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ANNI ALBERS EN MÉXICO

El Museo Jumex presenta una exposición que explora la forma en la que los viajes de Anni Albers (Alemania, 1899 – EEUU, 1994) a México influenciaron su trabajo en diferentes campos, además de esbozar las relaciones personales y profesionales que atravesaron esta experiencia. La muestra, que se podrá ver hasta el 28 de febrero de 2021, es parte de la serie Pasajeros*, micro-exposiciones de carácter biográfico y documental que destacan los diálogos estéticos y conceptuales entre artistas extranjeros y mexicanos.

Artista, diseñadora, ensayista, coleccionista, investigadora y maestra, Anni Albers fue una observadora atenta de las tradiciones textiles de varias culturas, reconociendo a las tejedoras del Perú antiguo como sus grandes maestras. Visitó México en trece ocasiones junto a su pareja, el también artista Josef Albers (Alemania, 1888 – EEUU, 1976). Sus recorridos por diferentes regiones de este país en búsqueda de sitios arqueológicos, textiles y otras artesanías locales influyeron significativamente en su obra y su pensamiento.

Sus escritos muestran una mente analítica, interesada en vincular su propio pensamiento a través de la complejidad del tejido con un entendimiento amplio del mundo que habitaba para trascenderlo.

Por medio de documentos, objetos, fotografías, reproducciones y obras de Anni Albers, así como de otros artistas, esta exposición ofrece una lectura contextualizada de su paso por México. Asimismo, la muestra especula mediante su obra sobre el paralelismo que se estableció entre las prácticas artísticas modernas y las culturas antiguas y contemporáneas de América.

El texto a continuación está elaborado a partir de extractos de Una totalidad que podamos comprender: Anni Albers en México, escrito por la curadora de la exposición, Catalina Lozano.

Vista de la exposición «Pasajeros 04: Anni Albers», Museo Jumex, México, 2020. Foto: Abigail Enzaldo y Emilio García

Annelise Elsa Frieda Fleischmann, conocida como Anni Albers, fue artista, diseñadora, ensayista, coleccionista, investigadora y docente. Su legado en los ámbitos del arte moderno y el diseño es invaluable, ya que abrió camino a una nueva forma de entender los textiles desde perspectivas conceptuales, técnicas y formales. Como mentora de muchos, creó nuevos métodos de enseñanza donde la estructura y el material formaban la base de cualquier propuesta creativa. Esta exposición busca explorar las formas en que sus experiencias en México, acompañada por su esposo Josef Albers, la ayudaron a desarrollar aún más su trabajo en todos estos campos.

Anni se veía a sí misma como heredera moderna de muchas tradiciones de tejido en todo el mundo. Del mismo modo, ella y su esposo Josef identificaban cierta continuidad entre el tipo de abstracción a la que se suscribían como artistas modernistas y la abstracción de formas y figuras que encontraban en los objetos precoloniales y las tradiciones indígenas en América.

Ellos buscaban reconocer una inteligibilidad universal en la abstracción que fuera sinónimo de un reconocimiento, raro en esa época, de la horizontalidad civilizatoria. Criticaban con convicción la noción de “arte primitivo” y admiraban abiertamente la sofisticación y profundidad de pensamiento que estos objetos les comunicaban.

En una misiva, Josef Albers declararía que “México es verdaderamente la tierra prometida del arte abstracto”. Sin embargo, no se refería a la élite artística mexicana contemporánea, sino a la riqueza que junto a Anni encontraron en la cultura mesoamericana.

Viajaron ampliamente por México, tanto a lugares muy conocidos como lejos de los sitios habituales, en busca de arquitectura mesoamericana, pequeñas piezas arqueológicas y textiles. Juntos construyeron una colección de miniaturas precolombinas que abarcaban casi tres mil años de prehistoria mesoamericana.

El impacto que México tuvo en los Albers se manifestó en sus prácticas individuales, sus textos y en estas colecciones. Sus viajes les sirvieron para repensar su propia herencia en relación con las antiguas culturas mesoamericanas, a las cuales pudieron acercarse en un momento en que se realizaban varias excavaciones arqueológicas.

Anni Albers, Monte Albán, 1936. Cortesía: Harvard Art Museums/Busch-Reisinger Museum. © The Josef and Anni Albers Foundation/Artists Rights Society, NY. D.R. © Anni Albers / ARS / VG Bild-Kunst / SOMAAP /México / 2020.
Anni Albers, Ancient Writing, 1936. Cortesía: Smithsonian American Art Museum. © The Josef and Anni Albers Foundation/Artists Rights Society, NY. D.R. © Anni Albers / ARS / VG Bild-Kunst / SOMAAP / México / 2020.

Anni fue minuciosa en sus consideraciones y observaciones, lo que le permitió evitar un enfoque simplista de lo que vio en México. Probablemente fue así como supo encontrar arte en la artesanía popular y apreciarlo más que la obra de sus contrapartes mexicanas. Según la historiadora del arte y curadora Jennifer Reynolds-Kaye, “cuando se analizan los objetos que coleccionó junto al arte que produjo, las distinciones entre antiguo y moderno, hilo y arcilla, arte y artefacto, son desmanteladas productivamente”.

La influencia inmediata que tuvo en ella su primer viaje a México se manifestó en dos tapices de pared: Monte Albán y Ancient Writing [Escritura antigua], ambos de 1936. En Monte Albán, el impacto de las formas de la arquitectura zapoteca, incrustadas en el paisaje, es elocuente.

Las antiguas culturas americanas continuaron influenciando las obras de los Albers y, en el caso de Anni, este aspecto puede verse en su última obra textil, Camino Real (1968), así como en sus litografías y serigrafías.

Anni Albers, Camino Real, Hotel Camino Real, Ciudad de México, 1968. Foto: Jon Naar. Cortesía: The Josef and Anni Albers Foundation, 1976.

Camino Real fue un encargo para un nuevo hotel en la Ciudad de México, el Hotel Camino Real, que inauguraría para coincidir con los Juegos Olímpicos de 1968. La obra, que se instaló en el Lobby Bar, era una composición hecha de triángulos que reflejaba indirectamente su fascinación por la abstracción precolombina en México y los Andes.

La curadora e historiadora del diseño, Ana Elena Mallet, corrobora que hay evidencias de la existencia de la obra hasta la década de 1980, cuando desaparece repentinamente. Se creía que era una pieza tejida hasta que reapareció en las bodegas del hotel en 2018, mientras los editores Carla Zarebska y Humberto Tachiquín investigaban para un libro que conmemoraba el cincuentenario del hotel. Resultó que es una pieza única en la producción de Anni, una composición de triángulos de fieltro en diferentes tonalidades de rojo, cuidadosamente cosidos. Recientemente se ha establecido que la pieza fue producida por la empresa Abacrome en Nueva York. Anni no era ajena a que su trabajo se produjera industrialmente, ya que había estado diseñando tejidos para la producción en masa, especialmente para Knoll desde 1952, durante toda su vida profesional. Sin embargo, esta fue la primera y única vez que subcontrató la producción de su trabajo textil como artista. Después de Camino Real (1968) abandonó el tejido y se dedicó al trabajo gráfico e impreso.

Anni abrió camino para los textiles en el arte moderno mediante sus obras de arte y escritos, pero también a través de su incomparable sensibilidad hacia el mundo material y su capacidad para traducirlo en su trabajo y su vida. Sus experiencias en México actuaron como catalizadores para el desarrollo de su práctica y la acercaron a “aquello de lo que el mundo está hecho”.

Josef Albers, Anni Albers y tejedores locales, Santo Tomás, Oaxaca, México, 1956. Foto: Tim Nighswander/Imaging4Art © The Josef and Anni Albers Foundation/Artists Rights Society, NY. D.R. © Josef Albers/ARS/VG Bild-Kunst/SOMAAP/México/2020.

*La serie Pasajeros consiste en microexposiciones de carácter biográfico y documental que destacan los diálogos estéticos y conceptuales entre artistas extranjeros y mexicanos. Como parte de la conversación con el componente documental, se incorporan obras de artistas contemporáneos que han hecho reflexiones paralelas a los temas que explora cada exposición, para ofrecer una lectura contemporánea de lo que fue el paso de estos importantes personajes históricos por México.

En esta ocasión, junto con la obra de Anni Albers, se presentan piezas de otros artistas incluyendo una serie fotográfica del dúo artístico Lake Verea, que ha pasado tiempo en la Josef and Anni Albers Foundation registrando objetos —tanto personales como de trabajo que han encontrado en sus archivos—, y capturando imágenes que hablen de quiénes eran Anni y Josef Albers.

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