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BORIS GROYS: PENSANDO EN BUCLE

Por Manuel Fontán del Junco | Curador

El vídeo es hoy sin duda el medio de los medios: sofisticado o doméstico, desde los de la CNN y la MTV hasta los amateurs de YouTube, Instagram o Tik-Tok, los vídeos se producen y se diseminan por billones en las redes sociales. Dominan las noticias, la publicidad, la propaganda política, ideológica y religiosa y también el arte. Y sus imágenes en movimiento se introducen, cada vez más, en la plácida calma del museo.

En los tres vídeos de Pensando en bucle, Boris Groys se revela —en su primera exposición entre nosotros— no solo como el agudo filósofo, crítico de arte y teórico de los medios que ya es, sino como un auténtico médium del medio de los medios, que pone inteligentemente en escena los ambivalentes rituales de la palabra y la imagen que constituyen nuestra cultura.

Esta exposición es una instalación audiovisual para la que Groys se ha apropiado de fragmentos de películas y documentales, combinando cada uno de los tres collages fílmicos resultantes con un ensayo de viva voz. Los video-collages, producidos entre 2002 y 2007, fueron publicados por el ZKM (Zentrum für Kultur und Medientechnologie) de Karls-ruhe en 2008.

Las imágenes de Deleites iconoclastas, Cuerpos inmortales y La religión como médium no comunican ni simplemente ilustran contenidos teóricos; más bien se las usa como cómplices para pensar en vídeo, haciendo jugar a las ideas con las imágenes en movimiento en un bucle continuo. Pensando en bucle es un ejercicio a medias entre el arte conceptual y la «filosofía audiovisual» (Peter Weibel) que cura imágenes y voces propias y ajenas y concierne como pocos a la ubicua burbuja mediática en la que transcurren nuestras vidas.

Vista de la exposición “Pensando en bucle”, de Boris Groys, en La Virreina Centre de la Imatge, Barcelona, 2020-2021. Cortesía: La Virreina Centre de la Imatge
Vista de la exposición “Pensando en bucle”, de Boris Groys, en La Virreina Centre de la Imatge, Barcelona, 2020-2021. Cortesía: La Virreina Centre de la Imatge
Vista de la exposición “Pensando en bucle”, de Boris Groys, en La Virreina Centre de la Imatge, Barcelona, 2020-2021. Cortesía: La Virreina Centre de la Imatge
Vista de la exposición “Pensando en bucle”, de Boris Groys, en La Virreina Centre de la Imatge, Barcelona, 2020-2021. Cortesía: La Virreina Centre de la Imatge
Vista de la exposición “Pensando en bucle”, de Boris Groys, en La Virreina Centre de la Imatge, Barcelona, 2020-2021. Cortesía: La Virreina Centre de la Imatge
Vista de la exposición “Pensando en bucle”, de Boris Groys, en La Virreina Centre de la Imatge, Barcelona, 2020-2021. Cortesía: La Virreina Centre de la Imatge

PENSANDO EN BUCLE.

TRES VÍDEOS SOBRE LA ICONOCLASTIA, EL RITUAL Y LA INMORTALIDAD

Una introducción por Boris Groys (puedes leer el texto completo aquí)

Estos video-collages fueron creados entre 2002 y 2007. En cada uno de los tres vídeos se combina un texto escrito por mí con imágenes de películas, cortes de diversos largometrajes y documentales. A primera vista, el espectador sentirá que le recuerdan a esos vídeos y cortometrajes usados para ilustrar noticias, para subrayar propaganda religiosa o ideológica o para ser proyectados en las aulas. No hay duda: hoy el vídeo ha reemplazado al texto y se ha convertido en el principal medio de transmisión de información de todo tipo. No es casualidad que los movimientos religiosos radicales utilicen hoy el vídeo, y no la escritura, para propagar sus convicciones. Los vídeos de MTV determinan la evolución de la cultura pop contemporánea y, con YouTube, el formato del vídeo doméstico se ha impuesto como el medio primordial por el que cualquiera puede compartir sus ideas o sus imágenes con el mundo entero.

Los tres vídeos de Pensando en bucle parecen corresponder a ese patrón, porque a primera vista el texto tiene en ellos una función más importante que la imagen. Las imágenes parecen tan solo ilustraciones de los textos que su autor lee en voz alta. Pero en realidad el tema de esos textos son los propios vídeos: las imágenes que se muestran en ellos, la frecuencia de su repetición, las formas específicas en las que en cada uno de ellos se expresa ese sueño de ganarse la inmortalidad a base de repetirse. Al mismo tiempo, el material visual usado en los vídeos no hace referencia directa a lo leído. Aunque pueden encontrarse asociaciones y paralelismos entre textos e imágenes, también hay contrastes y rupturas entre ambos. En ellos, la imagen no está al servicio de una mejor comprensión del texto, ni tampoco sirve para probar determinadas posturas teóricas. En vez de eso, estos vídeos producen un cierto hiato entre lo que oímos y lo que vemos en ellos, de modo que resulta casi imposible seguir simultáneamente la imagen y el texto. Así que lo que los vídeos hacen es problematizar la relación —que habitualmente se da por supuesta— entre la imagen y el texto, una relación que es la que define estructuralmente el formato del vídeo. Estos vídeos no transmiten informaciones; de hecho, lo que hacen es reflejar las dificultades de la transmisión de información misma. De esas dificultades tratan los tres textos; a su vez, los vídeos las presentan a modo de autorreflexión. Hay correspondencias entre textos e imágenes, pero, con todo, siguen siendo heterogéneos.

Fotograma de la película «Aelita», de Yákov Prótazanov (1924)
Boris Groys. Fotogramas de «Cuerpos inmortales», (2007), videocollage y texto, 28 min 47 s
Boris Groys. Fotogramas de «Cuerpos inmortales», (2007), videocollage y texto, 28 min 47 s

El hecho de que los tres vídeos no revelen de dónde proviene el material fílmico que los constituye refuerza aún más esa heterogeneidad. La razón es simple: los cortes de las películas reciben en estos vídeos una función esencialmente nueva y se integran en un todo completamente diferente al que tenían originalmente; el material elegido ha sido separado del todo del lugar en el que originariamente se lo encontró. En estos, el autor utiliza un recurso —la apropiación— muy habitual en el mundo del arte pero poco extendido en la industria cinematográfica. La razón de esta disparidad es obvia: mientras que una película es un producto para las masas y está en circulación libre en el mercado, estos tres vídeos, por el contrario, han sido producidos específicamente para una exposición —para algo que tiene lugar en el mundo del arte— y son parte de una muestra que tiene el carácter de una instalación artística. La propia palabra instalación alude al hecho de que, en este caso, las imágenes han sido instaladas y ya no circulan libremente, lo que posibilita aplicarles procedimientos de apropiación similares a los usados en el ámbito del arte.

Estos vídeos ensayan una reflexión sobre la relación entre la imagen y la palabra en nuestro mundo, que es un mundo dominado por los medios de comunicación. En ese sentido, pertenecen a la tradición del arte conceptual, que busca poner en cuestión la línea divisoria entre el arte y el comentario sobre el arte.


La exposición Pensando en bucle, de Boris Groys, se podrá ver hasta el 7 de febrero de 2021 en La Virreina Centre de la Imatge, La Rambla, 99, Barcelona

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