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EL HORROR Y LA PATRIA

Por Camila Ramírez G.

No hay nombres en la zona muda.
Todas nuestras maneras de referirnos a las cosas están viciadas y este no es más que otro modo de viciarlas.

Enrique Lihn


Las narrativas que nos ofrece la política se originan principalmente en los enfrentamientos, en el impacto de dos fuerzas adversas que se oponen y que en su encuentro liberan formas impetuosas, precisas y directas. El terror es una más de ellas, como esa amenaza que surge cuando se avecina un movimiento inminente, cuando un perro tieso y muerto cuelga del poste de luz, cuando una bomba estalla dentro de un Volkswagen blanco, cuando sus vidrios revientan y el calor del fuego consume su esqueleto.

La violencia, entendida como una zona de emisiones, es el eje articulador de la muestra Metal y Melancolía, de Magdalena Quijano, donde las posibilidades y limitaciones de la visión se acentúan por efecto del contraste entre la luz y la sombra, entre el paisaje y el fragmento.

Como una transmisión muda, las cosas y asuntos innombrables se heredan, al igual como una química afectiva que se transmite silenciosamente. Nacida en 1988 en Lima, Magdalena nos presenta una serie de piezas reunidas por una parte de su propia historia, por una infancia que acontece en los movimientos y exilios forzados entre Chile y Perú.

Vista de “Metal y Melancolía”, de Magdalena Quijano, en Galería Macchina, Santiago de Chile, 2023. Cortesía de la artista
Magdalena Quijano, S/T (Fronteras) [detalle]. Dibujo mural de grafito, 7.06 x 4.53 m. Cortesía de la artista
Magdalena Quijano, S/T (Fronteras) [detalle]. Dibujo mural de grafito, 7.06 x 4.53 m. Cortesía de la artista

Metal y melancolía opera en la paradoja de lo fijo y lo difuso, utiliza portadas de prensa que difunden un peligro latente, archivos fotográficos que captan el humo de barricadas y del fuego sobre la ciudad, gráficos que intentan contener en cifras eso imposible de objetivar. Son imágenes que se frustran en el deseo de contener aquello inmedible y, al encontrarse limitadas en su traducción, dan lugar y forma a un vacío de la memoria.

Estos son los registros que nos deja la violencia ejercida en países del cono sur de Latinoamérica bajo contextos de dictaduras cívico-militares, que a finales de los ochenta y con sus propias particularidades, aún compartían la implantación de un modelo económico y la persecución de idearios políticos de izquierda.

Pero es esa fuerza ejercida a voluntad lo que se convierte también en material y procedimiento de estas obras, en una línea de grafito repetida incisivamente sobre una madera o contra el muro, en vidrios de ampolleta triturados hasta un mínimo visible de fragmento, en esos dibujos borrosos que deja el papel calco a través de una fricción insistente, o en los perfiles de hierro que, moldeados a fuerza de los cuerpos, diseñan la línea fronteriza que distingue al territorio chileno del peruano.

Magdalena Quijano, La chispa y la pólvora. Dibujo de calco azul sobre papel Canson 240 gr., 90 x 700 cm. Cortesía de la artista
Magdalena Quijano, La chispa y la pólvora (detalle). Dibujo de calco azul sobre papel Canson 240 gr., 90 x 700 cm. Cortesía de la artista

Son gestos que contienen el deseo de tocar un espacio imposible. Es el brillo, la línea y el corte las formas constructoras que intentan contener la imagen monumental de un paisaje o de un mundo entero. La disposición melancólica es en cierto modo esa sensación de fracaso que aparece en las formas, sentidos y lugares abandonados, es la ausencia de un deseo.

Pareciera entonces que es en la frontera donde Magdalena encuentra un lugar de enunciación y pertenencia. Es esa línea dibujada sobre el territorio, que delimita precipicios y nombra naciones, la que se reconstruye aquí en la configuración de emblemas rotos y dolores mudos.

La repetición y la insistencia son el sistema que la artista encuentra para hacer prevalecer la memoria por sobre la pérdida y el olvido y, al igual que en un acto silenciosamente declarativo, el gesto se convierte en una forma de hallarse y el deseo en la chispa que provoca un incendio.

Magdalena Quijano, A media asta. Fierro, hilo volantín y vidrio molido. Medidas variables. Al fondo: Sol negro (dibujo de grafito sobre grafito). Cortesía de la artista
Magdalena Quijano, A media asta. Fierro, hilo volantín y vidrio molido. Medidas variables. Cortesía de la artista
Magdalena Quijano, A media asta. Fierro, hilo volantín y vidrio molido. Medidas variables. Cortesía de la artista
Magdalena Quijano, A media asta. Fierro, hilo volantín y vidrio molido. Medidas variables. Cortesía de la artista

Metal y Melancolía, de Magdalena Quijano, se presentó del 7 de junio al 5 de julio de 2023 en Galería Macchina, Avda. Jaime Guzmán Errázuriz 3300, Providencia, Santiago de Chile.

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