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GLENDA ZAPATA: PÁNICO

La simultaneidad, equivalente a pluralidad-ubicuidad, es uno de los tres elementos básicos de manifestación del Dios Pan (junto al terror y el humor), que etimológicamente forma parte de la definición de pánico.

Así, entendemos por pánico un miedo muy intenso y manifiesto, especialmente el que sobrecoge repentinamente a un colectivo en situación de peligro. Y son precisamente estas dos cuestiones, la simultaneidad y el sentimiento de peligro de un colectivo, las que realmente definen el actual proyecto de la artista de origen boliviano Glenda Zapata (La Paz, 1982), producido por la Galería Freijo de Madrid.

Pánico es la primera muestra de Zapata dentro del programa LZ46, para el que la artista ha mantenido numerosos encuentros discretos con distintas mujeres, también de origen boliviano y residentes en el madrileño barrio de Usera, en los que sus conversaciones han sido transcritas gráficamente por otra mujer.

A través de esta práctica, Glenda Zapata hace suyas las revistas de crónica ilustrada que recorrían los quioscos y las calles de las ciudades de la primera mitad del siglo XX y que ahora se presentan en un doble formato a través de una exposición y una publicación, que tiene carácter de número 0.

Valeria, de «Pánico», 2020, un proyecto de Glenda Zapata, dibujo a tinta, texto mecanografiado y pieza de audio, 32 x 23 cm cada pág. Cortesía: Freijo Gallery
Valeria, de «Pánico», 2020, un proyecto de Glenda Zapata, dibujo a tinta, texto mecanografiado y pieza de audio, 32 x 23 cm cada pág. Cortesía: Freijo Gallery

Si bien las protagonistas de la misma son mujeres, con sus relatos, sus miedos y sus vidas, el objetivo de este proyecto va más allá de los géneros en tanto que pretende llegar a la amplitud de la sociedad, puesto que la violencia sufrida, relatada y dibujada por mujeres de origen boliviano es compartida por muchas mujeres españolas que se ven reflejadas en ellas y son muchos los hombres que participan de ella; además de que, como cuenta Rita Segato en el mandato de masculinidad, la primera víctima es el hombre por la carga social implícita. Sin embargo, el destinatario y quien acoge esta violencia sin solución de continuidad es toda la sociedad, todas las sociedades, último responsable de su pervivencia.

La doble victimización de las mujeres protagonistas de estos relatos –por sufrir la violencia en sus cuerpos y por el señalamiento público al denunciarla– es una de las responsables de la migración de las mismas, quienes, al llegar a España, se encuentran con una escena que no difiere tanto de la que huían.

Cristina, de «Pánico», 2020, un proyecto de Glenda Zapata, dibujo a tinta, texto mecanografiado y pieza de audio, 32 x 23 cm cada pág. Cortesía: Freijo Gallery
Gabriela, de «Pánico», 2020, un proyecto de Glenda Zapata, dibujo a tinta, texto mecanografiado y pieza de audio, 32 x 23 cm cada pág. Cortesía: Freijo Gallery

Otra interesante cuestión que recorre Pánico es el papel de la traslación de los relatos orales a un soporte gráfico dibujado por una mujer, en este caso de origen español, que ha jugado un importante papel al incorporar, a su rol de cronista, el imaginario exótico implícito en su educación y cultura, aportando la idea de traducción como un valor añadido al relato.

La exposición consta de una serie de dibujos, la publicación del nº 0 de Pánico, y se completa con una serie de piezas de audio en las que los sonidos de la música popular se acompañan con letras compuestas por Glenda Zapata a partir de noticias publicadas en la prensa boliviana referidas a otros casos de violencia de género en los que además se dan la mano la impunidad de la corrupción y la vergüenza social.

El trabajo de Glenda Zapata la ha llevado a involucrarse con la muerte en sus instancias más extremas, a encontrar aquellos seres humanos a los que el paso de la vida a la muerte ha sorprendido en absoluto abandono, a reivindicar, a través del espacio ritual simbólico, su valor como personas que han vivido, soñado y luchado sin ventaja alguna en un mundo que les ha sido excluyente y adverso, al extremo de condenarlos a una soledad parecida al limbo, a ese límite entre la vida y la muerte del que no hay retorno; por eso la artista propone para ellos un “rito de despacho”, como se conoce en las culturas altiplánicas, un momento de dignidad para estos seres despojados de su condición humana.


GLENDA ZAPATA: PÁNICO

Freijo Gallery, St. Zurbano, 46, Madrid, España

Del 27 de junio al 7 de agosto de 2020

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