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RETROSPECTIVA DE ERNESTO NETO RECORRE CASI CUARENTA AÑOS DE SU PRODUCCIÓN

[VERSÃO EM PORTUGUÊS ABAIXO]

 

La Pinacoteca de São Paulo presenta Ernesto Neto: Sopro [Aliento], retrospectiva que recorre casi cuarenta años de la producción artística de este seminal artista brasileño a través de 60 trabajos producidos a partir de la intersección entre arte, espiritualidad y ancestralidad. Ocupando buena parte de la Pinacoteca, la muestra, curada por Jochen Volz y Valéria Piccoli, director y curadora en jefe del museo, respectivamente, inaugura el año dedicado a la relación entre arte y sociedad en el museo, en el que se examinarán las dimensiones sociales de la práctica artística, presentando exposiciones que redimensionan la idea de escultura social acuñada por el artista y activista alemán Joseph Beuys.

Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo

Desde una singular comprensión de la herencia neoconcreta, Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964) despliega sus primeras esculturas –elaboradas con materiales como medias de poliamida, esferas de corcho blanco y especias– en grandes instalaciones inmersivas que proponen al espectador un espacio de convivencia, pausa y toma de conciencia. Su práctica escultórica nace de la tensión de materiales textiles y técnicas como el croché. Estas grandes estructuras lúdicas acogen acciones y rituales que revelan las preocupaciones actuales del artista: la afirmación del cuerpo como elemento indisociable de la mente y la espiritualidad.

Desde 2013, el artista ha estado conviviendo con los pueblos de la selva, principalmente la comunidad indígena Huni Kuin, también conocida como Kaxinawá. La población de esta etnia, con más de 7.500 personas, habita parte del estado de Acre y forma parte de su población indígena más numerosa. “Los habitantes de la selva tienen un vínculo mucho más profundo con la naturaleza. Incluso, la palabra naturaleza, como algo que está fuera de nosotros, seres humanos, no existe en esta comunidad. Ellos no ven esa separación”, cuenta el artista. “La convivencia con ellos me ha proporcionado un profundo entendimiento de la espiritualidad, de esta fuerza de continuidad del ‘cuerpo-yo’ y del ‘cuerpo-medioambiente’, y también una base estructural ‘espíritu-filosófica’, además de la comprensión de la cual hay mucho que descubrir como humanidad: ¿quiénes somos? ¿dónde estamos? ¿hacia dónde vamos?”. La idea del planeta como organismo interdependiente impregna buena parte de las obras de Neto.

Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo
Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo
Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo

Para la muestra de la Pinacoteca, el artista ha concebido nuevos trabajos, entre ellos uno para el espacio del Octógono. El conjunto también lo integra una obra esencial de su trayectoria: Copulônia (1989) que, construida de poliamida y esferas de plomo, hace referencia en su título tanto a la “cópula” (término utilizado por el artista para caracterizar un tipo de elemento, presente en la obra, en el que dos partes se penetran) como a la “colonia” (sección de la obra en la que los elementos se repiten). “Conlleva la idea de población, familia, cuerpo colectivo y convivencia simbiótica”, precisa Neto.

Copulônia marca el momento en el que Neto comienza a pensar que la escultura ya no es más un único volumen, sino un todo compuesto de partes. Otras obras icónicas suyas componen la selección, como las que contienen especias (clavo, azafrán, urucú), las Naves (arquitecturas de tela en las que el visitante puede entrar) e incluso las estructuras habitables más recientes, confeccionadas en croché. Las obras de Neto convocan la participación del visitante y activan otros sentidos más allá de la mirada”, comenta Piccoli.

La exposición propone demostrar cómo lo físico, el individuo y el colectivo siempre han estado presentes, desde el principio de la práctica del artista, moldeando su poética. Su colaboración actual con líderes políticos y espirituales de las naciones Huni Kuin aparece como una consecuencia natural de su investigación escultórica desde el inicio. “Neto viene explorando y expandiendo los principios de la escultura radicalmente desde el comienzo de su trayectoria. Gravedad y equilibrio, solidez y opacidad, textura, color y luz, simbolismo y abstracción anclan su práctica, en un continuo ejercicio acerca del cuerpo individual y colectivo y de la construcción en comunidad”, observa Jochen Volz.

Esta es también la primera exposición que propone trazar sus primeros experimentos en ese campo a través de la investigación y de la apropiación del espacio expositivo hasta alcanzar su actual compromiso social. En un momento marcado por el descompás entre los seres humanos y la naturaleza, Neto propone que el arte sea un puente para la reconexión humana con esferas más sutiles. “El artista es una especie de chamán. Él trata con lo subjetivo, lo inexplicable, aquello que sucede entre el cielo y la tierra, con lo invisible. Desde ese lugar, consigue transportar cosas”, concluye Neto.

Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo
Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo
Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo

PRIMEIRA RETROSPECTIVA DE ERNESTO NETO NA PINACOTECA PERCORRE QUASE QUARENTA ANOS DE SUA PRODUÇÃO

 

A Pinacoteca de São Paulo apresenta a exposição Ernesto Neto: Sopro, retrospectiva que abrange quase quarenta anos da produção artística deste artista brasileiro seminal através de 60 obras produzidas a partir da intersecção entre arte, espiritualidade e ancestralidade. Com curadoria de Jochen Volz e Valéria Piccoli, diretor e curadora-chefe do museu, respectivamente, a exposição inaugura o ano dedicado à relação entre arte e sociedade no museu, no qual serão examinadas as dimensões sociais da prática artística, apresentando exposições que redimensionam a ideia de escultura social cunhada pelo artista e ativista alemão Joseph Beuys.

A partir de uma compreensão singular da herança neoconcreta, Ernesto Neto (Rio de Janeiro, 1964) desdobra suas esculturas iniciais –elaboradas com materiais como meias de poliamida, esferas de isopor e especiarias– em grandes instalações imersivas, que propõem ao espectador um espaço de convívio, pausa e tomada de consciência. Sua prática escultórica engendra-se a partir da tensão de materiais têxteis e de técnicas como o crochê. Essas grandes estruturas lúdicas acolhem ações e rituais que revelam as preocupações atuais do artista: a afirmação do corpo como elemento indissociável da mente e da espiritualidade.

Desde 2013, o artista vem convivendo com os povos da floresta, principalmente a comunidade indígena Huni Kuin, também conhecida como Kaxinawá. A população dessa etnia, com mais de 7.500 pessoas, habita parte do estado do Acre e forma a mais numerosa população indígena do estado. “A turma da floresta tem uma ligação muito mais profunda com a natureza. Inclusive, a palavra natureza, como algo que está fora de nós, seres humanos, nem existe nessa comunidade. Eles não veem essa separação”, conta o artista. “A convivência com eles me trouxe um entendimento profundo da espiritualidade, desta força de continuidade do ‘corpo-eu’ e do ‘corpo-ambiente’, e também uma base estrutural ‘espiritofilosófica’, além da compreensão de que há muito o que descobrir enquanto humanidade: quem somos? Onde estamos? Para onde vamos?”. A ideia do planeta como organismo interdependente permeia boa parte das obras de Neto.

Para a mostra na Pinacoteca, o artista concebe novos trabalhos, entre eles, um para o espaço do Octógono. Integra também o conjunto uma obra seminal em sua trajetória: Copulônia (1989). De poliamida e esferas de chumbo, seu título faz referência à “cópula” (termo utilizado pelo artista para caracterizar um tipo de elemento, presente na obra, em que duas partes se penetram) e à “colônia” (seção da obra na qual os elementos se repetem). “Traz a ideia de população, família, corpo coletivo e convivência simbiótica”, define Neto.

Copulônia marca o momento em que Neto começa a pensar a escultura não mais como um único volume mas como um todo composto de partes. Outras obras icônicas dele integram a seleção, como aquelas que contem especiarias (cravo, açafrão, urucum), as Naves (arquiteturas de tecido em que o visitante é convidado a entrar) e mesmo as mais recentes estruturas habitáveis confeccionadas em crochê. As obras do Neto convocam a participação do visitante e ativam outros sentidos além do olhar”, comenta Piccoli.

A exposição propõe demonstrar como a fisicalidade, o indivíduo e o coletivo sempre estiveram presentes, desde o início, na prática do artista, moldando sua poética. Sua colaboração atual com líderes políticos e espirituais das nações Huni Kuin aparece como uma consequência natural de sua pesquisa escultórica desde o início. “Neto vem explorando e expandindo os princípios da escultura radicalmente desde o início de sua trajetória. Gravidade e equilíbrio, solidez e opacidade, textura, cor e luz, simbolismo e abstração ancoram sua prática, num contínuo exercício acerca do corpo individual e coletivo e da construção em comunidade”, observa Jochen Volz.

Esta é também a primeira exposição que propõe traçar seus primeiros experimentos nesse campo através da investigação e da apropriação do espaço expositivo até atingir seu atual engajamento social. Num momento marcado pelo descompasso entre humano e natureza, Neto propõe que a arte seja uma ponte para a reconexão humana com esferas mais sutis. “O artista é uma espécie de pajé. Ele lida com o subjetivo, com o inexplicável, com aquilo que acontece entre o céu e a terra, com o invisível. Desse lugar, consegue trazer coisas”, finaliza Neto.

Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo
Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo
Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo
Vista de la exposición "Sopro [Aliento]", de Ernesto Neto, en la Pinacoteca de São Paulo, 2019. Foto: Isabella Matheus / Cortesía Pinacoteca de São Paulo

ERNESTO NETO: SOPRO [ALIENTO]

Pinacoteca de São Paulo, Praça da Luz 2, São Paulo

Del 30 de marzo al 15 de julio de 2019

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