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PAISAJE EN DATOS. LAS CARTOGRAFÍAS SATELITALES DE MARCELA MAGNO

Conocí la obra de Marcela Magno (Buenos Aires, 1966) en la exposición El futuro llegó hace rato, exhibida en el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires en 2016. Curada por Rodrigo Alonso, la muestra poseía el atractivo de la anticipación alegórica del tiempo venidero facilitada por el empleo (en las obras) de los nuevos medios, la alta tecnología y recursos diversos, puestos en función de materializar innovaciones, utopías, experimentos, y de develar ciertas inquietudes del mundo de hoy de cara al futuro.

Su serie Land podría ubicarse en este último grupo. Los grandes planos que la integraban resultaban indescifrables, si bien los relieves topográficos que rodeaban áreas cuadriculadas o una aglomeración de indefinidos elementos recordaban la visión condensada de los territorios cuando son observados desde gran altura. Sus títulos individuales, Lithium, Soja, Oro y otro también nombrado Oil[1] —en alusión al hidrocarburo de cualidad diferente que subyace en otras partes del planeta—, borraban toda duda sobre lo que tenía ante mis ojos: cartografías satelitales de las zonas de extracción de estos recursos naturales.

Marcela llega al conocimiento de estas realidades de manera fortuita. Decidida a adentrarse en el paisaje de Río Gallegos —localidad de la provincia de Santa Cruz ubicada en el extremo sur de Argentina— mediante la práctica de la fotografía, pronto esta disciplina le revelará la necesidad de buscar información adicional que permita darle espesor a la visión que ofrece el paisaje invariable de su meseta, común al de buena parte de la Patagonia: un ambiente desolado, inabarcable, ventoso, marcado por la línea gris interminable de su horizonte.

Es así como acude a Google Earth y, navegándolo, se topa con los pozos de petróleo del Golfo de San Jorge, cuyas costas en el Atlántico bordean el sur de Chubut hasta el norte de Santa Cruz. Este descubrimiento le motiva a indagar sobre los campos petroleros existentes en el mundo y, luego, los de otros rubros energéticos, así como los de metales duros y alcalinos, preciados también por su alto valor económico. Una investigación sobre los yacimientos de cada territorio que comenzó hace más de una década, luego de que por razones familiares pasara a residir en Gallegos. Nunca imaginó que, a su regreso de Barcelona, donde se había establecido para obtener la Licenciatura en Pedagogía en su Universidad Autónoma, aquel paraje del confín del mundo le depararía la sorpresa de enfrentarse a un tema de tanta actualidad.

Marcela Magno, 01: 37°16’55.73″S | 69°15’55.68″O | 11 Ene 2006 | 2013. De la serie Land [1] Oil.

Justamente el valor de este trabajo de Marcela radica en colocar en primer plano uno de los grandes tópicos del presente: la explotación de los recursos naturales y energéticos. La evidencia de esta actividad decide ponerla al alcance del público en semblanzas semejantes a la que brinda Google Earth: mapas satelitales, pero impresos sobre papel para que puedan exhibirse y, además, con ellos, armar un libro que posea la carga aleccionadora, didáctica e informativa que esta obra debe tener.

Pero recordemos que el origen de Land se remonta al interés de la artista en hacer fotografía de paisaje, disciplina que comienza a estudiar en Santa Cruz, la primera zona que investiga en el gran buscador web, y al éste mostrarle lo que allí, por sí misma, no había podido ver —los pozos de petróleo—, decide trabajar con los mapas cartográficos que Google le proporciona. Ellos ponen de manifiesto tanto el cambio de mirada e intereses hacia el paisaje como su propia transformación, a manos del hombre. La actividad extractora que éste viene acometiendo ha suscitado inquietudes en torno a sus efectos nocivos para el medioambiente y a las disputas de poder sobre los territorios que ella genera.

No obstante, resulta imposible dar marcha atrás al desarrollo tecnológico y de todo tipo alcanzado a partir de los recursos que esta actividad provee. La búsqueda de un balance entre beneficios y perjuicios a partir del control de la sobreexplotación (extractivismo) y de convenios justos entre las naciones involucradas —en que no falte la asignación de precios asequibles a los recursos para que la gran mayoría de los países puedan adquirirlos—, serían las respuestas adecuadas, aunque quiméricas. Por tal razón, la riqueza que albergan los suelos se enfrenta a las consecuencias paradójicas de su explotación: por un lado, impulsa el desarrollo, pero contamina el aire y genera problemas de habitabilidad; agiliza y mejora las condiciones de vida pues garantiza el transporte terrestre, aéreo y las conexiones digitales, entre otras muchas cosas, pero deja sin resolver y, hasta cierto punto, exacerba, la disparidad económica y social del mundo. La utopía de un mañana promisorio, alentada por la modernidad, ha derivado en un mar de incertidumbres ante los efectos colaterales de esta actividad, a pesar de los cuantiosos beneficios que reporta.

Marcela Magno, Litio Roto: Bolivia, Salar de Uyuni, 20°32’54.95”S 67°22’36.33”O, 30 Abr 2019. 2021.De la serie Land [2] Litio.

Frente a este panorama, para algunos artistas interesados en abordar el escenario natural ya no es suficiente realzar estos o aquellos rasgos y componentes del paisaje por sus alcances metafóricos, encontrar la hora y el fragmento de este, susceptible de ser inmortalizado, o tentar acciones artísticas de diverso tipo para su aprehensión. En años recientes, las obras que muestran los cambios, perceptibles o no, que ocurren en el escenario natural, mediante su registro directo o la visión microscópica de sus elementos, habían demostrado la insuficiencia de los sistemas de representación convencionales y la necesidad de acudir a los artefactos de las ciencias, al arte vivo y a las imágenes que ofrecen los equipos tecnológicos más avanzados.

Precisamente, ese es uno de los aspectos a resaltar del trabajo de Marcela: el aprovechamiento de la imagen satelital, de los rudimentos que ofrecen las disciplinas cartográficas, los sistemas de percepción remota, la geología, la economía, hasta el pensamiento filosófico que reflexiona en torno a la idea de un futuro distópico y cuánto ello gravita en la marcha del presente, en la realización de mapas cartográficos que muestran fragmentos de la actividad extractivista que se lleva a cabo en diversas partes del planeta.

Concebidos en grandes dimensiones a la manera tradicional, estos mapas son al mismo tiempo paisajes y territorios. Como sabemos, el artefacto satelital realiza acercamientos hasta el punto de que es posible ver el bombeo de los pozos en su movimiento pendular hacia lo profundo, u otras infraestructuras instaladas. Pero si la artista optaba por ese nivel próximo de captura perdía la posibilidad de que se visionara el territorio en que están localizados. De ahí que decidiera trabajar con las impresiones de pantallas de Google Earth, que registran los campos de explotación de recursos, pero a cierta distancia, para luego ensamblarlas de modo que pueda apreciarse el área que ellos ocupan, sistema que conlleva incontables intentos para lograr empalmes precisos de dichas impresiones, cuyo resultado nos devuelve en fotografías de gran tamaño y resolución. El nombre del recurso natural o energético, las coordenadas de los campos de extracción —la longitud, la latitud, la altura de ojo, la fecha de la toma y de producción de la obra—, en fin, las variables de ubicación y captura del campo, son datos objetivos que otorgan veracidad a estas cartografías satelitales. Ellas refieren una realidad contemporánea que precisa de imágenes de igual tenor. Así la imagen tecnológica desplaza —en lo relativo a este tópico— la preeminencia que en el pasado tuviera la pintura en el abordaje del paisaje; y su científica objetividad, y la de los datos reportados en los títulos, sustituyen la carga subjetiva, y en ocasiones ilusoria, que por lo regular comporta su aproximación desde la reina de las bellas artes.

Marcela Magno, Hombre muerto: Argentina, Salar del Hombre Muerto, 25°28’15.80”S 67° 5’9.92”O, 16 Oct 2020. 2021. De la serie Land [2] Litio.

En lo relativo al arte del lente, téngase en cuenta que la imagen proporcionada por cámaras de un aparato situado a gran distancia en el espacio interestelar instaura una gramática diferente a la de la fotografía analógica; pero justo esa visión sintética, casi abstracta, que brinda del territorio en explotación, gracias a ese potente lente lejano, es la que nos permite calibrar la magnitud de los trabajos de extracción. Las cámaras satelitales documentan la realidad al igual que las fotográficas, pero con alcances mucho más vastos. El movimiento de circunvalación alrededor del planeta con lentes de gran potencia posibilita realizar el mapeo consecutivo de los territorios, captura que desborda con creces los ceñidos marcos —en cuanto al ángulo de visión y la distancia del objetivo— de la fotografía tradicional. Por su capacidad de cartografiar la superficie total de la Tierra, las imágenes que aporta el satélite devienen poderosa fuente de conocimiento.

Los mapas que comienza a trabajar Marcela siguieron la pauta del rubro que entonces acaparó su atención: el petróleo. Es así como en 2015 ve la luz el libro Land (1) Oil, integrado por planos de 1 metro de alto x 0.70 de ancho de paisajes del Golfo Pérsico, Irak, Arabia Saudita, Rusia, Kuwait, Canadá, China, Irán, Omán y Estados Unidos. Estampados sobre papel Canson en la gama de los grises, estos diez mapas cartográficos, junto a un índice y un manual de instrucciones, integran el libro Land (1) Oil, primer volumen de una serie en proceso que tiene por objetivo construir un atlas contemporáneo del mundo realizado con imágenes satelitales. Nueve de ellos ocupan el anverso de los pliegos de papel del libro, mientras el reverso de cada uno es una parte del mapa de la zona petrolera Eagle Ford en Texas.

Land Oil participó en varias muestras colectivas, entre ellas Simultaneous Eidos, exhibida en el Guangdong Museum of Art durante la Guangzhou Image Triennial 2017, celebrada en China; Energ (ética), arte y energía sostenible, curada por José Roca y expuesta en Bogotá en 2017; Mapping Territories, en la Houston Fine Art Fair 2015, y otras muchas. Cuatro años después exhibiría 30 fotogramas de la serie en el Centro Cultural de Rada Tilly,[2] ubicado cerca del Golfo de San Jorge por donde empezó su investigación. Land ha merecido varios premios: en 2015, el Segundo Premio Carolina Hidalgo Vivar de Medio Ambiente, y el Segundo Premio en el [Circuito] Off de Fotografía Europea, y, en 2017, el Primer Premio Adquisición AAMEC de Fotografía Contemporánea Argentina, del Museo Caraffa de Córdoba.

Marcela Magno, Land 2 Litio, 14º Bienal de la Habana, Experiencia 3: Horizontes Inestables. Fototeca de Cuba, 2022
Marcela Magno, Land 2 Litio, 14º Bienal de la Habana, Experiencia 3: Horizontes Inestables. Fototeca de Cuba, 2022

En lo sucesivo, Marcela Magno continuará su exploración alrededor del mundo. A la “Experiencia 3” (tercera etapa) de la Decimocuarta Bienal de La Habana, llevada a cabo este año 2022, envió una propuesta basada en mapas cartográficos de las principales zonas de explotación de recursos en Latinoamérica —una de las regiones de interés para el evento— con énfasis en el litio. Las múltiples aplicaciones que en la actualidad está teniendo esta sal —también conocida como “oro blanco” o “petróleo blanco”— en la fabricación de las baterías de última generación que se usan en la industria automotriz (vehículos eléctricos), en los dispositivos electrónicos (tarjetas de memoria de las cámaras digitales), como unidad de almacenamiento para las energías renovables, en la fabricación del vidrio, en las armas nucleares, y en el tratamiento de desórdenes mentales como la depresión y la bipolaridad, justifican su alta demanda y los escaños alcanzados en los mercados bursátiles.

El equipo de curadores denominó a la “Experiencia 3” Regreso al Porvenir, título con que se propuso aludir al giro en el punto de referencia para la explicación del presente, antes situado en el pasado, ahora en el porvenir. La conciencia de un futuro de amenazas y catástrofes, debido, en lo esencial, a los conflictos que desata el afán por monopolizar las riquezas territoriales, y al desastre ambiental, no sólo provoca el deseo de retrasar ese tiempo por venir y de poner freno a las acciones que aceleran esos desórdenes y generan inestabilidad, sino que explican la fuerza que ha cobrado el “presentismo” como corriente de pensamiento. Según esta filosofía, sólo el presente existe: el futuro es una ficción, por lo que es preferible no pensar en él; lo que importa es el tiempo vigente, que ya está amenazado, y satisfacer lo que se precisa hoy. Por tales razones, y conforme a los contenidos de la obra de Marcela, es que dentro de las exposiciones de la Bienal que integraron esa etapa, Land fue exhibida en la muestra colectiva Horizontes inestables, en la Fototeca de Cuba.

La planta alta de esa sede acogió su segunda propuesta. Tres grandes mapas del llamado “triángulo del litio”:  el Salar del Hombre Muerto (en Argentina), el Salar de Atacama (en Chile) y el Salar de Uyuni (en Bolivia) —donde se halla el 67 % [3] de las reservas de esta sal en el mundo—, impactaron a los visitantes con su ubicación oportuna en la pared frontal del espacio de exhibición asignado. Las dos paredes laterales mostraron Land (1) Oil: a la izquierda, sobre una mesa, el libro en su caja junto a los mapas que lo conforman desplegados en su superficie, y, en la pared derecha, el gran mapa, de 3 x 2.10 m, hecho con el reverso de los 9 pliegos que representan la zona petrolera de Eagle Ford. El uso extendido del petróleo y sus subproductos, en el transporte, el comercio, la investigación y la industria, al punto de que sus cotizaciones en el mercado mundial sean noticia diaria, ameritó su inclusión, más allá de que fuese el primer recurso investigado por la artista. 

Aunque la escasez de salas expositivas impidió exponer su propuesta inicial, consistente en mapas que registran los campos de explotación de hierro, oro, carbón, plata, plomo y zinc en varios países de Latinoamérica, más algunos del citado triángulo del litio —Land Litio —, y sólo se exhibieron tres grandes de esta serie más el libro Land Oil (1), la riqueza metalúrgica del Subcontinente estuvo representada por el litio. Como reza el statement que nos enviara la artista vía email: “América Latina sigue siendo una fuerza dominante en la minería global. Con su abundancia y variedad de minerales lidera el mundo en la producción de cobre, plata y mineral de hierro”.

Algo de ese tesoro, de lo que entraña su explotación, se pudo apreciar en las dos obras que se exhibieron próximas a la de Marcela: Crear en el abismo (2022), de la mexicana Cecilia Barreto, y Proyecciones sobre cenizas (2019), de la paraguaya Belén Rodríguez. En la obra de Barreto, la escenificación de los movimientos de tierra para realizar los trabajos de extracción minera de una concesionaria extranjera en un gran dibujo al carboncillo en una pared, y en la colindante varias pinturas que representan los gráficos de los flujos financieros del recurso extraído, hablan del poder económico de esas empresas sobre los territorios, y de cómo el paisaje es sustituido por los datos que ellas ofrecen. En cuanto a la obra de Belén, la proyección en el techo de altas copas de árboles que se mecen con el viento, al tiempo que (al mirar hacia arriba) advertimos las cenizas resultado de su incendio colocadas sobre nylon transparente sostenido a cierta altura, denuncia la desforestación de los bosques para dedicar el terreno a la explotación minera y al cultivo de soja transgénica: una alegoría sobre el devenir trágico del medioambiente.

Marcela Magno, Uyuni: Bolivia, Salar de Uyuni, 20°32’54.95”S 67°22’36.33”O, 30 Abr 2019. 2021. De la serie Land [2] Litio.
Marcela Magno, Atacama: Chile, Salar de Atacama, 23°32’54.24″S 68°23’29.03″O, 7 Feb 2017. 2021. De la serie Land [2] Litio.

Basten estas dos obras para ilustrar lo que está implícito y se repite en múltiples variantes en los mapas que realiza Marcela. Todos ellos son registros del Antropoceno, de la huella que va dejando el hombre en el planeta, antes evidenciada en los cultivos agrícolas y la construcción de ciudades, y ahora, cada vez más, en la extracción de recursos. Es una actividad indetenible, en constante expansión, pues el desarrollo tecnológico de la mano del crecimiento poblacional hace que aumente sin cesar su demanda, lo que obliga a que más territorios se dediquen a estos fines y, en consecuencia, se reconstruyan (geopolíticamente), y la topografía del paisaje se modifique. De ahí que la artista señale que uno de los valores de Land es revelarnos la “importancia estratégica verdadera de cada una de las zonas de la Tierra”,[4] el interés geopolítico que adquieren los territorios poseedores de estos recursos, sustento material de la dinámica urbana y de la condición híper-acelerada de la era actual.

El lector de este texto que no haya tenido la posibilidad de ver los mapas de Marcela no debe pensar que se tratan de meras cartografías. En este trabajo de investigación, selección, clasificación y ordenamiento de las imágenes de cada serie, la artista no ha descuidado el encuadre de la captura cartográfica apropiada, que los elementos del campo de extracción ocupen el centro del plano a pesar de su lógica dispersión en el terreno, es decir, que exista una relación más o menos armónica entre ellos y la topografía virgen que los rodea, atendiendo a los principios de la composición. Incluso, frente a algún mapa, cabe pensar si cierto detalle fue añadido en un trabajo de postproducción, como la mancha negra que asemeja un derrame de petróleo en la serie dedicada al crudo, o si existía en verdad y la artista la intensificó a propósito. En todo caso, la optimización artística de la imagen satelital que registra la explotación intensiva de los territorios busca, a través del atractivo estético que la artista logra imprimirle, no sólo llamar la atención sobre esta actividad, sino sobre la lenta y progresiva conversión de la naturaleza en tecnología, cuánto de ella y de sus espacios se están transformando en función de aquella. Una realidad del siglo XXI que trabajos como éste, emblemático de los nuevos caminos de la cultura visual contemporánea, contribuyen a concientizar.


[1] Los títulos aparecieron, ploteados en vinilo, al lado de la serie con los siguientes datos: Lithium|[He] 2s1| 23°32’45.11″S|68°23’18.07″O| 12 • 1 • 2016;  Oil | πετρέλαιον |33°10’18.78″S |68°46’8.18″O| 4 • 7 • 2004; Soja| Fabaceae |30°57’52.92″S| 61°39’54.62″O| 10 • 12 • 2007;  Oro| 196,966569(4) u|48°24’53.91″S | 68°18’19.45″O| 22 • 11 • 2005; Oil | (CnH2n+2)| 45°52’5.13″S| 67°52’5.29″O| 17 • 11 • 2013. 

[2]Por el reconocimiento internacional que implican, citaré, entre otras muestras personales: “Marcela Magno 展Land (1) Oil”. Book Show. Tokyo Institute of Photography (T.I.P /72 Gallery), Tokyo, Japan, 2018; y la expuesta en Photo Beijing, China Millennium Art Museum, Beijing, China, 2019. Además, las publicaciones Francisco Monaldi: “Latin America´s Oil and Gas after the Boom, a new liberalization cycle”, ReVista: The Harvard Review of Latin America, MASS, Estados Unidos, (Fall 2015), Online. En: https://e1.wpmucdn.com/websites.harvard.edu/dist/1/19/files/2020/07/energy y “Postphotography”, Vector Critical Research in Context, publicada por la Universitatea de Arte George Eunesco, Rumania, 2015.

[3] En: https://www.undp.org/es/latin-america/blog/graph-for-thought/lithium-latin-america-new-quest-el-dorado. Ese era el número allí reportado cuando la artista terminó el trabajo, pero al volver ahora a él éste reporta 60 %, lo cual indica la dificultad de encontrar el porcentaje preciso de reservas en las publicaciones.  

[4]“Marcela Magno, cartográfica”, entrevista realizada por el Diario Crónica el 09-09-2019, con motivo de la inauguración de sus “30 Fotogramas” en el Centro Cultural Rada Tilly. Ver: https://www.diariocronica.com.ar 

Margarita Sánchez Prieto

Crítica, curadora e investigadora de arte latinoamericano. Fue miembro del Equipo de Curadores de la Bienal de La Habana y del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Ha publicado en revistas especializadas cubanas y algunas extranjeras, como Atlántica, Third Text, Art Nexus y Arte al Día, entre otras.

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