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REPARACIONES CIRCULARES. ESTRATEGIAS COLECTIVAS PARA IRRUMPIR EN EL PRESENTE

Reparaciones circulares es un proyecto virtual dedicado al arte que surge de la mano de Nancy Mansilla Alvarado (Valparaíso) y Loreto González Barra (Iquique) en medio de la pandemia. Definirlo es una tarea compleja, porque al mismo tiempo que es un espacio virtual, es un manifiesto coral de cara al presente convulso que habitamos. Entre sus características podríamos destacar su afán feminista e internacionalista que busca generar una plataforma de encuentro entre artistas de múltiples territorios, y así mantener activo el deseo de colectividad que marcó a nuestro país con posterioridad al 18 de octubre de 2019.

Para ello, lanzaron tres convocatorias durante el 2020, que fueron dando forma al sitio: https://colectivainternacionalista.hotglue.me/. La primera tuvo lugar en junio del año pasado y se tituló “Anticipaciones: predicciones, ilusiones y distopías” y se planteó desde una lectura del presente incierto que apostase por futuros posibles. La segunda fue “Zona liminal/geopolíticas y contextos”, que trabajó críticamente en torno a Abya Yala y el jaguar, animal que es parte del imaginario asociado a las fuerzas de la tierra y, al mismo tiempo, utilizado como metáfora del progreso neoliberal: Chile como el “jaguar de América Latina”, término acuñado por El Mercurio. Así, buscan analizar críticamente el extractivismo que marca a Latinoamérica.

La tercera curaduría es “Cinturón verde: soberanía alimentaria”, que se propuso como una estrategia concreta para actuar frente a un escenario de consumo que sostiene un modelo económico depredador. Nancy y Loreto, en la página web, establecen que este trabajo curatorial en proceso surge “desde la idea de reciprocidad y elaboración recompositiva de los afectos, del cuidado mutuo y la necesidad de hacer lenguaje los signos del cuerpo y todo deseo de emancipación que nos obligue a salir de este oscuro tiempo”.

Así, cada uno de los ejes se propone desde un aparato teórico complejo y un trabajo visual que organiza y conceptualiza el modo en que convergen las obras en la página que las acoge. Además de las convocatorias, han realizado una serie de instancias de mediación, puesto que las pedagogías críticas son otros de sus intereses. No se trata solo de instalar obras, sino que de buscar instancias que permitan generar diálogos transversales.

Si tuviera que describir el proyecto desde una perspectiva general y abarcadora, diría que las curadoras hacen de internet un espacio, construyen un repositorio que se desborda sobre sí mismo, evidenciando la necesidad de lugares en los cuales encontrarse. A partir de bases de datos libres de internet, van recopilando imágenes y proponiendo una visualidad que invita a perderse en la página, a querer ver cada obra y conocer las distintas instancias que han ido generando como, por ejemplo, las “señales de humo”, acción común entre artistas que respondieron a una de las convocatorias, o las “escrituras críticas”, donde invitan a otrxs a ofrecer una mirada sobre Reparaciones circulares.

Una de las cuestiones más llamativas del proyecto es la cantidad de artistas y obras que han logrado reunir; pareciera ser que su condición de proceso la tiene en constante crecimiento, lo que a su vez habla del enorme trabajo para ir dando sentido a una gran cantidad de materiales, puesto que, si bien las convocatorias son un puntapié inicial para instalar temas, estas no se cierran con su lanzamiento, quizás porque no son solo temas, sino que también posturas para comprender el presente. Para conocer más acerca de este proyecto y su futuro comparto la siguiente entrevista a Nancy y Loreto, sus responsables/detonantes, quienes responden al unísono. 

Cheril Linett (Chile), curaduría para "Anticipaciones: predicciones, ilusiones y distopías". Cortesía: Reparaciones Circulares
Cheril Linett (Chile), curaduría «Anticipaciones: predicciones, ilusiones y distopías». Cortesía: Reparaciones Circulares

Mariairis Flores Leiva: Una de las características de nuestro país es su excesivo centralismo, el que también se refleja en el circuito artístico. Algo que ambas comparten es no habitar este centro y apostar por la generación de otros espacios para el arte desde sus proyectos y contextos territoriales. Internet pareciera estar deslocalizado y no responder a esas lógicas, no obstante, establecer una crítica a esos modos tradicionales de pensar y hacer arte es algo implícito en este proyecto. ¿Cómo evalúan el trabajo realizado hasta ahora en relación a estos planteamientos y cómo esbozan este 2021?

Loreto González Barra y Nancy Alvarado Mansilla: Como un gran aprendizaje, nos ha tocado profundamente cómo este proyecto se ha ido construyendo desde una pluralidad radical, feminista y transformadora, un ejercicio dialógico hacia un plan de trabajo curatorial activista, que ha producido un tejido rizomático, constelado, entre mujeres y disidencias, una red o malla que invita, bajo una política imaginaria, a reparar(nos) de manera circular, colectiva y desde la idea de reciprocidad y cuidado mutuo, estableciendo relaciones entre discursos, contextos y prácticas. A través de un llamado internacionalista, estamos levantando una cartografía social y política colectiva de borde, una cuerpa en disputa que nos permite encontrar, a través de propuestas lúcidas, señalamientos y revertimientos de los alarmantes e inciertos planos en los que vivimos en la actualidad.

Llevamos ya casi un año reflexionando sobre líneas de acción o ejes curatoriales que en el fondo apuntan a accionar respecto de un arte político, centrado en algunas formas de justicia social y las políticas de reconocimiento en nuestro campo. Son tantas las desigualdades estructurales y micro desigualdades cotidianas… es una tecnología compleja que banaliza ¿no?, que no le toca y perpetúa las brechas… Entonces, ¿cómo nos ponemos en el punto de vista de otres?

De lo anterior, podemos desprender infinidad de aprendizajes y desafíos que parten de  sentidos de mundo compartidos basados en la acción mutua y en prácticas individuales y colaborativas, que a lo largo de los años han ido cimentando micropolíticas de lo cotidiano en los espacios que compartimos desde La Pan y Caput, y que pulsan por una redefinición del arte y están estrechamente relacionadas a investigaciones procesuales, experimentales y lentas, más cercanas a profundizar que a generar resultados rápidos.

Un trabajo situado desde las pedagogías experimentales y metodologías colaborativas centradas en la horizontalidad, reciprocidad y mutualidad, la producción de investigación basada en artes y el desarrollo de pensamiento crítico como práctica política.

Podemos decir que nos situamos desde una arquitectura de la crisis, retaguardia radical que se hace cargo de producir y visibilizar conocimiento colectivo emancipatorio desde lo sobrevivido, lo sobrevivible y lo que está por sobrevivirse, y lo hace desde la provincia, alejada de los centros de pensamiento y poder geopolíticos y mercantilizantes del arte, tejiendo de manera fortuita a medida que la colaboración recíproca con diversidad de otres agentes se hace cuerpo en cada iniciativa de esta curaduría que es activista y además es lenta, o un slow curating.

Finalmente creemos que el 2021 es un año igual de incierto que el 2020; pareciera que existen más respuestas ante la pasada y extraña experiencia, porque hoy conocemos más sobre una pandemia y algunos modus operandi que han logrado adaptarnos a sus estructuras. Sin embargo, de alguna manera, estamos casi en el mismo lugar que antes (literalmente frente a una pantalla de computador), con mayores anhelos por supuesto, pero igualmente con distintas dudas y errores que nos desafían a repensarnos todo el tiempo a través del diálogo.

El trabajo en colectiva se hace indispensable y nuestro mejor esbozo para este año es seguir dándonos espacios para compartir laboral y políticamente con más trabajadoras de las artes. Hemos decidido, a modo de manifiesto, que Reparaciones Circulares y la colectiva internacionalista que la conforman, deben vivir lo que quieran vivir, con la energía suficiente como para provocar tensiones y agitaciones varias que le entreguen dinamismo al proyecto. La atracción y el movimiento serán las únicas maneras de imaginarnos en el tiempo.

Julio Urbina (Perú), curaduría «Zona liminal/geopolíticas y contextos». Cortesía: Reparaciones Circulares

“Ha sido importante hacer de la curaduría una producción agitable y discontinua utilizando el dentro y fuera de la pantalla como excusa para accionar el presente del espacio social, inventando otros bordes para acercarnos a la proyección de un nuevo universo de acciones de emancipación y autonomía”


MFL: ¿Cómo fue la experiencia de abordar este proyecto desde lo virtual y en la distancia?

LGB/NMA: Cuando tuvimos que volcar muchos de nuestros modos de hacer a la virtualidad, a todes se nos presentó un gran desafío; fuimos atravesadas por el universo hipertextual y sus riesgos estandarizantes, especialmente para el campo de las artes. Entonces, propusimos llevar la idea de malla/rizoma al espacio virtual, que ya es un mosaico infinito, y vincularla con operaciones cartográficas que permitieran abrir conocimiento de formas no estandarizadas y que fueran respondiendo a las distintas estrategias de investigar de todes quienes hemos ido conformando esta iniciativa, porque ¿qué es la realidad virtual sino lo que cada cual construye y cree de ella?

Reparaciones Circulares ha sido fundamentalmente un dispositivo de investigación que se mueve en una malla dinámica, a través de nodos de relaciones móviles y vivas desde donde emergen desclasificaciones en forma de imágenes y diagramas de investigación, textos, mapas de redes e hipervínculos. Esto ha permitido construir cartografías que van cambiando de forma y contenidos en cada ciclo, porque responden a un llamado abierto que nosotras pensamos de una manera y que luego tiene infinidad de respuestas, apareciendo nuevas formas y sentidos, provenientes del cómo cada persona que participa de la colectiva está interpretando el mundo. Un gran viaje de lectura sobre ecosistemas creativos e intelectuales, así como del paisaje neocolonial.

Por otro lado, nuestra escala ha sido súper doméstica. Vamos aprendiendo del mundo digital, mientras somos diseñadoras web, amigas, curadoras, mediadoras, productoras, gestoras y un largo etcétera que se redefine cada cierto tiempo desde el diálogo, la intuición, lo afectivo-cotidiano y lo micropolítico. Estos elementos han sido activados desde una estética noventera retro-futurista de germen under y de open source, por lo que utiliza elementos como ruidos molestos, glitch, gif animados y bloques de color.

Desde este meta lugar, ha sido importante hacer de la curaduría una producción agitable y discontinua utilizando el dentro y fuera de la pantalla como excusa para accionar el presente del espacio social, inventando otros bordes para acercarnos a la proyección de un nuevo universo de acciones de emancipación y autonomía. Hacer de esto una práctica constante, para repensarnos como una gran torre de babel, con un mismo cuerpo y territorio. Y es que, accionar desde el borde como punto de partida es pensar necesariamente desde otras perspectivas. No tan sólo desde la desconcentración de los territorios, sino también desde la desconcentración del pensamiento.

Como un sitio web actuando desde la lógica de la red, nosotras operamos a través de la malla en hipervinculación con otros sitios. Algo así como un otro territorio, uno que suma a la conexión más que presentarse hacia o desde un centro y una periferia. Por supuesto que esto es parte de un deseo internacionalista que no habita más que en los impulsos por tejer, sin fronteras de por medio que den pie a categorías establecidas bajo políticas segregadoras como lo ha hecho históricamente la cultura del progreso bajo su naturaleza tradicional y por tanto descompuesta.

Francesca Fini (Italia), curaduría «Anticipaciones: predicciones, ilusiones y distopías». Cortesía: Reparaciones Circulares

“Estamos trabajando de formas diversas sin caer en la normatividad o normalidad del circuito artístico común, sino desde un lenguaje compuesto, que apoye, estimule y avance hacia un tiempo más lento, con más espacios para emanciparnos hacia lo vivible”.


MFL: Desde este ímpetu internacionalista al que aluden y que es parte constitutiva de sus planteamientos, me gustaría que me contasen cómo eso se ha traducido en el trabajo con lxs artistas y las obras. ¿Se podría establecer un paralelo con la producción de los artistas locales o esa distinción parece no importar?

LGB/NMA: Creemos que el trabajo que hemos buscado de manera colaborativa se mantiene gracias a la convicción de que hoy más que nunca necesitamos acercarnos afectiva y políticamente para sobrellevar las contradicciones a las que nos ha empujado el actual alzamiento social y que además ha desnudado el COVID-19. Entonces, desde la urgencia por reparar los abatidos contextos y salir de la constante amenaza de alienamiento, tanto lxs artistas como sus operaciones, procesos creativos u obras han sabido entrar en la dinámica, haciéndose parte de este llamado internacionalista.

Es decir, al momento que aceptan el llamamiento ponemos en común planteamientos y formas de situarse y analizar el mundo, por lo que inmediatamente las reflexiones y piezas de todxs entran a formar parte de los seres y conexiones infinitas de la malla (refiriéndonos al concepto de Morton) que propone esta estrategia de pensamiento, algo así como micelios interconectados. Pensamos esto de lo internacionalista como individualidades que son autónomas produciendo conocimiento y, al mismo tiempo, se constituyen en una colectividad sin espacio ni período estático, donde todo coexiste con lo demás. Y eso ha sido muy particular, por ejemplo, en el caso de las mediaciones que circulan dentro de cada programa curatorial. Este “coexitencialismo” que pone fin al relato lineal ha sido clave para crear y experimentar diversos y excéntricos diálogos que desde lo virtual nos han permitido salirnos de los cánones del internet, como estrategia y quizás excusa, para agitar y tomar postura respecto de la crisis multidimensional en la que habitamos.

Desde luego, la sintonía en la que actualmente estamos mujeres y disidencias, más allá de las disciplinas, es una frecuencia urgente de agitar. Y por lo mismo, sumergirnos en áreas que nos permitan sobrellevar-transitar por los turbulentos tiempos que traen consigo las formas soterradas de las estructuras de poder; es parte de nuestro quehacer, es una responsabilidad política con la que cargamos y que es necesario poner en acción. Y para eso, junto a las confianzas, voluntades y, por sobre todo, motivaciones por amplificar aquellas visiones limitantes, tanto los trabajos como lxs artistas presentes han logrado activar un lugar, un soporte de contención y acción que nos invita a traspasar cualquier tipo de orden establecido que nos sujete a la cosmovisión del capital, especialmente la que nos somete a una lógica geográfica irrumpida por las fronteras territoriales. Lo que igualmente, desde un campo laboral, implica perforar cajas: los cubos físicos y cuadrados virtuales que encierran el problema.

Y es en ese sentido donde la añeja e incrustada idea que tradicionalmente tenemos de “centro” se desarticula; seguir sus estructuras sería sesgarnos a una manera de hacer las cosas. Sabemos que los centros limitan en sí mismos, moldean estructuras que generalmente se nublan de lo que ocurre en otros espacios, por lo que pocas veces articulan un trabajo dialógico con otras realidades. El trabajo internacionalista permite abrir puentes, correr cercos, y la red virtual también, obviamente en la medida que tengas la mirada fuera de esos centros de legitimidad establecida, los cuales están presentes en cada territorio; entonces, sabemos que en parte depende de nosotros abrir campos de acción.

Si todo lo anteriormente expuesto ocurre, te abre un universo de constelaciones donde no tiene lugar la competencia por el objeto artístico en sí, que no funciona desde el recurso o necesariamente desde lo estético, sino que comienza y termina en la producción de trabajo como fuente de dignidad, de amor hacia lo que haces y quieres divulgar, con una razón afectiva y efectiva en cuanto a sus modos de hacer, y desde un sentido profundo de justicia social.

Si los artistas y sus trabajos tienen relación con la producción local, por supuesto que sí. En todo aspecto, en las metodologías de trabajo, en los estilos, en sus fuentes teóricas, y hasta en la modalidad de exhibición, hay muchas vinculaciones que son puntos interesantes de abordar. Sin embargo, en Reparaciones Circulares estamos invitando a avanzar hacia una curaduría de retaguardia, a abrir un espacio en la crítica de arte para dialogar sobre estos tópicos, analizar obras, contextos, procesos, pero principalmente trasfondos. Por eso estamos trabajando de formas diversas sin caer en la normatividad o normalidad del circuito artístico común, sino desde un lenguaje compuesto, que apoye, estimule y avance hacia un tiempo más lento, con más espacios para emanciparnos hacia lo vivible. Y no desde la ruptura que ofrece el convencionalismo del arte mediante la predominancia de la estética y la crítica al objeto, lo cual es importante para la investigación, pero también entra en crisis dentro de las subjetividades.

Creemos que hoy requerimos tramar procesos completos e implicantes que pongan en práctica sistemas interdisciplinarios y tejidos rizomáticos-afectivos que nos permitan co-aprender para supervivir a la crisis humanitaria que estamos viviendo.

MFL: ¿Cuál es el tema que aborda la próxima convocatoria y cómo lo enlazan a las curadurías que ya se encuentran disponibles?

LGB/NMA: Nuestra próxima curaduría se piensa nuevamente desde lo político del arte en diálogo con otras disciplinas. Esta vez desde la palabra escrita, le entregamos protagonismo al texto, la crítica y la investigación. Hemos pensando en un cuarto llamado que interpele a escritoras, sean de cualquier oficio: profesoras, artistas, cocineras, curadoras, académicas, jardineras, gestoras, activistas, etc. con el fin de trazar líneas de ideas y análisis sobre las tres curadurías del 2020.

La intención es poder conocer, de manera conjunta, la mirada de pensadoras cuya performatividad y trabajo a veces queda oculto o desplazado ante la prevalencia de la objetualidad discursiva. También aquellas personas, mujeres y disidencias, que por muchas razones patriarcales no han sido publicadas, no se atreven a exponer sus pensamientos o básicamente no cumplen con las normas establecidas para narrar estudios sobre arte.

Motivadas por los diagramas de pensamiento que componen un resumen-síntesis de lo que fueron “Anticipaciones”, “Zona Liminal” y “Cinturón Verde”, invitamos a escribir, según intereses personales o colectivos, sobre las propias interpretaciones que pudieran darle a cada espacio curatorial o al cruce entre ellos. La idea es que puedan elegir un tema en cuestión, vincularlo a los tópicos curatoriales y a las obras presentadas y/o mediaciones, conversar sobre las líneas de acción o hasta del soporte mismo. La plataforma da para mucho y nuestro llamado es a crear espacios de diálogo creativos abiertos.

Este 2021 seguimos elaborando un plano espiral de contenidos que busca ser hurgueteado para reorganizarse según la curiosa mirada de quien escriba. Esto sin más expectativa que construirse como fuente de conocimiento recíproco para la visibilización y divulgación de saberes feministas. Finalmente, esta cuarta convocatoria busca apoyarse dentro del marco escritural con la finalidad de corresponder a una figura visual con la que venimos trabajando.

Esperamos en un futuro cercano abrirnos a un proyecto editorial que se mezcle con estudios curatoriales, diagramas conceptuales, obras de arte, críticas y recursos pedagógicos para el aporte de aprendizajes colaborativos.

Reparaciones Circulares. Screenshot de sitio web

“¿Hasta cuándo el hombre político se representará como un superhéroe lleno de promesas vacías y campañas rotas? ¿Cómo mediar representaciones versus vocerías? ¿Cuándo veremos el fin de la decadente mediocridad y el oportunismo? ¿Podemos seguir perdiendo el tiempo? ¿Cómo lograr a través de este proceso constituyente abrir el muro hacia la convivencia entre diferentes, desde la autonomía del saber y del ser como camino hacia el progreso?”


MFL: Me parece muy interesante que generen un espacio para la escritura, porque esta es fundamental para la experiencia artística, ya que es constitutiva tanto de la obra como de las lecturas que se relacionan con ella. Ya para cerrar, y siguiendo con los planteamientos políticos que desarrollan desde su trabajo y desde esta escritura de doble autoría, me gustaría que me contaran, a grandes rasgos, cómo ven este año que se viene en términos de la coyuntura política que estamos viviendo con el proceso constituyente.

LGB/NMA: Sin duda existe una gran dicotomía en la relación proceso-resultado… ¿a costa de qué o quiénes? Y ante las consecuencias de la crisis del fallido sistema civilizatorio más ocupado de la economía del miedo y de la ilusión de una falsa prosperidad indefinida, centrada en la producción de lo igual y la satisfacción inmediata, se nos vienen a la cabeza algunas preguntas para que la ilusión del cambio no se transforme en alienación destructiva y nos permita supervivir estos tiempos: ¿Dónde quedaron las asambleas? ¿Otra vez los mismos de siempre? ¿Hasta cuándo el hombre político se representará como un superhéroe lleno de promesas vacías y campañas rotas? ¿Cómo mediar representaciones versus vocerías? ¿Cuándo veremos el fin de la decadente mediocridad y el oportunismo? ¿Podemos seguir perdiendo el tiempo? Finalmente, ¿cómo lograr a través de este proceso constituyente abrir el muro hacia la convivencia entre diferentes, desde la autonomía del saber y del ser como camino hacia el progreso? Como verás, estamos llenas de dudas. Y ante esta incertidumbre sólo nos queda seguir levantando acciones concretas desde nuestro campo de acción, para realmente avanzar hacia una dignidad más justa con sentido social. 

Mariairis Flores

Marchigüe, Chile, 1990. Es Licenciada y Magíster en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile. Actualmente desarrolla una investigación FONDART titulada “Bajo el signo mujer”, dedicada a las exposiciones de mujeres artistas chilenas (1973-1991), es investigadora de Fundación AMA para el proyecto de Documentos Chilenos del S.XX - XXI del ICAA – MFAH (https://icaa.mfah.org/) y colabora con las revistas Artforum y Artishock. Ha trabajado como coordinadora de la Galería BECH y productora del proyecto “Ojos que no ven” de Paz Errázuriz y Jorge Díaz. Se ha desempeñado en diversos proyectos de arte contemporáneo desde el feminismo, la curaduría, la escritura y la gestión. Es co-autora del libro “En Marcha. Ensayos sobre arte, violencia y cuerpo” y autora de “Desbordar el territorio” (2016), publicación desarrollada con el artista Sebastián Calfuqueo. Como investigadora fue parte del proyecto web www.carlosleppe.cl; del libro y video “Arte y política 2005-2015 (fragmentos)” y del proyecto “Mezza: Archivo liberado”.

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