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FEDERICO CANTINI: 0 ES 3

Andy Chango elaboró una teoría muy sencilla que podría enunciarse como anti-darwinista en la que establece una diferencia entre los músicos de rock y los músicos clásicos. A diferencia de estos últimos, los cuales elaboran sus primeras obras en la juventud para luego elevar su espíritu hasta alcanzar un punto de sensibilidad máxima en su madurez creativa, los rockeros suelen hacer un primer y segundo disco bueno para después involucionar estrepitosamente y repetirse a sí mismos constantemente.

A pesar de lo absurdo de esta polarización, me interesa pensar esta teoría en relación a la sensibilidad formal que suele presentar las exhibiciones de Federico Cantini (Rosario, 1991). En 0 es 3, su muestra actual en la galería Pasto, podemos observar un giro radical en relación a sus exhibiciones anteriores, no sólo en la escala y el abandono de la espectacularidad, sino también hacia dentro mismo de las obras. Donde antes el foco giraba alrededor del espacio y la obra pública, como en Yo adivino el parpadeo (2019, Fundación Andreani) o Niño Jefe (2016, UV Estudios) esta muestra nos sitúa en sus antípodas, en la intimidad de lo doméstico.

Vista de la exposición «0 es 3», de Federico Cantini, en Pasto, Buenos Aires, 2020. Cortesía de la galería

Una serie de bajorrelieves de pequeño tamaño producidos con barro del Río Paraná relata como un cómic las escenas de una noche entre amigos encerrados en un departamento. Una oda a la amistad, con sus luces y sombras. Fiel a su relación con el oficio, Cantini vuelve a prácticas más artesanales, alejadas del imaginario del arte contemporáneo presente en sus trabajos anteriores, pero mucho más sutiles y despojadas de cualquier tipo de pretensión.

Estas obras están acompañadas por una serie de cabezas de madera talladas de una manera rústica distribuidas por toda la sala. Pareciese que en Cantini conviviera una dualidad, una especie de Jekyll y Mr. Hyde que oscila entre la sutileza de lo sencillo y una práctica más hetero-grotesca y desbordada, que está en constante tensión.

A pesar de su juventud e irreverencia, si tuviéramos que situar la figura de Cantini en el espectro planteado por Andy Chango, estaría ubicado más cerca de los artistas clásicos, que con el tiempo van profundizando su delicadeza.

Vista de la exposición «0 es 3», de Federico Cantini, en Pasto, Buenos Aires, 2020. Cortesía de la galería
Vista de la exposición «0 es 3», de Federico Cantini, en Pasto, Buenos Aires, 2020. Cortesía de la galería

0 es 3, de Federico Cantini, se puede visitar en Pasto Galería, Buenos Aires, hasta el 31 de diciembre de 2020.

Martes a sábados de 15 a 20 hrs. Solicitar turnos: [email protected]

Rodrigo Barcos

Nace en La Plata, Argentina, en 1991. Egresado del Bachillerato de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata. Actualmente estudia una licenciatura en Políticas Culturales en la UNTREF. Fundador de la galería BÚM en La Plata y Museo Inmaterial en la República de los Niños. Colabora para distintas revistas de arte. Trabaja y vive en Buenos Aires.

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