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LEONEL VÁSQUEZ: CANTO RODADO

El artista sonoro colombiano Leonel Vásquez desarrolla su trabajo a partir del sonido como material plástico y como el centro de sus prácticas investigativas y de interacción en contextos culturales, políticos y ambientales específicos. Su obra, materializada en esculturas, instalaciones y performances, explora los sonidos y sus maneras sutiles de habitar los cuerpos, los espacios y paisajes.

En sus proyectos se ha interesado en los límites de la escucha humana, la potencia de nuevos entornos sonoros, las formas de fijación y de memoria sonora, la sustancia electromagnética, la vibración mecánica del sonido, las escuchas en medios líquidos, entre otros.

“En mi trabajo artístico busco dar tiempo a la escucha para sentir los sonidos y sus interpelaciones, indagar de manera testaruda modos de comprometer el cuerpo en el acto de la escucha, hacer sonar los huesos, hacer que los sonidos vuelvan a pasar por el corazón”, dice el artista, que participa en grupos de trabajo centrados en la investigación del sonido desde su perspectiva geográfica, social y patrimonial, conjugando sus posibilidades experimentales con el impacto en la relación e interpretación de los entornos vitales.

Actualmente, en el Museo de Arte de Pereira, en Colombia, presenta su exposición Canto rodado, un conjunto de esculturas sonoras hechas con rocas que el artista ha venido recogiendo en distintos ríos de Colombia, así como un video y fotografías.

“Volví al río seco y recogí una piedra. Sentí el silencio del río en la roca, miré detalladamente, y su forma redondeada llena de cicatrices me permitió resonar con su historia labrada en el tiempo. Así nació la idea de sacarle la voz a las piedras”, explica Vásquez.

La investigación de campo estuvo guiada en dos direcciones paralelas: por un lado, un interés científico hidrogeológico en las dinámicas hídricas, las formaciones geológicas, sedimentarias y de erosión, así como los impactos antrópicos en el paisaje, y por otro lado, lo poético-artístico, las maneras de ser, hacer y hablar del río en las rocas, una búsqueda desde los medios creativos como la luthería experimental para encontrar sus voces, sus tiempos, los acontecimientos, la velocidad en la que el río labró sus historias.

La historia de un río es así armada siguiendo distintos afluentes de Colombia. Arranca desde la parte alta de la montañas, en el “origen naciente en las rocas”, en Río Claro -la reserva  y patrimonio geológico colombiano ubicada al sur de Antioquia-, baja hacia el Río Chenche (Tolima), “un río que ahogó su pasado”, avanza por el “río negro de espumas blancas”, donde el lecho se carga de cadmio, plomo, metales pesados y materia orgánica al paso por Bogotá, para seguir por donde “le sacaron la piedra al río”, en Saldaña Tolima. Al final nos volvemos a encontrar en el Arroyo Aguas Blancas, gregario del Río Ranchería, y donde se originó este proyecto; un río al que se le sacó el agua con la promesa del desarrollo responsable de la minería, y hoy es solo “un río de piedras secas”.

Vista de la exposición «Canto Rodado», de Leonel Vásquez, en el Museo de Arte de Pereira, Colombia, 2020. Foto cortesía del museo

Como oyente dentro del tramado sonoro de los lugares que el artista ha recorrido a la escucha, sobresalen las voces de distintos paisajes del agua. Estos le han llevado a comprender que estamos viviendo en tiempos de agua: tiempos de ríos secos, desviados, embalsados, que arrastran montañas, de mares desplazados, sectorizados, instrumentalizados y ruidosos, de aguas invivibles, a veces en abundancia, otras en escasez. En síntesis, vivimos en tiempos de una nueva métrica biológica y cultural.

Esto se observa también en el proyecto de Vásquez Tierras del mar, desarrollado y presentado en el Festival de Arte Sonoro Tsonami 2018, donde la escucha de las aguas de esta ciudad portuaria chilena le llevó a los sonidos de la crisis de las utopías de desarrollo económico a través de las voces de los porteños que reclaman sus antiguas playas, de los pescadores artesanales en pugna con el Estado y con los lobos marinos, de la industria poblando las aguas con sonidos residuales de sus actividades marítimas. Una ciudad llena de ecos de un pasado cultural sonoro inspirado en la poética de las fuerzas de vida y muerte, de un mar que resiste y golpea.

“Entender e interactuar con la realidad implica disponer una actitud atenta y profunda a sus sonidos, intención que está sujeta a la mediación de sentidos, intereses y poderes. La escucha es, ante todo, un acto político”, dice el artista. “Canto Rodado permite atravesar el cristal del tiempo, reflejar y contrastar con sonidos los ciclos de las rocas, del agua y el tiempo de humanos. La piedra estuvo antes y estará después. El agua no desaparece, se transforma. La música de estas rocas ha estado allí y permanecerá. No tendremos la misma suerte de la piedra, del agua y su música. Quizás este sea el mensaje”.

Vista de la exposición «Canto Rodado», de Leonel Vásquez, en el Museo de Arte de Pereira, Colombia, 2020. Foto cortesía del museo

LEONEL VÁSQUEZ: CANTO RODADO

Museo de Arte de Pereira, Avenida Las Américas #19 – 88, Pereira, Risaralda, Colombia

Del 20 de marzo al 27 de septiembre de 2020

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