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DIXON CALVETTI: HACIA UNA ÉTICA Y ESTÉTICA DEL ARTISTA MÉDIUM

El ser humano primigenio siempre estuvo inquieto por la duda, el descubrimiento de sus orígenes y el de todas las cosas. Lo fundamental siempre fue la pregunta. Imaginar y desarrollar los caminos del acertijo, ha sido vital por milenios. María Manuela de Cora nos deslumbra con su imagen de la búsqueda y el saber ancestral desde un hermoso resumen donde dibuja con palabras la esencia de los relatos sagrados. Nos dice De Cora:

“Cuando apareció la imaginación humana, la historia del planeta jalonada de oscuros cataclismos de fuego y de hielo se convirtió en leyenda: las rocas representaron el origen del hombre, los árboles guardaron bajo su corteza la sombra de los muertos, y las aguas ocultaron bajo de sí una legión de espíritus.  Desde entonces, desde que el hombre llenó de extrañas imágenes los huecos de su ignorancia, los mitos invadieron el mundo, se deslizaron entre las cosas, dándoles un sentido poético, un alma que antes no tenían, y empezaron a relatar en mil formas distintas, con muecas espantables o risueñas, las catástrofes de la naturaleza y las hazañas de los pueblos” (De Cora, 1993, p. 19).  

Existían miles de dudas y desconciertos sobre cómo se había iniciado el mundo tal como se conocía, o si unos dioses o diosas tuvieron que someter a otros para engendrar un momento inicial. O quizás, por el contrario, se pusieron de acuerdo los poderosos y grandes espíritus para crear los seres, los astros o la materia. En algunas mitologías los dioses y las diosas copulaban con los humanos, se mezclaban entre dulzura, amor o alrededor de traiciones, asesinatos y dramas sumamente fantásticos. De ese modo, uno podrá notar que han existido todo tipo de relatos extraordinarios y míticos en el imaginario ancestral. Muchos mitos son, por supuesto, anticientíficos o atemporales, pero muy interesantes, surreales y sumamente creativos.

En un mito yanomami, por ejemplo, había dos hombres, y uno de ellos, ante la inexistencia de otros seres, logra copular en el pie del otro hombre, engendrando la primera mujer de ese pueblo aborigen. Este relato mitológico está registrado por el antropólogo Jacques Lizot en su obra El hombre de la pantorrilla preñada, publicado por la Fundación la Salle de Ciencias Naturales (Caracas, 1975).  

Dixon Calvetti, Dominium, 2008, videoinstalacion. Exposición «Cosmologías Rituales», Galería Universitaria UCV, Caracas. Cortesía del artista

En muchas narraciones primigenias los humanos podemos ser astros y, de repente, ser terrenales en cosa de segundos. Eso tiene su sentido. Podemos decir con Morin-Kern que, ineludiblemente, “somos hijos del cosmos”. La ciencia lo ha demostrado: tenemos en nuestro cuerpo parte de los mismos elementos del espacio sideral. Con las galaxias seguimos estando emparentados, al igual que con los seres del agua y de todos los elementos. La humanidad es una sola familia, eso también se ha demostrado ampliamente. Nuestra cuna primera fue África, después de miles de años de hominización.

Entre varios pueblos indígenas venezolanos han existido, milenariamente,  semejanzas que nos hacen crear líneas de unión entre culturas. Algunos mitos de creación de los cerros sagrados de las comunidades Ye´kuana (Maquiritare), Pemón, Hibi (Guahibo) y Piaroa tienen una gran similitud, los cuales están ligados a un gran árbol gigante (el gran árbol de la vida y árbol del mundo) que al ser cortado se convierte en cerro Marahuaka, Roraima o el Autana, ubicado, según el mito y su diferenciación, en el Amazonas o la Gran Sabana del Estado Bolívar de Venezuela.

Asimismo ocurre con otros pueblos donde los lugares sagrados están identificados por árboles, manantiales, cerros o espacios naturales diversos, sobre todo agua, que es la sangre de una parte del origen y de todo bautismo sacral. El agua y la montaña, como casa de divinidad y las nacientes, y la figura central de María Lionza, como Diosa Indígena, es esencial cuando hablamos del Sorte. Esta temática compleja se desarrollará más adelante con amplitud para conectar y comprender el engranaje ensayístico donde sobresale el artista Dixon Calvetti (Venezuela, 1980-2023).

Dixon Calvetti, [velación del artista]. Monumento Natural Cerro María Lionza, Montaña de Sorte, Yaracuy, Venezuela, 2006. Cortesía del artista

El estructuralismo de Levi Strauss nos explica la unidad y similitud universal (a pesar de la diversidad y pluralismo) en todas las culturas primigenias humanas hacia 1955 (influido por Saussure y también por diversos antropólogos y lingüistas). Antes que el propio Strauss, James George Frazer había tratado estos planteamientos en su obra La Rama Dorada (The Golden Bough), editado por primera vez en 1890, en dos volúmenes que luego se ampliarían espectacularmente.

La visión “occidentalista” o eurocéntrica de la época observó con recelo los reveladores hallazgos de Frazer. En la mentalidad del momento, se suponía que la cultura “blanca europea” era única y, además, una “raza pura” no conectada para nada con las culturas africanas, indígenas o asiáticas. De allí también la graciosa y absurda frase sobre la supuesta y refinada “raza superior de sangre azul”.

En muchas culturas han existido figuras religiosas, sagradas, espirituales, mágicas, secretas, sobrenaturales; maestros, sabios y maestras que han sido guía para interpretar lo divino, lo filosófico. Hablamos de piaches, curanderos, mohanes, palabreros, chamanes, reyes-divinos, sacerdotes, sacerdotisas, mujeres médicas y matronas de plantas y saberes, ancianos y ancianas o líderes femeninas que fueron llamadas “brujas” por ser hierbateras o iluminadas en conocimiento.  De allí que se manejará, por otra parte, el término “Médium” para entender lo que se planteará en este ensayo.          

El Médium, o la Médium, vendría a ser, según diversas fuentes, un ser humano-vehículo, un puente o “necesario medio” para permitir la comunicación con los entes sobrenaturales, los muertos y espíritus con los que se desea entablan una relación directa y única. Se habla de espiritismo, animismo y otras terminologías, incluso se habla de Mediumnidad como puerta que se abre ante “el otro mundo”, el de los espíritus y el desconcertante más allá.

Una canción popular de salsa brava de Héctor Lavoe llamada Rompe Saragüey dice al inicio: “Con los santos no se juega, con los santos no se juega, date un baño, tienes que hacerte una limpieza, con Rompe Saragüey”. Diríamos, entonces, que con las almas o espíritus en general, tampoco se juega.  

Dixon Calvetti, Día de la Resistencia Artística, 2010, still de video. Cortesía del artista

Este contexto es para referirme al valioso artista venezolano Dixon Calvetti como el principal exponente de estos cruces entre religiosidad, devoción intrínseca familiar, hibridez y resignificación estética particular, investigación sistematizada y reflexiones alrededor de un “arte del diálogo” y “de lo crítico”. Calvetti estructura, estudia, analiza con sagacidad, metaforiza y replantea sus líneas discursivas, artísticas y espirituales como “practicante del culto”, es decir, que es parte esencial del contexto espiritualista del Sorte. 

Calvetti, como médium y artista, proviene de familias de origen Marialioncero*. El hace las veces de conector entre experiencias, incluso fuera del espectro esotérico, espiritista o religioso, para cruzarse/enriquecer/ampliar senderos hacia el “campo del arte” y fuera de éste. Tales cruces y diálogos se establecen de diversas maneras (para dinamizarlo-conflictuarlo) hasta, inclusive, asumir formas lúdicas; y, en otros casos, con cierta ironía, dependiendo de cada planteamiento o pieza a desarrollar.

Las oraciones, video-oraciones y video-instalaciones del artista pueden estar hechas para la cámara y en diversos lugares como, por ejemplo, en un auténtico altar marialioncero. Agradece a las santas ánimas, santos pintores u otras figuras espirituales por los favores recibidos.

En uno de sus videos, hace como que “lee el tabaco” con la propiedad de un médium. También podría jugar a la extrañeza o molestia del público al leer/ver las frases de su pensamiento como “generador de palabras” al estilo cinematográfico. Dixon, a veces, ficciona desdoblarse y que bajen espíritus a través de él, o sobre la lectura del tabaco. Su madre, tía y abuela, su comunidad de San Felipe y la Montaña de Sorte, han sido su influjo y hábitat.

En su situación contextual genuina no necesita “estar en implicancia” ni en “in-vivencia” o hacerse el “otro cultural”; es decir, estos,términos, usados por el preclaro sociólogo venezolano Alejandro Moreno, acá no son necesarios. Dixon está “más que implicado” desde niño. También debemos decir que tampoco debe “in-culturarse” o estar en “in-culturación”, como lo plantean los jesuitas para un agente o “hermano externo” que desea entrar “en esa otra cultura” como “apoyo exterior” solidario (como otredad).

Así entonces, Calvetti completa el ciclo de lo holístico al lograr detonar ese necesario diálogo y entrecruzamiento que implica unir todos los bordes sueltos: arte contemporáneo (pieza en físico y acción-performances, neo-rituales, entre otros), cultura popular religiosa, Sorte y María Lionza, sincretismo y tabú, “rituales paganos”, “cambios y paralelismo de códigos”.

Y lo hace justo cuando todo lo cercano a lo espiritualista o que pareciese “santero” se cataloga como “pensamiento marginal y periférico”. Hablamos de la necesidad de “contaminar” las formas de pensamiento hermético, romper paradigmas rígidos y los “purismos” inútiles, clasismo, “neo-racismosy otras situaciones a superar.

Dixon Calvetti, María Lionza. Una mujer que se esmera por su apariencia, 2007, videoinstalación. Sala Unexus, Instituto de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón, Caracas. Cortesía del artista

En el texto Del Médium Espiritista al Médium Artista. El Culto a María Lionza como Práctica Artística, Dixon plantea lo siguiente:

“…Un médium artista resulta, entonces, en una especie de doble conector, puesto que el arte y la religión ya son, en sí, estrategias de mediación. Mi objetivo en esta investigación es revelar esos cruces simbólicos. En este contexto, me interesa pensar mi práctica artística desde el culto y no el culto desde el arte, desde una mirada del etnógrafo artista como sujeto y objeto de estudio. En este caso, tomo como base la idea de Pierre Bourdieu en el artículo «La objetivación participante» (2001), que aporta una comprensión del propio universo analizado que se construye con el grupo social donde me inserto.

Cuando se intenta dar una definición acerca del culto a María Lionza, es de vital importancia tener en cuenta las investigaciones llevadas a cabo por Gilberto Antolínez (1995), por sus invalorables aportes a los estudios sobre la identidad cultural en Venezuela y América Latina. Las video-oraciones son expresadas como proceso de mediación e intercambio simbólico a través del performance ritual, de acuerdo con Diana Taylor (2001), sobre una definición de performance como estudio y análisis, que determina la transmisión de una memoria en términos de archivo del cuerpo…” (Consultado el 10-06-2023; disponible en https://revistas.usfq.edu.ec/index.php/posts/article/view/1842 ).

Dixon Calvetti, María Lionza. Una mujer que se esmera por su apariencia, 2007, videoinstalación. Sala Unexus, Instituto de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón, Caracas. Cortesía del artista

El Mito de María Lionza o María de la Onza es una tradición que el Estado Venezolano, desde el año 2014, ha propuesto que sea declarado “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad” a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). María Lionza es la madre de la Naturaleza, cuidadora, dadora, erótica, provocadora, protectora y guerrera, quien con toda furia ataca a los destructores de su montaña. Ella es la mítica mujer del monte y Diosa simbolizada como Reina desnuda, sentada sobre una Danta Salvaje.

María Lionza está hermanada a la creación silvestre, a veces dialogando con la Serpiente de las Aguas Sagradas como alto espíritu femenino del contexto espiritual-funcional quien, a su vez, se conecta o se globalizaría en conjunto con el término “Madre Tierra”, muy similar al de “Pachamama” de los Andes de Suramérica; y aunque pareciese que hablamos de otras latitudes, se trata de la misma terminología cuando encontramos el término “Gaia”, del mito griego, como la Diosa de la Tierra.

Canta el inigualable salsero panameño Rubén Blades sobre la Diosa-Reina María Lionza en su obra maestra que lleva el mismo nombre, lo siguiente: “María Lionza hazme un milagrito y un ramo e´ flores te vo´a llevar… fue por el río Guanaguanare que Coromoto la vio brillar…(Coro) esa es la Reina que el pueblo adora, esa es la Diosa más popular (Coro), flores para su altar Doña María le vo´a llevar (Coro), con tabaco y aguardiente la ceremonia ya va a empezar…”        

Dixon Calvetti, Gracias por los favores concedidos, 2008, videoinstalacion. Galería Universidad Central de Venezuela (UCV), Caracas. Cortesía del artista

Los elementos simbólicos, códigos y estructuras usadas por Calvetti, propios de los rituales de Sorte, resultan muy interesantes y reveladores, como por ejemplo dibujos de astros y líneas curvas en talco, así como serpentinas que forman símbolos de infinito al cruzarse, velas y humo de tabaco, ofrendas para el altar, globos plásticos de colores y demás elementos que, de hecho, son instalaciones estéticas por sí solas.Los elementos varían segúnel ritual a realizar, sea para evolución de la persona, porvenir, abrir caminos, protección, amor, salud, dinero, trabajo u otro.

Al preguntarle a Dixon sobre sus orígenes familiares y conexión espiritual en su entorno inmediato, me comentó lo siguiente:

“Crecí y fui criado en un grupo familiar cuyas creencias religiosas se debaten y confluyen desde el espiritismo Marialioncero, así como el catolicismo y Evangélicos pentecostales. Al mismo tiempo, los testimonios de fe y vivencias de cada contexto religioso me han llevado a indagar sobre temas como lo Espiritual y la Espiritualidad como fenómeno religioso y artístico.

Dentro de mi memoria y recuerdos infantiles siempre estuve rodeado de la figura femenina, la presencia de lo femenino siempre estuvo muy presente en mi infancia, de hecho, fui criado por mi abuela materna y mi tía. Mi madre, digamos que siempre estuvo un poco ausente, debido a su espíritu nómada. A estas referencias se suman mis dos hermanas, que también forman parte de estas historias familiares, teniendo en cuenta una cosmogonía femenina cuyas imágenes arquetípicas se quedaron fijadas consciente e inconscientemente en mi memoria. Tengo tres madres por así decirlo.

¿Quién es María Lionza? Quizás no desde el punto de vista académico o sustentado por algún autor erudito que pueda citar, pero en mi caso, cuando me veo desnudo de alma y espíritu veo a la diosa representada en cada una de mis tres madres; sus arquetipos y esencias están impregnadas de este Ser subacuático y mítico que representa su cosmovisión más originaria. En este caso, son sensaciones desde la memoria y el recuerdo de alguna imagen, elemento o espacio que lo traigo al presente con otros códigos y lenguajes visuales. Por ejemplo: el olor a tabaco, el olor a chimó del altar, el rosario de mi abuela, la vela prendida, el agua bendita, los recuerditos de últimas noches acumulados en las gavetas, el círculo de oraciones al que me llevaban de niño, entre otras experiencias que puedo resignificar desde el arte.

Para mí las representaciones simbólicas de las tres potencias venezolanas son a través de mis tres madres, este sería el núcleo primario de mi relación con la reina madre… La práctica del culto a María Lionza siempre conlleva a experticias extremas, sobre todo la incorporación de espíritus en algunas celebraciones, como el día de la resistencia indígena, Semana Santa o el día de la madre, entre otras. Son conmemoraciones donde los médiums realizan sus prácticas y despliegan todas sus facultades espirituales por muchas razones.

Dixon Calvetti, Testimonio de fe, 2016. Museo Carmelo Fernández, San Felipe, Venezuela. Cortesía del artista

De niño tengo el recuerdo de ir con mi tía y algunas vecinas a algunos ríos de Yaracuy, en especial con su amiga y madrina espiritual, Ramona Aldana, con la que siempre tuvo una amistad alimentada por compartir el culto en sus distintas formas. Una vez, en uno de estos viajes a la montaña, se estaban haciendo lo que se conoce como operaciones espirituales, las cuales se realizan cuando los médicos académicos no encuentran la cura que pueda sanar definitivamente a la persona en sus malestares. Recuerdo que había oráculos hechos con talco en el piso, como de costumbre, y chozas hechas con elementos de la zona que servían de consultorios para los pacientes, acondicionadas con los elementos propios del culto.

Mi tía me decía que me quedara por fuera, mientras ella y su amiga Ramona entraban a estas chozas para consultas, pero recuerdo con cierta intermitencia que me pude asomar por las hendiduras de los bambús de la choza y presencié una operación espiritual. Una materia que incorporaba un espíritu -no sé cuál obviamente- hizo presencia, mientras había una persona acostada en la tierra; esta materia penetró su estómago con un bisturí y vi como lo revolvió o hizo un movimiento parecido.

Esta imagen se quedó en mi memoria para toda la vida y fue una impresión muy fuerte para ese momento. De allí en adelante todas las cosas y manifestaciones que vengo observando han sido de gran diversidad. Pero el culto no solo es la incorporación de los espíritus y los médiums, el culto a María Lionza posee muchas caras y se manifiesta de muchas formas.

En el llamado baile de la candela también pude presenciar, a lo largo de los viajes a la montaña, los trances múltiples, es decir, en la madrugada del 12 de octubre este baile espiritual en homenaje a María Lionza se intensifica con la participación de muchas materias o médiums, alrededor de entre cincuenta o más, que danzan caminando en brasas ardiendo. Dependiendo de la convocatoria, el número de materias para esta celebración puede variar.

En este contexto de cantidades y de cierta confusión de todo tipo se pueden ver los plataneros, así se les dice en el campo espiritual a las materias que fingen estar en trance y que no necesariamente están incorporando nada, por lo que hay muchas maneras de saber si esto es así…”

Dixon Calvetti, Reinvención de lo sagrado, 2009. Museo Carmelo Fernández, San Felipe, Venezuela. Cortesía del artista
Dixon Calvetti, Reinvención de lo sagrado, 2009. Museo Carmelo Fernández, San Felipe, Venezuela. Cortesía del artista
Dixon Calvetti, Reinvención de lo sagrado, 2009. Museo Carmelo Fernández, San Felipe, Venezuela. Cortesía del artista

Importantes críticos de arte en Venezuela han valorado, seguido las investigaciones, la obra, acciones y muestras de Calvetti por años. Félix Suazo, por ejemplo, al referirse a la primera muestra individual de este artista llamada  Reinvención de lo sagrado (2009), lo define como “multifocal y aglutinante”.

Comenta además que Dixon entrecruza realidades y contextos como el de la diosa María Lionza, el santo Lino Valles, el pintor Armando Reverón y toda una legión de artistas, críticos y curadores, a quienes da las “gracias por los favores recibidos”, con una reverencia no exenta de ironía (Consultado el 10-06-2023; disponible en http://resistenciaartstica.blogspot.com/ ).

Cuando se destaca el juego de lo irónico y sarcástico tiene que ver con una especie de similitudes y rompecabezas, así como transposición de códigos que Calvetti arma, cabalgando entre los elementos del campo del arte mismo (y las prácticas de creación) y su codificación llevados a la sociedad misma.

En el mundo espiritual existen algunas Cortes Espirituales fundamentales, digamos, como la africana e indígena. Veremos que Dixon, en algunos casos, replantea esto al nombrar a los “fulanos creyentes del arte” y “plataneros del arte”, haciendo alusión al fraude en el mundo del Sorte, aunque podría llevarse exactamente al “mundo del arte” como elementos de “campos de poder” y “cortes de poder y posible alienación”.

Se podría hablar de curadores o “críticos del fraude” y hasta de varios ministros de Cultura del engaño (“Plataneros del gobierno”), y llevarlo también al campo de ciertos galeristas de arte (en el sector privado, por ejemplo). Es un paralelismo y una transposición de figuras simbólicas que se deja allí asentada. Cuando se habla de “plataneros” en cuanto a los rituales espiritistas de Sorte, se alude a figuras de la trampa.

Para nadie es un secreto que, desde hace muchos años, alrededor de la Montaña -no podremos decir en qué proporción ni se manejan números exactos-, existen grupos de personas fraudulentas que se disfrazan de “médium” o “piaches” para sacar provecho económico y, en algunos casos, abusar de todo tipo de personas (incluida la violación).

Esta situación la han denunciado los auténticos y verdaderos practicantes honestos del Sorte, razón por la que ha habido enfrentamientos. En distintos momentos, han logrado sacar de la Montaña a estafadores, pero ésta no es una tarea sencilla. Todos estos casos, por otra parte, se conectan también a la aculturación, degradación cultural y pérdida de ciertos sistemas de valores, ética y sistemas de vida en las muchas comunidades indígenas desde hace décadas.

Nos comenta Calvetti a propósito de su tesis, titulada María Lionza: Una mujer que se esmera por su apariencia (2007):

“En mi caso, la ‘etnografía’ es casi una parodia… una apropiación de este método. No tengo la intención de comprobar nada científicamente, por lo menos no desde la rigurosidad que implica (la etnografía) como ciencia. La metodología del ‘trabajo de campo’ es un jugar a hacer, jugar a ser productor de mi propio mundo cultural” .

En este comentario, Calvetti se refiere a su figura no purista ni científica de etnógrafo riguroso. Él va más allá del ritual espiritual, permitiéndose otras maneras de generar escenarios de reflexión y criticidad, u otros análisis comparativos alrededor del arte contemporáneo, además de ser “problematizador”.

En el texto Contra-punteo: dialogicidad desde el territorio del arte, que hace referencia al “Ánima de la Yaguara”, el milagroso espíritu de Maximiliano González, la crítica de arte Carmen Hernández nos dice que Calvetti “exorciza el campo del arte dominado por los espíritus fatuos de la mercantilización y recupera esa memoria animista arraigada en el imaginario latinoamericano que representa valores históricos y de hermandad no institucionalizados” (Consultado el 10-06-2023; disponible en   https://artishockrevista.com/2022/03/11/contra-punteo-dixon-calvetti/ ).  

En su video-performance Día de la Resistencia Artística (2010), Calvetti fuma tabaco y hace las veces de un adivinador desde una construcción visual o parafernalia engañosa adrede. A través de subtítulos muestra sus formas de pensamiento. Sobre esta acción ante la cámara, nos comenta Dixon:

“Para dar estas ‘informaciones’ me apropio del logotipo del canal de televisión CNN en español sustituyendo el texto de este para que diga CNN en yaracuyano, una forma de parodiar la manipulación mediática como elemento de poder. En el montaje de este trabajo se encuentra la canción de Héctor Lavoe titulada ‘Rompe Saraguey’, que justamente dice que con los santos no se juega.

En este contexto de carácter lúdico, el audio genera una contradicción a la acción que se realiza. La intención es provocar líneas de tensión entre el hipnotismo de la televisión como medio de dominación masiva y lo onírico de las prácticas rituales realizadas por los espiritistas del culto a María Lionza”.

El uso del tabaco como manejo ritualista y de curación, o con el carácter de sanar, es algo impresionante en las culturas originarias. El tabaco es americano y está muy relacionado con los ritos aborígenes, campesinos, y también con el consumo del labrador. Nos dice el cantautor español Joaquín Sabina, de modo juguetón, que lo único que hay que agradecerle a Colón es haber traído el tabaco a Europa.

Las diferentes obras de Calvetti, desde video-oraciones, video-performances, instalaciones, videoinstalaciones, pinturas con chimó (pasta de tabaco), trajes, nos abren inmensas posibilidades de reinterpretación y resignificación, con sus apropiaciones, crítica y otras formas de burla, parodia e ironía de temas conexos y absolutamente actuales: arte, sociedad, neo-rituales, mundo, medios de información, centros de poder, mercados del arte…

Entre los lenguajes marialeonceros, uno podría también preguntarse sobre la materia plástica del arte y la materia espiritual del artista Dixon, el Médium ante la pintura o la escultura y el Médium espiritista que también es materia plástica ¿Podría ser todo materia? Tales interrogantes siempre serán una incógnita. De hecho, si analizamos mejor, el mismo Dixon deja abiertos los senderos del pensamiento en sus piezas para generar reflexión crítica no acabada. El análisis queda servido, esa es la invitación.

En otras obras, Dixon hace jocosas y satíricas comparaciones entre una Reina Diosa María Lionza y las Reinas de Belleza de la TV, como el video que incluye a la Mujer Maravilla (Wonder Woman) de los años ochenta (Tecnology Trasformation: Wonder Woman, 2018).

Calvettti realiza una apropiación muy interesante que pudiera generar polémica, donde toma de una pintura sobre María Lionza de 1946, del autor oficial de la dictadura Gomecista, Pedro Centeno Vallenilla, para llevarla al plano real, con modelos humanos reales, como performance y videoinstalación, aunque con una gran diferencia.

En la obra de Vallenilla, María Lionza desnuda y erótica es de color piel clara y de un tono sutil amarillento (tratando de mostrar una estética muy cuidada), y algunos de los hombres desnudos y postrados a sus pies son de color variado, de color moreno a cuerpos más bien de piel clara.

En el trabajo de apropiación y reinterpretación de Dixon, todos los cuerpos humanos son bastante morenos, casi a nivel del hermoso color de la “negritud” afrovenezolana, a la cual todavía se le hace cierto bulling al referirse a ello como “lo negro” o las personas como el “negro bembón”, o “la negra”. Cuando la crisis económica o cualquier otra cosa tiende a empeorar, en Venezuela se dice: “El futuro luce muy negro”.

Dixon Calvetti, Wadabakoa, 2006, video performance. Inspirado en la pintura María Lionza del artista Pedro Centeno Vallenilla. Modelos: Niovis Álvarez, Gustavo Mascareño, Kevin Orellanes, Renny Jidu, Julio Loaiza, Leonardo Nieves, Denny Muñoz y Dixon Calvetti. Cámara: Roger Canals. Cortesía del artista
Dixon Calvetti, Wadabakoa, 2006, video performance. Inspirado en la pintura María Lionza del artista Pedro Centeno Vallenilla. Modelos: Niovis Álvarez, Gustavo Mascareño, Kevin Orellanes, Renny Jidu, Julio Loaiza, Leonardo Nieves, Denny Muñoz y Dixon Calvetti. Cámara: Roger Canals. Cortesía del artista

Volviendo al tema de los rituales y las solicitudes espirituales, en la obra de Calvetti podríamos pensar también en el petitorio, la ofrenda y la puesta del altar a María Lionza para pedirle, de repente, favores para fortalecer un amor o potenciar la fuerza sexual. Desde el monte, María Lionza surge poderosa, erótica, dominante y siempre hermosa, como una Deidad Morena reveladora e indomable ¿O temeraria quizás?

Podemos decir que la figura mítica de María Lionza encarna, además de lo espiritual, un sentimiento de orientación ambiental que nos conduce al campo del activismo ecológico. Esa vital conexión con espiritualidades o, mejor aún, con individualidades vivas socio-ambientalistas y protectoras del ambiente en forma de líderes, es más que real y resulta una autenticación del espíritu protector hacia la naturaleza como compromiso en plena contemporaneidad, aunque enfrentada al asesinato masivo, encubierto en muchos países. En Latinoamérica, el martirio sufrido por defender a la Madre Tierra es impresionante.

Todas las culturas son cambiantes y dinámicas. Si hablamos de culturas aborígenes, muchas han perdido gravemente parte de sus valores y estructura ancestral o, en otros casos, se ha degenerado parte de sus sistemas de creencia ancestral, de sus sistemas de vida incluso. Se han multiplicado sus poblaciones y en muchas situaciones los problemas y amenazas crecen exponencialmente, porque en sus territorios milenarios se encuentran los minerales y la esencia lucrativa de las sociedades extractivistas del capital o “socialistamente capitalistas”, en el caso de Venezuela (es decir, depredadoras todas, no importa el nombre ideológico y de moda que usen).

Dixon Calvetti, de la serie «Crónicas de lo imaginado», 2021, chimó sobre papel, 18 x 25,5 cm | 26 x 29 cm. Foto: @manoel_quiroga

El artista, investigador y gestor Dixon Calvetti nos plantea diálogos críticos y entrecruces alrededor del mundo del arte, las realidades sociales y la espiritualidad. Calvetti deja planteado ante nosotros un necesario y vital llamado de atención en medio de sus propias narrativas, acciones y performances diversos. Lanza una propuesta híbrida, ética y estética, para dar un vuelco a “ciertos valores” desde paralelismos y sincretismos fascinantes.

Sus diversas piezas, impresionantes pinturas con chimó, instalaciones, trajes simbólicos, acciones, su arte conceptual y sus muestras individuales han recorrido varios países. Dixon también ha elaborado textos de investigación donde él mismo teoriza y defiende conceptualmente y con densidad su trabajo, proceso y recorrido.

El arte no es solo para la catarsis liberadora, para sublimarse o suspirar, puede ser también una forma de reflexión y un artefacto para estallar nuevos pensamientos y criticidades, además de fortalecer un nuevo sentido de la vida desde adentro hacia afuera, o ambos a la vez. La función del arte es incomodar.

Queda mucho por hacer en esta era de la Inteligencia Artificial y de cierto post-humanismo sumado a la “idiotización internauta” (Umberto Eco), acelerada desde la selfiemanía actual de redes hasta el consumo superfluo, sin pensar en el mañana. La transformación necesaria resulta ser una línea a seguir, antes de que sea tarde.


*Que rinde culto a María Lionza


Referencias

ANTOLINEZ, Gilberto. “Los ciclos de los dioses”. Ediciones La Oruga Luminosa. Colecciones Voces Secuestradas. San Felipe, 1995.

CORA, María Manuela De. “Kuimare: Mitos aborígenes de Venezuela”. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas, 1992.

RODRÍGUEZ, Ender. “Cantos del Origen, aproximación a las culturas indígenas y a la postmodernidad”. Nadie Nos Edita Editores – CONAC. San Cristóbal, 2001.

RODRÍGUEZ, Ender (07-06-2023). Entrevista personal a Dixon Calvetti. Vía WhatsApp y email.

Ender Rodríguez

Nace en San Cristóbal, Venezuela, en 1972. “Creactivador”, escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral (UNA, 2006). Ha publicado, entre otros libros, “Cantos del origen” (2001, CONAC); “Creactivo I. Apuntes sobre arte y creatividad” (Bariquía, 2007); “Rabo de Pez. Nuevos idiomas en la creación” (formato e-book, FEUNET, 2014), “Entrecruzamientos” (EAE - Editorial Académica Española, 2015); y “Creactivo II. Guía Visual” (Amazon, 2017). Publica además de forma independiente en plataformas como Scribd, Academia.edu, ISSUU y en la página web de la Universidad de Los Andes (Venezuela), SABERULA, sobre temas entre arte, pedagogía y sociedad. Sus obras visuales las ha expuesto en países entre América y Europa, y en Singapur.

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