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FURIA

Por Felipe Arturo

“Puede haber enardecimientos transformadores que se convierten en orgullo e indignación, que construyen otras posibilidades sin quedarse en el afán de mera destrucción, o en la reiteración de lo mismo de ciertas manifestaciones del resentimiento. Hay formas de rabia que intensifican la desigualdad y otras que combaten desde prácticas afirmativas plurales” 

Laura Quintana, Rabia 


Es dicho que cuando José Eustasio Rivera publicó su novela La Vorágine en 1924, se trató de la transformación de una investigación documental en un relato de ficción. Se sabe que Rivera visitó recónditos lugares de Colombia como secretario de la segunda sección de la comisión de límites entre Colombia y Venezuela, a principios del siglo XX, y que en sus viajes conoció de primera mano la trágica situación de miles de personas consumidas por la economía del caucho. Rivera amasó un acervo documental de entrevistas y testimonios con los que tal vez pretendió llevar a cabo un proceso judicial, finalmente desestimado.1 Fue así como nació el relato fáctico del poeta Arturo Cova, alter ego de Rivera en la novela, a partir del impulso transformador de un fracaso judicial.2 

Cien años de soledad, la célebre novela de Gabriel García Márquez, padece una infidelidad similar. Dentro del relato de ficción se rememora la matanza de las bananeras, acontecida en 1928 en Ciénaga, Magdalena, y que aún adolece de certidumbre y responsabilidad jurídica.3 Tanto La Vorágine como Cien Años de Soledad, se reconocen como elementos claves en la configuración de la cultura colombiana y encierran dentro de su construcción una paradoja histórica: la transmisión (artística) de la historia perpetúa el relato, pero anestesia su valor jurídico y documental. 

Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo
Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo
Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo

En nuestros días nos enfrentamos a una nueva dimensión de la memoria, cuando acaba de hacerse público el Informe Final de la Comisión de la Verdad,4 formada tras la firma de los Acuerdo de Paz con la guerrilla de las FARC en noviembre de 2016. El trabajo monumental de la comisión recogió 30.000 testimonios entre millones de víctimas dejadas por el conflicto colombiano en los últimos 60 años. Francisco De Roux, presidente de la comisión, afirmó que se necesitarían 17 de años de silencio para conmemorar con un minuto cada uno de los 450.000 muertos dejados en las últimas seis décadas5. La misma comisión invitó a la organización Forensic Architecture, con sede en Londres, a realizar tres investigaciones presentadas como una exposición bajo el nombre Huellas de Desaparición. En las salas de Museo de Arte del Banco de la República se utilizaron técnicas de híper-documentación, modelación arquitectónica y cartográfica para dar luces sobre el destino de sobrevivientes a la toma y retoma del Palacio de Justicia en noviembre de 1985, el despojo de tierras de campesinos en la región del Urabá en la década de 1990 y de la destrucción de la cultura y ecosistema amazónico Nukak por la deforestación, la ganadería, la economía de la cocaína y las fumigaciones en la región del Guaviare.6  

Como en un nuevo capítulo de la historia reciente, que no alcanzó a entrar en alguno de los varios tomos y capítulos del informe multimedial de la Comisión de la Verdad, el Paro Nacional de 2021 y las revueltas tras el asesinato del abogado Javier Ordóñez en Bogotá en 2020, nos enfrenta a una nueva dimensión multitudinaria de lo documental. Somos testigos de la transmisión mediatizada de las tragedias de nuestro tiempo en tiempo real, bajo una documentación basta, exhaustiva e inabarcable, que pocas veces alcanza un valor real en la judicialización de los perpetradores de la violencia. 

Por otra parte, la masificación de medios de producción audiovisual, con cámaras instaladas en nuestros teléfonos celulares, nos plantea una nueva forma de reproductibilidad de imágenes de la violencia. El nuevo paisaje tecnológico nos acerca a una nueva frustración contemporánea. Afrontamos la imposibilidad humana de consumir y elaborar la información que se presenta ante nuestros ojos aterrados y cansados. Durante el paro presenciamos la documentación y transmisión incesante de imágenes de abusos estatales, violencias ejercidas por los propios ciudadanos, así como de imágenes de expresiones colectivas, intervenciones de espacios públicos y de reuniones multitudinarias en espacios representativos de municipios y ciudades del país. 

Máscara realizada por Eblin Grueso Cuero para “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo
Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo
Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo

La imposibilidad de procesar el archivo abismal de nuestro presente nos pregunta por el papel del arte en la escritura de la historia, dado que este nuevo acervo testimonial nos exige pensar en articulaciones que puedan ofrecer un sentido de los hechos que nos convocan. Este sentido, sin embargo, puede darse dentro de una búsqueda de coherencia de la información, como sucede desde el periodismo, la rama judicial o la memoria histórica o, por el contrario, desde otras lecturas poéticas, afectivas y de lenguajes no-verbales y no-escritos como son acciones corporales, gestos materiales o imágenes no-documentales. Estas articulaciones artísticas de la información podrían entrar dentro de lo que la filósofa Laura Quintana llama enardecimientos transformadores,7 que, a diferencia de una emocionalidad reactiva, o de un recuento coherente de la historia, permite una reconfiguración afectiva, y colectiva, de nuestra relación con el presente. 

Furia busca entonces poner en relación estos dos sentidos del relato de la historia reciente, especialmente a partir de los hechos del Paro Nacional iniciado en abril 28 de 2021. La exposición se sirve de medios y organizaciones alternativos como 070, Cuestión Pública, El Espectador o Temblores, entre otros, para construir un mosaico documental de los días del paro, incluyendo videos, crónicas y notas de prensa, videos colectivos o informes. Por otro lado, invita a los artistas Eblin Grueso Cuero, Estefanía García Pineda, Eider Yangana Palechor, Carolina Fandiño Salcedo y Valeria Montoya Giraldo a presentar una serie de aproximaciones plásticas y sensoriales en nuestra relación con el presente que permita re-encajar nuestra percepción. También se ha incluido una serie de objetos e imágenes artísticas de Milena Bonilla, Gabriel Zea, Paola Pabón Bermúdez, Katy Jiménez y Francisco Toquica, quienes ofrecen fragmentos de sus trabajos como puentes que nos conducen a la historia de la revuelta, los deseos de la multitud y los cuerpos yacientes. 

Es, ojalá, una experiencia memorable. 

Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo
Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo
Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo
Vista de la exposición “FURIA. Efectos palpables de los afectos (políticos) en los cuerpos (colectivos)”, en ARTBO | Salas – Sede Chapinero, Bogotá, 2022. Foto: © Cámara de Comercio de Bogotá / 48 por Segundo

[1] “Los estados de ánimo poéticos y fácticos indican una diferencia en el momento de la composición y una diferencia en el propósito. Cuando finalmente se escribió la novela, el artista fue derrotado en parte por el historiador.” Afirmaba el crítico Eduardo Neale-Silva en 1939 en su conocido artículo Las bases fácticas de La Vorágine. PMLA, Mar., 1939, Vol. 54, No. 1 (Mar., 1939), pp. 316-331

[2] “…el informe pasó desapercibido y al igual que muchas de las denuncias publicadas por Rivera en la prensa capitalina tras su regreso, sería desacreditado en parte debido a la animosidad que el autor se había granjeado entre los burócratas del gobierno colombiano. La respuesta de Rivera a estas circunstancias sería La Vorágine.” Alejandro Quin. Trazos de agrimensura: soberanía, límites y rebelión en José Eustasio Rivera. Revista Canadiense de Estudios Hispánicos, Otoño 2017, Vol. 42, No. 1 (Otoño 2017), pp. 123-144

[3] “La huelga bananera de los años veinte, historia que pone punto final a la historia de Cien años de soledad y que de seguro conduce a la desaparición de uno de los muchos pueblos «insignificantes»‘ de Latinoamérica y al cierre de una de las tantas sucursales prescindibles de la bananera, desemboca en la Gran Depresión del veintinueve que termina por afectar a la población y a la producción mundial en su totalidad.” Ileana Rodríguez. Principios estructurales y visión circular en Cien años de soledad. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, 1979, Año 5, No. 9 (1979), pp. 79-97

[4] Hay futuro, si hay verdad. Informe Final de la Comisión de la Verdad. Consultado en: https://www.comisiondelaverdad.co/hay-futuro-si-hay-verdad

[5] Torrado, Francisco de Roux: “Colombia conoció lo que significa la paz y no va a renunciar a ello”. El País, Bogotá 28 de Junio de 2022. https://elpais.com/america-colombia/2022-06-28/francisco-de-roux-colombia-conocio-lo-que-significa-la-paz-y-no-va-a-renunciar-a-ello.html

[6] Huellas de Desaparición, Comisión de la Verdad y Forensic Architecture. Consultado en: https://web.comisiondelaverdad.co/huellas-de-desaparicion | https://forensic-architecture.org/programme/exhibitions/traces-of-disappearance-huellas-de-desaparicion

[7] Laura Quintana. Rabia, afectos, violencia, inmunidad. Herder, Barcelona, 2021. pp 27


FURIA. EFECTOS PALPABLES DE LOS AFECTOS (POLÍTICOS) EN LOS CUERPOS (COLECTIVOS) 

Exposición colectiva y archivo documental que es parte del ciclo FIESTA, FURIA y FRACASO. Estados emocionales en épocas electorales, organizado por ARTBO, programa de artes de la Cámara de Comercio de Bogotá

ARTBO | Salas – Sede Chapinero, calle 67 #8-32, piso -1, Bogotá

Del 29 de julio al 10 de septiembre de 2022

Curaduría: Felipe Arturo

Asistencia de curaduría: Andrés Suárez 

Diseño museográfico: Andrés Suarez y Felipe Arturo   

Curadores del ciclo: Ana María Montenegro, Felipe Arturo e Iñaki Chávarri   

Artistas comisionados: Estefanía García Pineda, Eblin Grueso, Carolina Fandiño Salcedo, Valeria Montoya Giraldo, Eider Yangana. 

Artistas invitados: Paola Pabón Bermúdez, Milena Bonilla, Gabriel Zea, Francisco Toquica, Katy Jiménez Calderón y +Voces 

Mosaico Documental con información de Cuestión Pública, Cerosetenta, Newsy, Vice, The Guardian, France 24, S.O.S. Colombia Cultural, Mujeres en ReExistencia, Deutsche Welle, Vice News, Canal 2 Cali, Temblores, El Espectador

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