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CLAUDIA PEÑA SALINAS: ITZKAN

Por Paulina Ascencio Fuentes

Embajada y PROXYCO presentan Itzkan, una muestra individual de la artista mexicana Claudia Peña Salinas. La exhibición toma su nombre de la combinación original de los vocablos maya <itz>, que se refiere al conocimiento, la magia y los poderes ocultos, y <kan>, el término para serpiente. Además, <itzá> es la denominación del primer pueblo maya que ocupó el área de Chichen Itzá en Yucatán, uno de los sitios arqueológicos más visitados de la península mexicana y la premisa de esta exposición.

A través de la creación de una serie de reflexiones distorsionadas, Peña Salinas revalora el conocimiento sagrado ancestral incrustado tanto en la arquitectura como en los hitos naturales, atravesando las formas en que estos son representados como destinos turísticos.

Dos veces al año, durante los equinoccios de primavera y otoño, grandes grupos de turistas se reúnen frente al Templo de Kukulkán para presenciar el descenso de Kan, la deidad serpiente. La arquitectura de la pirámide bajo el sol crea una sombra e ilumina a Kan serpenteando desde lo alto de la escalera hasta el suelo. También conocido como El Castillo, el templo funciona como calendario y como oráculo –su posición y proporciones reflejan un profundo entendimiento de los fenómenos astronómicos.

Inspirada en esta arquitectura, Itzá es una escultura modular de gran formato dispuesta como una pirámide. La estructura consiste de marcos cuadrados de latón que se entretejen con hilos teñidos a mano, construida de la misma forma que las otras esculturas en exhibición. Para esta composición en particular, los módulos se organizan como cubos que se despliegan junto y encima de los demás, ganando altura a través de la repetición.

Vista de la exposición «Itzkan», de Claudia Peña Salinas, en Proxyco, Nueva York, 2020. Foto: Zach Hyman
Vista de la exposición «Itzkan», de Claudia Peña Salinas, en Proxyco, Nueva York, 2020. Foto: Zach Hyman
Vista de la exposición «Itzkan», de Claudia Peña Salinas, en Proxyco, Nueva York, 2020. Foto: Zach Hyman
Claudia Peña Salinas, Chac Mool II, 2020, fotocopia y cera sobre panel de madera. Cortesía: Proxyco. Foto: Zach Hyman

Kukulkán es una serie de siete paneles de cera que representan la pirámide duplicada como si se reflejara sobre el agua, un recordatorio de su proximidad con cuerpos acuosos. El degradado de tonos azules a verdes traza el movimiento del sol, que ilumina ciertas partes del templo, pero compromete la visibilidad de otras. A través de esta secuencia de deconstrucción geométrica, Peña Salinas señala los límites de la capacidad poscolonial para acceder y relacionarse con la conciencia indígena.

En los alrededores de El Castillo, el Cenote Sagrado es otro popular destino turístico de la zona. A través del tiempo, las profundidades del cenote han sido extraídas, saqueadas y despojadas de los tesoros de sus antiguos guardianes. Huesos, piezas de cerámica, jade y otras piedras del sitio ahora forman parte de colecciones etnográficas alrededor del mundo.  Mientras tanto, los turistas se asoman buscando una vista aérea del Cenote Sagrado, únicamente para encontrarse con sus propios reflejos: sus rostros emocionados, las lentes de sus cámaras, sus sombreros de “expedición”. El agua es un espejo al exterior que esconde su compleja historia en una oscuridad abismal.

En relación a la obra Cenote, la mirada del visitante es un reflejo de la postal que corona la misma escultura. Si se supera esta mise en abyme, los misterios del profundo pozo se hacen accesibles a la perspectiva del cenit: cuatro objetos colocados sobre el suelo –las profundidades del Cenote-escultura. Al nivel del denso verde del agua profunda, sus reflejos se traslapan y se fusionan, asemejando un eclipse solar.

Después de bajar serpenteando la pirámide, Kan yace en el suelo en forma de una escultura luminosa. La serpiente sagrada irradia una luz verde que llena y excede la sala de exhibición. A cierta distancia se combina con la luz natural, creando el efecto de un radiante resplandor rosado. Como en su célebre descenso, Kan se manifiesta a través de otro impacto fenomenológico a los sentidos.

Vista de la exposición «Itzkan», de Claudia Peña Salinas, en Proxyco, Nueva York, 2020. Foto: Zach Hyman
Vista de la exposición «Itzkan», de Claudia Peña Salinas, en Proxyco, Nueva York, 2020. Foto: Zach Hyman
Vista de la exposición «Itzkan», de Claudia Peña Salinas, en Proxyco, Nueva York, 2020. Foto: Zach Hyman
Vista de la exposición «Itzkan», de Claudia Peña Salinas, en Proxyco, Nueva York, 2020. Foto: Zach Hyman
Claudia Peña Salinas, Kan, 2020, bronce, madera y neón. Cortesía: Proxyco. Foto: Zach Hyman

CLAUDIA PEÑA SALINAS: ITZKAN
PROXYCO, 121 Orchard Street, Nueva York
Del 22 de octubre al 30 de noviembre de 2020

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