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PRIMERA RETROSPECTIVA A MITAD DE CARRERA DE TERESITA FÉRNANDEZ

El Phoenix Art Museum presenta Elemental, la primera retrospectiva a mitad de carrera de Teresita Fernández, artista de origen cubano nacida en 1968 en Miami. Esta extensa muestra reúne aproximadamente 60 esculturas e instalaciones a gran escala creadas a lo largo de dos décadas, en las que se fusionan los aspectos formales y conceptuales de su práctica a través del uso de materiales naturales y una revisión del paisaje como género para reinterpretar las relaciones entre naturaleza, historia e identidad.

A través de su obra, Teresita Fernández explora la percepción y la psicología de la mirada mediante la manipulación de la luz y el espacio para crear experiencias inmersivas, íntimas y sugestivas. Utilizando una variedad de materiales, como seda, grafito, ónix, espejos, vidrio y carbón, sus instalaciones y esculturas de apariencia minimalista evocan paisajes, elementos y fenómenos naturales como lluvias de meteoritos, formaciones de nubes o un cielo nocturno.

Si bien su trabajo tiene una sólida base conceptual y una estética sofisticada, este desafía las definiciones convencionales de paisaje al deconstruir géneros tradicionales -como la pintura paisajística o el Land Art- para revelar narrativas más urgentes. Esto lo canaliza a través de una elección crítica de materiales, entre ellos el oro, el grafito, el carbón y otros minerales cargados de historias complejas, por lo general vinculadas al colonialismo, la posesión de la tierra y su extractivismo, y otras dinámicas de poder sobre el entorno natural.

“Hay un quiebre que emplea la belleza. No es que mi trabajo sea ‘sobre’ justicia social […] Es que la belleza de una obra se puede utilizar como trampolín para vincular otras urgencias. La belleza seduce, capta la atención, crea un espacio y una pausa donde otros mensajes se pueden alojar con suavidad, sutilmente colocados para dilatarse. La palabra ‘estética’ en su sentido original en realidad significa ‘concienciar’ […] Los artistas, a su vez, deben permitir que [las personas] se sientan conectadas de forma palpable», dijo la artista en una entrevista con la co-curadora de la exposición, Amada Cruz.

Vista de la exposición “Teresita Fernández: Elemental”, 2020, Phoenix Art Museum. Foto: Airi Katsuta. Cortesía: Phoenix Art Museum
Untitled (Round Light), 2019, cubos de vidrio con plata. Vista de la exposición “Teresita Fernández: Elemental”, 2020, Phoenix Art Museum. Foto: Airi Katsuta. Cortesía de la artista y Lehmann Maupin

Teresita Fernández: Elemental representa la primera colaboración entre el Phoenix Art Museum y el Perez Art Museum Miami, donde se presentó entre octubre de 2019 y febrero de 2020. Está co-curada por Amada Cruz, Franklin Sirmans, Gilbert Vicario, y María Elena Ortiz.

“Fernández usa estratégicamente la belleza y la luz para evocar sensaciones de placer, vulnerabilidad e intimidad”, apunta Cruz. «Al hacer esto, puede hablar elocuentemente sobre algunos de los problemas sociales más urgentes que enfrenta Estados Unidos hoy en día, incluidos los desafíos de la democracia, al tiempo que alienta a los espectadores a participar en estos importantes temas».

La muestra está organizada a partir de una serie de recorridos por entornos/paisajes exuberantes y visualmente deslumbrantes que hacen referencia al cosmos, lo subterráneo, los fenómenos naturales y la belleza palpable del mundo natural.

Junto a una nueva escultura, Chorus [Coro] (2020), se exhiben aquí juntas por primera vez algunas de las obras más importantes de Fernández, así como una serie de dibujos raramente vistos que ofrecen una visión íntima de su práctica artística.

Vista de la exposición “Teresita Fernández: Elemental”, 2020, Phoenix Art Museum. Foto: Airi Katsuta. Cortesía: Phoenix Art Museum

Una de las piezas centrales es Fire [Fuego] (2005), una instalación cilíndrica compuesta por miles de hilos de seda suspendidos que van configurando un anillo en llamas, ópticamente atrapante. “Siempre hay dos escalas funcionando simultáneamente en mi trabajo”, afirma el artista. “La gran obra física, inmersiva, suele componerse de pequeños elementos acumulados que solo pueden llegar a ser absorbidos íntimamente, cuando nos acercamos. Una pieza como Fuego se revela progresivamente a medida que te acercas y te das cuenta de que todo el anillo de color suspendido está construido con muchos finos hilos de seda teñidos».

Sin embargo, el uso reciente de imágenes de fuego por parte de la artista propone una narrativa más urgente y amenazante. Fire (America) (2016-19) se compone de varios trabajos que cuestionan cómo se enmarca la violencia estadounidense según quién cuenta la historia. También es una referencia al interés de Fernández en cómo los pueblos indígenas han moldeado y cultivado la tierra a través de técnicas de tala y quema para promover su sostenibilidad, exponiendo el mito de un desierto prístino estadounidense antes del contacto europeo.

En obras como Fire (America) 5 (2017) y Fire (America) 6 (2019), Fernández crea escenas nocturnas hechas de teselas de cerámica vidriada saturadas de color que representan paisajes envueltos en llamas. Estas obras proporcionan representaciones visuales de las historias borradas, deformadas e invisibles que se omiten deliberadamente de nuestra percepción de lo que definimos como el paisaje estadounidense.

Recorriendo los muros de una sala del museo, como si fuera la línea del horizonte, está Charred Landscape (America) [Paisaje Carbonizado] (2019), aglomeraciones de “masas de tierra” compuestas de madera quemada que se transforman en difusos dibujos gestuales hechos con ese carbón directamente en las paredes. Las imágenes tienen un efecto dramático, casi cinematográfico, al sugerir la escena de un paisaje panorámico que se desintegra en humo.

Fire (United States of the Americas) 3, 2017/2019. Vista de la exposición “Teresita Fernández: Elemental”, 2020, Phoenix Art Museum. Foto: Airi Katsuta. Cortesía de la artista y Lehmann Maupin

El mural más grande que se expone de esta serie es Fire (United States of the Americas) 3 (2017-19). Hecho con elementos de carbón sólido formando los Estados Unidos continentales, la pieza emerge de una pared llena de marcas gestuales, humeantes y dibujadas a mano que representan un país que arde, cae y se escabulle.

“La pieza reintroduce la forma de México en el mapa, recién configurado y reinventado como tan inmenso que su presencia redentora y fantasmal comienza a disolverse en el cosmos, que se cierne sobre los Estados Unidos. La imagen carbonizada impulsa a contemplar y cuestionar la historia social de los Estados Unidos de América, solo que aquí tenemos la costumbre de usar el término ‘América’, en su forma singular. En el resto del hemisferio occidental, el término se usa habitualmente en su forma plural, ‘las Américas’», explica la artista.

El grafito se ha convertido en un material elemental significativo en la práctica de Fernández. Su escultura Drawn Waters (Borrowdale) (2009), hecha de grafito en bruto y mecanizado, es una referencia a Borrowdale, Inglaterra, un paisaje rural donde se descubrió el grafito por primera vez en el siglo XVI y donde nació la industria del lápiz.

“La idea de que el lápiz con el que estás dibujando podría provenir de un paisaje físico, de que podrías estar parado en ese paisaje y todo debajo de tus pies sería grafito sólido, se convirtió para mí en otra forma de pensar el Land Art y el acto de dibujar. Drawn Waters (Borrowdale) es como hacer una escultura que es realmente un dibujo, una especie de mancha física, dimensional. De manera que el acto de dibujar, el objeto a dibujar y el paisaje físico son uno y lo mismo. Ensamblar las partes de una escultura como Drawn Waters (Borrowdale) se convierte precisamente en dedicarse a hacer un dibujo”, explica.

De manera similar, Sfumato (2019) es una instalación inmersiva y site-specific que recorre las paredes de la galería como un enjambre orgánico. Está hecha de miles de pequeñas rocas de grafito minado en bruto, cada una con una marca que emana de ella como un rastro cósmico. La escala de Sfumato cambia de lo íntimo a lo vasto, de la miniatura a lo panorámico asemejándose, desde la distancia, a una constelación en expansión. De cerca, cada elemento de grafito se convierte en su propio paisaje, diminuto y sólido.

Vista de la exposición “Teresita Fernández: Elemental”, 2020, Phoenix Art Museum. Foto: Airi Katsuta. Cortesía: Phoenix Art Museum

Inspirada en el paisaje rural, icónico y surrealista del Valle de Viñales en Cuba, la serie Viñales (2015-19) se instala en una habitación oscura. La escultura principal, Viñales (Desnudo reclinado), consta de formaciones rocosas de malaquita y bronce que caen en cascada sobre una serie de pedestales de hormigón fundido. El título de la obra relaciona las formas femeninas de los mogotes [colinas onduladas] del valle con el cuerpo femenino reclinado, mientras que la entrada a la sala se vuelve como un cuello uterino, abriéndose al interior.

En esta pieza, Fernández usa rocas de malaquita traídas de la República Democrática del Congo por sus similitudes visuales con el exuberante, verde vibrante Valle de Viñales. La idea es que cuando el público desentrañe el paisaje esté en más de un lugar simultáneamente. Los paneles de cerámica vidriada circundantes revelan vistas subterráneas de aspecto mineral que refuerzan aún más la idea de las cuevas como interiores protectores con forma de útero.

Otra serie destacada de Fernández, Golden [Dorado] (2013-15), ilustra de manera luminosa la especificidad conceptual de la artista cuando utiliza materiales extraídos para conectar el cosmos con lo subterráneo, lo que está arriba con lo que está abajo. Las obras están realizadas con tinta china sobre superficies cromadas y doradas.

“El oro está presente en todo el mundo y, en todos los períodos y culturas, ha sido sinónimo de sol, de luz, de resplandor. Un metal subterráneo conectado a sus contrapartes celestiales. Pero mi uso del oro también es una referencia muy deliberada a la colonización. La historia del oro como material también ha sido, siempre, la historia del paisaje en las Américas, de la tierra, de la conquista, del poder y, por defecto, del borrado y diezmado de los pueblos indígenas por la codicia europea”.

Vista de la exposición “Teresita Fernández: Elemental”, 2020, Phoenix Art Museum. Foto: Airi Katsuta. Cortesía: Phoenix Art Museum

TERESITA FERNÁNDEZ: ELEMENTAL

Phoenix Art Museum

Del 1° de octubre de 2020 al 3 de enero de 2021

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