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MARÍA MAGDALENA CAMPOS-PONS: BEHOLD

La artista cubana María Magdalena Campos-Pons se vale de una narrativa profundamente autobiográfica para dar testimonio de la supervivencia de una cultura, una religión y un pueblo, desde la trata de esclavos en el siglo XVIII hasta un presente marcado por las huellas del colonialismo en las plantaciones de azúcar en Cuba y en la configuración de la sociedad estadounidense.

Su obra constituye una profunda indagación en la historia y la memoria, en la diáspora y el exilio como factores que juegan un papel fundamental en la construcción de la identidad. Nacida en Matanzas (Cuba) en 1959, y siendo bisnieta de una esclava nigeriana, María Magdalena Campos-Pons emerge como heredera de una historia familiar íntimamente vinculada a los mecanismos de opresión y control de la industria azucarera de la isla.

Campos-Pons se crio en La Vega, una comunidad cercana a Matanzas que albergó a numerosos descendientes de africanos esclavizados por los colonizadores españoles hasta la abolición de la esclavitud en 1886. A pesar de la violencia y el sometimiento, que incluyó la prohibición de la religión por parte del estado cubano entre 1959 y 1992, las comunidades afrodescendientes lograron mantener la conexión con sus creencias y tradiciones espirituales.

Nieta de una sacerdotisa iniciada y con un padre que practicaba la herbolaria, Campos-Pons creció inmersa en un entorno impregnado de estas prácticas. A pesar de no haber recibido el llamado para convertirse en sacerdotisa, ha dirigido su obra de manera constante hacia un homenaje a la conexión sagrada y sensorial entre el espíritu y el cuerpo, un aspecto fundamental en la santería.

Como escultora, videógrafa y fotógrafa, María Magdalena Campos-Pons incorpora en su obra elementos de su identidad e historia personal con una relevancia universal. Emplea diversos formatos fotográficos -retrato, paisaje y fotografía documental- para tejer relatos históricos que iluminen el espíritu de individuos y lugares, conectando de manera evocadora el pasado y el presente.

«Exploro temas transculturales y transgeneracionales, centrándome especialmente en la raza y el género, los cuales se expresan a través de símbolos relacionados con el matriarcado y la maternidad. Estas temáticas surgen de mi conexión profunda con mi historia familiar y cultural, lo que amplía enormemente mi abanico de posibilidades fotográficas”, dice la artista.

Vista de la exposición “María Magdalena Campos-Pons: Behold”, Brooklyn Museum, NY, 2023. Foto: Paula Abreu Pita. Cortesía: Brooklyn Museum

El Brooklyn Museum, en Nueva York, presenta por estos días María Magdalena Campos-Pons: Behold, una exposición monográfica que abarca casi cuatro décadas de trayectoria de la artista. La muestra comprende cerca de cuarenta obras que capturan los momentos más emblemáticos de su carrera, incluyendo piezas tanto icónicas como inéditas. De manera especial, la presentación incluye una serie de obras multimedia que se exhiben por primera vez en Estados Unidos.

Mediante la performance y el simbolismo de la santería de origen yoruba, la artista se sumerge en la exploración de los legados de la esclavitud y la persistente explotación de los afrodescendientes, con especial atención a las mujeres y los inmigrantes en lugares como Matanzas (Cuba), Boston, Nashville y Padua (Italia). De este modo, la artista desentraña cómo estas realidades están intrínsecamente conectadas con su propia historia familiar.

«Su obra es conceptualmente rigurosa, vanguardista, admirable y hermosa. Abarca tradiciones y formas de ser que han precedido y sobrevivido a las violencias del colonialismo, atrayendo a espectadores en busca de narrativas decoloniales y la inspiración de una artista para quien la empatía y la emoción son herramientas fundamentales», afirma Carmen Hermo, curadora asociada del Centro de Arte Feminista Elizabeth A. Sackler del Museo de Brooklyn.

María Magdalena Campos-Pons, La llamada, 2003. Díptico, impresiones polaroid, 68,6 × 53,3 cm cada una. Colección de Jonathan y Barbara Lee
María Magdalena Campos-Pons, Freedom Trap, 2013. Polaroid Polacolor, 61 × 50.8 cm. Cortesía de la artista y de la Galería Wendi Norris, San Francisco

Nacida en el año en que Fidel Castro ascendió al poder, Campos-Pons creció en una era de experimentación artística en la Cuba posrevolucionaria. Ante el recrudecimiento del clima político, la artista se trasladó a Estados Unidos en 1991 y se vio imposibilitada de regresar a Cuba durante muchos años.

Su obra refleja las complejidades de habitar múltiples lugares simultáneamente: trabajar y vivir en una ciudad mientras mantiene un profundo vínculo emocional con otra, siempre esforzándose por establecer una conexión a pesar de la distancia. Su obra está marcada por un doble desplazamiento: el traslado forzoso de los esclavos africanos a otros continentes, y su propio exilio.

En este contexto, la artista rinde homenaje a múltiples experiencias de labor: los sistemas del cuerpo, la fuerza creadora de la maternidad, el agotamiento inherente al viaje del migrante, el legado persistente del trabajo forzado y doméstico -que continúa generando la riqueza del mundo occidental-, la esclavitud impuesta a sus antepasados yorubas en el siglo XIX, y el desempeño de sus antepasados chinos como sirvientes contratados en los ingenios azucareros de Cuba.

Campos-Pons hace arte como respuesta a las condiciones climáticas persistentes —o el clima extremo—, reflejo del impacto de la supremacía blanca, el colonialismo, el capitalismo racial, el embargo económico de Estados Unidos sobre Cuba, la devastación causada por el cambio climático y las tragedias derivadas de la pandemia.

María Magdalena Campos-Pons & Neil Leonard, Spoken Softly with Mama, 1998, instalación en medios mixtos, dimensiones variables. Colección de la Galería Nacional de Canadá, Ottawa.
María Magdalena Campos-Pons, When Am Not Here/Estoy Allá, 1994. Polaroid Polacolor, 80,6 × 64,1 × 3,8 cm. Colección de Alejandro de la Fuente y Patricia González

La vocación artística de Campos-Pons coincidió con la irrupción del lenguaje feminista de la interseccionalidad, un marco introducido por primera vez por académicas y pensadoras feministas negras a finales de la década de 1980. En las representaciones de las mujeres de su familia, la artista destaca la intrincada interconexión de raza, género y sexualidad.

Un ejemplo de ello es Spoken Softly with Mama (1998, creada junto a Neil Leonard), una instalación que rinde tributo a su madre y a su tía, quienes fueron empleadas domésticas de mujeres adineradas.

La instalación multimedia comprende una pista de audio que reproduce canciones y sonidos asociados con la infancia de la artista, proyecciones de su imagen, fotografías en blanco y negro de parientes fallecidos sobre mesas de planchar, y una serie de pequeñas planchas hechas de un material tan frágil como el vidrio colado, para simbolizar islas o los mismos barcos que transportaban esclavos.

Vista de la exposición “María Magdalena Campos-Pons: Behold”, Brooklyn Museum, NY, 2023. Foto: Paula Abreu Pita. Cortesía: Brooklyn Museum
María Magdalena Campos-Pons, De las dos aguas, 2007. Polaroid Polacolor, 61 × 50,8 cm cada una. Museo de Arte NSU de Fort Lauderdale

La muestra también reúne varios trabajos de su conocida serie de Polaroids a gran escala, When I Am Not Here/Estoy Allá (1994-97), que condensan con gran impacto las temáticas de su obra. Sobre los cuerpos de estos polípticos -los de la misma artista- quedan grabadas las historias de opresión y despojo, las nociones de frontera, las identidades étnicas, raciales, nacionales y sexuales.

La elección de la fotografía Polaroid, un proceso instantáneo que no cuenta con negativos para la reimpresión, representa para Campos-Pons una aproximación similarmente efímera al performance y los rituales espirituales. Además, el formato políptico de estas obras sirve como metáfora de la multiplicidad del ser, ilustrando cómo la construcción de una totalidad a partir de partes dispersas constituye lo que la artista denomina la «topografía de la diáspora».

En De Las Dos Aguas (2007), otra obra que es parte de la serie de Polaroids, la artista se vale de un doble autorretrato para aludir a los desplazamientos por mar de esclavos y balseros cubanos. De pie, frente a un fondo azul brillante que recuerda las cristalinas aguas del Caribe, Campos-Pons sostiene una barca de madera tallada con cuatro pasajeros que representan a los millones de personas desplazadas y auto exiliadas, así como a las deidades yorubas (Yemayá y Oshun como protectoras divinas de los migrantes).

María Magdalena Campos-Pons & Neil Leonard, Baño Sagrado (Rite of Initiation, Sacred Bath), 1991. Video monocanal (color, sonido), 31′ 37», transferido a video a partir de película Super 8. Cortesía del artista

La exposición también incluye obras poco vistas, como Cordón Umbilical (1991), una instalación de doce fotos creada por Campos-Pons cuando abandonó Cuba, donde aparecen los vientres y brazos de la madre y las hermanas de la artista, todas unidas por un cordón rojo cubierto con tierra. Arriba, una foto de la abuela María establece una conexión directa con el continente africano.

También se exhibe Rito de iniciación / Baño Sagrado (1991), un video autobiográfico que habla poéticamente del distanciamiento de la artista de su familia y de cómo se reconecta con Cuba en su práctica a través de la santería y las tradiciones orales. Campos-Pons aborda el poder y el simbolismo de los ciclos corporales femeninos a través de una interpretación de la santería y los rituales yoruba. La figura central, interpretada por la artista, realiza un ritual de limpieza con agua, leche y sangre, que simbolizan el sustento, la sexualidad, el placer y la alimentación.

Esta obra marcó el comienzo de una «reflexión más sostenida sobre la raza y la etnicidad» por parte de la artista. Fue también su primera colaboración con su esposo, el músico y compositor experimental Neil Leonard.

Vista de la exposición “María Magdalena Campos-Pons: Behold”, Brooklyn Museum, NY, 2023. Foto: Paula Abreu Pita. Cortesía: Brooklyn Museum
María Magdalena Campos-Pons, Secretos del magnolio, 2021. Acuarela, tinta, gouache e impresión digital sobre papel en tres paneles, 335,3 × 228,6 cm (total). Colección Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

Entre las obras que se exponen por primera vez en Estados Unidos figura la serie Sono Qui (2006), que vincula a la comunidad de inmigrantes nigerianos en la Italia actual con la dilatada historia de la presencia de la población negra en ese país, que se remonta al siglo XIV.

De esta serie destacan El Nacimiento de la Flor de Cardi (2006), una obra bidimensional que representa un vientre aparentemente embarazado adornado con úteros delicadamente pintados y fragmentos de tejido a ganchillo realizados por monjas italianas; y Madonna Pellegrina – La Viajera (2006), una instalación multimedia que documenta los paseos diarios de la artista mientras vivía en Padua, Italia.

Adicionalmente, se exponen varios collages de la serie Extreme Weather, Captiva (2016), realizados durante la estancia de Campos-Pons en la Residencia Rauschenberg en la isla de Captiva, Florida. Estos trabajos, inspirados en los residuos arrastrados hasta las costas de la isla, están hechos con trozos de metal del estudio de Rauschenberg.

En la serie Un pedazo de mar (2019), el agua actúa como una metáfora tanto de la memoria como del duelo, a la vez que conmemora las vidas perdidas en el mar debido al comercio transatlántico de esclavos y el sufrimiento actual de los refugiados.

María Magdalena Campos-Pons, La protección adecuada, 1999. Polaroid Polacolor, 82,8 × 60,2 cm. Colección Sbianchi Biancacci
Vista de la exposición “María Magdalena Campos-Pons: Behold”, Brooklyn Museum, NY, 2023. Foto: Paula Abreu Pita. Cortesía: Brooklyn Museum

Campos-Pons se refugió en su estudio en Nashville durante la pandemia de COVID-19. Fue en este periodo cuando realizó Miasma (2020), una serie de acuarelas de escala íntima que aborda asuntos como el contagio y la interacción social.

La historia de la fotografía como medio artístico es inseparable de su desarrollo como una herramienta cosificadora para la categorización y vigilancia bajo la mirada blanca y masculina. A lo largo del tiempo, gobiernos, empresas y museos han utilizado la fotografía para consolidar y difundir modelos de raza, y como un instrumento para definir la nacionalidad, la identidad y la pertenencia.

En manos de Campos-Pons, el foco de la cámara cambia. No solo ve y reproduce, sino que también contempla, realzando el medio con materiales táctiles como la acuarela, vidrio y cabello. Para la artista, “existe el argumento del ojo, el ojo mecánico que creamos para ver y observar. También existe el otro ojo, aquel sobre el que no tengo control, que está adentro y lo presencia todo”.

En su serie Rise of the Butterflies (2021), la artista destaca como motivo principal las manchas oculares de las mariposas, las cuales, al simular grandes ojos, funcionan como un mecanismo para disuadir a los depredadores. La obra rinde homenaje a Breonna Taylor, quien fue asesinada en 2020 en su propia casa por agentes de policía de Louisville.

En las pinturas que combinan acuarela y fotografía, así como en una serie de vibrantes móviles de vidrio soplado, Campos-Pons busca ofrecer protección a las mujeres negras, rodeándolas de exuberantes flores de gran tamaño y ojos que todo lo ven.

Los móviles, denominados por la artista como «tristeza en movimiento», fueron realizados durante la pandemia y en colaboración con la Fondazione Berengo de Murano (Italia). Sus componentes son imágenes abstraídas de gotas de lágrimas y ojos (el ojo alerta, el ojo testigo) y cada orbe es de vidrio soplado, creado a partir del aliento de la vida.

Performance de María Magdalena Campos-Pons durante la inauguración de «Behold”, Brooklyn Museum, NY, 2023. Foto: Naeem Douglas. Cortesía: Brooklyn Museum

Las primeras performances de María Magdalena Campos-Pons, realizadas entre finales de los 80 y principios de los 90, fueron solitarias. Desde entonces, han evolucionado hacia grandes procesiones colaborativas en lugares como la plaza San Marco de Venecia, la National Gallery of Art en Washington D.C. y, como parte de esta exposición, el Brooklyn Museum.

En la tradición de la santería, las procesiones no son simplemente un desplazamiento, ni experiencias pasivas ni teatrales, sino que representan un acto intencional, ceremonial y simbólico de invocación a los antepasados. En sus performances sensoriales, Campos-Pons combina cánticos, danza, música y poesía, así como elementos físicos como el ron, la caña de azúcar, las vasijas de cerámica china, las banderas blancas e incluso peces vivos.

Campos-Pons ha expuesto de forma individual en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y ha participado en la Bienal de Sharjah (2023), Documenta 14 (2017), Bienal de Venecia (2013, 2001), Bienal de La Habana (2012, 2019, 1991, 1989), la Trienal de Guangzhou (2008), y la Bienal de Arte de Dakar (2004).

El fuerte apego de la artista a su herencia cultural africana es algo que nunca ha experimentado directamente, pero su presencia en los ritos y mitos de su infancia la convierten en una cubana trasplantada a Estados Unidos, una exiliada por partida doble.

María Magdalena Campos-Pons, Composición roja de Los Caminos, 1997. Polaroid Polacolor, 94 × 221 × 5,1 cm (total). Cortesía de la artista y de la Galería Wendi Norris, San Francisco

María Magdalena Campos-Pons: Behold se presenta del 15 de septiembre de 2023 al 14 de enero de 2024 en el Brooklyn Museum, 200 Eastern Parkway, Brooklyn, NY

La exposición es organizada por el Brooklyn Museum y el J. Paul Getty Museum. Está curada por Carmen Hermo, curadora asociada del Elizabeth A. Sackler Center for Feminist Art, Brooklyn Museum, y Mazie Harris, curadora adjunta de Fotografía del J. Paul Getty Museum, en colaboración con Jenée-Daria Strand, ex curadora asociada del Elizabeth A. Sackler Center for Feminist Art, Brooklyn Museum.

María Magdalena Campos-Pons: Behold inicia una itinerancia nacional que incluye el Nasher Museum of Art de la Universidad de Duke, Durham, Carolina del Norte; el Frist Art Museum, Nashville, Tennessee; y el J. Paul Getty Museum en el Getty Center, Los Ángeles, California.

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