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ESVIN ALARCÓN LAM. AMARICA: AMÉRICA INVERTIDA

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

 

Desde el 16 al 23 de agosto, el artista guatemalteco Esvin Alarcón Lam presenta Amarica: América Invertida, una intervención con versiones de las banderas de los países de América Latina en color rosado, e instaladas sobre el corredor central de la modernista Universidad de Brasília – UnB. El proyecto ha sido producido gracias a la colaboración de la Casa de Cultura de América Latina CAL – UnB, y ha sido curado por el profesor y curador brasileño Ulisses Carrilho.

Vista de la instalación “Amarica: América Invertida”, de Esvin Alarcón Lam, en la Universidad de Brasília - UnB. Foto cortesía del artista

HACIA EL SUR DE MI CUERPO

Por Ulisses Carrilho | Curador

 

If I can’t dance, it’s not my revolution

Emma Goldman

No soy un marica disfrazado de poeta

Pedro Lemebel

 

Amarica: América Invertida ​​es un proyecto de intervención artística del guatemalteco Esvin Alarcón Lam diseñado para la arquitectura del Instituto Central de Ciencias – ICC, el cual es a su vez el corredor principal en la Universidad de Brasília – UnB. En 1943, la acción de invertir América fue llevada a cabo por el artista uruguayo Joaquín Torres García en un dibujo emblemático que sedimentó una reorganización abrumadora: «Nuestro norte es el sur». En una obra de imaginación política, Lam reinventa 35 banderas, símbolos nacionales de demarcación de fronteras, en diferentes tonos de color rosado.

El triángulo rosa ​​marcó la subordinación impuesta a las poblaciones minorizadas durante el nazismo alemán y fue resignificado por la resistencia LGBT+ durante la epidemia del VIH. Silencio = muerte, una frase que siguió la forma rosada, aunque inscrita en el momento histórico de la década de 1980 en los Estados Unidos, es una ecuación que exige la posición política con respecto a las tecnologías de desubjetivación. El carácter específico que estas 35 banderas latinoamericanas -junto a las banderas del Caribe y Estados Unidos- adquiere en este lugar es múltiple, y llaman al espectador a revelar sus posibles significados.

Si bien el título alude a una América marica o invertida (términos utilizados para designar a los homosexuales) mientras dialoga con la historia del arte en una cita indirecta del dibujo de Joaquín Torres García, el rosa se puede vincular a las luchas de las mujeres y las feministas, así como a la resistencia histórica de la población LGBTQIA+ en el siglo XX. Las formas rectangulares de las banderas fueron ordenadas por la posición que ocupan los países en el mapa mundial euro-céntrico: en el extremo norte del ICC, las banderas comienzan con el orden que los territorios nacionales ocupan desde América del Sur, comenzando por Argentina, hacia la parte sur del edificio, con la bandera de los Estados Unidos.

En un diálogo preciso con las formas sintéticas y los ángulos rectos de la arquitectura moderna del edificio, las banderas ondean en un espacio libre para los estudiantes de esta universidad pública. No es de extrañar que las olas conservadoras que han llegado al poder en Brasil tengan como uno de sus objetivos la desarticulación de las instituciones culturales y académicas del país. El diálogo con las instituciones educativas, así como subrayar que son campos de batalla de la sociedad civil organizada, es una singularidad de este proyecto. Sin embargo, profanar los símbolos fálicos de los nacionalismos, de Estados fallidos y excluyentes, no es el privilegio exclusivo de este proyecto. Esta estrategia artística es parte de un amplio repertorio de obras de arte que utilizan estos objetos para una denuncia social que abandona el lenguaje de estos signos, ampliamente utilizados por los militares como dispositivos de obediencia y control. Al mismo ritmo que la arquitectura, las banderas se configuraron para crear un ritmo tan preciso como insubordinado, constantemente movido por el viento que invade la rígida construcción de concreto.

Entre los 35 países representados aquí, Brasil es el país con la tasa más alta de asesinatos de travestis y personas transgénero. Estamos en la capital del país líder en violencia contra la población trans. Lamentablemente, las transfobias, las homofobias, las misoginias y los femicidios siguen siendo hechos cotidianos frente a todos los logros alcanzados valientemente por los movimientos sociales organizados.

En el repertorio de proyectos ya realizados por Esvin Alarcón Lam aparecen al menos tres de los elementos que marcan este proyecto: la idea de una América Invertida, la alteración de la palabra ‘América’ por medio de un poema visual que se apropia y resignifica el término ‘marica’, y un cuestionamiento de las identidades nacionales fijas y militarizadas.

Si la historia de resistencia LGBTQIA+ y algunas de las obras del artista nos recuerdan concomitantemente que silencio = muerte, el discurso de odio dado por el presidente de la República a todas estas poblaciones es más perverso que la omisión, o silencio. Las políticas públicas excluyentes con la población transgénero y travesti, con las hermanas seropositivas, y la falta de respeto a las diversas manifestaciones de lo femenino son motivo de revuelta e indignación. Levantar banderas en rosa también es un ejercicio artístico que utiliza el color, pero sobre todo es hacer que existan de otra manera: resignificar es un verbo ampliamente utilizado por cualquier loca, desviado, marica, travesti, mariquita, maricona, es una tradición invertida que abandona la subordinación impuesta por el patriarcado y se enorgullece de su existencia en la conformación de alianzas, una estrategia para la preservación de nuestras vidas.

La inauguración de “Amarica: América Invertida” contó con el performance de vogue de House of Caliandra. Foto cortesía del artista

AO SUL DO MEU CORPO

Ulisses Carrilho | Curador

 

If I can’t dance, It’s not my revolution

Emma Goldman

No soy un marica disfrazado de poeta

Pedro Lemebel

 

Amarica: América Invertida é um projeto de intervenção site-responsive do artista guatemalteco Esvin Alarcón Lam pensado para a arquitetura do ICC, na UnB. Em 1943, a ação de inverter a América foi levada a cabo pelo artista uruguaio Joaquín Torres García em um desenho emblemático que sedimentou uma reorganização avassaladora: «nuestro norte es el sur». Em um trabalho de imaginação política, Lam reinventa 35 bandeiras, símbolos nacionais de demarcação de fronteiras, a partir de diferentes tons de rosa.

Os triângulos cor de rosa marcaram a subalternidade imposta às populações minorizadas durante o nazismo alemão e foram ressignificados pela resistência LGBT, durante a epidemia do vírus HIV. Silence = Death (silêncio = morte), frase que acompanhava a forma em cor de rosa, embora inscrito no momento histórico dos anos 1980, nos Estados Unidos, é uma equação que convoca o posicionamento político frente às tecnologias de dessubjetivação. O caráter específico que essas 35 bandeiras da América Latina (acrescidas propositadamente das bandeiras dos países do Caribe e Estados Unidos) ganha neste local é múltiplo e convoca o espectador a desvelar seus diferentes significados possíveis.

Enquanto o título convoca a pensar uma América marica ou invertida (termos usados para designar homossexuais em espanhol) e dialoga com a história da arte, numa citação indireta ao desenho de Joaquín Torres García, a cor rosa pode ser ligada às lutas femininas e feministas, bem como à histórica resistência da população LGBTQIA+ no século XX. As formas retangulares das bandeiras foram ordenadas pela posição que os países ocupam no mapa mundi eurocentrado — na ponta Norte do ICC as bandeiras começam pela ordem que os territórios nacionais ocupam desde a América do Sul, começando pela Argentina, em direção à porção Sul do prédio, com a bandeira dos Estados Unidos.

Em diálogo preciso com as formas sintéticas e os ângulos retos da arquitetura moderna do prédio, as bandeiras tremulam num espaço de livre fruição dos estudantes nesta universidade pública. Não é à toa que as ondas conservadoras que alcançaram o poder têm como um de seus alvos a desarticulação das instituições culturais e acadêmicas do país. Dialogar com as instituições de ensino e sublinhar que são campos de batalha da sociedade civil organizada é uma singularidade deste projeto. Profanar os símbolos fálicos dos nacionalismos falidos e excludentes, no entanto, não é privilégio apenas deste projeto. Tal estratégia artística insere-se num vasto repertório de trabalhos de arte que utilizam-se destes objetos para uma denúncia social que abre mão da linguagem e confia nestes signos, largamente utilizados pelas forças militares como dispositivos de obediência e controle.

No mesmo compasso da arquitetura, as bandeiras foram instaladas criando um ritmo tão preciso quanto insubordinado, constantemente movimentadas pelo vento que invade a construção rígida em concreto.

Dentre os 35 países aqui representados, o Brasil é o país com maior índice de assassinatos de travestis e transexuais. Estamos na capital do país, líder em violência contra a população trans. As transfobias, homofobias, misoginias e os feminicídios continuam, infelizmente, fatos cotidianos frente a todas as vitórias bravamente conquistadas pelos movimentos sociais organizados.

No repertório de projetos já realizados por Esvin Alarcón Lam já apareceram, ao menos, três dos elementos que marcam este projeto: a ideia de uma América Invertida, a alteração da palavra ‘América’, por meio de um poema visual que ressignifica o xingamento ‘marica’, e um questionamento das identidades nacionais fixas e militarizadas.

Se o histórico de resistência LGBTQIA+ e alguns trabalhos do artista, concomitantemente, nos lembram que silêncio = morte, os discursos de ódio proferidos pelo presidente da República frente a todas essas populações são mais perversos do que a omissão – o silêncio. As políticas públicas excludentes com a população transexual e travesti, com as manas soropositivas e o desrespeito às várias manifestações do feminino são motivo de revolta e indignação. Hastear bandeiras em cor de rosa é também um exercício artístico que utiliza-se da cor, mas é sobretudo fazê-las existir de outra maneira: ressignificar é verbo largamente utilizado por toda e qualquer bicha, veadinho, sapatão, travesti, marica, maricona, invertido que abandona a subalternidade imposta pelo patriarcado e orgulha-se de sua existência ao formar alianças – uma estratégia de manutenção de nossas vidas.

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