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PANAMÁ DEBUTA CON SU PABELLÓN EN LA BIENAL DE VENECIA

UNA MIRADA A LA CRISIS MIGRATORIA

Por primera vez en su historia, Panamá se presenta en la prestigiosa Bienal de Arte de Venecia con su Pabellón Nacional, a través de una exposición colectiva que reúne a cuatro de los principales artistas contemporáneos del país: Brooke Alfaro, Isabel De Obaldia, Giana De Dier y Cisco Merel.

Las obras de estos cuatro artistas se alzan como testimonios artísticos de una realidad frecuentemente ignorada. Titulada Surcos: En el cuerpo y en la tierra, la muestra aborda la actual crisis migratoria, destacando el contexto panameño, específicamente el movimiento masivo de migrantes a través del «Tapón del Darién», una densa selva tropical que se extiende entre Panamá y Colombia. Esta es la única ruta terrestre que conecta Sudamérica con Centroamérica y, solo en el año 2023, fue atravesada por más de 500.000 migrantes y solicitantes de asilo.

Obras de Brooke Alfaro en la exposición “Surcos: En el cuerpo y en la tierra”, Pabellón de Panamá en la 60° Bienal de Venecia, 2024. Foto: Sebastián Icaza. Cortesía: Pabellón de Panamá

SURCOS: EN EL CUERPO Y EN LA TIERRA

Por Ana Elizabeth González, Mónica Kupfer y Luz Bonadíes | Curadoras

En la Bienal de Arte de Venecia 2024, el Pabellón de Panamá emerge como un eco profundo de las huellas perdurables que la migración deja en las personas y en su entorno. Bajo el título de Surcos: En el cuerpo y en la tierra, esta exposición refleja la crisis migratoria actual, con un enfoque particular en el contexto de Panamá, interpretado por cuatro artistas a través de dibujos, pinturas, collages, esculturas de vidrio e instalaciones.

Por su posición geográfica que ofrece un puente entre continentes y un paso expedito entre dos océanos, Panamá siempre ha sido un lugar de tránsito, comercio y contacto cultural. Es un país moldeado por la llegada y el paso de personas desde la época precolombina, durante el periodo colonial y debido a la construcción y administración de su famoso canal interoceánico.

Recientemente, ha recibido la atención del mundo debido al enorme movimiento de migrantes por el “Tapón del Darién”, una tupida selva tropical de unos 26,000 km2 entre Colombia y Panamá. Se trata de la única vía terrestre que conecta Sudamérica con Centroamérica, una travesía desgarradora -sin carreteras, infraestructuras ni servicios; sin seguridad ante la violencia, los peligros o abusos- por donde pasan solicitantes de asilo y migrantes que se dirigen hacia Estados Unidos y otros destinos del norte.

Solo en el año 2023, cruzaron el Darién más de 500.000 personas, un tercio de ellos niños, huyendo de situaciones de violencia y condiciones socioeconómicas adversas que los impulsan a cruzar a pie la mitad del continente.

Obras de Giana De Dier en la exposición “Surcos: En el cuerpo y en la tierra”, Pabellón de Panamá en la 60° Bienal de Venecia, 2024. Foto: Sebastián Icaza. Cortesía: Pabellón de Panamá

En este pabellón, las obras de Brooke Alfaro, Isabel De Obaldía, Cisco Merel y Giana De Dier se entrelazan como testimonios artísticos que llaman la atención hacia una realidad ignorada y, a menudo, invisibilizada.

De Dier explora la historia de la multitudinaria migración de afroantillanos a Panamá a principios del siglo XX y la manera en que han influido en la construcción de la identidad nacional.

Alfaro pinta impresionantes escenas de seres humanos en condiciones hostiles, ya sea abarrotados en botes sobre mares turbulentos o en espesas junglas tropicales. De Obaldía crea una selva inmersiva y sobrecogedora en una instalación que incorpora paisaje, sonido y esculturas en vidrio de figuras humanas.

Por su parte, Cisco Merel presenta grandes superficies de barro, ese lodo tan presente en la travesía del Darién, en dramática combinación con un momento de reflexión personal frente a uno mismo y el sueño -o el espejismo- de un futuro mejor.

Las extraordinarias expresiones artísticas en este pabellón iluminan experiencias ignoradas, marcando un sendero hacia la empatía. Constituyen un llamado a la conciencia, a no relegar al olvido las historias de quienes han enfrentado violencias y dificultades inimaginables en su tránsito hacia mejores circunstancias.

Este espacio aspira a lograr una conexión entre el arte y una realidad actual que solo comprendemos de manera incompleta y fragmentada. Busca convertirse en un eco que reverbera en quienes, al observar, se sumergen en la travesía de aquellos que labran sus propios y muy difíciles caminos, de esos que dejan surcos en el cuerpo y en la tierra.

Selva, de Isabel De Obaldía, en la exposición “Surcos: En el cuerpo y en la tierra”, Pabellón de Panamá en la 60° Bienal de Venecia, 2024. Foto: Sebastián Icaza. Cortesía: Pabellón de Panamá
Selva, de Isabel De Obaldía, en la exposición “Surcos: En el cuerpo y en la tierra”, Pabellón de Panamá en la 60° Bienal de Venecia, 2024. Foto: Sebastián Icaza. Cortesía: Pabellón de Panamá

Isabel De Obaldía (1957)

Al ingresar a esta instalación, los visitantes se encuentran rodeados por una serie de dibujos monumentales. Con trazos sueltos y expresivos, De Obaldía ofrece una inmersión en la selva conocida como el “Tapón del Darién”. Raíces rodeadas de helechos, palmeras entrelazadas con enredaderas y flores silvestres, ríos y cascadas, confrontan directamente al observador o brindan una vista panorámica desde las cimas de montañas.

Las esculturas de vidrio muestran colores y formas dramáticas con superficies talladas y de ricas texturas que generan efectos luminosos. Algunas evocan la vegetación, mientras que otras parecen seres humanos heridos, maltratados o atrapados. El componente auditivo de la instalación envuelve a los espectadores con sonidos de animales, agua y viento, así como pisadas y voces humanas.

Brooke Alfaro, Hibiscus Saint. Cortesía del artista
Brooke Alfaro, The earth shook and the sea raged. Cortesía del artista

Brooke Alfaro (1949)

Los océanos y junglas en las pinturas de Brooke Alfaro no representan paisajes marinos sublimes ni selvas pacíficas. Más bien, son escenarios de grandes dramas humanos, donde individuos vulnerables, a menudo en grupos numerosos, en diversos tipos de botes o envueltos por una naturaleza salvaje, enfrentan un mundo natural agresivo y peligroso.

Aunque las composiciones surgen de su imaginación, el sentido de tragedia omnipresente nos recuerda a las balsas llenas de migrantes —del Mediterráneo o en el Darién— que vemos en fotografías terribles en las noticias hoy en día. Alfaro comenzó a pintar estas escenas ominosas en los años noventa, mucho antes de que las noticias sobre migración a través de Panamá informaran sobre la actual crisis humana de proporciones épicas.

Espejismo del tapón, de Cisco Merel, en la exposición “Surcos: En el cuerpo y en la tierra”, Pabellón de Panamá en la 60° Bienal de Venecia, 2024. Foto: Sebastián Icaza. Cortesía: Pabellón de Panamá

Cisco Merel (1981)

La obra Espejismo del Tapón proporciona una exploración metafórica del viaje que realizan los migrantes a través de la densa e impenetrable selva conocida como el Tapón del Darién. Basada en dos grandes estructuras abstractas en las que la pintura y el pigmento han sido reemplazados por capas de barro, las texturas ásperas de la tierra multicolor que el artista recogió in situ simbolizan los difíciles senderos que los seres humanos han labrado a través de la jungla.

Las estructuras convergen en una cuña blanca central, un triángulo ascendente sugestivo de una travesía con un clímax desconocido. La obra surge como una expresión consciente tanto del viaje colectivo como del sentido individual del anhelo, ofreciendo un testimonio visual y poético del coraje, la resiliencia y la esperanza, encapsulando la esencia de la lucha humana por un futuro mejor y una forma de vida más digna.

Giana De Dier, Everything that is noble and true, collage análogo. Cortesía de la artista

Giana De Dier (1980)

La gran migración de hombres y mujeres afrocaribeños a principios del siglo XX para la construcción del Canal de Panamá provocó una profunda transformación en el país y su composición demográfica. Las oleadas migratorias no solo dejaron una marca perdurable en la historia de la nación, sino que también ejercieron una influencia significativa en su diversidad cultural.

Para aquellos que se atrevieron a aventurarse y trasladarse, el cuerpo migrante se convirtió en un repositorio de crónicas y recuerdos, mientras que los individuos lucharon con el desafío de decidir qué llevar consigo y qué dejar atrás.

La pregunta central se convierte en un dilema conmovedor: ¿cómo conciliar el deseo de preservar la propia identidad con la necesidad apremiante de asimilarse para sobrevivir? A través del collage, De Dier logra una meticulosa recopilación de material de archivo, documentos familiares e historias orales, entretejiéndolos en nuevas narrativas que iluminan la experiencia de los migrantes.


Pabellón de Panamá en la 60ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia
SURCOS: EN EL CUERPO Y EN LA TIERRA

Artistas: Brooke Alfaro, Isabel De Obaldia, Giana De Dier y Cisco Merel
Curadoras: Ana Elizabeth González, Mónica Kupfer y Luz Bonadíes
Comisaria: Itzela Quirós
Sede: Calle San Biasio 2131, Venecia
20 de abril al 24 de noviembre de 2024

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