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SEMBRAR LA DUDA. INDICIOS SOBRE LAS REPRESENTACIONES INDÍGENAS EN COLOMBIA

Ticio Escobar plantea una reflexión acertada cuando propone que hay un “aura diferente” en ciertas imágenes de las culturas indígenas. El crítico paraguayo pone en escena en su libro Aura latente. Estética/Ética/ Política/Técnica uno de los fenómenos más importantes del arte, sobre el cual se ha debatido desde la tradición benjaminiana: “el aura”. Escobar destina esta noción a otras formas poéticas y estéticas en tanto que representaciones de mundos particulares.

El aura en el arte, grosso modo, se entiende como cierta distancia o recogimiento que actúa como un campo de “irradiación lumínica” especial que involucra al espectador cuando se produce el encuentro entre la obra y su mirada.

Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.
Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.

Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia, la imponente exposición abierta hasta el 14 de abril en el Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU), propone reflexionar sobre las producciones culturales indígenas que han sido ignoradas por las narrativas de la historia del arte colombiano.

Así, algunas manifestaciones poéticas y estéticas que integran la exposición irradian ese “aura diferente”, configurando un compendio de imágenes que adquieren una autonomía cultural que las distingue y las sitúa fuera de las corrientes culturales dominantes en la sociedad en la que se exhiben. Son imágenes que se encuentran fuertemente arraigadas a sensibilidades profundas y a las formas de vida condicionadas de las comunidades que las producen, incluso en aquellas que han experimentado el saqueo de sus territorios ancestrales.

No obstante, la exposición no centra su enfoque en la revictimización de lo indígena, sino que se propone actuar como un espacio para el conocimiento, la resignificación, el respeto y el cuidado hacia estas culturas.  

Sembrar la duda es curada por Sigrid Castañeda, Julien Petit y María Wills, respaldada por una «curaduría viva» en la que colaboraron activamente diversas comunidades indígenas desde antes de la apertura de la muestra.

Para la creación del complejo guion curatorial y museográfico se seleccionaron 850 obras de las colecciones del MAMU y del Museo del Oro, que incluyen adquisiciones recientes como Color Amazonía de Susana Mejía, Nay Scrap (Tejiéndome), de Julieth Morales, y Potosí, la hiperbólica montaña de Julián Dupont.

Además, incorporó una constelación de obras que abarcan desde piezas prehispánicas y coloniales del siglo XIX hasta producciones contemporáneas, así como de las colecciones fotográficas y documentales de la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.
Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.

La exposición se estructura en torno a seis líneas de investigación y creación, propuestas por los curadores como «indicios», que revelan la diversidad de las prácticas indígenas en la historia del arte colombiano de la siguiente manera:

Identidades propone hablar de la identidad indígena en plural, reconociendo su carácter múltiple y diverso.

Archipiélago macizo destaca el Macizo colombiano y la ciudad de Popayán como lugares de importancia en el desarrollo del arte moderno y la resistencia política indígena en Colombia.

La imagen fotosensible explora la fotografía del siglo XIX como una herramienta para diferenciar lo indígena de lo occidental.

Naturaleza sagrada reconoce la profunda conexión con la tierra presente en las prácticas sagradas de los pueblos indígenas.

Arte/Sania/Diseño invita a repensar la historia del arte desde la academia, revisando las omisiones de las manifestaciones culturales de los pueblos indígenas.

Y, finalmente, Anacronías sugiere la necesidad de romper con los relatos cronológicos de la historia para explorar nuevas narrativas del pasado.


Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.
Julieth Morales, “La señorita” en «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.
Antonio Caro, Homenaje a Manuel Quintín Lame. Foto: Úrsula Ochoa.

Para conocer más sobre la exposición conversamos con la co-curadora María Wills, quien acaba de dejar el cargo como directora de la Unidad de Artes del Banco de la República para asumir nuevos desafíos profesionales.

¿Cómo nace la idea de abordar el tema de las representaciones indígenas en Colombia?

La idea de la exposición surgió hace cuatro años, cuando llegué a dirigir el museo. Más que una simple idea, era un anhelo profundo que nació de ciertas incomodidades que sentía y que me llevaron a pensar que era necesario replantear el papel de los museos. Creo que la incomodidad es muy oportuna porque nos permite adoptar una mirada crítica respecto a cómo han funcionado los museos y las colecciones en todo el mundo.

La temática indígena es central para un país como Colombia, donde históricamente ha sido abordada de manera aislada en las artes plásticas. En este sentido, llevar a cabo un proyecto ambicioso que implicara el cruce de colecciones y entre diferentes áreas de conocimiento fue de gran importancia.

Claramente se han establecido jerarquías que delinean lo que se considera «alta cultura» y «baja cultura», conceptos que también son heredados del eurocentrismo y de cómo concebimos el arte que proviene de determinados lugares, lo cual fomenta una visión lineal de la historia.

El proyecto Sembrar la duda busca, ante todo, sembrar dudas y abrirse a la posibilidad de contar la historia de manera múltiple, siendo mucho más incluyente y entendiendo el arte desde perspectivas vernáculas, sincréticas y mestizas. Lo mestizo entendido no solo como un concepto de raza, sino como un concepto cultural donde tienen que estar presentes la creación indígena y la creación campesina.

Considero que este proyecto es un manual de buenas prácticas, de cómo el museo tiene que salir de una postura impositiva o jerárquica, y más bien adoptar una actitud humilde y reinventarse como plataforma para otros discursos.

Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.

¿Cuáles fueron los criterios que se utilizaron al momento de seleccionar las 850 piezas para la exposición?

No queríamos reforzar los estereotipos ni crear una exposición que se limitara únicamente a abordar el tema de «lo indígena». Nuestro interés radicaba en ampliar el panorama y fomentar diálogos que cuestionaran la representación preestablecida de esa identidad, generando así una serie de problemáticas en torno a la definición de lo indígena.

Nuestro punto de partida ha sido revisar dentro de la colección los lugares donde se ha representado a los indígenas, y desde ahí ver cómo se han construido las nociones de identidad que, en muchos casos, han resultado en violencia y victimización. Sin embargo, no nos hemos detenido ahí, ya que es fácil caer en la perspectiva del indígena como víctima. Por lo tanto, fue muy valioso conversar con las comunidades para asegurarnos de que la selección de las piezas también reflejara las luchas en curso desde un respeto real. Son múltiples realidades y eso quisimos mostrar.

Por otro lado, durante nuestra investigación y revisión de las obras, notamos una falta de representatividad de artistas indígenas. Por ello, la política de adquisiciones del Banco permitió que obras de más de 30 artistas y colectivos indígenas fueran incluidas, lo cual nos llena de satisfacción en términos de las posibilidades de hacer que la colección sea más plural.

Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Úrsula Ochoa
Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto:
Calima Valle, Vasija antropomorfa, en la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Tatiana Torres/BanRep Cultural.

¿Cuáles fueron los desafíos que enfrentaron al intentar alejarse de lo que llaman la “mirada primitivista” en las representaciones indígenas?

La cuestión de las etiquetas como el primitivismo, la noción de artesanía o arte popular son todas categorías que estamos cuestionando al denominar la muestra Sembrar la duda. Es interesante ver cómo la exposición cuestiona incluso nociones como la autoría, así como aspectos muy esenciales que tienen que ver con la apropiación.

Era muy importante hacer una selección que pudiera generar reflexiones desde la perspectiva de lo moderno, ya que el concepto de modernidad, entendido desde las líneas de Marta Traba, excluyó muchas posibilidades desde la creación y la cultura de los indígenas por considerarlas primitivas o arte popular de una manera peyorativa.

La muestra parte de un lugar muy genuino: desde el artista que se acera a lo indígena como inspiración hasta artistas que estuvieron involucrados mucho más in situ. Sin duda, enunciamos el tema de Los Bachués, un grupo de artistas que trabajó desde una perspectiva política con el tema indígena y que fueron bastante discriminados y aislados por la visión de Marta Traba, cuando, desde allí, había una propuesta moderna sumamente importante.

También lo primitivo se cuestiona cuando revisamos conceptos como artesanía, diseño, arte/sanía, y la palabra arte conectada con el diseño. Los diseñadores gráficos como David Consuegra y Antonio Grass han sido figuras clave al hablar sobre la importancia de lo precolombino como fuente de inspiración. Pero su apropiación que no va hacia “primitivismo”, sino que, por el contrario, consideraban que todo lo precolombino y la creación indígena eran modernos antes de la llegada de lo moderno.

Las disciplinas de las universidades, como pintura, escultura, grabado, están muy arraigadas en el pensamiento de lo que es el arte. Esta muestra trata de reflexionar por qué otras materialidades y otras producciones han sido entendidas desde otro lugar; es una reflexión que se deja abierta como indicio.

Edison Quiñones en la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: María Paula Barreto/BanRep Cultural.
Iván Argote, Señores. Fotografía: Úrsula Ochoa.

¿Cómo se llevó a cabo la «curaduría viva» realizada por comunidades indígenas y de qué manera contribuyó a la exposición?

La curaduría viva se hizo a través de una serie de llamados que involucraron a diversas autoridades, y la persona que nos acompañó durante todo el proceso fue Edison Quiñones. Él recorrió el territorio y recopiló las voces de los mayores, quienes hablaron sobre qué es el arte y cuál es la importancia de su presentación en un museo. Estas voces acompañan la exposición.

Lo importante de la curaduría viva fue que pudimos acercarnos a artistas de diferentes comunidades para que hicieran activaciones a lo largo de la exposición. Este proceso comenzó antes de la inauguración de la muestra en sí misma. La curaduría viva aspiraba desde el principio a que el proceso expositivo se desarrollara con la participación de las comunidades.

Previo a la exposición, se abrieron espacios de pensamiento y diálogo donde surgió la necesidad de que, como curadores, no impusiéramos propuestas rígidas, sino que permitiéramos los «indicios».

Los «indicios» son una forma de sugerir y revitalizar el museo como un espacio de múltiples posibilidades y lecturas que van más allá del simple acto de ver y colgar arte. Se trata de revitalizarlo a través de la danza, el canto, el sonido e incluso invitando a las personas a dormir en el museo rodeadas de plantas, o a escuchar una charla en el mismo patio. Esta es la idea tan bonita de la curaduría viva.

Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.

¿Qué papel desempeñó el diseño expositivo en la experiencia del visitante y en la transmisión de los mensajes de la exposición?

La museografía fue sumamente importante, pues desde el principio supimos que queríamos transmitir por medio de la exposición una sensibilidad y una sensorialidad diferente, orgánica. Nos pareció que la persona que nos acompañara en el proceso debía trabajar a profundidad con comunidades en el territorio y fue así como nos encontramos con la Fundación Organizmo, liderada por Ana María Gutiérrez, que precisamente ha buscado el diálogo entre los conocimientos de las comunidades indígenas y la arquitectura contemporánea.

También se concibió como un espacio que permitiera cuestionar la noción del «cubo blanco» y proponer lugares de transición o «rituales de paso». Además, es importante destacar que se hizo hincapié en la búsqueda de opciones sostenibles. Todas las estructuras de guadua serán reutilizadas; estamos explorando la posibilidad de que, a través de la red cultural del Banco de la República, puedan ser utilizadas en algunas de las sedes regionales. La idea es que todo pueda ser reutilizado para evitar desperdicios. Los materiales utilizados no son tóxicos, por lo que al desmontar la exposición no va a haber todo ese material toxico que generan las exposiciones.

Susana Mejía, Color Amazonía, en «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Gloria González/BanRep Cultural.
Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Juliana Aguirre/BanRep Cultural.

¿Desde qué aspectos la exposición puede contribuir a nuevas interpretaciones del arte colombiano, de las identidades indígenas y de la identidad colectiva en Colombia?

Es innegable que los museos siguen siendo espacios fundamentales para que las nuevas generaciones comprendan tanto la historia de su país como la historia universal. Se presenta una paradoja constante entre la necesidad de repatriar objetos y la búsqueda de formas en que los museos, en colaboración con las comunidades, puedan preservar y cuidar el patrimonio. Las comunidades han expresado su agradecimiento por la exposición, y el público ha disfrutado de la muestra debido al cuidado que se ha tenido en todo el proceso.

Lo más valioso ha sido la idea de que la curaduría sea un espacio de posibilidades para entender cómo los museos han abordado las cosas desde una perspectiva que no siempre ha tenido en cuenta a las comunidades. El respeto y el cuidado han sido los principios rectores aquí, y se espera que sirvan como punto de partida para futuros trabajos en el museo y en otros museos, más allá de que lo indígena se haya convertido en una moda o en una nueva etiqueta. Es importante considerar cuál ha sido el protocolo. Todo el proceso para llegar a esta exposición ha sido un diálogo constante con las comunidades para determinar cómo podían beneficiarse también ellas.

Vista de la exposición «Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia», MAMU, Bogotá, 2023-2024. Foto: Gloria González/BanRep Cultural.

Sembrar la duda. Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia celebra el centenario del Banco de la República. Está abierta al público hasta el 14 de abril de 2024 en el Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU), Bogotá.

Ursula Ochoa

Vive y trabaja en Medellín-Colombia. Magíster en Estética de la Universidad Nacional de Colombia, donde obtuvo la Beca de Facultad. Tiene un pregrado en Artes Plásticas, estudió Periodismo Cultural y Crítica de Arte, Estética y Teoría del Arte del siglo XVIII en la Universidad de Cádiz, y ha estudiado sobre el pensamiento Estético en Friedrich Nietzsche y Aby Warburg en la Universidad Nacional de Colombia. Recibió la Mención Honorífica en el concurso de Ensayo sobre las Bienales de Arte de Medellín organizado por el periódico El Mundo y la Fundación Ángel Gómez en el año 2018, y en el año 2020 recibió el premio al mejor libro de ensayo “Una crítica incipiente”, con la editorial independiente Fallidos Editores.
Fue crítica de arte para la sección Palabra y Obra del periódico El Mundo (2013-2020), y curadora editorial de la revista EXCLAMA durante la realización del libro sobre arte contemporáneo colombiano PUNTO en el año 2019, donde también se desempeña como escritora de manera habitual. Actualmente escribe para la sección de Cultura de El Espectador, y se desempeña como asesora de proyectos de arte, curadora independiente y es cofundadora del proyecto Korai Art, una plataforma para la visibilización y venta de obras realizadas por mujeres artistas en Colombia.

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