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FLAMENCO QUEER, CHUSMA, LUMPEN: «ROMPER EL AIRE»

Muy cerca del espacio de Alarcón Criado en Sevilla, el Hospital de la Caridad muestra El caballero y la muerte, una pintura de Pedro de Camprobín, de esas que “haciendo arte hacía filosofía”, que dicen los tratadistas clásicos. Pues bien, la representación de la muerte que en este óleo aparece figura una tapada, que así eran llamadas por su vestimenta, las prostitutas y alcahuetas que frecuentaban el barrio del Arenal en la Sevilla del siglo XVII. La muerte muestra lo que la vida encarna. La zona, tan cercana al puerto, epicentro de lo que Lope de Vega llamó “Nueva Babilonia”, era habitada por un lumpen villano ajeno, en su forma de vida, a las rectas costumbres que imponía la época. El escaso rostro que muestra la tapada esta “límpido” pero, “se debe sospechar de lo que oculta el lienzo”, decían las recomendaciones policiales de la época.

La ciudad era asolada por una epidemia de peste y los síntomas así disimulados. También, las tapadas, se descubrían el rostro en los entierros de la picaresca donde gentes del hampa, la clase de los jaques era dominante en la ciudad, entonaban no aires fúnebres sino villancicos, jácaras y seguidillas que Diego Pizarro recogió en el Libro de Tonos Humanos. Romper el aire, rompiendo el aire o rompen el aire, estribillo que igual eran adjudicados a la Monja Alférez que a María, Madre de Dios: “…y es que dice que él es dueño // de agua, fuego, tierra y aire”.

Miguel Benlloch, De la O, Miguel Benlloch y Manuel Prados, 2008-2020, Tipotopotropos, C-print, 57,5 x 37,49 cm. Edición 1/15 + PA

En efecto, esta exposición muestra los tiempos que nos tocan para vivir y morir pertinentemente. Pero también quiere ser carta de presentación de la Pie.Flamenca (Plataforma Independiente de Estudios Flamencos Modernos y Contemporáneos), refundada por Joaquín Vázquez, Chema Blanco y Pedro G. Romero como Asociación Cultural este 2020, y que echa a andar con alianzas de intensidad variable: por ejemplo, con Carolina Alarcón y Julio Criado, la galería de arte que ahora nos invita a mostrarnos. También la Asociación Cactus, Universidad de Granada o CICUS serán algunas de las entidades colaboradoras.

La pie.flamenca tiene una ancha y larga trayectoria, primero bajo el amparo del programa de UNIA arteypensamiento, y después en alianza con BNV Producciones en proyectos como Máquinas de vivir. Arquitectura y flamenco en la ocupación y desocupación de espacios; la editorial Athenaica, en su colección de Flamenco y Cultura Popular; o con El Dorado Sociedad Flamenca Barcelonesa en sus ciclos de cine y flamenco, El ojo partido.

Niño de Elche & Los Volubles, La Sífilis, 2016, still de video, 3’ 28’’. Pedro G. Romero con Los Voluble y la colaboración de José Luis Tirado
Colita, Isabel Steva Hernández, La Macarena, Sevilla,1969-1999, papel baritado, baño selenio. Tiraje de autor (vintage), 24 x 37 cm

Bajo ese título, Romper el Aire, se recogen algunas obras y trabajos de arte que entran dentro del ámbito que conocemos como flamenco y que, por ejemplo, Pedro G. Romero ha intentado describir en el número 14 de la revista Concreta, precisamente bajo la expresiva pregunta ¿Qué es un campo?. Pero, además, para seguir hablando de “lo que nos pasa, lo que nos está pasando”, como diría el maestro José Luis Ortiz Nuevo, hemos acotado ese ámbito a un grupo humano ejemplar, que no se si podemos reducir a denominadores como LGTBI, homosexuales gays y lesbianas. Incluso, conceptuarlo desde la perspectiva “queer” parece insuficiente: como sabemos, al igual que el término “flamenco” en sus principios era sinónimo de mala vida y delincuencia, también “queer”, o sea “maricón”, fue un término despectivo que la comunidad nombrada decidió tomar como bandera.

En realidad, hablamos de una forma-de-vida particular, libertina y libérrima, que hizo de la libertad sexual, la ocupación desinhibida del espacio público y el apego de los cuerpos sus señas de identidad. La epidemia del VIH sida, que se extendió principalmente entre heroinómanos y que afectó gravemente a este grupo humano desde los años ochenta del siglo XX, modificó radicalmente esta forma-de-vida, disciplinando su aparición en el espacio público, tantas veces espectacularizada, condonando sus afectos al ámbito de lo privado, inmunizando sus relaciones sociales en la forma comunitaria que tan bien ha descrito Roberto Expósito.

Pues bien, ese tipo de recomendaciones para la vida, esas formas de represión que se les brindaron “por su bien” y gratuitamente, esa misma afección para la supervivencia es la que ahora se extiende por toda nuestra vida pública, alcanza a nuestras comunidades y a las distintas maneras de vivir que componen nuestro cuerpo social.

Nazario Luque, Sin título, 1988, réplica de los bocetos realizados para la escenografía y vestuario de la obra “Ocaña :El fuego infinito” de Andrés Ruíz. Originales en el C.A.T de Sevilla. Tinta china, lápiz y acuarela, 29 x 45 cm
Ocaña José Pérez, Sagrado Corazón de Marica, 1982. Colección Per Pedrals. Óleo sobre tabla, 70 x 60 cm

Nos ha parecido que estar atento a las respuestas, simbolizaciones y presencias con que este grupo humano manifestó, de forma en extremo radical, estos afectos y efectos en el trabajo del arte, podía ser particularmente interesante, sumar experimento y experiencia ante nuestros ojos, ayudarnos a pensar y entender un tiempo presente que no es exactamente nuevo.

El cubano José Esteban Muñoz denomina Utopía Queer (Cruising Utopia) a una estrategia distinta de entender el tiempo, de forma que pasado y futuro son ítems más definitorios que ese “aquí y ahora” hetero-normativo y hegemónico. Esta forma anacrónica de enfrentarse al tiempo y la historia va más allá de la comunidad LGTBIQ+ y la extiende a la “chusma”, grupo humano lumpen que rescata y re-significa. La chusma: minorías raciales marginadas, desclasados sociales y lumpen-proletariado.

Sabemos de la contradicción de que el flamenco, una privilegiada construcción cultural de la “chusma”, sea, a la vez, una construcción fuertemente patriarcal y hetero-normativa y, también, una comunidad de acogida, desde sus principios, para prostitutas y putos, mujeres liberadas, carmenes y donjuanes, homosexuales gays y lesbianas. “Paradoja es el nombre que los tontos dan a la verdad”, decía José Bergamín. Por eso el uso del flamenco como un medio de imaginación artística ha sido tan frecuente en la comunidad que esta forma-de-vida representa.

Es verdad que lo visual ha sido desatendido en el entendimiento de lo flamenco como una forma de hacer relacional y autónoma, cuando, en realidad, es el régimen que le da su forma. Estando todos de acuerdo en que se trata de un campo estético, el régimen audiovisual ha sido reducido al campo secundario de sus manifestaciones pintorescas y ornamentales. Los trabajos de Nazario, Colita, Ocaña, Julio Jara, Joy Charpentier, Miguel Benlloch, Rafael Agredano, Álvaro Romero, Niño de Elche & Los Volubles, Isabel do Diego, Rocío Molina, María Salgado y Fran MM Cabeza de Vaca (entre otros autores) están aquí, juntos, para refutarlo.

Joy Charpentier, Tengo muchas plumas. Dibujo, collage, lápiz labial, sombra de ojos y lápices de colores sobre papel de acuarela, 30 x 40 cm

ROMPER EL AIRE

Alarcón Criado, Velarde, 9, Sevilla, España

Del 5 de junio al 30 de julio de 2020

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