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MARILÁ DARDOT: AINDA SEMPRE AINDA

[VERSÃO ORIGINAL EM PORTUGUÊS ABAIXO]

Por Luisa Duarte

Es consenso que vivimos en una era en la que mucho de lo que nos rodea parece estar en crisis: el clima, el capitalismo, la democracia, las gastadas epistemologías occidentales, las falsas promesas tecnológicas. Ante esta constatación, se hace evidente la necesidad de alternar los modos de funcionamiento de nuestra sociedad. Pero es precisamente aquí donde nos enfrentamos a otro callejón sin salida. Asistimos a un momento en el que la imaginación política parece entrar en compás de bloqueo. Imaginar, esto es, expandir los horizontes negociables de lo posible, sería el gesto inicial para la transformación del porvenir.

Si las imaginaciones están obturadas, ¿cómo comenzar a transformar el presente y revertir el camino que siembra un futuro distópico? ¿Parte de lo que origina ese estado de imaginación obturada no estaría en el hecho de que hay un nuevo lenguaje que debería emerger? En otras palabras, una otra e inaudita gramática debería alforar como una especie de motor de cambios, pero, sin embargo, no aflora.

Toda la exposición ainda sempre ainda [todavía siempre todavía], de Marilá Dardot, expuesta en el MUPA[i], toca esta sensible región del presente y establece una relación con el campo del lenguaje. Si es cierto que estamos saturados de palabras a diario –en los portales de Internet, en las redes sociales, en los grupos de WhatsApp, en los diarios, en las revistas–, también es un hecho que parecen cada día más desgastadas, menos fuertes en significado, peso, consecuencia.

Por eso las palabras aparecen aquí desviadas de sus lugares y usos originales. Aparecen ahora recortadas, editadas, pegadas, aproximadas, rasgadas, pintadas, para que, en estos vuelcos, puedan volver a decirse en el sentido pleno del término. Y, más aún, pueden llegar a actuar.

Marilá Dardot, Modelo para armar, 2022. Recortes de revistas publicadas entre 1973 y 2022 sobre cajas de cartón. Museu Paranaense, Brasil, 2022. Foto: Eduardo Macarios
Marilá Dardot, Modelo para armar, 2022. Recortes de revistas publicadas entre 1973 y 2022 sobre cajas de cartón. Museu Paranaense, Brasil, 2022. Foto: Eduardo Macarios
Marilá Dardot, Modelo para armar, 2022. Recortes de revistas publicadas entre 1973 y 2022 sobre cajas de cartón. Detalle de instalación cortesía de la artista

En la gran instalación Modelo para armar (2022), sustantivos extraídos de revistas periodísticas publicadas en Brasil desde 1973 (año de nacimiento de la artista)[ii] son pegados sobre pedazos de cajas de cartón. Fragmentados, formando un rompecabezas incompleto, son invitaciones para que cada uno de nosotros establezca nuevos sentidos. Del arte al desafío, de la blanquitud al racismo, de la democracia al colapso, del pensamiento al llanto, del placer a la huelga, todos están ahí para tejer otras narrativas históricas, políticas, afectivas y también revelar, a través de sus diferentes escalas, la importancia que cada uno le otorga a los medios de comunicación impresos. En este gesto rizomático, la artista deshace la narrativa oficial en favor de otras aún abiertas (como las cajas), listas para ser escritas, armadas, articuladas.

Modelo para armar condensa procedimientos y cuestiones que están diseminados a lo largo de la exposición. En todas las obras aquí reunidas comparece el uso de materiales simples, encontrados en el cotidiano. Esta elección no es accidental. Parece estar diciendo allí que deberíamos comenzar a hilvanar estas otras narrativas de inmediato, con lo que tenemos a mano, a la luz de las urgencias del presente. En cada obra la artista traza un vínculo entre palabra y acción[iii], afirmando crítica y poéticamente que establecer otros usos del lenguaje es una de las formas de no someternos al fracaso ininterrumpido del ahora.

Vista de «ainda sempre ainda [todavía siempre todavía]», de Marilá Dardot, en el MUPA, Brasil, 2022. Foto: Eduardo Macarios
Marilá Dardot, O Brasil o Brasil, 2022. Collage de recortes de revistas sobre placa de aluminio compuesto, 5 x 210 cm. Foto: Felipe Berndt

En ese sentido apunta la obra O Brasil O Brasil (2022), en la que vemos recortes de revistas que nos dicen “O Brasil” [Brasil] múltiples veces. Dichos recortes son colocados sobre una superficie metálica, formando una larga frase de diferentes colores y tipologías que clama por un país que asiste, en una mezcla de espanto y parálisis, a un prolongado colapso político y social. Nótese cómo aquí la palabra escrita gana un rostro vocal, la reiteración del nombre del país – O Brasil O Brasil – parece traducir tanto el estado de perplejidad ante una realidad en la que se han traspasado todas las líneas tolerables, como un llamado a un Brasil que urge reinventarse.

Este trabajo remite a una idea presente en algunos textos de la periodista Eliane Brum, según la cual la actual crisis en Brasil es también una crisis de la palabra. En O golpe e os golpeados – a barbárie de um país em que as palavras já não dizem [El golpe y los golpeados – la barbarie de un país donde las palabras ya no dicen], Brum afirma: “Si hay un genocidio negro, si hay un genocidio indígena, y sabemos las palabras, y las pronunciamos, y no pasa nada, se creó algo nuevo en el Brasil actual. Algo que no es censura, porque está más allá de la censura. No es que no puedas decir las palabras, como en la época de la dictadura, es que las palabras que dices ya no dicen (…) Entonces, es aún más complicado que la censura, y aún más complicado que no poder decir. Porque, de nuevo, las palabras existen. Las palabras son dichas. Pero no dicen nada, porque no producen movimiento suficiente para transformar la realidad” [iv].

Para que las palabras puedan volver a decirse, será necesario cambiar nuestra relación con ellas. Pues no es que hoy nos falten las palabras, al contrario, se desbordan por todos lados, más aún en la era de los celulares conectados a Internet. Si la cantidad excesiva dificulta elaborar lo que nos llega, la forma tampoco contribuye. Escritas y leídas sobre pantallas de modo casi siempre apresurado, son palabras destinadas al olvido.

Guardan una paradoja: se almacenan para siempre en las nubes de bytes, pero difícilmente se volverán a encontrar. Al apropiarse de las palabras impresas en papel, Dardot las posiciona una vez más en el tiempo y el espacio, además de instaurar un estatuto de la imagen: las palabras tienen distintos tamaños, colores y formas. Son, además, removidas de su contexto original a través de los gestos de edición y pegado.

Marilá Dardot, Palavra figura de espanto, 2022. Portadas de libros peladas y Letraset, 27 x 189 cm. Museu Paranaense, Brasil, 2022. Foto: Eduardo Macarios

Un ejemplo de esta dislocación ocurre en Linha do tempo [Línea de tiempo] (2022). Aquí, adverbios recortados de revistas forman una línea de tiempo quebrada en su cronología al mezclar pasado, presente y futuro. Es posible ver esta obra tanto como el retrato de un Brasil que, al mirarse en el espejo en 2022, ve fantasmas que parecían enterrados en el pasado, así como un gesto que recuerda la potencia de la temporalidad intempestiva.

Aprendemos de Walter Benjamin que, al apropiarse del pasado como un destello en un momento de peligro, el historiador materialista tiene la oportunidad de “despertar en el pasado las chispas de esperanza”[v]. Este momento de peligro es la inflexión que determina toda diferencia, que toma la historia del curso de lo siempre igual y la sitúa en otro camino, desde el cual el punto de vista ya no es el de los vencedores, sino el de los vencidos.

Si la potencia de las palabras está clausurada, relegada a un lugar de atrofia o banalización, los actos que pretenden rescatar una pertinencia diluida exigen abordajes diferentes. En Modelo para Armar, Linha do Tempo, O Brasil O Brasil, las palabras extraídas de revistas se acumulan. Pero en la serie Palavra figura de espanto (2022), el camino es otro. Dardot visita los libros -esos objetos tan queridos en su trayectoria- y comienza a despegar las telas de sus cubiertas, revelando colores y texturas que antes estaban velados.

A este gesto de sustracción que revela lo borrado, le sigue el acto puntual de escribir en letraset el vocablo “palabras”, seguido de diferentes atribuciones – palabras cansadas, palabras secretas, palabras al viento, palabras tranquilas, palabras desnudas, palabras recordadas, palabras olvidadas, etc.

Vista de «ainda sempre ainda [todavía siempre todavía]», de Marilá Dardot, en el MUPA, Brasil, 2022. Foto: Eduardo Macarios
Marilá Dardot, Domine seu idioma, 2021. Marcador permanente sobre libros y caja de transporte de madera, 125 x 61 x 28 cm. Museu Paranaense, Brasil, 2022. Foto: Eduardo Macarios

En esta y otras obras de ainda sempre ainda hay un vínculo entre la palabra y la acción. Sabemos cómo el campo de la lengua escrita está históricamente asociado al “mundo de las ideas”. Lo que está en juego en el pensamiento metafísico occidental es la escisión de la realidad en dos planos distintos: uno que estaría atravesado por fallas y errores, inmerso en constante cambio, en las privaciones de lo sensible; y el otro estable, eterno e inteligible, despojado de carne y hueso.

En este proyecto, el modo de conocimiento privilegiado fue el del discurso racional. Pero, nótese, el discurso racional escrito. Occidente, en su historia metafísica, desde Platón, necesitaba privilegiar la escritura, ya que, frente a las imágenes, era ésta la que permitía una abstracción conceptual libre de residuos de la esfera sensible. Por no estar vinculada al mundo físico, por estar más cerca de la recomendación de “ver con los ojos del espíritu”, la escritura ganó la delantera como forma de navegar la pedagogía que llevaría a la verdad, la esencia, la inteligibilidad.

Ahora bien, lo que hace la artista en todas las obras presentadas es precisamente colocar las palabras en estrecho diálogo no sólo con el mundo de la vida, con la dimensión sensible, imaginaria, sino también con la esfera del cuerpo y la acción. Los gestos de cortar, rasgar, editar, aproximar, pegar son tan importantes como aquello que está siendo dicho y leído. Al subvertir el lugar ideal de las palabras, Dardot busca, al mismo tiempo, exponer el juego de poder en el que participan y recuperar su potencia de generar asombro. Asombro que emerge, a su vez, como germen de la acción.

Marilá Dardot, Ações do mundo, 2022. Cubiertas de libros peladas sobre naciones del mundo y páginas de índice, 120 x 166 cm. Cortesía de la artista.

La proximidad entre palabra y acto con formas de exponer el mecanismo de construcción de las narrativas ganadoras comparece en Acções do mundo [Acciones del mundo] (2021). Aquí asistimos nuevamente al acto de la sustracción como propulsor de significados inéditos. Páginas de la colección Nações do mundo [Naciones del mundo] en las que se encontraban mapas se despegan para formar cartografías fragmentadas. Yuxtapuestos a estos mapas alterados se encuentran los índices de los libros en los que leemos frases de carácter nacionalista, como “El gigante de América del Sur”, “Exploraciones y conquistas”, “Ricos y pobres, blancos y negros”. En la parte superior de la obra, se dobló un trozo de la tela de la cubierta, eliminando la letra n para hacer que la palabra “nações” (“naciones”) se convierta en “ações” (“acciones”). En este sutil movimiento, la artista expone cuánto de ficción hay en las construcciones geopolíticas dadas, haciendo posible, así, establecer diferentes configuraciones.

Desentrañar el modo en que el uso de las palabras perpetúa poderes es también el lema de Domina tu idioma (2021), donde una colección de diccionarios es el soporte de un juego con expresiones asociadas al habla. La idea de un lenguaje común es reemplazada por la de “su idioma”, presuponiendo diferencias y disidencias, abriendo brechas para articulaciones a la vez diversas y singulares.

Marilá Dardot, Libros y, 2022. Perfil de acero galvanizado y pintura de esmalte. Dimensiones variables. Museu Paranaense, Brasil, 2022. Foto: Eduardo Macarios

La subversión del papel de los libros como espacios de eternización de los poderes vigentes se encuentra, finalmente, en la serie LIBROS Y (2022). La obra tiene su origen en el encuentro de la artista con un letrero de calle en la Ciudad de México que anunciaba una editorial: LIBROS Y EDITORIALES. La artista reproduce entonces la tipología y materialidad de los signos para crear otras asociaciones capaces de evocar una biblioteca imaginaria, vinculada al espacio público, en la que los libros aparecen como sujetos catalizadores de afectos y acciones[vi].

Así, leemos las secuencias en letreros coloridos: LIBROS Y TRANSFORMACIONES, LIBROS Y AFECTOS, LIBROS Y POTENCIAS, LIBROS Y REBELIONES, LIBROS Y DESASTRES. En LIBROS Y se hace presente un costoso entrelazamiento de toda la exposición, es decir, el existente entre las dimensiones macro y micropolíticas. La artista sabe que toda lucha macropolítica debe darse incluyendo la esfera micropolítica, es decir, la del deseo, del inconsciente, de lo cotidiano, de la lógica “molecular” capaz de operar por todas partes, desde las menores hasta las mayores estructuras.

No es casualidad que las mismas personas que trabajan por un mundo sin bosques, sin educación, también trabajen por un mundo sin arte, sin cultura. La posibilidad de crear otros mundos posibles en la esfera del arte se convierte en un elemento de singular fuerza a la hora de imaginar un futuro diferente al forjado por una “humanidad zombi”. Sembrar una imaginación política obturada por medio de un nuevo destino para las palabras y, en ese lance, deshacer el nudo que aprisiona las fuerzas vitales que generan movimiento, es a lo que nos dirige Marilá Dardot en ainda sempre ainda.

Vista de «ainda sempre ainda [todavía siempre todavía]», de Marilá Dardot, en el MUPA, Brasil, 2022. Foto: Eduardo Macarios

[i] Cabe destacar el contexto en el que se inserta la exposición en el MUPA. Al respecto, la directora Gabriela Battega escribió, en un intercambio de correos electrónicos: “Siempre existe la intención de brindar al público un conjunto de exposiciones heterogéneas durante el recorrido de la visita y que, de alguna manera, se “complementan” a través de fricciones o diálogos que estas inesperadas aproximaciones acaban desencadenando. Basta pensar que la exposición que antecede a la muestra ainda sempre ainda se titula Conflictos armados en Paraná y que otra que se presenta en el mismo piso tiene a la yerba mate como elemento orientador y se titula Yo memoria, yo bosque: historia oculta. Siempre estamos buscando una intertextualidad entre el arte y la ciencia, manifestada ya sea por temas históricos, antropológicos o arqueológicos, tal como estos se traducen en los departamentos de investigación que tenemos en MUPA. La exposición de Marilá Dardot es perfecta para crear esta intertextualidad”.

[ii] Cabe señalar que todos los recortes de revistas aquí reunidos fueron tomados de publicaciones fechadas entre 1973 y 2022, es decir, el periodo de vida de la artista. La intersección entre el tiempo histórico y el tiempo biográfico, entre la macro y la micropolítica recorre toda la exposición.

[iii] Sobre las relaciones políticas entre discurso y acción, ver “La condición humana”, Hannah Arendt, Forense Universitária, 2004. “(…) La vida sin discurso y sin acción está literalmente muerta para el mundo; deja de ser una vida humana, puesto que ya no se vive entre los hombres. Es con palabras y hechos que entramos en el mundo humano”. Pág. 188

[iv] Ver enlace https://brasil.elpais.com/brasil/2016/06/20/opinion/1466431465_758346.html En el mismo texto, Brum escribe sobre la fatídica noche del 17 de abril de 2016: “En la votación de la Cámara de Diputados que decidió abrir el proceso de juicio político a la presidenta Dilma Rousseff (PT), el 17 de abril, el diputado federal Jair Bolsonaro (PSC) mostró lo que sucede en un país donde las palabras han perdido el alma. Al votar por el juicio político, rindió homenaje a uno de los mayores torturadores de la dictadura cívico-militar: “Por la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, el miedo de Dilma Rousseff, por el ejército de Caxias, por las Fuerzas Armadas, por Brasil sobre todo y por Dios por encima de todo, mi voto es sí”. Marilá Dardot tiene una obra que dialoga precisamente con las palabras dichas en la votación que desencadenó el golpe de Estado contra la presidenta Dilma Rousseff; se llama A República (2016). Ver https://www.mariladardot.com/2015-now

[v] Walter Benjamin, Tesis sobre el concepto de historia. Trabajos seleccionados – V. I, P. 224

[vi] Esta obra de Marilá Dardot hace referencia al aforismo de F. Nietzsche, El libro casi hace personas: “Para todo escritor siempre es siempre una sorpresa que el libro tenga vida propia, cuando se desprende de él; es como si parte de un insecto se desprendiera y tomara su propio camino. Tal vez olvida el libro casi por completo, tal vez se eleva por encima de las opiniones que en él ha consignado, tal vez ya ni siquiera lo comprende, y ha perdido las alas que volaban cuando lo concibió: mientras tanto el libro busca a sus lectores, enciende vidas, se alegra, asusta, engendra nuevas obras, se convierte en el alma de proyectos y acciones -en una palabra: vive como un ser dotado de espíritu y alma, pero no es humano. La mayor suerte será para el autor que, en la vejez, pueda decir que todo lo que en él fue fecundo, alentador, edificante, esclarecedor de pensamientos y sentimientos, sigue vivo en sus escritos, y que él mismo ya no representa otra cosa que cenizas, mientras el fuego se salva y en todas partes se lleva a cabo. Si consideramos que toda acción de un hombre, no sólo un libro, engendrará de alguna manera otras acciones, decisiones y pensamientos, que todo lo que sucede está indisolublemente ligado a lo que sucederá, nos daremos cuenta de la verdadera inmortalidad, que es la del movimiento: lo que una vez se movió se encierra y se eterniza en la cadena total de lo existente, como un insecto en ámbar”. Humano, Aforismo 208. Companhia das letras

Traducción: Alejandra Villasmil


MARILÁ DARDOT: AINDA SEMPRE AINDA

Luisa Duarte

É consenso que vivemos uma época na qual muito ao nosso redor parece entrar em crise: o clima, o capitalismo, a democracia, as gastas epistemologias ocidentais, as falsas promessas tecnológicas. Diante desta constatação se torna evidente a necessidade de alterarmos os modos de funcionamento da nossa sociedade. Mas é justamente aí que nos vemos diante de outro impasse. Testemunhamos um momento no qual a imaginação política parece entrar em compasso de bloqueio. Imaginar, isto é, expandir os horizontes negociáveis do possível, seria o gesto inicial para a transformação do por vir. Se as imaginações estão obturadas, como começar a transformar o presente e reverter a trilha que semeia um futuro distópico? Parte do que origina esse estado de imaginação obturada não estaria no fato de que há uma linguagem nova que deveria emergir? Ou seja, uma outra e inaudita gramática deveria aflorar como uma espécie de motor para as mudanças, mas, entretanto, não aflora.

Toda a exposição “ainda sempre ainda”, de Marilá Dardot, em cartaz no MUPA[i], toca nessa região sensível do presente e estabelece uma relação com o campo da linguagem. Se é verdade que somos saturados por palavras cotidianamente – nos portais da Internet, nas redes sociais, nos grupos de WhatsApp, nos jornais, nas revistas – também é fato que estas parecem a cada dia mais gastas, menos fortes em sentido, peso, consequência. Por isso as palavras aparecem aqui desviadas de seus lugares e usos originais. Surgem agora recortadas, editadas, coladas, aproximadas, rasgadas, pintadas, para que, nestes reviramentos, possam voltar a dizer no significado pleno do termo. E, mais ainda, possam vir a agir.

Na grande instalação “Modelo para armar” (2022), substantivos extraídos de revistas jornalísticas publicadas no Brasil desde 1973 (ano de nascimento da artista)[ii] são colados sobre pedaços de caixas de papelão. Fragmentados, formando um quebra-cabeça incompleto, são convites para que cada um de nós estabeleça novos sentidos. Da arte ao desafio, da branquitude ao racismo, da democracia ao colapso, do pensamento ao pranto, do prazer a greve, todos estão ali para tecer outras narrativas históricas, políticas, afetivas e, ainda, revelar através das suas diferentes escalas a importância que cada um possui para a mídia impressa. Nesse gesto rizomático, a artista desfaz a narrativa oficial em favor de outras ainda em aberto (como as caixas), prontas para serem escritas, armadas, articuladas.

“Modelo para armar” condensa procedimentos e questões que estão espraiados pelo conjunto da exposição. Em todas as obras aqui reunidas comparece o uso de materiais simples, encontrados no cotidiano. Essa escolha não é acidental. Parece estar sendo dito aí que devemos começar a alinhavar estas outras narrativas desde já, com o que temos a mão, à luz das urgências do presente. Em cada trabalho a artista traça um vínculo entre palavra e ação[iii], afirmando crítica e poeticamente que estabelecer outros usos para a linguagem é um dos modos de não nos assujeitarmos ao fracasso ininterrupto do agora.

Nesse sentido caminha o trabalho “O Brasil O Brasil” (2022), no qual vemos recortes de revistas que nos dizem múltiplas vezes “O Brasil”. Tais recortes são colocados em uma superfície metálica, formando uma longa frase feita de diversas cores e tipologias que clama por um país que assiste, num misto de espanto e paralisia, um prolongado colapso político e social. Note como aqui a palavra escrita ganha uma face vocal, a reiteração do nome do país – O Brasil O Brasil – parece traduzir tanto o estado de perplexidade diante de uma realidade na qual todas as linhas toleráveis foram ultrapassadas, quanto um chamado por um Brasil que urge se reinventar.

Esta obra remete a uma ideia presente em alguns textos da jornalista Eliane Brum, segundo a qual a atual crise do Brasil é também uma crise da palavra. Em “O golpe e os golpeados – a barbárie de um país em que as palavras já não dizem”, Brum afirma: “Se há um genocídio negro, se há um genocídio indígena, e conhecemos as palavras, e as pronunciamos, e nada acontece, criou-se algo novo no Brasil atual. Algo que não é censura, porque está além da censura. Não é que não se pode dizer as palavras, como no tempo da ditadura, é que as palavras que se diz já não dizem. (…) Assim, é ainda mais complicado do que censura, é ainda mais complicado do que não poder dizer. Porque, de novo, as palavras existem. As palavras são ditas. Mas nada dizem, porque não produzem movimento suficiente para transformar a realidade.”[iv]

Para que as palavras possam voltar a dizer será preciso um deslocamento em nossa relação com as mesmas. Pois não é que nos faltem palavras hoje, ao contrário, estas transbordam por todos os lados, ainda mais na era dos celulares conectados a Internet. Se a quantidade excessiva dificulta a elaboração do que nos chega, a forma também não contribui. Escritas e lidas sobre telas de modo quase sempre apressado, são palavras destinadas ao esquecimento. Guardam consigo um paradoxo: estão armazenadas para sempre nas nuvens de bytes, mas dificilmente serão reencontradas. Ao se apropriar das palavras impressas em papel, Dardot as posiciona uma vez mais no tempo e no espaço, assim como instaura um estatuto de imagem – as palavras têm distintos tamanhos, cores e formas. Para, em seguida, revirar seu contexto original através dos gestos de edição e colagem.

Exemplo deste reviramento ocorre em “Linha do tempo” (2022). Aqui, advérbios recortados de revistas formam uma linha do tempo quebrada em sua cronologia ao embaralhar passado, presente e futuro. É possível ver este trabalho tanto como o retrato de um Brasil que ao se olhar no espelho em 2022 enxerga fantasmas que pareciam sepultados no passado, quanto também um gesto que recorda a potência da temporalidade intempestiva. Aprendemos com Walter Benjamin que, ao apropriar-se do passado tal como este relampeja num momento de perigo, o historiador materialista tem a chance de “despertar no passado as centelhas da esperança”.[v] Este momento de perigo é a inflexão que determina toda a diferença, que tira a história do curso do sempre-igual e a coloca em outro caminho, a partir do qual ponto de vista não é mais o dos vencedores, mas o dos vencidos.

Se a potência das palavras está interditada, relegada a um lugar de atrofia ou banalização, os atos que visam resgatar uma relevância diluída pedem diferentes abordagens. Em “Modelo para armar”, Linha do tempo”, “O Brasil O Brasil”, as palavras retiradas de revistas se acumulam. Já na série “Palavra figura de espanto” (2022), o percurso é diverso. Dardot visita os livros – estes objetos tão caros à sua trajetória – e se põe a descascar os tecidos de suas capas dando a ver cores e texturas antes veladas. A esse gesto subtração que revela o que foi apagado, segue-se o ato pontual de escrita em letra sete do vocábulo “palavras” seguido de diferentes atribuições – palavras cansadas, palavras secretas, palavras ao vento, palavras calmas, palavras nuas, palavras lembradas, palavras esquecidas, etc.

Neste e em outros trabalhos de “ainda sempre ainda” ocorre um vínculo entre palavra e ação. Sabemos como o campo da linguagem escrita é historicamente associado ao “mundo das ideias”. O que está em jogo no pensamento metafísico ocidental é a cisão da realidade em dois planos distintos: um que seria permeado por falhas e erros, imerso na mudança constante, nas agruras do sensível; e outro estável, eterno e inteligível, despojado de carne e osso. Neste projeto, o modo de conhecimento privilegiado foi o do discurso racional. Mas, note, o discurso racional escrito. O Ocidente, em sua história metafísica, desde Platão, precisou privilegiar a escrita, já que, comparada às imagens, era esta que permitia uma abstração conceitual livre de resíduos da esfera sensível. Por não estar vinculada ao mundo físico, por estar mais próxima da recomendação de que devemos “ver com os olhos do espírito”, a escrita ganhou a dianteira como forma de se percorrer a pedagogia que levaria até a verdade, a essência, a inteligibilidade.

Ora, o que faz a artista em todas as obras hoje apresentadas é justamente colocar as palavras em estreito diálogo não só com o mundo da vida, com a dimensão sensível, imagética, mas também com a esfera do corpo e da ação. Os gestos de cortar, rasgar, editar, aproximar, colar, são tão importantes quanto aquilo que está sendo dito e lido. Ao subverter o lugar ideal das palavras, Dardot busca, a um só tempo, expor o jogo de poder da qual participam e reaver a sua potência de gerar espanto. Espanto que surge, por sua vez, como germe da ação.  

A proximidade entre palavra e ato com vias expor o mecanismo de construção das narrativas vencedoras comparece em “Ações do mundo” (2021). Aqui testemunhamos novamente o ato de subtração como propulsor de sentidos inauditos. Páginas da coleção “Nações do mundo” nas quais se encontravam mapas são descascadas formando cartografias fragmentadas. Justapostos a estes mapas alterados, estão os índices dos livros no quais lemos frases de caráter nacionalista, tais como “O gigante da América do Sul”, “Explorações e conquistas”, “Ricos e pobres, brancos e negros”. Na parte de cima do trabalho, um pedaço do tecido da capa foi dobrado, retirando a letra n e fazendo com que a palavra “nações” se torne “ações”. Nesse movimento sutil, a artista expõe o quanto de ficção existe nas construções geopolíticas dadas, sendo possível, assim, estabelecer diferentes configurações.

Deslindar o modo como o uso das palavras perpetua poderes é igualmente o mote de “Domine seu idioma” (2021), onde uma coleção de dicionários é o suporte para um jogo com expressões associadas à fala. A ideia de um idioma comum é trocada pela de “seu idioma”, pressupondo diferenças e dissidências, abrindo brechas para articulações simultaneamente diversas e singulares.

A subversão do papel dos livros como espaços de eternização dos poderes vigentes se encontra, por fim, na série “LIBROS Y” (2022). O trabalho tem origem no encontro da artista com um letreiro de rua na Cidade do México que anunciava uma casa editorial: LIBROS Y EDITORIALES. A artista então reproduz a tipologia e o material dos letreiros para criar outras associações capazes de evocar uma biblioteca imaginária, vinculada ao espaço público, em que os livros aparecem como sujeitos catalizadores de afetos e ações.[vi] Assim, lemos as sequências em letreiros coloridos Libros y transformaciones, libros y afectos, libros y potencias, libros y rebeliones, libros y desastres. Em “LIBROS Y” se faz presente um entrelaçamento caro a toda a exposição, qual seja, aquele existente entre as dimensões macro e micropolíticas. A artista sabe que toda luta macropolítica deve se dar incluindo a esfera micropolítica, ou seja, aquela do desejo, do inconsciente, do cotidiano, da lógica “molecular” capaz de operar por toda parte, desde as menores até as maiores estruturas.

Não é por acaso que os mesmos que trabalham por um mundo sem florestas, sem educação, também trabalhem por um mundo sem arte, sem cultura. A possibilidade de criação de outros mundos possíveis na esfera da arte a torna um elemento de força singular no que toca a chance de imaginarmos um futuro diverso deste forjado por uma “humanidade zumbi”. Semear uma imaginação política obturada por meio de um novo destino para as palavras e, nesse lance, desfazer o nó que captura as forças vitais que geram movimento, eis o que nos endereça Marilá Dardot em “ainda sempre ainda”.


[i] Vale sublinhar o contexto no qual a exposição está inserida no MUPA. Sobre isso, a diretora Gabriela Battega escreveu, em uma troca de e-mails: “Há sempre o intuito de proporcionar ao público um conjunto de mostras heterogêneas durante o percurso de visitação e que, de algum modo, se «complementam» através de fricções ou diálogos que essas aproximações inesperadas acabam desencadeando. Basta pensar que a mostra que precede a exposição «ainda sempre ainda» se intitula «Conflitos armados no Paraná» ou outra que se coloca no mesmo andar que traz a erva-mate como elemento norteador e se intitula «eu memória, eu floresta: história oculta». Estamos sempre buscando uma intertextualidade entre arte e ciência – manifestada seja por temáticas históricas, antropológicas ou arqueológicas uma vez que essas se traduzem nos departamentos de pesquisa que temos no MUPA. A exposição da Marilá Dardot é perfeita para criar essa intertextualidade.”

[ii] Vale notar que todas os recortes de revistas aqui reunidos foram retirados de publicações datadas entre o ano de 1973 até 2022. Ou seja, o tempo de vida da artista. O cruzamento entre tempo histórico e tempo biográfico, entre macro e micro política percorre toda a exposição.

[iii] Sobre as relações políticas entre discurso e ação, ver “A condição humana”, Hannah Arendt, Forense Universitária, 2004. “(…) A vida sem discurso e sem ação está literalmente morta para o mundo; deixa de ser uma vida humana, uma vez que já não é vivida entre os homens. É com palavras e atos que nos inserimos no mundo humano.” pg. 188

[iv] Ver link https://brasil.elpais.com/brasil/2016/06/20/opinion/1466431465_758346.html Nesse mesmo texto, Brum escreve sobre a fatídica noite de 17 de abril de 2016: “Na votação da Câmara dos Deputados que decidiu pela abertura do processo de impedimento da presidente Dilma Rousseff (PT), em 17 de abril, o deputado federal Jair Bolsonaro (PSC) mostrou o que acontece num país em que as palavras perderam a alma. Ao votar pelo impeachment, ele homenageou um dos maiores torturadores da ditadura civil-militar: “Pela memória do coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, o pavor de Dilma Rousseff, pelo exército de Caxias, pelas Forças Armadas, pelo Brasil acima de tudo e por Deus acima de tudo, o meu voto é sim». Marilá Dardot tem um trabalho que dialoga justamente com as palavras ditas na votação que desencadeou o golpe contra a presidente Dilma Rousseff, chama-se “A República” (2016). Ver https://www.mariladardot.com/2015-now

[v] Walter Benjamin, Teses sobre o conceito de história. Obras escolhidas – V. I, P. 224

[vi] Essa obra de Marilá Dardot remete ao aforismo de F. Nietzsche, O livro quase tornado gente: “Para todo escritor é sempre uma surpresa o fato de que o livro tenha uma vida própria, quando se desprende dele; é como se parte de um inseto se destacasse e tomasse um caminho próprio. Talvez ele se esqueça do livro quase totalmente, talvez ele se eleve acima das opiniões que nele registrou, talvez até não o compreenda mais, e tenha perdido as asas que voava ao concebê-lo: enquanto isso o livro busca os seus leitores, inflama vidas, alegra, assusta, engendra novas obras, torna-se a alma de projetos e ações – em suma: vive como um ser dotado de espírito e alma, contudo não é humano. A sorte maior será do autor que, na velhice, puder dizer que tudo o que nele eram pensamentos e sentimentos fecundantes, animadores, edificantes, esclarecedores, continua a viver em seus escritos, e que ele próprio já não representa senão a cinza, enquanto o fogo se salvou e em toda parte é levado adiante. Se considerarmos que toda ação de um homem, não apenas um livro, de alguma maneira vai ocasionar outras ações, decisões e pensamentos, que tudo o que ocorre se liga indissoluvelmente ao que vai ocorrer, perceberemos a verdadeira imortalidade, que é a do movimento: o que uma vez se moveu está encerrado e eternizado na cadeia total do que existe, como um inseto no âmbar”. Humano, Aforismo 208. Companhia das letras.


ainda sempre ainda [todavía siempre todavía], de Marilá Dardot, se presenta del 13 de septiembre de 2022 al 26 de febrero de 2023 en el Museo de Arte Paranaense – MUPA, Rua Kellers, 289, São Francisco, Curitiba, Paraná, Brasil

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