Skip to content

EL RETRATO INCÓMODO

REINTERPRETACIONES DEL TERRITORIO EN LA OBRA DE FERNANDA LUZ AVENDAÑO

Por Guillermina Bustos y Jorge Sepúlveda T.


El paisaje es el conjunto de formas que asume el espacio en el cual se manifiesta la sociedad 

Milton Santos, 2000


Podemos llamar paisaje a todo lo que está a la vista. El paisaje está constituido simultáneamente por su orden y su límite. El paisaje es un diseño intencionado que pre estructura el uso de nuestras capacidades.

La vista selecciona y determina lo que tiene prioridad.

La vista está organizada por un acuerdo común, un contrato social que establece lo que merece ser mirado.

Mirar el paisaje es dejarnos habitar por el diseño de su punto de vista.

El paisaje es una parte modulada del territorio, ese espacio que fue delimitado, a veces arbitrariamente, al cual deben adecuarse tanto la naturaleza como nuestro diario vivir. El territorio opera imponiendo estructuras, usos y diagramas sobre el entorno, incluso administrando cómo debe ser visto.

En el territorio se asignan jerárquicamente los significantes que incorporamos como propios, que nos dan sentido, nos determinan e identifican[1]

cuadros con pinturas de edificaciones de la región O´Higgins en Chile
Vista de la exposición “Símbolos difusos”, de Fernanda Avendaño, en el Museo Regional de Rancagua, Chile, 2023. Foto cortesía de la artista

En el juego de la distribución territorial, el paisaje no es solo natural: este contiene también a la arquitectura patrimonial, esa serie de objetos que demarcan el despliegue oficial del poder. Estos paisajes son planeados para estructurar la percepción en dos puntos de vista: el que se ve desde el exterior, previendo la mirada de quien la observa a la distancia, y el que se ve desde el interior.

A su vez, dentro del territorio podemos encontrar lugares, aquellas unidades mínimas del espacio donde se construyen los afectos, se estrechan y tensionan las relaciones de las comunidades. Desde ese cotidiano surge la lucha civil, lo simbólico y lo emocional, y, al final, la resignificación de los órdenes territoriales[2]

El patrimonio arquitectónico es la propiedad privada del estado, siendo estas edificaciones que manifiestan en su orden visual nuestra orgullosa idea de civilización. A su vez, existen maneras específicas de representar su grandiosidad, de resguardar su memoria y difundir su relevancia.

un bordado de una estructura arquitectónica de Chile al frente, detrás unas pinturas con el mismo motivo
Vista de la exposición “Símbolos difusos”, de Fernanda Avendaño, en el Museo Regional de Rancagua, Chile, 2023. Foto cortesía de la artista
Fernanda Luz Avendaño, Parque Municipal de Peralillo. Cortesía de la artista

Como legitimadores de nuestra identidad, el patrimonio ha merecido su preservación y cuidado, y las narrativas históricas que justifican su valor.

El patrimonio tiene derecho al retrato. Y su composición de postal está diseñada para desplazar el afecto, la miseria y el desorden, higienizando así la imagen de lo que se desea recordar.

¿Puede entonces el arte reorganizar la percepción y recuperar la dimensión afectiva del espacio?

¿Cómo fisurar lo legítimo?

Proponemos que como artistas somos capaces de avivar el repertorio de un lugar, y ofrecer relecturas para volver a pensar en las eficiencias que hemos reiterado.

Somos capaces de exhibir la manera en que se han estructurado los ordenamientos que nos confinan, explicitar su constitución y abrir paso a nuevas formas de organizar el espacio.
Somos capaces de permear la cultura al punto reorganizar el punto de vista, recuperar el saber cotidiano y resistir a la racionalidad territorial. ¿Por qué continuar representando el territorio?

Vista de la exposición “Símbolos difusos”, de Fernanda Avendaño, en el Museo Regional de Rancagua, Chile, 2023. Foto cortesía de la artista
Vista de la exposición “Símbolos difusos”, de Fernanda Avendaño, en el Museo Regional de Rancagua, Chile, 2023. Foto cortesía de la artista
pintura del Sanatorio de Tuberculosis en Chile, de tonos ocres
Fernanda Luz Avendaño, Sanatorio de Tuberculosis. Cortesía de la artista

En las representaciones del paisaje patrimonial de Fernanda Avendaño hay recuerdo de un gesto decimonónico, pero esta vez regresa a interrumpir el destaque de su grandilocuencia, y con ello quiebra la reproducción de su ideología del progreso.

La representación del privilegiado punto de vista coexiste con la evidencia de la progresiva decadencia, el desgaste y el abandono; primero de la arquitectura, después de la idea misma de la modernidad.

La actualidad turística de la ciudad de Sewell, la Estación Paniahue, el Parque Municipal Peralillo son indicios de la instalación del modelo neoliberal, como testigos de la historia de una transición frustrada y una esperanza rota.

El abandono de las instalaciones originales del Liceo Neandro Schilling, y del Sanatorio de las Termas del Flaco ratifican el desmantelamiento de los programas públicos, y la lejana pretensión de un estado de derecho.

pintura de la Estación Paniahue, Santa Cruz, de colores ocres
Fernanda Luz Avendaño, Estación Paniahue, Santa Cruz. Cortesía de la artista

En el trabajo de Fernanda Avendaño las interpretaciones románticas de los pintores viajeros de América Latina, y su visualidad colonial, se ponen en tensión desde la representación, hasta lo procedimental.

Las historias de aventuras y viajes de artistas son reemplazadas por la navegación por internet.

La atmósfera bucólica del nuevo continente es sustituida por manchas casi transparentes, espacios que dejan entrever el soporte y puntos de lana, donde la imagen desaparece en los detalles.

De esta manera la propia materialidad del trabajo juega a dos puntas, por un lado, a través del retrato nostálgico del abandono en la pintura, y por otro, desde la recuperación de la dimensión cotidiana del trabajo en el bordado. Ambos oficios son encuadrados dentro de la división social de género, que son revisitados desde la pregunta por los efectos de su uso simbólico.

Se propone así una nueva lectura sobre la trascendencia: su ruina.

La pintura es una metáfora de la caída de una promesa.

La representación es la resistencia que opone un lugar.


[1] Cfr. Santon Miltos. 1996. Leirias, Gabriela. 2019.

[2] Cfr. Santos Milton. 1996. Leirias, Gabriela. 2019.


Bibliografía

-Leirias, Gabriela. 2019. Contribuciones desde una perspectiva espacial a la investigación de los Afectos Societales. En Afecto Societal.  (Córdoba: Editorial Curatoría Forense). Recuperado en: http://www.cooperativadearte.org/niued/afecto-societal-ii-descarga-el-fanzine/
-Santos, Milton. 1996. A natureza do espaço. Técnica e tempo. Razão e emoção. (São Paulo: Editora Hucitec.)
-Santos, Milton. 2000, Por uma outra globalização. (Rio de Janeiro: Record).
-Jorge Sepúlveda T. 2015. El ojo se llena de horizonte. Recuperado en https://curatoriaforense.net/niued/?p=2570


FERNANDA LUZ AVENDAÑO: SÍMBOLOS DIFUSOS

Museo Regional de Rancagua, Estado 685, Rancagua, O’Higgins, Chile

Del 2 al 31 de marzo de 2023

Proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, Región del Libertador General Bernardo O’Higgins, Convocatoria 2022

También te puede interesar

SANDRA VÁSQUEZ DE LA HORRA: EL CANTO DEL DESIERTO

Prometeogallery presenta la primera exhibición en Italia de Sandra Vásquez de la Horra, un conjunto de dibujos y esculturas que, bajo el título El canto del desierto, evocan mitos y leyendas populares arraigadas en la cosmología y tradición Yoruba. Las…

JOSÉ PEDRO GODOY: HISTORIA VIOLENTA Y LUMINOSA

Con colores saturados, nociones de la cultura pop, referencias a teleseries, el soft porn y la estética camp, el artista José Pedro Godoy (Chile, 1985) presenta una nueva serie de trabajos en su muestra...

DESCOLONIZANDO EL SUR (Y EL SER) DE CALIFORNIA

Desde una perspectiva decolonial, museos como el MOLAA y muchas otras instituciones en California del Sur no hegemónicas como LACE (Los Angeles Contemporary Exhibitions), además de bienales como Desert X y, ciertamente, el muralismo...