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ALTERNATIVAS PRESENTES. 1° BIENAL UNIVERSITARIA DE ARTE MULTIMEDIAL

La primera edición de la Bienal Universitaria de Arte Multimedial (BUAM) alude a la capacidad de generar alternativas a un presente convulso y complejo, presidido por las condiciones sociales derivadas de la pandemia mundial de Covid-19, haciendo énfasis en la relación con las tecnologías. Las crisis generan escenarios que demandan alternativas y la BUAM nace con esa intención, como una bienal híbrida, donde convergen obras que habitan tanto espacios físicos como virtuales, posibilitando otras relaciones tanto para el espectador como a los artistas.

La BUAM es una iniciativa de la Universidad San Francisco de Quito, coorganizada con el Centro de Arte Contemporáneo de Quito y el apoyo del Consejo de Educación Superior. En esta primera edición curada por Byron Toledo y Marcelino García Sedano, basada en la importancia del presente como campo de acción, reflexión y cambio, se trabajó bajo convocatoria pública.

“Buscamos fomentar la participación de las distintas carreras y facultades de arte a nivel nacional, al igual que la de artistas con trayectoria y en formación para posibilitar diálogos generacionales. Recibimos 147 aplicaciones de las cuales se seleccionaron 24 que están distribuidas en dos sedes, una presencial en el Centro de Arte Contemporáneo y otra virtual, en Q Galería de la Universidad San Francisco de Quito”, dicen los curadores.

Los artistas participantes de esta primera edición, que se extiende del 16 de octubre al 16 de diciembre de 2021, son Andrea Alejandro, Andrea Mejía, Cesar Delgado, Brenda Vega, Christian Proaño, Colectivo RR, David Jarrín, Désirée Coral, Killian Dunne, Mauricio Cruz Reyes, Ernesto Salazar, Gabriel Arroyo, Iza Páez, Katherine Galván, Kevin Ortiz, Marcela Correa, Marcia Guaillas, Massiel Carrillo, Micaela García, Paulina Romero, Paola Paredes, Laboratorio Disonancia, Colectivo Registro Aurora, René Martínez y Rocío Soria.

A la izq: Medicina de Guapondelig, de René Martínez (2021) | A la der: Portal Energética, de Iza Páez (2021). Cortesía: BUAM
Id_token, de Colectivo RR (2021). Cortesía: BUAM

Las obras que conforman la muestra nos acerca a experiencias vinculadas a procesos de sanación y luto, la vigilancia, la medicina ancestral, la relación con la naturaleza, las presencias y formas de habitar lo virtual, las diversas formas de entender el cuerpo, tanto físico como virtual, el síntoma, el distanciamiento, el deseo y el ser digital. Estos ejes de reflexión permiten activar subjetividades, habitar discursos y vislumbrar las posibilidades de mundo que desde el arte se manifiestan.

La educación en pandemia, las relaciones con la naturaleza, los procesos creativos en confinamiento y la representación del cuerpx en la virtualidad son temáticas recurrentes que atraviesan esta edición.

La pandemia puso de manifiesto una serie de falencias en torno al acceso a la educación y su propósito. El volcar la mirada sobre saberes propios se volvió una alternativa para repensar y revisar los procesos educativos. La obra Otras formas de comunicación, de Marcia Guaillas, revisa cómo en las comunidades indígenas que sufren la ausencia de conectividad utilizan formas propias de transmitir conocimiento; el resultado: un tejido que contiene un saber. En tanto, la obra Cuatro escuelas clandestinas, de Christian Proaño, reflexiona sobre los márgenes periféricos de la educación y los procesos emancipadores que se han dado en los pueblos y nacionalidades indígenas.

El regresar a ver otros saberes por fuera de los sistemas oficiales no solo pone en tensión nuestras formas de generar y transmitir conocimientos, sino que manifiesta la fricción entre la naturaleza y la relación mundo/ecosistema y las acciones gubernamentales/oficiales de la biopolítica aplicada al control de la pandemia y los cuerpos, ofreciendo alternativas y formas de entender la enfermedad desde otros espacios del pensamiento. En Medicina de Guapondelig, René Martínez mapea la presencia de la medicina ancestral en la ciudad de Cuenca. Iza Páez, con su Portal energética, visibiliza la conexión con la naturaleza como una relación consciente y necesaria en estos tiempos. Micaela García realiza una escultura a partir de un micelio que metaforiza la idea de red y reclama la conectividad entre personas desde un punto de vista orgánico y constructivo en oposición a la funcionalidad y la lógica productiva de internet.

Otras formas de comunicación, de Marcia Guaillas (2021). Cortesía: BUAM
Retahíla: La distancia recuperada, de Marcela Correa (2021). Cortesía: BUAM

Los procesos creativos que emergen de la utilización forzosa y normativa de las plataformas digitales sustituyeron la interacción física por una mediación virtual a partir de las plataformas de videoconferencia que, durante el confinamiento, propiciaron el desarrollo de nuevas metodologías y dinámicas de trabajo. El colectivo audiovisual Registro Aurora trabaja a partir de instrucciones que se siguen de manera individual para explorar la relación con la tecnología. Estas exploraciones se ensamblan en una pieza audiovisual titulada Celda. El Grupo Talvez Talvez, dirigido por Marcela Correa, expone Retahíla, una obra que parte de un juego basado en provocaciones y respuestas registradas en video que se envían de un jugador a otro jugador sucesivamente, y cuyo resultado se muestra en un mapping sobre varias pantallas.

En Concurrently, Désirée Coral y Killian Dune proponen, desde distintas geografías, un proceso creativo epistolar tradicional que pretende estrechar la distancia de la separación forzada impuesta por el confinamiento. Juntxs elaboran un libro como metáfora del reencuentro, cuyas páginas avanzan progresivamente hacia el centro. Estas dinámicas, metodologías y juegos, buscan sostener vínculos, mantener procesos colectivos de pensamiento y reflexión a la distancia, mediando la experiencia del cuerpox.

Cuerpxxx, de David Jarrin Tello (2021). Cortesía: BUAM
And this is not a pipe, de Brenda Vega (2021). Cortesía: BUAM

El documentar la pandemia se volvió una estrategia para varios artistas, generando archivos, imágenes y documentos que, trasladados al campo del arte, son material significante y posibilidad crítica para pensar la relación cuerpx/virtualidad/representación. En obras como And this is not a pipe, de Brenda Vega, se especula sobre la desmaterialización del cuerpx y la existencia virtual mediante un holograma con el rostro de la artista que enuncia un manifiesto. En Cuerpxxx, de David Jarrin, nos sumergirnos en un espacio de fiesta virtual desde el movimiento de un cuerpx fragmentado, desnudo, sin rostro, ambientado por luces lilas y música, en donde le artista indaga sobre los espacios y formas para que lxs cuepxs se relacionen

En Id_token, el colectivo RR expone el control al que están sujetos lxs cuerpxs mediante el usó de tecnologías de vigilancia y control que miden y trasladan el rostro a datos mediante cámaras y sensores. En estas y otras obras el cuerpxs se vuelve una suerte de otredad digital con la que podemos interactuar atemporalmente. Una puesta en acto del lenguaje que reconfigura el signo de un cuerpx híbrido, trasladado a imagen, datos y memorias que disuelven su materialidad para reconfigurarse en algo más.

La BUAM otorga tres premios como incentivos para reactivar una escena afectada por la pandemia: dos premios adquisición que pasan a formar parte del acervo de la Universidad San Francisco de Quito y una exposición individual en Q galería durante el 2022. Las obras ganadoras de esta edición fueron seleccionadas por un jurado compuesto por Anamaría Garzón, Eduardo Carrera y Gonzalo Vargas.

Ernesto Salazar, ganador del primer premio de la BUAM con Teseo biométrica, 2021. Cortesía: BUAM
Ella y yo, 2021, de Massiel Carrillo, ganadora del segundo premio. Cortesía: BUAM
Christian Proaño, ganador del tercer premio con Cuatro escuelas clandestinas, 2021. Cortesía: BUAM

Ernesto Salazar fue el ganador del primer premio adquisición con su obra Teseo Biométrica, que explora la relación cuerpx-máquina a través de una pieza cinética con automatización digital que emula la acción de saltar la cuerda, pero sin un cuerpo que ejecute la acción. En su obra, Salazar se pregunta sobre el sentido con el que funcionan las máquinas cuando se elimina al ser humano de la ecuación.

El segundo premio adquisición otorgado a estudiantes o alumni fue para Massiel Carrillo con su obra Ella y yo, donde en un espacio virtual nos presenta una video instalación de fragmentos de un diario construido durante el confinamiento mediante el auto registro en video de distintos momentos y etapas del mismo. El registro constituye un otrx con el que la autora dialoga y se revisa, un medio para pensar la auto representación.

El tercer premio, una exposición individual en Q Galería durante el 2022, fue para la obra Cuatro escuelas clandestinas, de Christian Proaño, en la que propone una reflexión en torno a la educación como proceso emancipador, tomando como referencia el revolucionario trabajo de Dolores Cacuango[1] en torno a la educación intercultural bilingüe y sus enseñanzas. Proaño propone que el lenguaje de la dominación en el mundo contemporáneo es la programación informática y que aprender a dominarlo es una herramienta hacia la emancipación. En un entorno virtual, nos sumerge en un paisaje andino donde estas cuatro escuelas permanecen.

Esta edición de la BUAM implica poner la mirada en el presente, intentar desde las posibilidades que ofrece el arte contemporáneo y el trabajo de artistas dilucidar la experiencia pandémica y las alternativas que han emergido de la misma. Supone entender al presente como interrogante, disonante e incierto. Alternativas Presentes, desde su formato híbrido, intenta poner sobre la mesa varias miradas que invitan al espectador a ser partícipe de resignificar nuestro aquí y ahora e intentar dar cuenta de esta experiencia que conforma una realidad que transita entre lo físico y lo virtual, que busca reinventar sus formas para abrir desde la crisis nuevos caminos.

MaquinEtástasis Epistémica/Tácticas profanéticas, de Gabriel Arroyo (2021). Cortesía: BUAM
Hoy es un día duro, de Paola Paredes (2020). Cortesía: BUAM
Celda, del Colectivo Registro Aurora (2020-2021). Cortesía: BUAM

[1] Lideresa indígena fundadora de cuatro escuelas indígenas autónomas, donde se enseñaba en quichua y español en la década del 40. Las mismas fueron cerradas por la dictadura militar de Ramón Castro en 1966.

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