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FRESTAS, UNA TRIENAL PENSADA EN COLECTIVIDAD. ENTREVISTA A DIANE LIMA Y BEATRIZ LEMOS

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

Frestas – Trienal de Artes organizada por Sesc Sorocaba, en São Paulo, Brasil, es un evento que busca potenciar el carácter ya “tradicional” de las bienales, presentando al público parte de la producción artística actual a través de tres ejes principales: programa público, publicaciones y una exposición. La primera edición de la muestra tuvo lugar en 2014, con curaduría de Josué Mattos, y se apoyó en diversas preguntas, como la de su propio título: ¿Qué sería del mundo sin las cosas que no existen?

La segunda edición, realizada en 2017, estuvo a cargo de Daniela Labra, quien generó debates en torno al título Entre Posverdades y Acontecimentos. Para la tercera edición, que tendría lugar en el año 2020, pero que tuvo que ser readaptada por la pandemia del Covid-19 y aún no tiene fecha de apertura, se invitó a tres curadores: Beatriz Lemos, Diane Lima y Thiago de Paula. Bajo el título O rio é uma serpente [El río es una serpiente*], los curadores desean pensar los desdoblamientos actuales en las artes y transformar a Frestas en una plataforma para diálogos múltiples y expandidos.

Artishock invitó a la curadora brasileña Luciara Ribeiro a conversar con los curadores. La entrevista fue otorgada por Beatriz Lemos y Diane Lima.

Davi Jesus de Nascimento, artista participante en Frestas – Trienal de Artes

Luciara Ribeiro: ¿Podrías comentarnos un poco sobre los caminos individuales recorridos hasta llegar a Frestas? ¿Cómo dialogan con el trabajo curatorial de esta edición?

Diane Lima: Como otras invitaciones de esta naturaleza, somos un colectivo forjado institucionalmente que nos lleva a pensar en aquello que nos une en cuanto a intereses de investigación, pero sobre todo, lo que producimos como diferencia y singularidad. Mirar esas contradicciones y buscar estrategias de negociación éticas, estéticas, económicas, subjetivas y emocionales para proponer puntos de fuga teniendo em cuenta las categorías de identidad, creo que ha sido una preocupación que nos acompaña y, en cierta medida, nos une, aunque sea dentro del quiebre y el rechazo, desde el principio.

Partiendo de estas aproximaciones, si hay algo que indudablemente precede es el interés por un debate y una práctica en el ámbito de la educación, tanto en el sentido de pensar la educación artística y cultural en el país, como de reflexionar y expandir los modos en que el arte contemporáneo puede contribuir en el campo de las pedagogías radicales.

Además, Frestas tiene la particularidad de ser una plataforma que trabaja con diferentes espacialidades, que sale del campo museal, que dialoga con el espacio público, que invita al público a un desplazamiento de los grandes centros urbanos y que ensancha las fronteras del arte contemporáneo en términos de su historiografía, pero también en el campo del lenguaje, cuestiones que fueron primordiales en otros proyectos que realicé como en 2018 y 2019, en el Valongo – Festival Internacional da Imagem, en Santos, o en la Residencia PlusAfroT en Villa Waldberta en Alemania.

Beatriz Lemos: Creo que la perspectiva de la investigación, la curaduría y la educación articulada con las dinámicas de elaboración crítica y radical del presente contó mucho en la formación institucional de este trío. Nuestros intereses se cruzan, dialogan en muchas direcciones, pero lo que me parece uno de los datos más potentes del proyecto es que también seguimos caminos totalmente diferentes, a veces incluso opuestos.

Y fue a partir de esta negociación, entre nuestros deseos de involucrarnos con el proyecto, que iniciamos el proceso curatorial. Así, Frestas comenzó a entenderse a sí misma como una plataforma, reuniendo múltiples campos de acción y estudio. Debido a esta historia colectiva, que se presenta como un concepto, veo grandes reverberaciones con los procesos ya vividos en la plataforma Lastro, en sus exposiciones, residencias y grupos de estudio.

LR: En el texto de la presentación de Frestas, ustedes comentan que la frase El río es una serpiente, que da título a esta edición, surgió durante el período del viaje de investigación. ¿Cómo fue ese proceso?

DL: La relación con el movimiento fue un punto de partida para la investigación en esos dos años, y ese texto está encarnado en ese desplazamiento. En él, decimos que: “El río es una serpiente porque se esconde y se camufla entre lo imprevisible y el misterio, crea estrategias en su propio movimiento”. En este sentido, el viaje partió de ese interés de ir al encuentro, no de algo objetivo, sino de lo que estaba por venir en el sentido de lo que conocemos o no reconocemos como narrativa artística y cultural en Brasil.

Y esto sin duda tiene que ver con pensar en políticas de redistribución que vayan más allá de la región sureste del país y la centralidad de algunos territorios internacionales pues, como es notorio dentro del campo de la investigación artística y curatorial, es mucho más posible recibir una invitación para ir a Suecia o Suiza, que llegar a Serra da Capivara, o Raposa Serra do Sol, o Alcântra, en Maranhão, o incluso algunas capitales brasileñas, como Belém y Manaus. Pasamos por Amazonas, Roraima, Pará, Maranhão y Piauí y fue luego, en un intento de traducir la experiencia en “contación de la historia”, en la búsqueda de encontrar imágenes y figuras que pudieran narrar la experiencia vivida y cómo estos aprendizajes sirvieron de metáfora del mundo, que apareció El río es una serpiente.

BL: Todo el proceso de la Trienal fue pensado en colectividad y buena parte de ella en desplazamiento. Cuando empezamos a trabajar en el proyecto, Diane y yo estábamos en São Paulo y Thiago estaba fuera del país. En otro período yo estuve fuera, Thiago en São Paulo, Diane en Salvador. Entonces, siempre estuvimos pensando en el movimiento y en movimiento.

El título de esta edición surgió durante el viaje que realizamos a algunas ciudades de la región Norte y Centro Norte, más específicamente, mientras viajábamos por la región Amazónica. La elección de estos lugares como itinerario de investigación curatorial se debió al interés por estudiar las diferentes narrativas de Brasil, que se hacen posibles, que se cruzan y contradicen simultáneamente.

Nuestro deseo también era experimentar un paisaje desconocido para nosotros y cómo nuestros cuerpos podían reaccionar a partir del contexto. Viajar juntos a lugares alejados de los nuestros de origen y morada siempre fue una de las prioridades para pensar en otros discursos curatoriales. Nuestra elección partió del objetivo de cruzar paisajes, sociabilidades y dinâmicas propias de cada escena del arte.

LR: ¿Cómo se da esa relación más profunda entre texto e imagen en el título del programa?

BL: El título parte de una metáfora que se torna imagen. Recorrimos muchos ríos durante el viaje hasta encontrar El río es una serpiente. Pero no vino como texto, sino como imagen. Mirar y sentir la presencia de los ríos serpenteantes es donde habita nuestra definición de título. Un río imaginario es posible en muchos territorios. Es un río que se negocia como posibilidad corporal y posibilidad espiritual.

DL: El río es una serpiente no es un tema y es difícil hacer que se entienda. Hemos insistido en que es una imagen, una metáfora que nos ayuda a compreender a partir de un aprendizaje con la naturaleza, de las contradicciones de nuestro mundo. Nos ayuda a pensar en cuestiones como el racismo ambiental, pero también nos lleva a hacer una lectura del mundo fuera de la linealidad del tiempo, abriendo un debate, a partir del propio título, sobre los usos del linguaje, que también es central en el proyecto curatorial.

En este sentido, El río es una serpiente no es sobre un lugar, sino más bien sobre las curvas que cortan espacios y tiempos. Sobre las contradicciones, las negociaciones y los caminos ya recorridos por otros em tempos y espacios históricos distintos para agenciar permanencias y estrategias de supervivencia.

LR: Ustedes invitaron a Renata Sampaio a pensar las prácticas educativas proponiendo acciones que aproximen la curaduría y la educación. ¿Cómo surgió esta invitación y el deseo de esta relación entre curaduría y educación? ¿Puedes hablar un poco sobre eso?

BL: Uno de los pilares curatoriales de esta edición de Frestas es pensar en la educación como punto de partida. Desde el inicio de este proceso, contamos con la presencia de Renata Sampaio, la cual fue fundamental para ubicar el programa educativo como eje de la plataforma, transparentando sus propósitos en términos institucionales y en relación con la ciudad. Tanto es así que la primera etapa pública de esta edición de la trienal fue pensada en torno a prácticas educativas y de aprendizaje, donde realizamos el programa de formación docente y el grupo de estudio con artistas de la exposición.

LR: Invitaron a 15 artistas a construir estudios y debates colectivos en torno a la exposición. ¿Cuáles fueron los criterios adoptados para seleccionarlos? ¿Cómo va la conexión entre ellos? ¿Y entre ellos y ustedes?

BL: El programa de estudios tuvo como objetivo el acompañamiento y profundización em la investigación de los artistas presentes en la exposición. Se estructuró curatorialmente durante la pandemia como una estrategia para una mayor redistribución de recursos -en vista del período conflictivo de cancelación de proyectos por gran parte del área de cultura-, para un mejor detallamiento de los proyectos comissionados, y para el ejercicio curatorial colectivo de pensar el espacio expositivo.

DL: Esta profundización y acompañamiento pasaban por exponer colectivamente cómo se crea una exposición siendo un dispositivo de emergencia ante la vulnerabilidad del sector cultural en el punto álgido de la incertidumbre generada por la pandemia. Al abrir este proceso a partir de la propia estructura de Frestas, creamos un programa de estudios que se veía a sí mismo como una metodología de aprendizaje.

Recibimos a otros colegas curadores como Thomas Lax, Miguel A. López, Vivian Crockett, Amanda Carneiro y Fernanda Brenner; mantuvimos una serie de conversaciones impartidas por nuestro equipo ejecutivo, expográfico y educativo, además de talleres y charlas que abordaron temas a veces más estructurales e históricos sobre el sistema del arte, a veces más conceptuales y subjetivos sobre portafolios y proyectos. Pienso que la situación pandémica nos trajo algo que ya estaba basado en nuestras prácticas y discusiones: la necesidad de repensar las políticas y poéticas de exhibición.

LR: Después de la etapa virtual, ¿los artistas participantes continuarán en la exposición presencial? ¿Cómo piensan conectar estas dos etapas?

BL: El grupo continúa con el proyecto y se reúne con los demás artistas, casi como afluentes de ese río. Estamos trabajando con aproximadamente 60 artistas. La mayoría de las obras son por encargo, pero también contaremos con préstamos nacionales e internacionales, y obras que serán rehechas, es decir, que ya han sido presentadas en otras exposiciones y que consideramos pertinente exponerlas. Sin embargo, lo más importante a la hora de pensar en esta edición como plataforma es la propuesta de expansión del dispositivo expositivo.

Estamos proponiendo la activación de diferentes espacios posibles para la exhibición de una obra o proceso artístico, por lo que la actuación de este grupo de participantes será visible tanto en el estacionamiento del Sesc -espacio destinado a las exposiciones de la trienal-, como en publicaciones, sitio web, programación pública y parques de la ciudad de Sorocaba.

Gê Viana, artista participante en Frestas – Trienal de Artes

* Frestas Trienal de Artes ya inició los preparativos para su inauguración, que tendrá lugar en el primer semestre de 2021. Como primera actividad, el colectivo Ayllu se integra al Programa Orientado a Prácticas Subalternas (POPS), un espacio de experimentación crítica que parte de un cuestionamiento del racionalismo, el cientificismo y la falsa objetividad del pensamiento eurocéntrico. Pasando por el reconocimiento del cuerpo no blanco, el taller reúne a 40 personas de 8 países latinoamericanos que, en conjunto, desarrollarán una obra que formará parte de la exposición El río es una serpiente.

La Trienal se mantiene activa online con una agenda orientada a la formación de artistas y profesores en el sistema de escuelas públicas. El encuentro educativo El río es una serpiente: tópicos para la diferencia y la justicia social abordó, durante los meses de octubre y noviembre de 2020, debates sobre ausencias y emergencias en la educación básica para ayudar a comprender cómo el aula de clases puede ayudar en la educación antirracista.

En total, el programa coordinado por Renata Sampaio reunió a 12 intelectuales para hablar sobre temas como “género y sexualidad”, “pasado y futuro”, “infancia, educación y antirracismo”, “la construcción de la sociedad brasileña”, “aplicando la ley 11.645”, “Pedagogías de emergencia” y “La tecnología y los desafíos de la pandemia”.

Además, los curadores Beatriz Lemos, Diane Lima y Thiago de Paula Souza coordinaron un Programa de Estudios con 15 artistas que participarán en la muestra O rio é serpente. Durante los encuentros se pensó de forma colectiva el diseño curatorial y expográfico de la exposición, así como las obras individuales de cada artista. El grupo también estuvo en contacto con curadores y agentes del mercado, poniendo sus producciones en constante diálogo. El resultado de estos procesos estará disponible este año en el sitio web de la exposición.


Beatriz Lemos (Rio de Janeiro, RJ) es investigadora y curadora, con maestría en Historia Social de la Cultura por la PUC-RJ. Es la creadora de la plataforma Lastro – Intercâmbios Livres em Arte. Desde perspectivas anticoloniales, actúa en la conducción y articulación de procesos en red y transdisciplinarios de creación y aprendizaje. Formó parte de las comisiones curatoriales del XX Festival de Arte Contemporáneo Sesc_Videobrasil (2017) y Bolsa Pampulha (2018/2019), y coordinó la residencia artística Travessias OcultasLastro Bolivia, que se desdobló en una exposición en el Sesc Bom Retiro (SP, 2016/2017). Actualmente es curadora adjunta del MAM Rio y es parte del equipo curatorial de la 3ra Frestas – Trienal de Artes (Sorocaba, SP).

Diane Lima (Mundo Novo –BA) es curadora independiente, escritora e investigadora. Maestra en Comunicación y Semiótica por la PUC-SP, su trabajo consiste en experimentar con las prácticas curatoriales contemporáneas desde una perspectiva decolonial y antirracista. Entre sus principales proyectos destaca la idealización en 2015 del programa de educación radical AfroTranscendence (Red Bull Station / Galpão VideoBrasil); la curaduría entre 2016 y 2017 del programa Diálogos Ausentes de Itaú Cultural, que culminó con las exposiciones homónimas en las ciudades de São Paulo y Río de Janeiro; y la curaduría en 2018 y 2019 del Valongo Festival Internacional da Imagem (Não me aguarde na retina / O melhor da viagem é a demora) en Santos, São Paulo.

Ventura Profana, artista participante en Frestas – Trienal de Artes

FRESTAS, UMA TRIENAL PROJETADA EM COLETIVIDADE. ENTREVISTA COM DIANE LINA E BEATRIZ LEMOS

O Frestas – Trienal de artes organizado pelo Sesc Sorocaba, em São Paulo, Brasil, é um evento que busca dinamizar o caráter já “tradicional” das bienais, apresentando ao público parte da produção artística atual através de três eixos principais: programa público, publicações e exposição. A primeira edição da mostra ocorreu em 2014, com curadoria de Josué Mattos e foi apoiada em perguntas diversas, como O que seria do mundo sem as coisas que não existem?.

A segunda edição, realizada em 2017, ficou sob o comando de Daniela Labra que gerou debates em torno do título Entre Pós-Verdades e Acontecimentos.  Para a 3ª edição que ocorreria no ano de 2020, mas que teve que ser readaptada em decorrência da pandemia da Covid-19 e ainda estão sem previsão de abertura, foram convidados três curadores: Beatriz Lemos, Diane Lima e Thiago de Paula. Com o título O rio é uma serpente*, eles desejam pensar os desdobramentos atuais das artes e transformar o Frestas em uma plataforma de diálogos múltiplos e expandidos.

A Artishock convidou a curadora brasileira Luciara Ribeiro para conversar com os curadores e apresentamos abaixo a entrevista concedida por Beatriz Lemos e Diane Lima.

Colectivo Ayllu, participante en Frestas – Trienal de Artes

Luciara Ribeiro: Vocês poderiam comentar um pouco sobre os caminhos individuais percorridos até a chegada ao Frestas? Como eles dialogam com o trabalho curatorial desta edição?

Diane Lima: Como outros convites dessa natureza, somos um coletivo forjado institucionalmente o que nos leva a pensar naquilo que nos une enquanto interesse de pesquisa mas sobretudo, no que produzimos como diferença e singularidade. Olhar para essas contradições e buscar estratégias de negociação éticas, estéticas, econômicas, subjetivas e emocionais, para propor rotas de fuga tendo em vista as categorias de identidade, acredito que tenha sido uma preocupação que nos acompanha e em certa medida nos une, ainda que dentro da quebra e da recusa, desde o início.

Partindo das aproximações, se há algo que precede sem dúvida, é o interesse por um debate e uma prática no âmbito da educação, tanto no sentido de pensar a educação de arte e cultura no país, como de refletir e expandir os modos como a arte contemporânea pode contribuir no campo das pedagogias radicais. Além disso, Frestas tem essa particularidade de ser uma plataforma que trabalha com diferentes espacialidades, que sai do campo museal, que dialoga com o espaço público, que convida o público a um deslocamento dos grandes centros urbanos e que esgarça as fronteiras da arte contemporânea em termos de sua historiografia, mas também no campo da linguagem, questões que foram primordiais em outros projetos que realizei como em 2018 e 2019 no “Valongo Festival Internacional da Imagem”, em Santos, ou na Residência PlusAfroT na Villa Waldberta na Alemanha.

Beatriz Lemos: Acredito que a perspectiva da pesquisa, curadoria e educação articulada às dinâmicas de elaboração crítica e radical do presente contou muito para a formação institucional deste trio. Nossos interesses se cruzam, dialogam em muitas direções, mas o que me parece um dos dados mais potentes do projeto é que também seguimos por caminhos totalmente diferentes, às vezes, até mesmo opostos. E foi desta negociação, entre os nossos desejos de envolvimento com o projeto, que demos a partida para o processo curatorial. Assim, Frestas foi se entendendo como plataforma, reunindo múltiplos campos de ação e estudo. Por este histórico de coletividade, que vem pra frente enquanto conceito, vejo grandes reverberações com os processos já vivenciados na plataforma Lastro, em suas exposições, residências e grupos de estudos.

LR: No texto de apresentação, vocês comentam que a frase “O rio é uma serpente”, que dá título à essa edição, surgiu durante o período de viagem de pesquisa.  Como foi esse processo? 

DL: A relação com o movimento foi um ponto de partida de pesquisa nesses dois anos e esse texto está encarnado desse deslocamento. Nele, a gente diz, que: “O rio é uma serpente porque se esconde e camufla entre o imprevisível e o mistério, cria estratégias no seu próprio movimento”. Nesse sentido, a viagem partiu desse interesse de ir ao encontro, não de algo objetivo, mas do que estava por vir no sentido do que conhecemos ou não reconhecemos como narrativa artística e cultural no Brasil. E isso sem dúvida tem a ver com pensar políticas de redistribuição que extrapolem a região sudeste do país e a centralidade de alguns territórios internacionais pois como é notório dentro do campo de pesquisa artística e curatorial, é muito mais possível receber um convite para ir para a Suécia ou a Suíça, do que chegar a Serra da Capivara, ou Raposa Serra do Sol, Alcântra no Maranhão ou até mesmo, algumas capitais brasileiras, como, Belém e Manaus. Passamos pelo Amazonas, Roraima, Pará, Maranhão e Piauí e foi depois na tentativa de traduzir a experiência na “contação de história”, na busca por encontrar imagens e figuras que pudessem narrar a experiência vivida e como esses aprendizados serviam como metáfora do mundo que surgiu “O rio é uma serpente”.

BL: Todo o processo da Trienal foi pensado na coletividade e boa parte dele em deslocamento.  Quando começamos a trabalhar no projeto eu e Diane estávamos em São Paulo e Thiago estava fora do país. Em outro período eu estive fora, Thiago em São Paulo, Diane em Salvador. Então, sempre estivemos pensando no movimento e em movimento. O título desta edição surgiu durante a viagem que fizemos para algumas cidades da região Norte e Meio-Norte, mais especificamente, durante passagem pela região amazônica. A escolha por essas localidades como itinerário de pesquisa curatorial se deu pelo interesse no estudo das diferentes narrativas de Brasil, que se fazem possíveis, que se atravessam e se contradizem simultaneamente. Nosso desejo também estava na experimentação de uma paisagem não-familiar para nós e de como nossos corpos poderiam reagir a partir do contexto. Viajar em conjunto para lugares distantes dos nossos de origem e de moradia, sempre esteve como uma das prioridades para pensarmos em outros discursos curatoriais. A nossa escolha surgiu do intuito dos cruzamentos de paisagens, sociabilidades e das dinâmicas próprias de cada cena de arte.

LR: Como se dá essa relação mais profunda entre texto e imagem no título da mostra?

BL: O título parte de uma metáfora que se torna imagem. Percorremos muitos rios durante a viagem até encontrar “O rio é uma serpente”. Mas ele não veio como texto, e sim como imagem. Olhar e sentir a presença dos rios serpenteados é onde habita nossa definição de título. Um rio imaginário e possível em muitos territórios. É um rio que se negocia enquanto possibilidade corporal e possibilidade espiritual.

DL: “O Rio é uma serpente” não é um tema e é difícil fazer isso ser compreendido. Temos insistido que é uma imagem, uma metáfora que nos ajuda a compreender a partir de um aprendizado com a natureza, as contradições no nosso mundo. Ela nos ajuda a pensar sim questões como racismo ambiental mas também nos leva a fazer uma leitura do mundo fora da linearidade do tempo nos abrindo um debate à partir do próprio título, sobre os usos da linguagem que também é central no projeto curatorial. Nesse sentido que ‘o Rio é uma Serpente’ não é sobre um lugar, mas muito mais sobre as curvas que cortam espaços e tempos. Sobre contradições, negociações e os caminhos já percorridos por outros em tempos e espaços históricos distintos para agenciar permanências e estratégias de sobrevivência.

LR: Vocês convidaram a Renata Sampaio para pensar as práticas educativas propondo ações que aproximem a curadoria e a educação. Como surgiu esse convite e o desejo por essa relação entre curadoria e educação? Vocês podem falar um pouco sobre isso? 

BL: Um dos pilares curatoriais dessa edição de Frestas é pensar a educação como um ponto de partida. Desde o início deste processo contamos com a presença da Renata Sampaio, o que foi fundamental para localizar o programa educativo enquanto eixo da plataforma, fazendo transparência aos seus propósitos em termos institucionais e em relação com a cidade. Tanto que a primeira etapa pública desta edição da trienal foi pensada em torno das práticas educativas e de aprendizagem onde realizamos o programa de formação de professores e o grupo de estudos com artistas da exposição.

LR: Vocês convidaram 15 artistas para construírem estudos e debates coletivos em torno da exposição. Quais foram os critérios adotados para selecioná-los? Como está sendo a conexão entre eles? E entre vocês e eles?

BL: O programa de estudos teve como objetivo o acompanhamento e aprofundamento de pesquisas de artistas presentes na exposição.  Foi estruturado curatorialmente durante a pandemia como estratégia para maior redistribuição de recursos – tendo em vista o período conflituoso de cancelamento de projetos por grande parte da área da cultura -, para maior detalhamento dos projetos comissionados e para o exercício curatorial coletivo de pensar o espaço expositivo.

DL: Esse aprofundamento e acompanhamento passava por expor coletivamente como se cria uma exposição ao passo que sendo um dispositivo emergencial tendo em vista a vulnerabilidade do setor cultural no auge da incerteza gerada pela pandemia. Ao abrir esse processo a partir da estrutura do próprio Frestas, criamos um programa de estudos que olhava para si mesmo como metodologia de aprendizado. Recebemos outros colegas curadores como o Thomas Lax, o Miguel A. López, Vivian Crockett, Amanda Carneiro e Fernanda Brenner; fizemos uma série de conversas ministradas pela nossa equipe executiva, expográfica e educativa, além de worshops e palestras que tangenciavam questões ora mais estruturais e históricas sobre o sistema da arte, ora mais conceituais e subjetivas sobre os portfólios e projetos. Penso que a situação pandêmica nos trouxe algo que já se fazia basilar em nossas práticas e discussões: a necessidade de se repensar as políticas e poéticas de exibição.

LR: Após a etapa virtual, os artistas participantes continuarão na exposição presencial?  Como vocês pretendem conectar essas duas etapas?

BL: O grupo segue no projeto e encontra com as demais artistas, quase como afluentes desse rio. Estamos trabalhando com aproximadamente 60 artistas. A maioria das obras são comissionamentos, mas teremos também empréstimos nacionais e internacionais, e obras que serão refeitas, ou seja, que já foram apresentadas em outras exposições e que entendemos pertinente exibi-las. Contudo, o mais importante ao pensar nesta edição como plataforma é a proposta de expansão do dispositivo expositivo. Estamos propondo a ativação de diferentes espaços possíveis para a exibição de uma obra ou processo artístico, assim a atuação desse grupo de participantes será visível tanto no estacionamento do Sesc – espaço destinado para exposições da trienal – quanto em publicações, site, programação pública e parques da cidade de Sorocaba.

Laís Machado, artista participante en Frestas – Trienal de Artes

*Frestas Trienal de Artes já iniciou os preparativos para sua abertura, que acontece no primeiro semestre de 2021. Como primeira atividade, colectivo Ayllu segue a programação do Programa Orientado à Práticas Subalternas (POPS), um espaço de experimentação crítica que parte de um questionamento do racionalismo, do cientificismo e da falsa objetividade do pensamento eurocêntrico. Passando pelo reconhecimento do corpo não branco, a oficina reúne 40 pessoas de 8 países latino-americanos que, coletivamente, irão desenvolver uma obra que fará parte da mostra O rio é uma serpente.

A Trienal se manteve ativa on-line com uma agenda voltada para formação de artistas e professores da rede pública de ensino. O encontro educativo O rio é uma serpente: tópicos para diferença e justiça social abordou, durante os meses de outubro e novembro, discussões sobre ausências e emergências na educação básica para ajudar a compreender como a sala de aula pode ajudar na educação antirracista.

Ao todo, o programa coordenado por Renata Sampaio reuniu 12 intelectuais para falar sobre temas como “gênero e sexualidade”, “passado e futuro”, “infância, educação e antirracismo”, “a construção da sociedade brasileira”, “aplicando a lei 11.645”, “pedagogias de emergência” e “tecnologia e os desafios da pandemia”.

Em outra ponta, os curadores Beatriz Lemos, Diane Lima e Thiago de Paula Souza coordenaram um Programa de Estudos com 15 artistas que participarão da mostra O rio é uma serpente. Durante os encontros, foi pensado coletivamente o desenho curatorial e expográfico da exposição, bem como os trabalhos individuais de cada artista. O grupo também esteve em contato com curadores e agentes do mercado, colocando suas produções em constante diálogo.

O resultado desses processos estará disponível para o público no site da mostra em 2021.

Foto produzida pela equipe curatorial durante a viagem de pesquisa, realizada em 2019

Beatriz Lemos (Rio de Janeiro, RJ), pesquisadora e curadora, com mestrado em História Social da Cultura pela PUC-RJ. É idealizadora da plataforma Lastro – Intercâmbios Livres em Arte. A partir de perspectivas anticoloniais, atua na condução e articulação de processos em rede e transdisciplinares de criação e aprendizagem. Fez parte das comissões curatoriais do 20º Festival de Arte Contemporânea Sesc_Videobrasil (2017) e da Bolsa Pampulha (2018/2019), e coordenou a residência artística Travessias Ocultas – Lastro Bolívia, que se desdobrou em uma exposição no Sesc Bom Retiro (SP, 2016/2017). Atualmente é curadora adjunta do MAM Rio e integra a equipe curatorial da 3ª Frestas – Trienal de Artes (Sorocaba, SP).

Diane Lima (Mundo Novo –BA) é curadora independente, escritora e pesquisadora. Mestra em Comunicação e Semiótica pela PUC-SP, seu trabalho consiste em experimentar práticas curatoriais contemporâneas em perspectiva decolonial e antirracista. Entre seus principais projetos destaca-se a idealização em 2015 do programa de educação radical AfroTranscendence (Red Bull Station/Galpão VideoBrasil); a curadoria entre 2016 e 2017 do programa Diálogos Ausentes do Itaú Cultural – que culminou com as exposições homônimos nas cidades de São Paulo e Rio de Janeiro; e a curadoria em 2018 e 2019 do Valongo Festival Internacional da Imagem (Não me aguarde na retina / O melhor da viagem é a demora) em Santos, São Paulo. Em 2019 foi ainda co-curadora da Residência PlusAfrot na Villa Waldberta, residência artística da Secretaria de Cultura da Cidade de Munique e da exposição coletiva «Lost Body – displacement as choreography» ambos projetos ocorridos na Alemanha. Jurada de diversas comissões de seleção e premiação, é docente da Especialização em Gestão Cultural Contemporânea do Itaú Cultural e como escritora e crítica, escreve periodicamente para publicações e catálogos. Co-organizou o livro “Textos para ler em voz alta” (Brook Éditions) e integrou a curadoria do livro 20 em 2020 – Os artistas da próxima década (Act.).

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Luciara Ribeiro

Xique-Xique, Bahía, Brasil. Educadora, investigadora y curadora. Le interesan temas relacionados con la descolonización de la educación y las artes y el estudio de las artes no occidentales, especialmente las artes africanas, afrobrasileñas y amerindias. Tiene una maestría en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca (USAL, España, 2018), donde recibió una beca de la Fundación Carolina, y por el Programa de Posgrado en Historia del Arte de la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP, 2019), donde fue becaria CAPES. Es licenciada en Historia del Arte por la Universidad Federal de São Paulo (UNIFESP, 2014) con un programa de intercambio con la Universidad de Salamanca (USAL, España, 2012). Es técnica en Museología por la Escuela Técnica del Estado de São Paulo (ETEC, 2015). Formó parte del equipo curatorial del Instituto Tomie Ohtake y actualmente es la directora de contenido de Diaspora Galeria.

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