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¿CÓMO CONSTRUYEN LOS MUSEOS UN NUEVO MODELO DURANTE LA CRISIS?

Por Francisco Reyes Ahumada

El 18 de mayo fue el Día Internacional de los Museos, una efeméride que en medio de la actual pandemia global fue conmemorada, a diferencia de otros años, exclusivamente desde la virtualidad. Es raro concebir un Día de los Museos sin visitarlos físicamente. Como informó The Network of European Museum Organisations (NEMO), la mayoría de las instituciones culturales en Europa han cerrado y, aunque en ciudades como Berlín hoy reabren sus puertas de a poco y bajo estrictas normas sanitarias, esta medida se ha replicado en el resto del mundo.

La llegada del COVID-19 sin duda representa un quiebre de paradigmas para distintas áreas y actividades productivas y creativas, y la cultura no es ajena a este pronóstico. Como se menciona en el artículo El museo del futuro se despide de las exposiciones de masas, publicado el pasado 13 de abril en El País, la presente crisis mundial marca un antes y un después para los museos.

Los primeros diagnósticos que arrojan los estudios preliminares sobre el impacto de la pandemia en las instituciones culturales es que el turismo masivo en museos no será viable –al menos en el futuro cercano-, y se vaticina que los marcadores de éxito serán menos cuantitativos y más cualitativos. Por otro lado, el golpe financiero que todo ello supone para las instituciones culturales medianas y pequeñas podría empujarlas a la quiebra o, en el mejor de los casos, a reformular con extrema inventiva sus estrategias de recaudación de fondos.

Es así como, bajo este nuevo desafío, los museos –casi sin excepción- han implementado nuevos programas de emergencia o reacomodado los ya existentes para su funcionamiento y alcance de público objetivo en tiempos de distanciamiento social.

En la era de la información digital, usar plataformas online es el paso obligatorio para mantenerse a flote y no perder el contacto con las audiencias. Visitas virtuales, lives en Instagram, relecturas de la colección, concursos para seguidores en redes sociales, o proyectos que exponen la “actividad” de los artistas en sus hogares son algunas soluciones creativas puestas en práctica tanto en Europa y Estados Unidos como en Latinoamérica.

El Museo de Artes Visuales (MAVI) de Chile tuvo que reprogramar todas las exposiciones que estaban agendadas entre abril y noviembre de este año, pasando sus inauguraciones para el 2021, cuenta su directora Ejecutiva, María Irene Alcalde. Sin embargo, otras exposiciones las comparten en sus redes para lograr llegar a otros públicos. En el caso particular de la muestra Libre de ácido, que nunca llegó a inaugurarse, hicieron un llamado a los artistas participantes para que realizaran videos caseros en los que muestran y explican sus obras, de manera más cercana e íntima.

En el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA) de Chile se han mostrado más proclives a reflexionar sobre la nueva realidad que se cierne sobre las instituciones culturales, pensando su relación con comunidades de artistas, vecinos del Barrio República e investigadores. Los esfuerzos se han dirigido a construir un programa digital en conjunto con cada comunidad para “ofrecer experiencias, desde una co-construcción y calidad humana, más que la sola sobre-producción de contenidos digitales”, según su directora Claudia Zaldívar. La crisis ha obligado a poner énfasis en la comunicación y difusión online del museo, activando proyectos digitales que ya se habían iniciado meses atrás, o diseñando otros a partir de la pandemia.

El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) está “traduciendo la dimensión presencial a otra digital”, que se sostiene desde la colaboración de artistas, uso de archivo y aprovechando el diálogo interdisciplinario que pueden ofrecer el cine, la literatura y las artes visuales, como nos explica su directora, Gabriela Rangel. El museo ha ofrecido sus publicaciones, cursos online y material pedagógico de manera gratuita al público. Por ejemplo, acaban de lanzar el proyecto Fuga Epistolar, un fascinante dossier de descarga gratuita que compila cartas enviadas por Remedios Varo a Kati Horna.

El Museo de Arte Contemporáneo de Lima (MAC Lima) también ha entendido la importancia de la difusión digital bajo estas circunstancias, y ha movilizado la promoción de artistas contemporáneos en el Perú por medio de sus plataformas web, además de dar a conocer la colección de arte moderno de la institución.

Según su director Ejecutivo, Nicolás Gómez Echeverri, “a largo plazo tendrán mayor impacto y relevancia aquellas iniciativas que fomenten colaboración y diálogo, así como aquellos contenidos que partan de procesos de investigación rigurosos y puedan resultar en publicaciones (físicas o digitales) para eventual referencia y consulta”.

En tanto, la Unidad de Artes y Otras Colecciones del Banco de la República, en Colombia, cuenta con una base digital riquísima para todos los públicos. Han promocionado contenidos previamente existentes, que el público ha explorado con mucha más frecuencia desde su confinamiento, según su directora, María Wills.

Como institución, han puesto a disposición del público talleres que se pueden hacer desde casa, con el fin de no sólo estimular una mediación pasiva, sino también más activa y práctica. En paralelo, han impulsado el proyecto Interior/Exterior, un programa de descentralización que busca la participación de artistas de distintas partes de Colombia. La idea es que los artistas “creen una obra, y con la obra que creen vayan unas instrucciones para que un artista en otro lugar alejado pueda crear una correspondencia o intercambio respecto a esa obra”, explica Wills. “Es un proyecto para que las obras sean puestas en las fachadas y en las ventanas, para volver a recuperar lo público tras el confinamiento, una iniciativa que se planea trabajar en conjunto con 134 artistas más o menos”.

Liliana Angulo Cortés, Quieto Pelo. Parte del proyecto Afrocolombianidad de BanRep Cultural, Bogotá

A pesar de las ventajas que trae la dimensión digital bajo esta crisis, las directivas de estos museos concuerdan que lo presencial y lo digital no se reemplazan mutuamente, sino que se complementan. Según Nicolás Gómez, “ciertamente ambos espacios pueden determinar diferentes públicos, que deben saberse reconocer y capitalizar”.

En este sentido, cuando podamos hablar de una ‘nueva normalidad’ propiamente tal, es esperable que sigan concurriendo y potenciándose las plataformas digitales para abrir puertas a asiduos y nuevos públicos, en paralelo a la dimensión física de la visita. “Creemos firmemente en que hay que convencer a la gente, recobrar la confianza a través de unas políticas que garanticen la salud y el bienestar colectivo”, señala Wills, quien espera que hacia junio-agosto de este año se pueda generar una programación semi-presencial para los espacios a su cargo.

A los directores y directoras de estos museos latinoamericanos que hemos contactado -y obtenido respuesta oportuna- lanzamos una serie de preguntas estándar para dilucidar en qué están los planes de adaptación de sus programas y contenidos hacia lo digital, cómo sortean la continuidad de su financiamiento en las circunstancias actuales, y cómo vislumbran la práctica museológica hacia el futuro, en la era del post-COVID.

Waterfall II (2019), de Pilar Mackenna. Papel coloreado sobre base mdf o tablero de fibras de densidad media. En la muestra «Libre de ácido», MAVI, Santiago

MARÍA IRENE ALCALDE, DIRECTORA EJECUTIVA DEL MAVI

¿Cómo está el museo afrontando el confinamiento? ¿Qué estrategias digitales y de programación y reprogramación han estado implementando?

El museo ha reprogramado las exposiciones que tenía entre los meses de abril y noviembre, algunas de ellas para el año 2021. Las otras, las hemos mostrado a través de las redes, buscando nuevas formas de llegar a diferentes públicos. El Premio MAVI Arte Joven se reprogramó, alargando la postulación hasta el 7 de junio de 2020. En el caso de la muestra Libre de Ácido, que nunca llegó a inaugurarse, les pedimos a las artistas que presentaran sus obras a través de un pequeño video, hecho incluso con el teléfono, lo que logró darlas a conocer de una manera más cercana, que ha tenido bastante éxito en las redes. Instagram, Facebook, Twitter y la página web del museo han tenido una activa y constante programación.

¿Cómo se están adecuando los programas educativo y público al no poder desarrollarse en el espacio físico del museo?

Como museo buscamos contribuir positivamente a este momento difícil de confinamiento en nuestros hogares. Es por eso que proponemos al arte como una herramienta de apoyo emocional y de mediación para mantener en equilibrio nuestra salud mental y bienestar. Este proyecto consta del desarrollo de folletos, libros y juegos, para darle forma a las muestras que actualmente estamos promoviendo. Un material de trabajo en casa muy pulcro y atractivo que cumple con la función de llegar a las familias, y también a público con menores habilidades de lectura.

¿Cuál es la lectura que le da ahora a los espacios digitales versus los espacios de exhibición físicos?

Creo que los espacios digitales son una alternativa bastante interesante y asequible, pero nada se compara a la experiencia de apreciar una obra en vivo.

¿Cuáles serían los nuevos formatos de exhibición de los museos hacia futuro?

No lo sé, realmente. Estamos experimentando, al igual que todos los espacios. He estado leyendo sobre las medidas de los museos europeos que están comenzando a reabrir y son bastante complejas y de un alto costo en insumos y personal. Por nuestra parte, nos hemos reunido como equipo, imaginando cómo será esa posible reapertura, barajando posibilidades como las visitas con inscripción anticipada de pequeños grupos acompañados por artistas, hasta los horarios acotados y con medidas sanitarias rigurosas. Nada de eso por ahora parece posible, ya que, al estar el museo emplazado en la comuna de Santiago, con la cuarentena total, hemos tenido un mínimo acceso a las salas.

¿Cómo están manejando los asuntos presupuestarios debido a la pandemia?

Tenemos la tranquilidad de ser un museo que funciona con aportes privados que están asegurados al menos por un tiempo. No dependemos del monto de la entrada, ya que esta es prácticamente gratis, pero sí tenemos una importante entrada por arriendo de espacios, que, desde octubre del año pasado, ha sido nulo. Por ahora seguimos trabajando con mucha imaginación y esperanza, confiando poder reencontrarnos en nuestro museo.

Resultados de la aplicación del filtro de color predominante verde en la búsqueda en https://mssa.cl/la-coleccion/. Cortesía: MSSA

CLAUDIA ZALDÍVAR, DIRECTORA DEL MSSA

¿Cómo está el museo afrontando el confinamiento? ¿Qué estrategias digitales y de programación y reprogramación han estado implementando?

Hemos trabajado desde la museología crítica como estrategia de base y, desde el comienzo, entramos en un proceso de activa reflexión con las diferentes comunidades: los artistas, instituciones y vecinos/as del barrio República, instituciones culturales contraparte, investigadores, entre otros. Nuestra estrategia principal ha sido activar un programa digital junto a cada comunidad, con la idea de ofrecer experiencias, desde una co-construcción y calidad humana, más que la sola sobreproducción de contenidos digitales. Ser más afectivos -de afecto- más que efectistas. Ciertamente, buscamos encarnar más que nunca los conceptos que van a la base del MSSA: solidaridad, resistencia y transformación.

Esta crisis le da impulso y urgencia a nuestras acciones en el ámbito digital, involucrando a todas las áreas del museo en una estrategia que quizás antes estaba supeditada a la comunicación y difusión. Estamos activando varios proyectos digitales, algunos ya se habían iniciado, otros tomaron nuevos bríos, y algunos se generaron en pandemia. Por ejemplo, un ambicioso proyecto de archivo que dispondrá una plataforma de acceso abierto a través de Internet a más de 5 mil documentos (cartas, fotografías, videos, etc) de la historia del museo. Esta nueva plataforma, financiada mediante Fondart, podrá conectarnos con los investigadores internacionales y nacionales, que siempre han estado interesados en esta información que reúne parte de la historia del museo y de los artistas que han donado su obra.

En términos de programación presencial, estamos a la espera de mejores momentos para la apertura de la exposición Rojo, que tendrá más de 100 obras con la fuerza de ese color, repartidas en ambos pisos del museo. Mientras tanto, estamos activándola a través de ejercicios colaborativos, como un listado de canciones en Spotify, la navegación por las obras de la colección mediante filtros de color, entre otros. Habrá un programa de mediación desde la sala de experiencias de esta exposición, donde trabajaremos con la comunidad sorda experimentando en distintos formatos.

Como tuvimos que aplazar dos exposiciones para el 2021, que estaban originalmente programadas para el segundo semestre de 2020 –Lunes es revolución y Valeria Montti-, destinamos recursos para un programa que esperamos lanzar durante el mes de junio: Residencias Digitales MSSA será una convocatoria abierta a artistas sin contrato con instituciones, a crear durante una semana en nuestras redes y plataformas digitales. Será un concurso público con estímulo a la creación y reflexión crítica sobre estos formatos.

¿Cómo se están adecuando los programas educativo y público al no poder desarrollarse en el espacio físico del museo?

Replanteamos el trabajo con los públicos, entendiendo la diferencia que existe entre públicos en el amplio sentido y las comunidades. Hemos generado una focalización y acompañamiento mayor con las distintas comunidades artísticas, educativas, vecinales y especializadas, manteniendo una comunicación constante a través de los canales digitales, principalmente.

Desde el programa de Mediación apostamos por un proceso de trabajo conjunto y de diálogo con profesionales de otras instituciones y con docentes del área de artes para conformar grupos de trabajo y redes colaborativas. En el caso de los docentes, se levantó una encuesta para poder diagnosticar de qué manera el MSSA podía apoyar a los profesores de colegios en sus clases y el resultado fue estimulante para empezar una colaboración colectiva. Simultáneamente, continuamos con el desafío de ofrecer una mayor inclusión para las personas con deficiencia auditiva, por lo que preparamos material en torno al museo y la exposición Rojo en digital y físico.

Desde el programa de Vinculación con el Territorio continuamos co-diseñando actividades con los grupos de Huertoescuela, Textileras MSSA y Brigada Fotográfica. Huertaescuela cambió su habitual sesión presencial por una serie de talleres en línea con transmisiones en vivo, videos y material descargable, con la idea de aprender en un primer ciclo desde los insumos accesibles de la casa sobre semillas, suelos y esquejes. Las Textileras se reúnen una vez a la semana para reflexionar y continuar ejerciendo el oficio a la distancia. Una de sus recientes acciones fue el regalo de un video sobre la Solidaridad para el cumpleaños del MSSA y una intervención del lienzo Por una vida digna en la fachada del museo que es parte del proyecto Al aire, libre del curador brasileño Tiago Pinto.

En el programa de debate y pensamiento, estamos planificando encuentros por streaming de manera atingente a los contextos locales y latinoamericanos. Estamos preparando una charla con el arquitecto Miguel Lawner sobre las transformaciones recientes del Museo en el marco del día del Patrimonio, y un ciclo de reflexiones sobre cómo replantear la solidaridad desde los museos y sus acciones con los públicos y comunidades.

En el ámbito de los públicos amplios, la reflexión ha ido por ofrecer experiencias y generar intercambio, recoger opiniones y sensaciones en estos procesos. Por ejemplo, lanzamos una nueva navegación con el parámetro de color de la colección en la web (que reúne más de 2 mil obras de las 2800 de arte moderno y contemporáneo) y un nuevo filtro de Instagram con ¿qué obra de la Colección eres?, que lanzamos para el cumpleaños del museo. Registramos miles de usos de ese filtro en las primeras 24 horas y con quienes nos etiquetan, comentamos más sobre el sentido de las obras. Esto nos nutre.

¿Cuál es la lectura que le da ahora a los espacios digitales versus los espacios de exhibición físicos?

En términos museales, un tema histórico de las instituciones con colección ha sido cómo habitar ese patrimonio en forma viva, con los diferentes públicos, a través de un arte que se piensa y se siente. Cuando ya estábamos logrando una comunidad consolidada en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende -luego de tres años de trabajo- emerge esta discusión de la no presencialidad, que ni imaginábamos.

Esta reflexión urgente sobre lo presencial y virtual, tiene como conclusión temprana que son líneas de trabajo diferentes, complementarias e igualmente importantes.

¿Cuáles serían los nuevos formatos de exhibición de los museos hacia futuro?

El arte se ha reinventado en todas las épocas, y sin duda que armaremos nuevos formatos de acuerdo a las contingencias y necesidades que vengan. En ese sentido, los formatos de exhibición son inimaginables hacia el futuro. Personalmente, creo que la experiencia física en el espacio es única y difícilmente morirá.

¿Cómo están manejando los asuntos presupuestarios debido a la pandemia?

El museo se financia en un 70% con una subvención del Estado, que cubre los sueldos y los servicios básicos, que son aproximadamente el 87% de ésta y sólo un 13% para la producción de exposiciones, proyectos y actividades, por lo que el levantamiento de fondos públicos y privados siempre ha sido fundamental. El museo siempre ha trabajado desde la austeridad y el profesionalismo, desde el trabajo en equipo, sobre la base del alto nivel profesional y humano de nuestros trabajadores y la reflexión y gestión horizontal.

Ante la pandemia no se han concretado ciertos financiamientos que estaban conversados para proyectos 2021. Creemos que el escenario se puede complicar en el 2021 y ahí hacemos un llamado a las autoridades en el apoyo al sector cultural y específicamente a los museos que trabajamos con patrimonio público, de todos los chilenos y chilenas.

GABRIELA RANGEL, DIRECTORA ARTÍSTICA DE MALBA

¿Cómo está el museo afrontando el confinamiento? ¿Qué estrategias digitales y de programación y reprogramación han estado implementando?

Dada la fuerza mayor, el museo está traduciendo la dimensión presencial por otra digital, elaborando una programación que comprende la colaboración con artistas, el uso del archivo y el diálogo interdisciplinario, inherente a su propia estructura (cine, literatura y artes visuales).

¿Cómo se están adecuando los programas educativo y público al no poder desarrollarse en el espacio físico del museo?

Las plataformas digitales permiten realizar programas públicos de contenido educativo a la vez que público. Tal vez no todos los programas se puedan llevar a la web que tiene un tráfico muy apretado y la capacidad de concentración del público y las realidades técnicas difieren de una dimensión presencial.

¿Cuál es la lectura que le da ahora a los espacios digitales versus los espacios de exhibición físicos?

Son dos dimensiones diferentes, diría que antipódicas. Creo que la pregunta es muy densa para responderla en pocas líneas.

¿Cuáles serían los nuevos formatos de exhibición de los museos hacia futuro?

Creo que la exhibición de obras de arte se hará en salas con nuevos protocolos de asistencia y circulación del público, mientras que la web servirá para ampliar contenidos de nuevas modalidades de presentación que se transmiten sin una pérdida de experiencia en las plataformas digitales. El video y las artes performances traducen bien «el espíritu» del mundo digital.

¿Cómo están manejando los asuntos presupuestarios debido a la pandemia?

Estamos trabajando con programas creativos y de investigación, aunque con bajo presupuesto, usando material preexistente y haciendo programas cuyo valor de producción es acotado. La colección y el acervo del museo, cuya riqueza y complejidad dan para más de una década, son otro tesoro del que disponemos. También trabajamos con el capital intelectual del museo que no es poca cosa.

NICOLÁS GÓMEZ ECHEVERRI, DIRECTOR EJECUTIVO MAC LIMA

¿Cómo está el museo afrontando el confinamiento? ¿Qué estrategias digitales y de programación y reprogramación han estado implementando?

Ha resultado determinante concentrarnos en los aspectos misionales y enfocar nuestra operación -ahora trasladada a los entornos digitales- en acciones coherentes con la acción curatorial y educativa en función de la divulgación y promoción de las prácticas artísticas contemporáneas en el Perú, así como de la colección de arte moderno que custodiamos. De esta manera, estructuramos las diferentes líneas de operación en redes sociales que, en su acumulación, ya nos han permitido generar archivos que se ordenan y ofrecen en la página web. Sabemos que, a largo plazo, tendrán mayor impacto y relevancia aquellas iniciativas que fomenten colaboración y diálogo, así como aquellos contenidos que partan de procesos de investigación rigurosos y puedan resultar en publicaciones (físicas o digitales) para eventual referencia y consulta. El museo es un agente de activación de una economía de prácticas y saberes, que excede la simple puesta en escena de objetos para la apreciación pasiva; el museo propone constantes interacciones: entre creadores, públicos, proveedores, aliados, trabajadores. Lamentablemente, esta noción de museo es la que resulta más vulnerable y amenazada en este contexto y, en la medida de lo posible, por ahora nuestra tarea principal es cuidarla, así sea conceptualmente.

¿Cómo se están adecuando los programas educativo y público al no poder desarrollarse en el espacio físico del museo?

El programa educativo del MAC Lima ha sido referente, un eje protagónico de su acción y de su articulación con el entorno. Por esto, comenzando el confinamiento pudimos trasladar rápidamente dos programas puntuales a las redes sociales, enfocados en ese momento en otorgar experiencias lúdicas y de distracción relacionadas con las muestras que estaban ocurriendo en el museo al comenzar el año: de una parte, el equipo de mediadores diseñó y llevó a cabo en videos caseros y espontáneos actividades de participación familiar, que sirvieron para dar continuidad a nuestro programa Domingos en el MAC. De otra parte, por tratarse de una comunidad particularmente vulnerable en este contexto, mantuvimos por unas semanas nuestro programa Abuelas y Abuelos Cuentacuentos, de capacitación y empoderamiento de adultos mayores a través de la invención y narración de cuentos, esta vez invitándolos a narrar cuentos para niños desde el lugar donde pasaban su cuarentena.

Ya hemos finalizado estas iniciativas y, gracias a que tenemos mayor claridad sobre los tiempos implicados en poder reactivar operaciones en el espacio físico, hemos estructurado a mediano y largo plazo un plan de oferta de conferencias, cartillas didácticas, cursos y talleres en formatos digitales, como alternativa a los programas regulares. 

Al mismo tiempo, aun cuando nuestra actividad en el espacio físico estaba enfocada en las exposiciones temporales, esta coyuntura nos permitió priorizar y agilizar los procesos de investigación sobre la colección de arte moderno a cargo del Museo, así como de archivos relacionados con la historia de la institución, para generar información de un acervo y un legado para muchos desconocidos. Finalmente, y en coherencia con nuestro propósito de difundir las prácticas artísticas contemporáneas en el Perú, concebimos la iniciativa #ConexiónArtista, en la que invitamos a artistas locales a enviarnos videos en los que presenten y hablen sobre otra/o artista también peruana/o que les guste o admiren. El objetivo de este proyecto ha sido fortalecer la red de profesionales mediante el vínculo afectivo, sensible e intelectual entre ella/os, al tiempo que podemos divulgar y promover su trabajo. En esta misma línea, próximamente lanzaremos en los canales digitales un programa de audiovisuales que combina podcasts y video, en los que volvemos a presentar -esta vez con comentarios de análisis- una serie de documentales que hace unos años se mostró en televisión sobre jóvenes creadores peruanos, y en los que se reflexiona su relación con la vida cotidiana y los desafíos de su profesión.

¿Cuál es la lectura que le da ahora a los espacios digitales versus los espacios de exhibición físicos?

No se reemplazan mutuamente, sencillamente se complementan. Ciertamente, ambos espacios pueden determinar diferentes públicos, que deben saberse reconocer y capitalizar. El enfoque absoluto en la acción digital es hoy una obligación dada por una coyuntura, que nos ha permitido ingeniar nuevas estrategias y aprender enormemente sobre el potencial a futuro. Por el momento, en el MAC hemos condicionado lo virtual a la generación y transmisión de información, la interacción con públicos, la conformación de nodos de contacto con artistas y audiencias, y algunas otras estrategias comerciales. Pero la experiencia del espacio físico del museo es única, pues su propia naturaleza es darse para el encuentro del cuerpo, los sentidos y las ideas, ante objetos, recorridos, diseños, lugares y estímulos.

¿Cuáles serían los nuevos formatos de exhibición de los museos hacia futuro?

Hace un mes tenía una idea muy diferente de esta situación a la que tengo hoy. Y seguro mi concepción actual será diferente a la que tenga en un mes. El contexto ha sido determinado por lo incierto, y la azarosa configuración de condiciones externas, que van desde el mismo comportamiento del virus, pasando por las regulaciones del gobierno, los intereses y alcances de nuestros benefactores, los comportamientos y expectativas del público, las formas de arte que se den, la situación administrativa interna… en fin… Todo influye en la gestión del museo y seguro en los posibles formatos de exhibición. Nuestras certezas son, primero y obvio, que una vez retomemos actividades debemos garantizar condiciones y protocolos de seguridad y sanidad; segundo, que aun con las dificultades propias de la coyuntura, procuraremos ser pertinentes para la configuración del campo del arte contemporáneo en Perú y para nuestras diversas audiencias. Esto supone mantener y reprogramar los compromisos que estaban dados para el transcurso de este año y el siguiente, con la oportunidad de haber consolidado el complemento virtual. Esperamos que los formatos de exhibición sean determinados por el arte mismo, por nada más.

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