Hasta el 19 de diciembre, la artista chilena Alejandra Prieto (1980) exhibe Estratos en la Galería Gabriela Mistral, ubicada en plena Alameda, a unos cuantos metros de La Moneda. Junto con esa exhibición recientemente se inauguró la colectiva Mundo Situado en el Museo de Artes Visuales (MAVI), donde muestra un video titulado Solo tendrás piedras.

El 18 de octubre, dos días después de inaugurada la muestra, se desencadenó en Chile una serie de acontecimientos de resistencia ante las reformas y la deuda histórica del Estado con la sociedad civil y sus derechos básicos. Los movimientos se organizaron basal y territorialmente. Rápidamente, Sebastián Piñera tomó la determinación de establecer un Estado de Emergencia, enviando a los militares a reprimir aún más a la ciudadanía movilizada. La represión aumentó, sigue aumentando acompañada de impunidad política para los políticos, carabineros y las fuerzas militares.

El miércoles 11 de diciembre se declaró culpable por delitos que atentaban en contra de los Derechos Humanos al ex ministro del interior Andrés Chadwick en el marco de una acusación constitucional.

La práctica artística de Alejandra Prieto ha estado presente en todos estos acontecimientos, pero con la particularidad de que sus temas se han contextualizado y sus sistemas de producción, sus modos de exhibición, se han especificado a la emergencia. Nuestra insurrección también se trasladó al modo de hacer arte.

Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM
Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM

Sergio Soto Maulén: ¿Por qué trabajas con minerales?

Alejandra Prieto: Antes que los minerales, me interesan los materiales en general. A ellos no los veo como un pedazo de la naturaleza a la espera de una marca externa, sino más bien, como dice el antropólogo Tim Ingold, son «una historicidad en curso». Entonces, entender los materiales es tratar de contar sus historias, de lo que hacen y lo que les sucede cuando son tratados en formas particulares, en sus propias prácticas . En ese contexto, los minerales, y a medida que he ido desarrollando mi trabajo, los elementos químicos presentes en ellos, los trabajo como «historicidades en curso» extremadamente ricas, en propiedades formales y conceptuales al estar presentes en prácticamente todos los cuerpos vivos y no vivos existentes. Eso hace que las relaciones entre ellos sean infinitas y sorprendentes.

SSM: En tu obra realizada con carbón o pirita, siempre hay algún vestigio del cuerpo, ya sea porque son representaciones, o indumentarias, habitaciones, objetos, etc. Su contenido no es abstracto. Las obras expuestas en Estratos son piezas “humanas”, desde su literalidad hasta su condición metafórica ¿Qué relación tienen para ti los minerales con el cuerpo humano? 

AP: De partida, el cuerpo humano está hecho de muchos minerales: zinc, fósforo, potasio, hierro, entre otros. Su falta o exceso incide en su equilibrio. Esa relación me interesa porque es un hecho que une concretamente al cuerpo no sólo con la naturaleza, sino con los objetos, ya que muchos están hechos de petróleo, que son compuestos orgánicos, es decir, que tienen carbono. Esa relación material básica entre las cosas desprende relaciones conceptuales, sociales, económicas y políticas más complejas. Pienso, por ejemplo, que si esa noción material que integra al ser humano con su entorno se incorporara a nuestra cotidianeidad, nos sentiríamos parte de una ecología. Se reconocería una red y cómo lo materiales, minerales, humanos, vegetales y objetos se afectan constantemente.

Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM
Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM
Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM

SSM: En el poema de Rodrigo Lira Testimonio de circunstancias, que acompaña el video Solo tendrás Piedras expuesto en MAVI, se explicita un tipo de relación entre mineral y cuerpo humano. Específicamente, el litio y su impacto en tratamientos psiquiátricos. Esto nos lleva a una materialización del problema psicológico. ¿De dónde viene esta inquietud en tu obra?

AP: Lo que me interesó del poema Testimonio de circunstancias no es tanto que mencione a la psiquiatría o al litio, o que Rodrigo Lira fuera bipolar, sino más bien me interesó cómo describía los estados depresivos y eufóricos de manera casi objetual, con imágenes muy precisas y concretas. Al hacer ese video me di cuenta de lo difícil que es «materializar» un estado de ánimo o una enfermedad psicológica. Pienso que la mención al litio o el mostrar dónde se extrae no es suficiente, por eso traté, a través del poema, precisar imágenes mentales y sensaciones para que dialoguen con la fotografía y el sonido del video, y así tratar de expresar una sensación. Por otra parte, a nivel más general, hacer el video nace de la inquietud de cómo describir y, por lo tanto, expresar las sensaciones de un malestar psicológico. Si piensas, una de las principales causas de muerte en Chile es el suicidio (el presupuesto para enfermedades mentales es ínfimo) y si la principal causa del suicidio es la depresión, ¿cómo mostrar de manera concreta la depresión?, ¿cómo empatizar con la angustia? Claramente mostrar a una persona llorando no es suficiente.

SSM: En el texto que acompaña Estratos, César Barros sugiere que en tu obra hay una representación de la verticalidad que acompaña el modo en que nos relacionamos con la naturaleza. La verticalidad y su ideología (la jerarquía). Al contrario de este estado, en una pieza presente en la exposición vemos un cuerpo horizontal. ¿Cómo se fundamenta tal idea? ¿Hacia dónde nos dirige ideológicamente este tratamiento escultórico del cuerpo presente en tu obra?

AP: César plantea que las jerarquías, como parte de la división sociedad/ naturaleza, son necesarias para la reproducción y expansión del capitalismo. César fue muy generoso en su texto Coreografías minerales, que acompaña la muestra Estratos. Él plantea que en ella se relacionan “horizontalmente” diferentes estratos, minerales, sociales y naturales, así como la conexión vertical de materiales, fenómenos, y objetos supuestamente discretos. Pienso que esa idea quizás está presente en algunas decisiones formales que tomé. Por ejemplo, el cuerpo humano por su forma y carga histórica siempre va a «ganar» al lado de una piedra como la pirita o el carbón. Al hacer los cuerpos con esos materiales, todos sus brillos y colores y texturas «empatan» con las formas que representan. Uno se sorprende casi al mismo tiempo con la materia y la forma. Por otro lado, elegí hacerles una «zancadilla» a éstos cuerpos al vestirlos, bajando su atractivo producto del realismo que alcanza, contextualizándolos como cuerpos de consumo. En mi opinión, cada decisión formal conlleva una posición política y creo que si me hubiera quedado en una representación bella del cuerpo humano le hubiera dado en el gusto a un deseo cómodo de percibir.

Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM
Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM
Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM
Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM
Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM
Vista de la exposición "Estratos", de Alejandra Prieto, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2019. Foto cortesía de la artista y GGM

SSM: Nuestros cuerpos han sido invadidos por diferentes químicos durante la historia. En la actualidad, desde el 18 de octubre de este año, estamos siendo atacados sistemáticamente con bombas lacrimógenas, gas pimienta y quién sabe qué más. Se nos sitúa en una especie de paradoja. Por un lado, estos ataques hacen evidente la violencia política, militar y el terrorismo estatal en un estado de emergencia y, por otro lado, genera un quiebre en el modo de comprender lo que Foucault identifica como biopolítica, y que al parecer se ha estado desarrollando en un estado de “normalidad”. ¿Qué opinas?

AP: Vivo a una cuadra de Plaza Italia. Este mes me he quedado ahí para ir a marchar. Me he acordado de Foucault, de hecho… aunque no soy experta en él, sí sé que la biopolítica tiene que ver con cómo el poder, y cómo el gobierno en este caso, utiliza una serie de prácticas y herramientas para controlar los cuerpos. Claramente, lo que está pasando es una muestra obscena de ese control. He visto represiones absolutamente absurdas. Grupos pequeños de gente manifestándose con cacerolas y pitos al que se les lanza una lacrimógenas y balines, bombas con compuestos químicos muy fuertes que se lanzan todos los días en lugares donde viven familias enteras. Lo que más me ha sorprendido de nosotros los vecinos, es cómo lo estamos normalizando y, sobre todo, cómo las fuerzas de orden ya no distinguen los cuerpos, si están parados manifestándose, si son adolescentes o ancianos. Es la objetualización de los cuerpos que devienen peligrosos para el orden público, simplemente por estar juntos. Sobre las violaciones, torturas, muertes y los casi cuatrocientos ojos menos, no sé mucho que decir…Todo prueba una vez más que nuestros cuerpos están jerarquizados, donde unos valen más que otros, o incluso que los objetos pueden valer más que una vida humana.

SSM: Para finalizar, el arte se encuentra en un abandono en el presente. No me refiero a una despreocupación, sino a un abandono de sus preceptos contemporáneos. Considerando nuestro despertar como masa política, al parecer hay un enfrentamiento entre los mecanismos eficientes que tiene el arte para resistir y revolucionar (y así pasar a la historia oficial), con los mecanismos pertinentes, afectivos y orgánicos del arte. ¿Cuáles son los temas, procedimientos y espacios que debe ocupar el arte (que despertó) para hacerse parte de la masa y no ubicarse desde su antigua soberanía? ¿Cómo aportar?

AP: La pregunta de dónde se puede ubicar hoy el arte o cuál es su rol es complicada de resolver, ya que tiene muchas aristas. De partida, todos los artistas de varias disciplinas tenemos una contradicción vital, que es cómo nos financiamos. Desde el arte más radical al más conservador hay un momento en la cadena de producción en que nos encontramos con platas de privados y fundaciones, nacionales e internacionales, que muchas veces están relacionados con lo que se quiere pensar críticamente. Esto, como se sabe, es una contradicción que viene desde hace siglos junto a los reyes, papas y mecenas. Sin embargo, a pesar de eso, hay obras que han trascendido a sus fuentes económicas para construir subjetividades alternativas que resisten a narraciones capitalistas. Las vanguardias lo hicieron en contextos de guerra, poetas y artistas deconstruyeron el lenguaje para resistir el poder mal ejercido. Las obras que a mi parecer son las más interesantes, son las que piensan las estructuras formales de los diferentes lenguajes. Por ejemplo, Raúl Ruiz vio un conflicto ideológico en la teoría del conflicto central hollywoodense (en la Poética del Cine explica en profundidad esta teoría), donde relaciona dicha estructura con un modo capitalista de actuar. Ruiz subvirtió el cine tratando de abolir el conflicto a través de diferentes estrategias de montaje que apelan incluso al aburrimiento del espectador. Entonces, al ver después una película como Araña (2019), de Andrés Wood, donde se supone que es «política» por su temática, pero es efectista en sus decisiones formales, no se ve ni una resistencia más profunda, sólo acomoda al espectador entreteniéndolo con una historia de amor de buenos y malos. Retomando entonces la reflexión y la pregunta que me haces, por un lado, creo que el lugar del arte puede seguir siendo el museo, las galerías, o el teatro… lo que sí, es necesario más que nunca que no sea un arte condescendiente. No sacamos nada con colgar una pintura o grabado con frases anti sistemas si van a estar dispuestos bajo una lógica minimalista impecable, o ver una obra de teatro con una hermosa melodía de fondo mientras un actor hace un monólogo de un joven que le volaron los ojos. Eso sería incómodo de ver. Sin embargo, pienso que a su vez hay otra posibilidad de participar y resistir que es simplemente ser parte de las protestas como ciudadano o como colectivo sin autor reconocible, escribiendo en las paredes, haciendo carteles, recopilando imágenes, por ejemplo, sin calcular cómo esas acciones pueden servir para la propia «obra». Eso sería capitalizar individualmente el movimiento. Pienso que actuar como “artista” o autor en este contexto se contradice con la noción de colectivo, valor político clave en ésta revolución sin líderes.

Alejandra Prieto, Solo tendrás piedras, 2019. Still de video. Cortesía de la artista
Alejandra Prieto, Solo tendrás piedras, 2019. Still de video. Cortesía de la artista
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Sergio Soto Maulén

Editor, crítico y curador chileno. Es Licenciado en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile, y ayudante en el Departamento de Teoría de las Artes de esa misma universidad.

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