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GRAN RETROSPECTIVA DE LEONORA CARRINGTON EN MUSEO DE ARTE MODERNO DE MÉXICO

A 25 años de la última retrospectiva dedicada a la artista surrealista de origen británico Leonora Carrington (1917-2011), y con motivo de las celebraciones de cierre del centenario de su nacimiento, el Museo de Arte Moderno (MAM) de la Ciudad de México celebra la más completa retrospectiva de su obra hasta la fecha, con más de 200 obras -algunas inéditas- provenientes de 65 colecciones privadas y públicas de México, Estados Unidos y Europa. 

Organizada por el Museo de Arte Moderno (MAM) y el Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA), en coproducción con el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) de Monterrey y con el apoyo de la Fundación Leonora Carrington, Leonora Carrington. Cuentos mágicos reúne pintura de caballete y mural, gráfica, dibujo, escultura, máscaras y diseños escenográficos, tapetes, fotografías, documentos, libros y objetos personales, muchos de ellos inéditos, los cuales revelan las analogías iconográficas, simbólicas y literarias que nutrieron su imaginario desde la infancia y fundamentaron su energía creativa en la edad adulta.

La muestra ha sido curada por Stefan van Raay y Tere Arcq, quienes han solicitado préstamos de colecciones de México (Museo Nacional de Antropología, Fundación BBVA Bancomer, Colección Pérez Simón y Galería de Arte Mexicano), Estados Unidos (The Metropolitan Museum of Art y The Pierre and Maria-Gaetana Matisse Collection) y Europa (Tate Modern y Edward James Foundation).

“Uno de los puntos nodales de esta exposición es que por primera vez conoceremos el espíritu de Leonora Carrington plasmado en diversas obras, ya que ella fue una artista total, pues incursionó además en el cine, el teatro y la literatura”, dice la curadora Tere Arcq, quien destaca además la veta mágica característica de la obra de Carrington, el interés que mostró por la alquimia y por la magia. “En la exposición se muestra por primera vez un juego de tarot que ella pintó. En este sentido, cabe destacar cómo ella transgredía la religión y se enfocaba en el estudio de lo místico”.

La colección completa de 22 cartas del Tarot de Leonora Carrington, de 1950, se compone de imágenes en cartulinas pintadas con témpera y hoja de oro y plata. “El tarot fue una cosa muy popular con Leonora y sus amigos como María Félix o Alejandro Jodorowsky. Porque ella fue la maestra de Jodorowsky en el tarot. Hacían sesiones en la cocina de Leonora, cuando ella ya estaba casada con Chiki Weiz, padre de sus hijos”, cuenta Arcq en una entrevista con la revista Gatopardo.

Vista de la exposición "Leonora Carrington. Cuentos mágicos", en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, 2018. Cortesía: MAM
Vista de la exposición "Leonora Carrington. Cuentos mágicos", en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, 2018. Cortesía: MAM

Leonora Carrington. Cuentos mágicos propone una revisión de la prolífica carrera de la artista durante un periodo de más de 60 años, con un enfoque temático que destaca sus principales intereses plásticos, literarios, filosóficos y sociales, desde sus inicios como pintora en formación y escritora surrealista en Francia y Nueva York (1937-1942) hasta sus últimos años en México, durante la primera década del siglo XXI.

La exposición se compone de ocho núcleos temáticos y un gabinete de fotografías en los que se abordan los temas recurrentes en la obra de la artista, y en los que se pone en evidencia su carácter pionero como feminista y ecologista: la Diosa Blanca, símbolo del poder femenino recobrado; el reino animal, que refleja un profundo respeto por la naturaleza y la convicción de que animales y humanos son iguales; la reelaboración de motivos religiosos y míticos que explican los misterios de la vida y el universo; y la magia y el ocultismo como herramientas indispensables para la evolución de la conciencia, entre otras.

“Un aspecto destacable en la obra de Leonora Carrington es la presencia constante de los animales. Ella peleaba por el respeto y tolerancia que debíamos tener por estos seres, así como por el medio ambiente en el cual se desenvolvían. Ella trataba de recuperar el papel que tuvo la mujer en sociedades ancestrales, que eran matriarcales. En sus piezas se nota la lucha que ella mostraba por recuperar ese poder”, explica Arcq.

El vínculo de Leonora Carrington con México se ilustra en el mural El mundo mágico de los mayas que, desde 1964, figura en la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología, y cuyas tradiciones ancestrales equiparó Carrington con la cultura celta. También se presentan sus colaboraciones con la fotógrafa húngara Kati Horna y la pintora española Remedios Varo, quienes junto a ella son las protagonistas de la obra Tres mujeres y cuervos en la mesa, de 1951.

“Se ha dicho que en la obra de Leonora no se percibe su interés por México, pero esto no es totalmente cierto, ya que ella sí mostraba interés, pero en otros niveles. A ella le interesaba la magia por personajes como Quetzalcóatl, cuya misión era despertar la conciencia en nuestra sociedad. La evolución de la conciencia era un tema que le fascinaba”, dice Arcq.

Vista de la exposición "Leonora Carrington. Cuentos mágicos", en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, 2018. Cortesía: MAM

Leonora Carrington. Cuentos mágicos propone una revisión de la prolífica carrera de la artista durante un periodo de más de 60 años, con un enfoque temático que destaca sus principales intereses plásticos, literarios, filosóficos y sociales, desde sus inicios como pintora en formación y escritora surrealista en Francia y Nueva York (1937-1942) hasta sus últimos años en México, durante la primera década del siglo XXI.

La exposición se compone de ocho núcleos temáticos y un gabinete de fotografías en los que se abordan los temas recurrentes en la obra de la artista, y en los que se pone en evidencia su carácter pionero como feminista y ecologista: la Diosa Blanca, símbolo del poder femenino recobrado; el reino animal, que refleja un profundo respeto por la naturaleza y la convicción de que animales y humanos son iguales; la reelaboración de motivos religiosos y míticos que explican los misterios de la vida y el universo; y la magia y el ocultismo como herramientas indispensables para la evolución de la conciencia, entre otras.

“Un aspecto destacable en la obra de Leonora Carrington es la presencia constante de los animales. Ella peleaba por el respeto y tolerancia que debíamos tener por estos seres, así como por el medio ambiente en el cual se desenvolvían. Ella trataba de recuperar el papel que tuvo la mujer en sociedades ancestrales, que eran matriarcales. En sus piezas se nota la lucha que ella mostraba por recuperar ese poder”, explica Arcq.

El vínculo de Leonora Carrington con México se ilustra en el mural El mundo mágico de los mayas que, desde 1964, figura en la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología, y cuyas tradiciones ancestrales equiparó Carrington con la cultura celta. También se presentan sus colaboraciones con la fotógrafa húngara Kati Horna y la pintora española Remedios Varo, quienes junto a ella son las protagonistas de la obra Tres mujeres y cuervos en la mesa, de 1951.

“Se ha dicho que en la obra de Leonora no se percibe su interés por México, pero esto no es totalmente cierto, ya que ella sí mostraba interés, pero en otros niveles. A ella le interesaba la magia por personajes como Quetzalcóatl, cuya misión era despertar la conciencia en nuestra sociedad. La evolución de la conciencia era un tema que le fascinaba”, dice Arcq.

Vista de la exposición "Leonora Carrington. Cuentos mágicos", en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, 2018. Cortesía: MAM

Entre las pinturas expuestas destacan The Giantess (1946), Are You Really Syrius? (1953) y The Inn of the Dawn Horse (Self-Portrait) (ca. 1937-1938). Se presentan, además, diversas obras inéditas como el tapete de lana Leo (For Hugh Fremantle) (1975), seis máscaras para la obra de teatro escrita por Carrington Opus Siniestrus (1976) y el collage sobre cartulina con doble vista Papillon nocturne (1949). 

Gabriel Weisz, hijo de la artista y presidente de la Fundación Leonora Carrington, dice que su madre construyó su propio universo. “Eso se dice muy fácil, pero alguien que pueda construir su propio imaginario en pinturas y en algunas esculturas es de un ser extraordinario. Ella logró sacar su imaginario tan explosivo lleno de un humor negro muy particular”.

La exposición también destaca las relaciones de Carrington con grupos y artistas donde la colaboración era importante, a través obras de sus colegas cercanos –como su enamorado Max Ernst, Gunther Gerzso o Remedio Varo- incluidas en cada uno de los núcleos temáticos.

Leonora Carrington. Cuentos mágicos se acompaña de un libro editado en español e inglés por el MPBA, con el apoyo de la Fundación Mary Street Jenkins, y comprende 18 ensayos de autores mexicanos e internacionales. Incluye asimismo voces históricas y contemporáneas de personalidades que fueron cercanas a Leonora Carrington, o bien, que establecen puentes entre la obra de la artista y la temática de cada núcleo de la exposición.

Dichos testimonios fueron obtenidos a través de una investigación documental y entrevistas presenciales. Resaltan los ensayos de Joanne Pottlitzer, Gloria Orenstein y Francisco Peredo Castro sobre teatro y cine, disciplinas poco exploradas en la trayectoria de Carrington, así como los textos de su hijo, Gabriel Weisz, Terri Geis, Stefan van Raay, Tere Arcq y Marina Warner.

LEONORA CARRINGTON. CUENTOS MÁGICOS

Museo de Arte Moderno (MAM), Ciudad de México

Hasta el 23 de septiembre de 2018

Imagen destacada: Leonora Carrington, Are you really Syrious?,1953, óleo sobre tela. Foto: Miguel Escobedo.

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