ANA IZQUIERDO: VISA O-1
Las fronteras constituyen un peligro en tanto espacios que delimitan un adentro y un afuera, determinados por quienes ejercen poder o gozan de privilegios. Lo penoso es que esta determinación no solo se reduce a un espacio geográfico, sino que trasciende los modos de socializar y —en muchos casos— condiciona las posibilidades de desarrollo de gran parte de la humanidad. Las fronteras se expanden, se tornan ubicuas.
Los avances tecnológicos —específicamente los de la biometría— han permitido reforzar el sistema de control migratorio transfronterizo a través de la identificación y verificación de las identidades valiéndose del registro de las características propias de cada persona, como el iris, las huellas dactilares, la firma, la voz, la geometría de la mano o los contornos del rostro. Sin embargo, la identificación no se reduce necesariamente a la identidad de una determinada persona, sino que engloba un conjunto de características físicas que enmarcan a grupos humanos.
A este respecto, Judith Butler refiere al marco como aquello que condiciona y funciona normativamente. Según el modelo de circulación puede cuestionar ciertos campos de normatividad, a la vez que estructura modos de reconocimiento (Butler, 2010). Así, aquello que se sale de la norma es leído como “anormal”. El marco delimita y, aquello que está fuera del marco, queda fuera del sistema, lo que se traduce en una amenaza. Esto se hace visible en políticas migratorias y su racismo instaurado que —como explica Butler— produce versiones icónicas de ciertas comunidades.


En Visa O-1, la artista peruana Ana Izquierdo reconstruye su propia identidad mediante la manipulación de retratos propios de documentos de identidad que —a través de la técnica de sublimación— transfiere sobre yute, manteniendo las líneas de escaneo originales del sistema biométrico. La superposición de capas de identidad que logra a través de la edición digital permite a la artista adquirir una identidad otra. Izquierdo se propone la desidentificación como opción política, en la medida en que busca ser otrx luciendo como sí misma.
Las líneas de escaneo son bordadas en hilos de tonos predominantemente tierra, lo que reafirma la concepción de origen y, por qué no, la condición migrante. El acto de bordar no solo revela las líneas que legitiman el escaneo del rostro a través del sistema biométrico, sino que se transforma en una acción performática sanadora en tanto la artista va curando la herida profunda de la deportación, cerrando esa brecha llamada frontera. Por ello, cada documento de identidad usado por la artista tiene sus propias formas, sus propios trazos, sus propias cicatrices, que responden al sistema de identificación y verificación de la biometría.
Así, no es casual la decisión de la artista en disponer las piezas colgadas con ganchos de ropa en un tendedero, pues las dota de un peso que las iguala a un vestible, en tanto se pueden llevar como intercambiar, así como también remarca la suspensión de las identidades migrantes.
Esto se hace visible también en los videos que conforman esta serie: Izquierdo se coloca azarosamente y con el torso desnudo detrás de una pieza colgada, completando el plano utilizado en las fotografías de los documentos de identidad. De esta manera, reafirma lo doméstico como escenario de la acción y del retorno a (alguna) casa como consecuencia de la deportación, lo que refuerza la idea de permutación. Este colocarse ‘detrás de’ responde a la intención de Izquierdo de valerse de una máscara como metáfora del enmascaramiento realizado por colectividades en resistencia. Esta acción —según la artista— responde a una forma perfomativa para reclamar su identidad desde un anonimato, en este caso contra los mecanismos de la biometría como sistema de seguridad en los departamentos de migraciones transfronterizas.
Visa O-1 pone en crisis tanto la identidad otorgada por el sistema biométrico, como a este mismo sistema al cuestionar sus criterios de selección/segregación en la verificación e identificación de identidades.

Visa O-1, de Ana Izquierdo, es presentada por la plataforma Suero, gestionada por Luisa Fernanda Lindo.
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