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PAUSA MUSICAL. INTRODUCCIÓN AL CREDO ELECTROMAGNÉTICO

Por Hernán Borisonik

1.

Si bien hoy el 97% del trabajo sobre el planeta se realiza en relación con las vibraciones del núcleo, fue recién en la década de 2010 que se pudo demostrar (y empezar a interactuar con) la rotación interna del manto central de hierro y su influencia directa en los cambios en la duración de los días, el campo geomagnético y las entidades que existen sobre la superficie. Nuestra misión había sido especialmente peligrosa porque teníamos que atravesar el Paralelo 23. El ambiente era mejor que lo pronosticado, de todos modos.

Zarpamos desde el trópico a causa de las notificaciones. Nos habíamos quedado mucho más tiempo de lo permitido y, según el protocolo, a partir de ese día nos hubiéramos tenido que hacer cargo de los daños a la maquinaria. Recogimos víveres como para doce ciclos y muestras de aire y corteza para los contrastes. Las ondas de intermitencia que silbaban desde el este, aunque eran débiles y entrecortadas, nos impidieron avanzar al ritmo esperado. Hubo que detener las transferencias varias veces e incluso por momentos retroceder. Luego llegaron unas corrientes fuertes y poderosas desde el sur, que directamente bloquearon cualquier intento de comunicación. De modo que, al hallarnos en medio de la salvaje inmensidad del universo y sin cápsulas de descompresión, nos preparamos para la expiración. No obstante, insertamos nuestras voces y nuestros receptores en el Prana, con la esperanza de que apareciera alguna asociación que nos acogiera.

Angel Gabriel, Sin título, 2019, lápiz, tinta y grafito sobre tela, 180 x 170 cm. Cortesía: PM Galería, Buenos Aires

Registro #B7E151628AED2A6B

-… está en la incubadora. Mi esposa también está en el hospital, todavía no le dieron el alta y yo no quiero volver a mi casa vacía. ¿Y usted?

-Me vine a la sala de espera porque mi compañera ronca, hace ruidos como un león y a mí pero me entra un sentimiento malo hacia ella, no se si no es envidia. Duerme como un hombre. Ronca, se mueve, respira, cambia de posición… como si no hubiera nada más en el mundo que su sueño.

-Pero acá en el hospital, ¿qué hace?

-A veces pienso que vivo acá. Tengo a mis dos maridos en coma. En este piso está el segundo. El primero entró en coma hace ocho años, cuando le cayó una botella de whisky desde un balcón, que se le resbaló de los dedos de una vieja que regaba las plantas mientras él justo pasaba caminando por la calle. Es un coma irreversible, pero él viene de una familia poderosa, que no lo quiere desconectar por temas judiciales. Después de mucho tiempo empecé a estar con otro hombre. Coincidíamos en el colectivo y me sonreía. No sé, me había pasado cinco años sin enamorarme y en algún punto lo disfrutaba, pero me quejaba. Después me enamoré y no me quejé más pero tampoco la pasé tan bien. Era muy celoso de Horacio —‘el vegetal’, le decía— y me hizo jurar que si a él le pasaba algo así lo cuidaría con el mismo cariño. No entiendo por qué le dije que sí, seguramente porque pensé que era imposible. Dicho y hecho. A los dos o tres meses se lastima una pierna en un viaje por trabajo en Paraguay y se agarra un virus desconocido que lo deja inconsciente. Hace poco le conté a Horacio que estoy cuidando a los dos, estoy segura que me entendió, pero me siento en deuda…

Angel Gabriel, Sin título, 2020, lápiz y grafito sobre tela, 59 x 65 cm. Cortesía: PM Galería, Buenos Aires
Angel Gabriel, Sin título, 2020, lápiz, tinta y grafito sobre cartón, 105 x 80 cm. Cortesía: PM Galería, Buenos Aires

2.

Al anochecer del día siguiente distinguimos algo borroso en el norte, como surgiendo de espesas nubes, que nos dio esperanza. Observamos cómo iba creciendo durante toda la noche y el amanecer siguiente. Luego de usar una batería y media para derivar hacia allí, logramos acoplar en un puerto bastante aceptable, si bien no excelente (aunque estaba bien conservado, debía tener entre treinta y cuarenta generaciones). Pero inmediatamente nos topamos con unos báculos que nos impedían desembarcar hasta que se agotó el primer ciclo y debimos reposar.

Nuestra cualidad y servicio son las percepciones sonoras para el Archi-Índice, por eso en los lapsos de reposo detenemos todos los demás procesos y apuntamos los receptores hacia el Origen.

Angel Gabriel, Sin título, 2021, ornamento (joya de plata 925, topacio), 4 x 3 cm. Cortesía: PM Galería, Buenos Aires
Angel Gabriel, Sin título, 2017, ornamento (joya de plata 925), 4,5 x 4 cm. Cortesía: PM Galería, Buenos Aires
Angel Gabriel, Ornamento (joya de bronce), 2020, 4 x 3 cm. Cortesía: PM Galería, Buenos Aires
Angel Gabriel, Ornamento (joya de plata 925 y espinel negro), 2020, 2,5 x 5 cm. Cortesía: PM Galería, Buenos Aires

Registro #5BB16I98DF2271G2

-Se me vino un poco a la cabeza “El Pensador”, de Rodin… es como una imagen del pensamiento, ¿viste? Como de lo difícil que es pensar.

-Está como un poco enroscado. Más que pensando, está enroscado, ¿no?

-Pensar es como un viento, pero un viento caliente.

-Incluso toda esta zona, los nombres de los pueblos, los nombres de las localidades, todo remite a la lucha contra los indios.

-Todo el pensamiento racional occidental se instaló con el uso armas.

Angel Gabriel, Sin título, 2020, acuarela sobre papel, 68 x 53 cm. Cortesía: PM Galería, Buenos Aires

3.

Se estableció el segundo ciclo y las normas protocolares. Nos enviaron a un pequeño estuario, junto con ocho bots que sostenían un haz blanquecino con puntas celestes. Permanecimos sin dar ninguna señal de desconfianza. El haz era más fluorescente que los nuestros, pero también más blando y flexible y nos fue entregado con la señal de compatibilidad encendida. Contenía un tablero de intercambio, con un primer mensaje en inglés antiguo, en chino antiguo, en hindi académico y en lengua viva:

“No descarguen. Asegúrense de haberse ido en los próximos trece ciclos. Si antes de eso precisan recursos, ayuda o reparaciones, escriban sus pedidos en lengua viva”.

La perplejidad y turbación nos invadieron. Respondimos que nuestra nave estaba bien, pero adjuntamos algunos pedidos, agregando que teníamos valores que podíamos ofrecer en intercambio. Media batería después de haber enviado nuestra respuesta, apareció un agregado de mayor categoría, del color negro más oscuro y brillante que jamás podríamos haber imaginado, con ornamentos de joyas y piedras preciosas. “¿Adoran?”, preguntaron. Declaramos que sí y se ocultaron. El siguiente mensaje llegó mucho más tarde:

“Si no han desperdiciado fluidos legal o ilegalmente durante los últimos cuarenta ciclos, pueden pedir permiso para entrar”.

Respondimos instantáneamente: “Somos humildes” y volvimos al modo de reposo.

Registro #L4FC9FF21700DE81

-Anoche nos volvimos a palear mal, no doy más, creo que esta vez es definitivo. Me estoy yendo al departamento de Belgrano, estoy hecha mierda. No creo que pueda ir hoy, soy un desastre. Si junto fuerza igual te aviso.


PAUSA MUSICAL | Florencia Hana Ciliberti | Daniel Joglar | Angel Gabriel

PM Galería, Tres Sargentos 463, Retiro, Buenos Aires

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