LUZ LIZARAZO: EN EL OJO NACE LA ROSA
Por Paula Bossa | Curadora
La cueva oscura donde temes entrar es donde está tu tesoro
Joseph Campbell
La obsesión de Luz Lizarazo por comprender el misterio de la existencia humana, aunada a una sensación de vacío emocional que la invadió por muchos años—producto de una perdida desoladora—la conducen a una búsqueda espiritual que desde hace más de dos décadas ha impulsado y permeado su práctica artística.
Ese intento por encontrarle un sentido a la vida, hoy se hace palpable en su exposición En el ojo nace la rosa, una muestra que en su concepción es un diálogo de polaridades, un encuentro cara a cara entre la luz y la oscuridad, el Día y la Noche, dos aspectos del Ser que son integrados a través de la metáfora del eclipse, brindando una comprensión muy profunda de la vida.



Con un caminar artístico de más de treinta años, Luz Lizarazo hoy elige mirar su realidad sin distorsiones, anteponiendo su búsqueda interior con todo lo que eso conlleva, a la exploración constante del mundo externo.
Esa insistencia en abordar los aspectos invisibles de la vida sin tapujos la llevan a conformar una suerte de iconografía o mitología personal, aquella que en palabras del mitólogo y escritor Joseph Campbell “no es mito en el sentido de relato falso fantasioso sino lenguaje metafórico acerca de la experiencia directa.” [1]
Así, en la mitología de Lizarazo prevalecen símbolos específicos como el cuerpo femenino desnudo, el ojo (abierto y cerrado), la cama, los animales, el fuego, la tierra, el agua y el aire que, a manera de mantras, la artista revisa y repite una y otra vez, como herramientas fundamentales que la acercan a su proceso de iluminación personal.


La indagación plástica del Día inicia con la conformación de un espacio íntimo, iluminado y cálido, en el que sobresale la presencia de una cama decorada con cristales y plantas protectoras de donde brotan torsos en cerámica y representaciones de diosas que renacen del centro de una flor.
La cama, al ser “el lugar en donde todo sucede”, se convierte en un territorio íntimo, en epicentro del placer y de la energía kundalini [2], en el soporte del cuerpo como templo sagrado que vive y luego muere.
El Día, en palabras de Lizarazo, “es la manifestación de la vida” con todos sus aconteceres, es el momento en que las plantas florecen y emergen de los rincones más inesperados, es el movimiento fluido y espontáneo del cuerpo femenino, son los pezones que amamantan un recién nacido, es el ser humano enalteciendo los animales.



La Noche, en contraste, nos invita a atravesar un portal vestido de ojos abiertos y cerrados—símbolos de la visión externa y de la luz interna— que luego nos conduce a un altar deconstruido que sacraliza el espacio expositivo. En él abundan pinturas, objetos encontrados e intervenidos como ofrendas y rituales, representando la verdadera naturaleza de Lizarazo.
Asimismo, la sacralidad del espacio es acentuada con una suerte de candelabro, cuyos brazos sostienen bustos de animales, mujeres y hermafroditas en un profundo estado meditativo. Con una vela, la artista señala el chakra corona— el centro energético de la conexión espiritual ubicado en la coronilla— de cada ser, reiterando su entrega y rendición hacia su propio despertar de conciencia.
Luz Lizarazo se vale de la metáfora del eclipse para referirse a ese baile constante, a ese “diálogo complejo de las diferencias” [3] entre la luz y la oscuridad en el que transcurre la vida de todo ser humano.
Así, ese juego de opuestos sirve de catalizador, como aquella luciérnaga que sedujo a la artista con su hermoso brillo en medio de la oscuridad, para honrarse a sí misma, su quehacer artístico y seguir abrazando su camino espiritual.





[1] Joseph Campbell, Mitos de la luz metáforas orientales de lo eterno. (Buenos Aires: Marea 2005), p.12.
[2] Según el hinduismo, la kundalini es la energía primordial y creadora que reside en el sacro en forma de serpiente.
[3] Aurora Morera Vega, El diálogo de polares en Gestalt
LUZ LIZARAZO: EN EL OJO NACE LA ROSA
Casas Riegner, Cl. 70a #741, Bogotá, Colombia
Hasta el 10 de junio de 2023
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