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PENSAR TODO DE NUEVO

Por Andrea Giunta | Curadora

Pensar todo de nuevo es una exposición concebida para Rolf Art (Buenos Aires) poco antes de que comenzara la pandemia, y que se resignificó en el contexto de aislamiento que comenzó en marzo de 2020. Antes de que todo esto sucediera percibíamos los síntomas de un mundo exhausto. Pensar todo de nuevo propone volver a un conjunto de obras realizadas antes de la crisis que pueden leerse en clave presente. Son obras que interrogan la relación del hombre con la naturaleza, las radicales diferencias en la distribución de la riqueza, la existencia de desigualdades, el significado de lo doméstico, el aislamiento, la soledad, las formas de la memoria y el feminismo como práctica y como teoría que instaló anticipadamente todos estos interrogantes. Ante los síntomas de un próximo regreso a la normalidad, una pregunta recorre implícitamente la exposición: ¿a qué estado del mundo queremos volver?

Adriana Lestido, Mujer prisionera con su hija, Argentina, 1991-1992. Colección Leticia y Stanislas Poniatowski. © Adriana Lestido
Adriana Lestido, Mujer prisionera con su hija, Argentina, 1991-1992. Colección Leticia y Stanislas Poniatowski. © Adriana Lestido. Cortesía: Rolf Art, Buenos Aires

Marzo fue un mes de cronologías extremas. El 9 se hizo efectivo el paro internacional de mujeres. Las calles de distintas ciudades del mundo estallaron y pudo sentirse la fuerza política de la huelga general. Muchas han sido las preguntas y las caracterizaciones que se han ensayado sobre un movimiento que impacta en el debate público. Pero las formas del feminismo actual eluden las clasificaciones, demandan continuas transformaciones. La soberanía sobre el propio cuerpo y el cese de los feminicidios son puntos centrales en una agenda incumplida que tomó visibilidad en los años sesenta.

Las políticas del cuerpo, de la sexualidad, de las identidades, se encabalgan y se enuncian desde palabras clave que articulan la diversificación rizomática de los programas en tiempo presente. El feminismo es la teoría política que observa el arco que va de lo privado a lo público. Una teoría de los afectos y de la res, la cosa pública, la transformación de las relaciones sociales. Y una teoría en la que la casa, espacio asociado a lo femenino, funciona como el observatorio para el análisis de una nueva economía política de la vida.

No llegamos a experimentar las consecuencias inmediatas de estas movilizaciones. El 3 de marzo se confirmó el primer paciente con Coronavirus en Argentina. El 7 de marzo el primer fallecido. El 11, la Organización Mundial de la Salud elevó la epidemia a pandemia. El 15 se suspendieron las clases en los colegios de todo el país. El 19 se decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio. Se cancelaron espectáculos, deportes, celebraciones religiosas, marchas por los derechos humanos y todas las escenas públicas del mundo del arte. Se permiten desplazamientos mínimos, se detiene a quienes violan la cuarentena. Nos encontramos en un aislamiento global en nuestras casas. Veo la avenida casi vacía. Tenemos que cuidar el día a día. Lo doméstico se activa como espacio en el que reformular todas las relaciones humanas.

Estamos en los tiempos hasta ahora irrepresentables de una pandemia. Un estado de excepción que ha encendido imaginarios respecto de la vida y su opuesto. Un momento extraño. Algunxs exacerban la palabra guerra activando la pasión de la confrontación. Pero no se trata exactamente de una guerra, sino de una urgente reformulación de la vida privada y pública. Un test para el concepto de humanidad. Solidaridad, empatía, respeto de los ecos emocionales propios y de los otros. Son tiempos en los que la razón, la administración del tiempo y de los recursos, impulsan estrategias sensibles y flexibles. Un Estado materno, lo nombró Rita Segato. Un Estado que cuida, anticipa y se impregna del orden doméstico, del cuidado de la casa, de esa dinámica que en la historia han atendido las mujeres, para ver lo imprescindible en el detalle cotidiano de la vida.

Liliana Maresca, Sin título, de la serie Liliana Maresca con su obra, 1983. Foto-performance, 41 × 41 cm. Colección de Marcos López © la artista. Foto: Marcos López. Cortesía: Rolf Art

Podemos pensar todo de nuevo. Pensar desde una experiencia que interviene sobre los afectos y sobre el deseo de un nuevo reparto de las relaciones humanas, de las relaciones simbólicas, de las relaciones con lo animal, con la naturaleza. El encuentro de las especies, en palabras de Donna Haraway. El feminismo es una teoría y una práctica rizomática que también aborda las preguntas sobre lo post humano, sobre la producción de lo común. Un feminismo que se funde, tal como lo demuestran las protestas que desde octubre de 2019 agitan Chile, con los cuestionamientos profundos a las consecuencias contemporáneas del capitalismo global. Un feminismo que emerge para observar el cambio global, las nociones contemporáneas de comunidad, la crisis de los modelos antropocéntricos y del excepcionalismo humano. El feminismo entendido como articulador de nuevas herramientas hermenéuticas.

Exacerbada por el aislamiento la mirada focal expande las gramáticas de las sensibilidades. Afectos que destronan los signos patriarcales que intervienen en lo público. Es cierto que la vigilancia se profundiza en las calles, pero también la administración de la vida como cuidado, empatía y solidaridad. El hogar, espacio central en la historia de lxs femeninxs, es el centro de todas las experiencias posibles. El espacio en el que hoy desplegamos nuestros afectos. Y en el que también se concentran las violencias hacia los cuerpos femeninos y feminizados que extrema el aislamiento doméstico. ¿A qué experiencias del cuerpo queremos volver?, ¿buscamos restablecer el mundo en el que vivíamos cuando nos desconectamos? La reclusión de los humanos dejó un espacio a la naturaleza. Volvieron los delfines a las costas del Mediterráneo, los peces a los canales de Venecia y a las orillas del Paraná. La contaminación disminuyó en Buenos Aires. Podemos abrir las ventanas porque no entra el ruido.

Queremos volver a pensar, desde una mirada atenta, sentidos latentes en obras de arte realizadas en otros contextos. Volver a un archivo para detenernos en el reverberar que producen las imágenes cuando se las aproxima. Cada objeto, cada fotografía, cada film propuestos en esta exposición, genera un campo imantado que entra en fricción con el que se le aproxima. Se producen zonas de contacto entre las obras que se expanden ante los interrogantes urgentes del presente. A la luz de la percepción de vacío que deja un mundo detenido, y de la casa como espacio renovado de experiencias, obras que fueron pensadas en tiempos distintos liberan sentidos nuevos. Podemos detenernos para dar nueva vida al campo afectivo y político de las imágenes.

Revisar lo excluido y oculto, las relaciones con la vida, con la ausencia, con la cercanía y la distancia de los afectos, con las nuevas formas de lo cotidiano. Las relaciones con el mundo están encendidas en el laboratorio global de los afectos en el que estamos inmersos. Activar desde el presente obras concebidas en otros tiempos implica hurgar y agitar en los archivos lo que no vimos pero que estaba allí, latente, como advertencia, como repositorio. Las formas, los lenguajes, las historias, adquieren un nuevo sentido. Dejemos que las imágenes como las luciérnagas, en la metáfora de George Didi Huberman, se enciendan, contrasten, establezcan sus ritmos. Que la incerteza se interrumpa con diálogos intermitentes. Todos son materiales desde los cuales pensar qué otras formas del mundo son posibles.

DEL CAPÍTULO I: POLÍTICAS DEL CUERPO

Biopolítica, formas de reproducción de la vida, pensar el cuerpo de nuevo. Esta es la pulsión que transmite el video Satisfecha de Joiri Minaya (Estados Unidos / República Dominicana, 1990). Al tiempo que moja en café y azúcar formas blandas, de tela con relleno, la artista las introduce en su boca, hasta ocuparla en extremo. El café y el azúcar remiten a la condición colonial que se replica en la forma de forzar los límites del cuerpo. Se trata de una mujer. En su trabajo Joiri investiga cómo se articulan los estereotipos del género y la raza en las miradas sobre el cuerpo femenino de una mujer del Caribe, abordada como un sujeto exótico.

DEL CAPÍTULO II: FORMAS QUE ADMINISTRAN EL CUERPO

Formas que administran el cuerpo analiza la relación entre formas y cuerpos. Propone detenerse en la noción de política del cuerpo, en el sentido de readministración de los significados del cuerpo desde otra perspectiva que aquella que representó en la larga historia del arte el ojo externo sobre el cuerpo (femenino). Incluye las fotografías de las performances que Liliana Maresca realizó con los objetos que ella misma creaba y que registró Marcos López; los registros fotográficos de la relación que Dalila Puzzovio estableció con los yesos, sus «cáscaras», restos ortopédicos que recogió en el hospital; la réplica de su rostro que Ananké Asseff vació en bronce; las formas blandas que rodearon el cuerpo de su madre, la ropa, que Milagros de la Torre registró con procedimientos fotográficos anteriores a la era digital. Implican también una reflexión sobre la desclasificación de las políticas administrativas que las instituciones ejercen sobre los cuerpos. El retrato aquí es una excusa. Remite, más exactamente, a la exploración de un territorio jurídico liberado, aquel sobre el que no tenemos (o no tendríamos) que pedir permiso.

Liliana Maresca (Argentina, 1951 – 1994) navega el cuerpo y lo pone en relación con los objetos, con sus objetos. En esta yuxtaposición, en esta coexistencia, reformula la vida privada. Es ella, su cuerpo desnudo, entre las formas que creaba con objetos encontrados en la basura. Cirujeo es la palabra que usa María Gainza. En una fotografía de 1983, entre el montaje de restos, aparece su pubis, un seno, sus nalgas. Maresca refundó el informalismo. Donde existía el gesto patriarcal de unir los fragmentos con gestos grandilocuentes, clavos, martillos, ella exploró las fisuras de lo encontrado desde la dimensión de su piel.

DEL CAPÍTULO III: AFECTOS

Afectos propone aproximarse a distintas experiencias del cuerpo. Se trata de cuerpos jurídicamente privados de la libertad, cuerpos llevados hacia una escena urbana que transita sin percibir su existencia. Cuerpos pose; cuerpos de sexualidades interrogadas; cuerpos que remiten a emociones transicionales. La teoría de los afectos aborda los estados intermedios, las intensidades, el pasaje de cuerpo a cuerpo (humano, no humano, partes del cuerpo). Lo ‘todavía no’, lo que está ‘entre’ (in-betweenness, becoming / non-becoming, belonging / non-belonging). Baruch Spinoza afirmaba: “Nadie puede determinar lo que el cuerpo puede”. Se configura en ese todavía no. Esta sección propone pensar en ese proceso que no se cierra, que no concluye, que busca la afectividad de lo que sigue, lo que sigue, lo que sigue…

Ananké Asseff (Argentina, 1971) registra una imagen conmovedora de las formas del borramiento, el de ella misma, de su propia presencia inmóvil en el tránsito urbano de personas que no se detienen. La expresión muta, primero seria después con una sonrisa casi congelada. Las gramáticas de la multitud se basan en el contagio de los cuerpos. En Masa y poder, el extenso análisis que Elias Canetti escribió sobre la masa, se analizan sus gramáticas, pero no se incluye la posibilidad de un contraste entre los movimientos del cuerpo que se contagian en el tránsito urbano y la detención completa que incrusta la presencia inmóvil de la artista. El film permite pensar en los afectos que no se contagian. Aquí nadie percibe el cuerpo, la presencia inmóvil e inadecuada a las rutas zigzagueantes de los que pasan. “Vacíate”, la palabra en la bandera, permite pensar esa ausencia-presencia en el formato monumental de una bandera: roja, como si su extensa superficie vertical pudiese instalar la voz de una voz subjetiva disidente.


Pensar todo de nuevo es una muestra que se va develando por capítulos, uno cada semana. Hasta el momento de la publicación de este texto, se han liberado para su visualización online los tres primeros: Políticas del Cuerpo, Formas que administran el cuerpo, y Afectos. A partir del 11 de junio se presenta el capítulo IV, Memorias que son presente; desde el 18 de junio, Signos Urbanos; y el 25 de junio, Cuerpos y naturaleza.

Con los artistas:

Adriana Lestido, Aline Motta, Ananké Asseff, Celeste Rojas Mugica, Colectivo Nosotras Proponemos, Cristina Piffer, Dalila Puzzovio, Elba Bairon, Florencia Levy, Graciela Sacco, Jackie Parisier, Joiri Minaya, José Alejandro Restrepo, Juan Travnik, Liliana Maresca, Marcos López, María José Arjona, María Teresa Hincapié, Marta Minujín, Milagros De La Torre, Nicola Costantino, Rodrigo Orrantia, Silvia Rivas, Vivian Galban.

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