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VERÓNICA MELONI: EL MUSEO DE LA NADA

Los recolectores, los cazadores, los artistas. El nacimiento del arte, las marcas. El último goce antes de nacer o de morir. Los escombros, las escobas, las boleadoras tehuelches. El registro imposible de un pasado mejor. La evidencia de la materia que se desvanece en los signos. Un estigma de polvo. Los movimientos libres y breves. La ruina de lo real. La invención de ruinas. El museo de la nada. Los espejos turbios. Los dibujos hechos para arder en la fuga del tiempo. El ensueño. La intermitencia entre lo tenso y lo flojo.


Verónica Meloni, Acción de los días, 2020, registro fotográfico de performance e intervención colectiva a las afueras del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Cortesía de la artista y Rolf Art

Esta reflexión de Verónica Meloni (Córdoba, Argentina, 1974) acompaña su primera exposición individual en Rolf Art, titulada El museo de la nada, en la que se reúnen registros y una instalación inédita fruto de sus múltiples experimentaciones que insisten en el gesto performático del barrer.

La artista ha realizado esta acción con variadas intenciones y en diferentes contextos: en solitario en su taller, en colectivo en el espacio público. Mediante el barrido, Meloni propone escenificaciones del íntimo proceso de la escritura y del dibujo en tiempo real.

Compartimos el texto curatorial de Cuauhtémoc Medina (México, 1965) que acompaña esta exposición.

Verónica Meloni, El museo de la nada, 2023. Vista de la exposición en Rolf Art, Buenos Aires. Cortesía de la galería
Verónica Meloni, El museo de la nada, 2023. Vista de la exposición en Rolf Art, Buenos Aires. Cortesía de la galería
Verónica Meloni, El museo de la nada, 2023. Vista de la exposición en Rolf Art, Buenos Aires. Cortesía de la galería
Verónica Meloni, El museo de la nada, 2023. Vista de la exposición en Rolf Art, Buenos Aires. Cortesía de la galería
Verónica Meloni, El museo de la nada, 2023. Vista de la exposición en Rolf Art, Buenos Aires. Cortesía de la galería

CONTRAPUNTEO AUSTRAL DE LA BOLEADORA Y LA EMBOCADURA

Por Cuauhtémoc Medina

A mediados del 2020, en medio de la pandemia del COVID-19, Verónica Meloni transformó el encierro en laboratorio. En una vieja cúpula en el edificio donde renta su vivienda en Córdoba, Argentina —un habitáculo abandonado donde la conserje guardaba sus instrumentos de limpieza—, Meloni volcó su energía de artista del performance e intervención social en una hechicería y psicología de las cosas.

En esa su “cueva de la impermanencia” (como la artista la designó), montó comedias con el caliche, el polvo y las escobas, evocaciones de La creación de la Sixtina con guantes percudidos, homenajes a Kasimir Malévich con esteros y galaxias efímeras derivadas de acciones para Instagram.

Las esculturas transitorias de Meloni proyectan una rama improbable del ready-made asistido que produce artefactos arriesgados y anti-gravitatorios, a partir de los despreciados utensilios de la limpieza y la domesticidad: una especie de constructivismo del cuarto de escobas.

Verónica Meloni, de la serie Cuarto de escobas, 2020-2022, impresión gicleé sobre papel fotográfico, 90 x 60 cm. Ed: 5 + 2 A/P
Verónica Meloni, de la serie Cuarto de escobas, 2020-2022, impresión gicleé sobre papel fotográfico, 90 x 60 cm. Ed: 5 + 2 A/P

La atracción de Meloni por estos instrumentos está directamente ligada a su tendencia a engarzarse con la voz y presencia silenciada e invisible del subalterno: la forma en que a lo largo de su trabajo de performance e investigación objetual ha interactuado con trabajadoras humildes, servidoras sexuales, y con la figura del barrendero como el encargado de sostener la apariencia de orden urbano.

Sus construcciones con escobas hacen eco de las acciones que, empezando en febrero de 2019 en México, Meloni ha hecho ya con barrenderos o con sus propias manos a partir de entender el barrido como una posible “escritura inestable”.

La “vanguardia bruja” que Meloni ha derivado de su uso de escobas en acciones y esculturas hace evidente la ligazón que ella encuentra entre “los actos de barrer, escribir y cuidar.” No es de extrañar que las construcciones de Meloni sean, también, un registro momentáneo y repetible del modo en que el instrumental es, también, un objeto de memoria que adquiere, como en los mitos, una cierta vida propia.

Verónica Meloni, Barro: escritura inestable, 2019, registro fotográfico de performance e intervención colectiva en espacio público en Monumento a la Revolución en la Ciudad de México. Cortesía de la artista y Rolf Art
Verónica Meloni, Barro: escritura inestable, 2019, registro fotográfico de performance e intervención colectiva en espacio público en Monumento a la Revolución en la Ciudad de México. Cortesía de la artista y Rolf Art

VERÓNICA MELONI: EL MUSEO DE LA NADA

Rolf Art, Esmeralda 1353, Buenos Aires, Argentina

Del 4 de abril al 9 de junio de 2023

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