MATEO LÓPEZ: CIUDAD FANTASMA
Como fantasmas, las ciudades terminan por habitarnos y crear sus rincones. Al distanciarnos o salir de ellas, sus espectros toman vuelo para luego adquirir peso: un biombo lleno de dibujos, una pila de rieles, un escritorio con documentos, una maqueta… la distancia, curiosamente, desata las ideas. Consciente del estado potencial en estos vestigios, Mateo López rastrea distintas relaciones, memorias y temporalidades que conviven simultáneamente en una ciudad como Bogotá.
Así, Ciudad fantasma, la muestra que presenta actualmente en Galería Casas Riegner, se divide en momentos o espacios que exploran temáticas desde sus propios materiales, muchos de ellos cotidianos y familiares para los bogotanos: la piedra muñeca, los rieles del tranvía, las mechas del tejo, las tablas de madera de una cama. Elementos comunes en los que el artista reconoce potencialidad tanto por su forma como por las historias que éstos encierran. Por ejemplo, en Despacho, losas de piedra muñeca proveniente de canteras locales se convierten en pilas de documentos; ubicadas sobre un escritorio encontrado, evocan la temporalidad institucional, su lentitud, sus tareas represadas, el peso del papeleo y la burocracia.
Trabajando siempre en torno a la idea del dibujo como medio, y desenmascarando sus procesos, López presenta en esta muestra dos piezas que dan cuenta del acto de dibujar. Una es Old Ideas Stuck in Corners, una serie de bastidores articulados como biombo en los que se exhibe un conjunto de dibujos representativos de ideas latentes y proyectos sin realizar. La instalación evoca esa acción repetitiva de colgar y descolgar dibujos de las paredes del taller.
El otro trabajo, Time as activity -una instalación de tres videos- es un compendio de acciones que el artista realiza en su estudio -performances privados que concluyen en objetos o simplemente dan cuenta del paso del tiempo-, y que para su narrativa se vale de técnicas de animación stop-motion y sonidos propios del taller que, modificados a manera de música concreta, recuerdan la latencia del trabajo mecánico.
López también hace alusión a otras nociones relacionadas con el dibujo en piezas que evidencian el gesto de plegar un papel (Bloque móvil, Darién [Mapa]) o remiten a la perspectiva (Perspectiva rota).
Y es que en la obra de Mateo López la idea termina equiparándose más al esbozo o al objeto dispuesto en el espacio que a la literalidad o al producto terminado. Es la potencialidad que le atribuimos a las cosas y los lugares la que determina nuestra percepción del tiempo, la velocidad a la que vamos, los fantasmas de las ciudades que nos habitan.
MATEO LÓPEZ: CIUDAD FANTASMA
Galería Casas Riegner, Bogotá
Hasta el 20 de diciembre de 2016
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