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DAMIÁN ORTEGA: MASKS

Conocido por su habilidad para convertir objetos comunes en entidades con narrativas complejas, Damián Ortega (México, 1967) expone en Gladstone Gallery una serie de máscaras escultóricas que exploran importantes relatos sociales, económicos y personales imbuidos en lo efímero de lo cotidiano.

A lo largo de la historia, las máscaras han desempeñado un papel crucial en el estudio y la comprensión de la naturaleza humana, la identidad y la cultura. Para esta exposición, Ortega ha creado un nuevo conjunto de obras realizadas durante el último año como respuesta catártica a la pandemia, cuestionando lo que los rostros, los personajes y las personalidades pueden construir y llegar a ser.

Realizadas con materias primas típicas mexicanas, como el guaje, el yute y las tortillas de maíz, estas máscaras son ejemplos vivos, expresivos y elocuentes tanto de una crítica sociopolítica como de una reflexión íntima.


Vista de la exposición «Masks», de Damián Ortega, en Gladstone Gallery, Nueva York, 2022. Foto cortesía de la galería
Damián Ortega, Tolteca Snake, 2021, bolsas de cemento reciclado, 68 x 47.5 x 47 cm. Cortesía del artista y Gladstone Gallery
Vista de la exposición «Masks», de Damián Ortega, en Gladstone Gallery, Nueva York, 2022. Foto cortesía de la galería
Vista de la exposición «Masks», de Damián Ortega, en Gladstone Gallery, Nueva York, 2022. Foto cortesía de la galería
Vista de la exposición «Masks», de Damián Ortega, en Gladstone Gallery, Nueva York, 2022. Foto cortesía de la galería

Máscaras

Por Damián Ortega

Hace unos meses leí algo que se me apareció como una nueva realidad: la necesidad de volver a crear arte en la cocina, y así optimizar lo que tenemos a mano en la nevera o en el jardín. Un arte de lo inmediato, fruto de la improvisación y del reconocimiento de las necesidades que afectan a nuestra comunidad y núcleo más cercano. Un arte íntimo y autorreferencial, como las bromas entre amigos o como los espectadores a bordo de un mismo barco en el que naufragamos con los fantasmas y demonios que nos acompañan.

La necesidad de compartir y dialogar me impulsó a inventar personajes. Las máscaras siempre implican una narrativa y una dramaturgia. Son personajes complejos y, me atrevería a decir, tienen vida propia. Se crean a sí mismos. Muchas veces me causó sorpresa el verme utilizando materiales insospechados, cargados de una energía y un simbolismo muy particular, que parecían dictados por sus propias formas.

Las variables de lugar y tiempo las vuelven muy contemporáneas. La experiencia de animar a los muertos o de dar otra vida a los desechos y desperdicios las hacen bastante universales y extemporáneas. Al final, las máscaras son tan antiguas como el fuego y el filo. La indagación de estos rostros es una persecución eterna, como la búsqueda de la propia identidad mientras se intenta ser fiel a uno mismo. Se dice que las máscaras no mienten.  

Recoger el material residual de otras piezas es un gran ejercicio de verificación de la realidad, porque lo que ya está hecho es importante, pero más aún, todo lo que se dejó de hacer, se despilfarró, se infravaloró o se abandonó. Es como si todo esto te dijera que tus planes y tus deseos tienen consecuencias, como todo lo que queda a un lado de la carretera.

Crear y seguir mi intuición fue la norma, dejar que mi imaginación fluyera sin quejas ni exigencias de abordaje de una determinada manera, o de conceptualizar en exceso. Creo que en este caso me interesaba particularmente escuchar a los objetos, y fue un verdadero placer. Las máscaras aparecieron una tras otra, como una manifestación o una visita inesperada de gente que llega a una fiesta. ¡Se me aparecieron! Me encontré con una versión mía que no conocía.

Jugamos y nos divertimos mucho bailando en el taller. Al final del proceso, sentí que la fiesta había llegado a su fin y que se convertía en esa situación en la que uno comienza a limpiar la casa y a preparar algo de desayuno para los últimos invitados, ¡de nuevo en la cocina!. Luego hacemos un brindis y nos reímos de todos esos locos que vinieron. Lo que queda es una sensación de querer hacer otro escándalo y celebrar la vida.

Traducido por Catalina Guerrero.

Damián Ortega, Crystalline Spirit, 2021, papel reciclado, vidrio, hilos de cristal, encaje de cuero, 24 x 20 x 12 cm. Cortesía del artista y Gladstone Gallery
Damián Ortega, Fertility Ghost, 2021, papel kraft, mazorca de maíz, granos de maíz, fibra de ixtle, encaje de cuero, 27 x 19 x 25 cm. Cortesía del artista y Gladstone Gallery
Damián Ortega, Pollinator, 2021, papel kraft, cuesco de mamey, pigmento, 30 x 40 x 17 cm. Cortesía del artista y Gladstone Gallery
Damián Ortega, Flame, 2021, tallo de maguey, cordón de cuero, 87 x 16 x 7 cm. Cortesía del artista y Gladstone Gallery

DAMIÁN ORTEGA: MASKS

Gladstone Gallery, 130 East, 64th Street, Nueva York

Del 15 de marzo al 23 de abril del 2022

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