Skip to content

CATALINA QUEZADA. RENCONTRES: ENTRE EL AZAR Y LA VOLUNTAD

Influenciada por el filósofo y sinólogo Francois Julien, la exposición de Catalina Quezada (Santiago de Chile, 1983) en el Museo de Artes Visuales (MAVI) se titula ​Rencontres: Entre el azar y la voluntad​, como una invitación a redescubrir la intensidad y belleza que se esconde en losaspectos menos visibles de la vida.

Las salas del MAVI reúnen –virtualmente- una serie de experiencias propiciadas por Catalina Quezada en una exploración de los lindes donde se diluye el yo y emerge el otro, donde la voluntad de la mano se entrega a la fuerza de la materia, allí donde emerge el azar y la indeterminación. Pero también es una exposición en la que los objetos forman parte de una creación colectiva, no en el sentido de su autoría, sino en un sentido alquímico en que tanto para la artista, como fue para los alquimistas del pasado, en el proceso de hacer hay una tendencia hacia la manifestación de la totalidad y la integración del inconsciente en un centro, allí donde el caos se vuelve cosmos.

Mediante diferentes procesos, Catalina va incorporando símbolos, arquetipos, imágenes de sueños, visualizaciones de auras, proyectando todas estas visiones en la materia de la obra y dejando que tomen su forma en procesos de transformación que ocurren como parte del movimiento constante que existe en todas las cosas. Al sumergirnos en las obras podemos percibir su preocupación por conocerse a sí misma en la totalidad, transformando sus experiencias de trabajo con otros, en una forma de autoconciencia. En sus dibujos, pinturas y objetos, representaciones humanas y animales, formas abstractas y figurativas tienen el mismo status, todas forman parte de una visión holística que integra el mundo de lo vivo al de lo inerte, como conformación de una nueva estructura de saberes.

Catalina Quezada, Monstruos (hoja de cuaderno), 2019, 11 x 15 cm. Cortesía de la artista. Foto: Cristian Maturana Ortiz – Taller Atacama
Catalina Quezada, Monstruos (hoja de cuaderno), 2019, 11 x 15 cm. Cortesía de la artista. Foto: Cristian Maturana Ortiz – Taller Atacama

I. LA RENCONTRE

La ​rencontredescubre al otro. Le permite al otro aparecer y, en esa aparición, deshace los deslindes del yo. La ​rencontre​es un tiro de dados, es azar, ocurre desprovista de control y permite, por ello, la aparición de nuevas formas de entendimiento y comunicación.

II. LA VIDA

La vida es un intercambio de alma a alma, son hilos estirándose y encogiéndose, visible e invisiblemente entre las partículas que componen este pluriverso. No hay un solo aquí, ni un solo ahora, hay aberturas en todas direcciones, que a su vez contienen el futuro, el pasado, el presente y ese otro espacio intermedio en que circulan nuestras visiones.

III. EL TRABAJO CON NIÑOS Y NIÑAS

Una primera parte de esta exposición está formada por una selección de objetos que surgieron como herramientas para la interacción, el encuentro y la estimulación de niños y niñas con quienes Catalina trabaja en sesiones de artes plásticas en el Hospital de Día para Niños con Orientación Psicoanalítica. En una mesa, en el centro de la exposición, podemos ver varios diminutos objetos, pequeñas nadas llenas de sentido. Una banda de tela que lleva bordada la frase “Línea de vida” sirvió para que cada uno de les niñes pudiera contar su vida teniendo una noción de temporalidad en la narración, la que comenzaba en una punta de la banda y terminaba en la otra.

Unos dados de madera en los que palabras grabadas constituyen un cuerpo lexical (familia, elementos, geografía, animales, y otres), con los que les niñes crean dibujos y breves historias. Unas bolitas de madera para tomar decisiones, redondas (indeterminadas), o una moksa pintada, que representa la búsqueda de la propia medicina, del equilibrio, la salud, y el bienestar.

Durante las sesiones de arte en el hospital la artista lleva un cuaderno de apuntes, donde a veces hace una copia de los dibujos que hicieron les niñes como una forma de llevar un registro de lo que ocurre en ese intercambio; a eso se suman observaciones que surgen espontáneamente y que luego nutren parte de la obra.

Catalina Quezada, Dibujo del libro Itinerario del alma, 2020, lápices de palo sobre papel,15 x 23 cm. Cortesía de la artista. Foto: Cristian Maturana Ortiz – Taller Atacama

IV.        LA ENTREGA

La rencontre ​​se da naturalmente con les niñes, dadas sus diferentes capacidades de percibir estímulos y responder al juego. Como relata la artista, la rencontresurge en la entrega al otro, te sorprende cuando sueltas el control y dejas paso a que el otro se muestre a sí mismo, y en esa aparición surjas tú.

Para Francois Julien, la filosofía piensa en la libertad, en el dominio, en el conocimiento. Sin embargo, la rencontre​estremece este dominio del sujeto, el dominio de sí mismo en lo que respecta a su autonomía. De ahí que, en la entrega, el límite que dibuja el interior de uno mismo sufre la irrupción existencial de un exterior, quedando el control suspendido.

V. EL ALMA

Otra parte de la exposición está formada por dibujos de lecturas de aura que Catalina realiza a distintas personas desde el jardín de su casa. La artista lleva un registro de cada apertura en las que se pueden observar sus visiones, las que poco a poco fueron entrando a formar parte del trabajo en el taller. Éstas se construyen como historias llenas de símbolos en las que la relación entre humanos y animales cobra especial significado.

En las lecturas, las personas suelen transformarse en animales o se encuentran con ellos. Esto nos recuerda las relaciones ancestrales que el ser humano tenía con los seres más que humanos, como animales o entidades ecológicas como el viento o el agua. En los dibujos se puede ver cómo los animales muestran su poder, y canalizan con claridad las emociones humanas como comensales simbólicos y eventuales interlocutores espirituales.

VI.        EL TALLER

En el espacio meditativo del taller los materiales cobran un significado especial como herramientas para la creación bajo el ministerio de lo indeterminado. La materia es entendida como articuladora

de relaciones físicas, afectivas, inconscientes y culturales, vehículo para el surgimiento de memorias, arquetipos, creencias y pensamientos profundos del ser humano. Es por ello que para la artista cada material propicia un descubrimiento, orienta las derivas de la obra de acuerdo a sus transformaciones, a su posibilidad de permanecer estable o tomar características propias más allá del dominio de la técnica.

En el taller nace una ética del trabajo; elementos como la madera, la acuarela, los lápices de palo, la cera de abeja y los pigmentos son escogidos por su nobleza. Los colores no pertenecen a la artista, éstos existen de forma autónoma en el cielo, en las piedras, en la luz de cada día. La paleta de Catalina se va formando en la exploración de cada material. Ella no filtra el color, no le interesa la armonía cromática, sino más bien la expresión del color en sí mismo.

En la exposición podemos observar cómo la translucidez del papel encerado en algunos de sus dibujos contrasta con la densidad de la encáustica en sus biombos y pinturas sobre madera.

Catalina Quezada, Alegría (díptico), 2019, encáustica sobre madera, 50 x 21 cm. Cortesía de la artista. Foto: Cristian Maturana Ortiz – Taller Atacama

VII.        LA ENCÁUSTICA

El trabajo con encáustica ha sido un gran acierto para esta artista, ya que es una técnica que si bien requiere un especial dominio, es versátil y cambiante por su condición alquímica. Trabajada en caliente, en base a cera de abeja, resina de damar y pigmento, la encáustica es aplicada sobre madera con pincel y esparcida por zonas de color, dando una textura densa, a la vez que una suerte opacidad cromática.

En la exposición, una serie de biombos pintados con esta técnica simbolizan el poder de la abstracción, sugiriendo que cada pasaje o grupo de obras pertenece al aspecto cambiante de nuestra propia mente, de nuestra capacidad de emocionarnos o sentir placer.

VIII.         VOLUNTAD Y AZAR

La rencontre​​emerge también en el proceso de trabajo, la entrega de la propia voluntad a los procesos de la materia. Catalina comienza los dibujos de gran formato como un boceto a lápiz de palo, trabajando desde el frottage sobre el suelo sucio del taller. Allí los restos de encáustica, los residuos, se adhieren al papel, incorporándose al dibujo de forma aleatoria.

Estos accidentes adquieren la expresión de la libertad que implica el trabajo de taller, sin premeditar, sin tener expectativas de los resultados, permitiendo que las diferentes condiciones materiales se afecten las unas a las otras. La entrega a la transformación de la materia propicia el encuentro entre la voluntad humana y la energía de la materia.

Catalina Quezada, Speak high if you speak love, 2018, acuarela, témpera, lápiz sobre papel y madera, 42 x 35 cm. Cortesía de la artista. Foto: Cristian Maturana Ortiz – Taller Atacama

CATALINA QUEZADA. RENCONTRES: ENTRE EL AZAR Y LA VOLUNTAD

Desde el 29 de septiembre 2020 en www.mavi.cl

Imagen destacada: Catalina Quezada, Sin título (objetos diversos sobre mesa), 2020, volcanita, témpera y madera, 240 x 150 cm. Cortesía de la artista. Foto: Cristian Maturana Ortiz – Taller Atacama

Avatar

Carolina Castro Jorquera

Nace en Chile, en 1982. Es curadora, y Doctora en Historia del Arte por la UAM, Madrid. Sus intereses están enmarcados por las relaciones que es capaz de establecer el arte con otras disciplinas como la ciencia y la filosofía, así como también con las diferentes dimensiones de la conciencia humana y su rol en la construcción de la historia y del presente.

Más publicaciones

También te puede interesar

El Pensamiento Salvaje de Manuela Viera-gallo

Uno de los rasgos que más llaman la atención en la serie de trabajos que Manuela Viera-Gallo presenta en Sociedad Anónima, es la recurrencia a un lenguaje más bien metafórico y al bricolage como…