Rosa Iselda, Roberto de la Rosa, Doña Pepa, Horacio Machado, Rodolfo Andaur, Claudia Ramos Guilen, Carmen Aliaga, Red Latinoamericana de Mujeres Defensoras Ambientales, Laboratorio de Artes Gráficas del Desierto de Atacama y Bea Millón.

Bea Millón y colaborador*s, “Oro y Plata, Hierro y Plomo, Yodo y Litio”, Vista de la exposición Tierra Condenada en el CCEMx, 2024. Foto: Andrea Ancira

Al ser resultado de un proceso de investigación artística de largo aliento, las piezas de esta exposición instigan a reflexionar sobre el lugar del arte contemporáneo y la academia como espacios de atestiguamiento de luchas por la vida, así como sobre la ambigüedad y los límites potencialmente productivos del testimonio como pretensión empírica de verdad y su representación. 

Además, en su carácter plurivocal, las obras de esta exposición ponen en cuestión la figura individual, solitaria e incluso heroica que suele encarnar “el testigo” en el ámbito jurídico o artístico: una figura que comúnmente ignora el contexto de colectividad y relacionalidad en el que una persona se constituye y se produce como testigo.

Más que pretender dar fe de lo que ha acontecido en los territorios asediados por la minería a cielo abierto, esta exposición articula piezas que invitan a reflexionar lo que implica habitar ese espacio de contigüidad y lo que esa cercanía desencadena a lo largo del tiempo.

El lugar de enunciación de la artista nos invita a preguntarnos sobre la dimensión reparativa que puede o no tener acompañar una lucha social. Al trabajar o colaborar con personas de movimientos de resistencia en los que no está directamente implicado su cuerpo, lo que se pone en marcha es un proceso de atestiguamiento o, como diría Tina Campt, de adyacencia. Es desde esa proximidad que el atestiguamiento se transforma en responsabilidad y en un trabajo que implica ponerse en relación con otr*s, de modo que se valoren y se reparen las historias de despojo.

Las piezas de esta exposición interpelan al público a compartir esa posición de testig*s, a situarse más allá de la seguridad de su propia situación y a cultivar la capacidad de enfrentarse a la precariedad de personas que en este sistema son cuerpos amenazados, cuerpos desechables.

Es en ese trabajo afectivo de atestiguamiento que, según Campt, un* se vuelve capaz de encontrar una proximidad a la situación de otr* y, reconociendo la diferencia y la distancia de las experiencias, actuar para abordarla. En este sentido, las piezas que esta exhibición articula participan de una rotunda negativa a permanecer en silencio frente al extractivismo colonial que, desde hace siglos, es la base material sobre la que se sostiene el despojo, el expolio y el genocidio.

Vista de la exposición Tierra Condenada, de Bea Millón y colaborador*s. CCEMx, 2024. Foto: Andrea Ancira

Bea Millón es artista y dirige la editorial independiente Roza y Quema. Su trabajo aborda y reformula las relaciones con el territorio. A través del análisis y la colaboración entre diversos agentes, acciona proyectos de largo aliento en regiones atravesadas por la extracción y el colonialismo. Transita entre la práctica artística comprometida con conflictos socio-ambientales y trazar vínculos suaves con lo no-humano. Su obra se ha mostrado en festivales, exposiciones, residencias y encuentros internacionales como La Casa Encendida, MACBA, Centro de Cultura Digital, PROYECTOR Festival Internacional de Videoarte, Centro Nacional de las Artes de México, Casa Wabi, HDLU Prsten Gallery Zagreb, EL*C Brussels, TEOR/éTica, Museo Nacional de Concepción de Chile, Salón ACME, Centre Bonlieu France, Museo Nacional del Arte de Bolivia y Centro Cultural Paco Urondo Buenos Aires, IVAM, TEA Tenerife, Salón Silicón, Zentrüm Fur Kunst und Urbanistik Berlin, Wolfart Project Spaces Rotterdam, CENAR, Palazzio Montevecchio y el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León.

Andrea Ancira García es editora y curadora. Su investigación se sitúa en la encrucijada de la práctica archivística, la edición y la traducción como dispositivos para indagar la memoria, la identidad y las estructuras de poder que sustentan los relatos históricos. Curadora de las muestras Estallar las Apariencias en el Centro de la Imagen, CDMX (2018), Réplicas: Apuntes sobre una historia material en el Ex Teresa Arte Actual, CDMX (2018), Éclater les Apparances en Villa Vassilieff, París (2019), Escucharnos Decir en el Atrio de San Francisco, CDMX (2020), Disorienting Plans en Aronson Gallery, Nueva York (2022) y Take-Away Archives en Interference Archive, Nueva York (2023). Ha colaborado con el Museo Universitario del Chopo, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, Casco Art Institute, SOMA, La Escuela, Beta-Local, Pagoda Imaginaria, Biquini Wax, Campo de Relámpagos, South as a State of Mind, CAC Brétigny, Kunstlicht, y K-Verlag. En 2017 co-creó la plataforma editorial tumbalacasa ediciones. Actualmente es candidata a doctora e investigadora asociada en la Academia de Bellas Artes de Viena.


BEA MILLÓN: TIERRA CONDENADA

Centro Cultural de España en México, República de Guatemala 18, Centro Histórico de la Ciudad de México.

Del 19 de junio al 8 de septiembre de 2024.

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