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ARCO Y MÁS ALLA. RECORRIDOS AZAROSOS

Entre el 24 y 28 de febrero pasados en los espacios de IFEMA en Madrid se celebró la última edición de ARCO, una feria de larga tradición que el próximo mes de mayo amplía sus fronteras hacia el vecino país de Portugal con la primera edición de ARCOlisboa. En el marco de la celebración de sus 35 años, ARCO parece haberse vuelto un poco más digerible en cuanto a contenido, si bien sigue pareciendo a primera vista un monstruo de tres cabezas. Con una participación total de 221 galerías -71% extranjeras, de las cuales el 26% eran latinoamericanas-, ARCOmadrid se hizo a ratos imposible de vislumbrar en su totalidad.

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Solo Project, Erika Ordosgoitti en ABRA (Caracas). Cortesía de la artista

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Felipe Cohen (São Paulo, 1976, Kubik Gallery), ganador del premio Illy SustainArt. Cortesía de la galería

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Patricia Domínguez, Los ojos serán lo último en pixelarse. Solo Project, Galería Patricia Ready, Chile. Cortesía de la artista

Este artículo, más que reflexionar sobre las ferias de arte y sobre ARCO en particular, presenta y destaca una selección personal de artistas latinoamericanos y españoles participantes en esta última edición, al tiempo que rescata algunos de los eventos más interesantes que se dieron en la ciudad en el contexto de la feria, durante la llamada Semana del Arte de Madrid.

 

Solo Projects Focus Latinoamérica

La selección de las 18 galerías que participan en este programa fue dirigida por segundo año consecutivo por Irene Hofmann (EEUU) y Lucía Sanromán (México), al mando de los comisarios Maria de Pontes (Reino Unido/Brasil) y Ruth Estévez (EEUU/España). En la sección se encontraba el trabajo de Erika Ordosgoitti (Caracas, 1980, Galería ABRA) El fuego es agua para este pez. Un proyecto instalativo que, mediante dos videopoemas –Comida de Moscas y Me abro la cabeza–, una fotografía de gran formato, y dos poemas bajo relieve grabados sobre madera, ofrece testimonios de acciones autónomas y desafiantes concebidas desde el cuerpo desnudo y con la violencia y el pulso de la ciudad como telón de fondo. El trabajo de Ordosgoitti se proyecta desde las entrañas para volcarse críticamente sobre una realidad precaria y decadente, con la palabra y la confrontación como herramientas de resistencia.

En la misma sección se mostraba el trabajo Los ojos serán lo último en pixelarse, de Patricia Domínguez (Santiago de Chile, 1984, Galería Patricia Ready), quien investiga las relaciones simbólicas de dominación colonial entre Chile y España a través de la metáfora del caballo como ejemplo del moldeamiento cultural y domesticación de lo vivo, utilizando como medio expresivo la videoinstalación.

Felipe Cohen (São Paulo, 1976, Kubik Gallery) ganó el premio Illy SustainArt, que reconoce el trabajo de un artista participante en la sección Solo Projects, con Tiempo Perdido, una presentación de delicados collages hechos con materiales cotidianos que generan ilusiones ópticas imbuidas con un humor poético. Las esculturas de Cohen ponen en diálogo materiales comunes, como una pinza de madera o confeti de carnaval, con nobles piedras duras como el mármol o el granito para crear efectos que engañan al ojo con una cierta ironía.

Oscar Santillán (Ecuador, 1980, Nomínimo) creó uno de los proyectos más ambiciosos desde el punto de vista conceptual: una compleja narrativa inspirada en un hecho puntual -la máquina de escribir de Nietzsche- para hilar una conexión entre su archivo personal, su relación conflictiva con la máquina, y un medium al cual el artista le pide que canalice un baile especial inspirado en los movimientos digitales del filósofo. La instalación consiste en la proyección de este baile realizado por el medium, un fragmento minúsculo robado del archivo Nietzsche -que sirvió para que el medium lo contactara-, fotografías de dibujos realizados por el artista inspirados en las páginas dactilografiadas del archivo, y una proyección de diapositivas que relata los hechos sobre los cuales todo el proyecto se inspira.  Estos elementos en su totalidad conforman la instalación, que lleva por título Afterword.

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Al frente: Marco Montiel-Soto. Al fondo: pinturas de Christian Vinck, en Carmen Araujo, Caracas. Cortesía de la galería Al frente: Marco Montiel-Soto. Al fondo: pinturas de Christian Vinck, en Carmen Araujo, Caracas. Cortesía de la galería

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Jorge Julián Artistizábal e Iván Hurtado en Galería de la Oficina, Colombia. Cortesía de los artistas Jorge Julián Artistizábal e Iván Hurtado en Galería de la Oficina, Colombia. Cortesía de los artistas

Imaginando otros futuros

Los comisarios María y Lorena de Corral, Catalina Lozano y Aaron Moulton crearon una sección especial dentro de la feria, titulada Imaginando otros futuros, en la que invitaron a 35 galerías que han participado en las últimas 35 ediciones de ARCOmadrid. Algunos espacios participaron dentro de la modalidad Duo Projects, presentando dos artistas en diálogo con la finalidad de profundizar en sus propuestas. Entre ellos se encontraban las obras de Marco Montiel Soto (Maracaibo, 1976, Galería Carmen Araujo Arte) y Christian Vinck (Maracaibo, 1978, Galería Carmen Araujo Arte) en un poderoso diálogo conceptual y estético que disloca la representación del imaginario indígena precolonial venezolano, evidenciando un vínculo inherente con lo exótico y la tradición local. Vinck reinterpreta pictóricamente el trabajo de Juan Downey realizado durante su estancia con la tribu indígena Yanomami en Downey Yanomami (de transamerica Vzla) Serie # I The Laughing Alligator, mientras Montiel-Soto construye una simulación de vivienda autóctona titulada These roots are thinking to grow in all directions to interwine other while they make a round, donde confluyen múltiples lecturas cruzadas. Ambos trabajos entablan una dialéctica reflexiva en torno a la memoria y la problemática de la identidad.

Gabriel de la Mora (Colima, México, 1968, Galería OMR) y Arthur Lescher (São Paulo, Brasil, 1968, Galería OMR) desarrollan un trabajo de experimentación formal con distintos materiales para conformar una obra vinculada con el lenguaje abstracto, enfatizando la intervención sensible del tiempo en el caso del primero y la habitabilidad del espacio desde una óptica arquitectónica en el caso de Lescher.

Los tambores de cerámica de la Serie Bachue realizados por Jorge Julián Artistizábal (Medellín, Colombia, 1962, Galería de la Oficina) y las fotografías de Iván Hurtado (Medellín, Colombia, 1970, Galería de la Oficina) trazan una línea de investigación sobre los procesos de colonización en Colombia. Aristizábal reivindica la figura simbólica y olvidada de los dioses precolombinos Bachué a manera de tótems occidentalizados. A su vez, Hurtado demuestra un enfático interés por la negación de los íconos de los monumentos españoles a través de una estrategia formal de veladuras y trabajando con el desplazamiento y la pérdida de la memoria.

Los artistas colombianos Felipe Arturo (Bogotá, 1979, Instituto de Visión) y Alberto Baraya (Bogotá, 1968, Instituto de Visión) presentaron proyectos que comparten intereses históricos y culturales. Arturo expone dos trabajos ambiciosos que exploran la migración de los elementos, tanto de las formas naturales como de las humanas. La migración de las plantas consiste en cinco plataformas móviles cubiertas de mosaicos de piso, inspiradas en las diferentes variaciones del empedrado portugués (del cual el más famoso quizás sea la vereda de Copacabana de Roberto Burle Marx), un patrón que se repite con leves variaciones en diferentes puntos de lo que era el imperio portugués, en África, Europa y las Américas. Para cada lugar representado -Maputo, Macau, Rio de Janeiro, São Paulo y Lisboa- cada piso contiene un pequeño charco con un líquido propio: café, caña de azúcar, etc.  En Agua del Pacífico presenta una serie de 48 fotografías con un mapa que traza su viaje por la cuenca del Amazonas, retratando los diferentes puntos en los que el artista recoge el agua del local en una botella a través de la cual fotografía el paisaje, convirtiendo así el agua en un lente tanto óptico como metafórico. Esta preocupación por las leves diferencias se ve también en el proyecto Antropometrías aproximadas de Alberto Baraya, que presenta un medidor craneal del siglo XVIII utilizado para la antropología del momento.  En sus viajes, el artista pide a diferentes personas que midan su cabeza, invirtiendo de esta manera el papel tradicional del viajero/antropólogo al colocarse él mismo como el objeto a ser ‘estudiado’.

Tanto Mario Navarro (Tijuana, 1984) como Melanie Smith (Poole, UK, 1965) en su presentación compartida en Proyecto Paralelo indagan en la representación pictórica de lo virtual, trabajando imágenes ambiguas que ensayan una exploración formal del espacio y de la información. En la obra de Smith, imágenes extraídas de internet son elaboradas en pintura para crear composiciones que oscilan entre la representación y la abstracción. En el caso de Navarro, los materiales arquitectónicos son sometidos a transformaciones a través de la incorporación sistemática de otros materiales para crear delicadas composiciones geométricas que dialogan con el espacio circundante.

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María Edwards en Galería Isabel Aninat. Cortesía de la artista y la galería

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Marlon de Azambuja en Galería Marilia Razuk. Cortesía de la galería y del artista

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Johanna Calle, Tonos Altos, en Galería Marilia Razuk. Cortesía de la galería y del artista

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Sandra Gamarra, Punto de vista. Homenaje a Friedrich, 2016. Cortesía: Galería Juana de Aizpuru

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Juan Araujo en Galería Continua. Cortesía de la galería Juan Araujo en Galería Continua. Cortesía de la galería

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Voluspa Jarpa, De los Artilugios Cotidianos. Cortesía: mor charpentier Voluspa Jarpa, De los Artilugios Cotidianos. Cortesía: mor charpentier

 

Sección Galerías

Sandra Gamarra (Lima, 1972, Galería Juana de Aizpiuru) desarrolla una narrativa pictórica desde un sentido autocrítico de la técnica en Punto de Vista/Homenaje a Friedrich, un lienzo de 2 x 2,40 metros en donde cuatro pinturas, una por cada esquina, parecen flotar en un pulcro espacio blanco que alude a la modernidad. Las pinturas corresponden a cuadros de paisajes brasileños realizados en los siglos XVII y XIX por pintores occidentales, evidenciando la mirada domesticadora sobre la naturaleza y la pintura como medio de aprehensión, una metáfora actual hacia el dominio explotador del hombre sobre una naturaleza cada vez más abatida.

Vivian Caccuri (São Paulo, 1986, Galería Leme) traza una línea de investigación sensible y atenta que se nutre de reflexionar en torno a la semántica de la reutilización del material. En Queimada Series y Pagode Series construye poéticamente desde el residuo, empleando objetos encontrados durante una caminata silenciosa en los escombros de la demolición del Elevado de Perimetral en Río de Janeiro, combinados con instrumentos musicales típicos, en el caso de Pagode, y redes utilizadas para dar sombra a los cultivos, en el caso de Queimadas. Estos elementos sufren modificaciones formales y simbólicas para dar lugar a un cuerpo de trabajo que incorpora la degradación del material y lo geométrico. Junto al trabajo de Caccuri se encontraba la obra de Jaime Lauriano (São Paulo, 1985, Galería Leme) un conjunto de telas de algodón negro intervenidas con pemba blanca (tiza utilizada en rituales de la religión Umbanda) que trastocaban críticamente los sistemas de aprehensión del espacio físico, representando mapas surgidos del imaginario del artista que revelan una preocupación por el desarrollo histórico del proceso del estado brasilero.

Johanna Calle (Bogotá, 1965, Galería Marilia Razuk) combina una sostenida referencia al grafismo con un tratamiento amplio del dibujo en Perímetros II,  una technopaegnia que sugiere formas naturales de árboles construidas a partir del texto como trazo, haciendo referencia a la devolución de las tierras expropiadas a los campesinos colombianos durante la guerra civil. Tonos Altos, en tanto, es un trabajo compuesto por agujas de hierro superpuestas como un texto asémico sobre cinco piezas circulares de cartón. En el mismo stand se expusieron dos obras del artista Marlon de Azambuja (Sto. Antonio da Patrulha-RS, Brasil, 1978) en las cuales presenta dos metáforas sobre el pensamiento y la materialización de las ideas. En Edictos continúa su interés por la arquitectura moderna al transcribir frases de célebres arquitectos (en este caso de Oscar Niemeyer) sobre frágiles estructuras de vidrio que desafían la posibilidad de una lectura simple por su angulada construcción. Altro centro di gravità permanente consiste en un cable con esculturas de cemento en forma de bombillas de luz, de los cuales una bombilla verdadera está iluminada por la corriente que fluye por la obra en alusión a la manera en la cual la imaginación popular y las ideas se representan por bombillas iluminadas.

Juan Araujo (Caracas, 1971, Galería Continua) desarrolla una práctica de apropiación del detalle para reinterpretarlo y crear nuevos significados a partir de ellos. La obra surge de la instalación Walled-in Shut presentada en Italia como una suerte de homenaje a Rothko, a partir de las imágenes y sensaciones que lo inspiraron en la creación de sus trabajos para el edificio Seagram en Nueva York.

El trabajo De los Artilugios Cotidianos de Voluspa Jarpa (Rancagua, Chile, 1971) y ©W.M. JACKSON, Inc. de Alexander Apóstol (Barquisimeto, Venezuela, 1969) se basan en una revisión crítica de la historia de Suramérica a través de documentos sociales. Ambos investigan con estrategias plásticas personales la influencia de los estados del norte sobre los estados del sur. Jarpa dilucida minuciosamente archivos secretos de inteligencia norteamericana y libros de historia para evidenciar estéticamente la violencia y el secretismo. Apóstol utiliza mapas físicos modificados como lenguaje expresivo para visibilizar ironías y preguntarse sobre la historia de la explotación.

De Galería Mor Charpentier destacó el trabajo …would like to start from the beginning (the art of heroic machines) de Julieta Aranda (Ciudad de México, 1975), que reflexiona sobre la narrativa de la historia y el poder político, y Teresa Margolles (Culiacán, México, 1963), quien se interesa particularmente en la violencia y la muerte al registrar altares fúnebres y memoriales en la obra 40 Km, donde las fronteras invisibles controladas por distintos grupos armados generan una situación de control sobre el cuerpo en el espacio público.

Francisco Medail (Entre Ríos, Argentina, 1991, Galería Rolf Art) desarrolla en la serie Parte una práctica fotográfica en la cual paradójicamente no toma fotografías sino que juega con la traducción de los medios. Apropiándose de imágenes turbias que circulan en las redes sociales realiza la operación de someterlas a un proceso analógico de impresión con gelatina de plata sobre papel de fibra, devolviéndoles la cercanía íntima del detalle y la relación uno a uno entre obra y espectador. Por la naturaleza de las imágenes que Medail selecciona, este trabajo se inscribe en la representación de la imagen de lo político en los límites de la fotografía.

María Edwards (Santiago de Chile, 1982, Galería Isabel Aninat) presentó una instalación construida por un conjunto de objetos a manera de gabinete de curiosidades, el cual incluye libros, dibujos, instrumentos, pesos y piezas que se conectan y construyen un pequeño universo, una naturaleza muerta sujetada por estantes e hilos.

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Mad is Mad en Room Art Fair. Foto: Diego Lara

Room Art Fair

Fundada en 2011, Room Art Fair se autodenomina como la feria donde se concentra la producción más reciente de artistas emergentes de Europa, propuestas que conviven en esta 5° edición con cuatro proyectos de curadores independientes y 30 galerías distribuidas en las habitaciones del Hotel Petit Palace de Santa Bárbara, ubicado entre Alonso Martínez y Chueca, en el centro de Madrid. De todo el conjunto, únicamente dos de los espacios tienen sede en Buenos Aires, entre ellos la galería de arte online azucarmag.com. Las habitaciones se convierten en espacios expositivos propiciadores de encuentros, donde se tiene la consciente sensación de un efímero tránsito y el visitante inicia su búsqueda en cada recorrido, esperando encontrar algo donde en teoría no debería haberlo. Es una modalidad que permite concentrar la atención sobre las obras y restarle protagonismo a la estructura organizativa, el espacio y los intermediarios, y que brinda la oportunidad de conversar directamente con los artistas y comisarios.

De la multiplicidad de propuestas en esta feria destacaron la serie Diálogos Interrumpidos de la artista Noelia Villena (Habitación 109, Galería Artizar), una reflexión sobre nuestra situación social inmediata con fuerte vinculación a los conceptos de lo doméstico y lo femenino, dos elementos históricamente asociados a la opresión y explotación. Las series Boxeo y Tennis de Març Rabal (Hab. 112, Galería Artara) era una visión coreográfica del deporte donde confluyen la poesía del gesto delicado y la violencia homoerótica de la lucha. Finalmente, en un interesante gabinete de curiosidades montado en la Habitación 207 (Galería Mad is Mad) se distinguía la obra de Berta López en un duelo entre la muerte y el tejido, mientras que el trabajo de Altea Grau (Hab. 111, Zinc Espacio Emergente) destacó por su práctica permeada de poética y una marcada exploración en la materialidad de la imagen y el texto.

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Casa Leibniz, vista general. Foto: Leyla Dunia

Casa Leibniz

A solo una cuadra de distancia del Room Art Fair se encuentra el Palacio de Santa Bárbara, sede de la segunda edición de Casa Leibniz, que reunió 13 galerías y 23 artistas nacidos entre 1975 y 1985. El proyecto debe su nombre al pensador alemán Gottfried Leibniz y su teoría del tiempo, en la cual, al contrario de lo que afirmaba Isaac Newton, sin materia no hay sucesos y sin sucesos no existe el tiempo, una solícita metáfora de propiciar otro tiempo para la contemplación y reflexión del arte en medio del centelleo de ARCO. Aquí el espacio doméstico fue habitado por diversas propuestas artísticas acompañadas de textos volcados no a la explicación sino a la producción de conexiones dialécticas en torno a las obras.

En los espacios de Casa Leibniz resaltaron los trabajos de Julio Falagán Way of Escape (Vía de Escape), un acto de construir a través del fragmento y la ruina un único cielo que nos represente a todos; Domesticidades Fantasma, de Ángel Masip, una instalación que escenifica un paisaje artificial que gira en torno al control que ejercen los mecanismos de manipulación en la conducta de los individuos; Tabú,de Blanca Gracia, una videoinstalación a partir de acuarelas que recrea un universo utópico y que critica nuestra naturaleza domesticada; y Repúblicas Mínimas, de Rubén Martín de Lucas, quien propone una reflexión irónica sobre la imposición de las fronteras y los límites de los territorios.

Otra p*ta feria más

En el número 21 de la calle Piamonte, en la Galería 6más1, se llevó a cabo una (anti)feria alternativa y paralela titulada significativamente Otra P*ta Feria Más, organizada por Julio Falagán. La muestra consistía en una selección de 74 artistas cuyas obras se encontraban ordenadas alfabéticamente y se regían por el mismo formato. Todas las piezas estaban valoradas en la suma inamovible de 300 euros y la temática invitaba a reflexionar en torno a la especulación en el mercado del arte. A manera de acto disruptivo, el visitante estaba en plena libertad de fotocopiar cualquiera de las obras por 0,50 euros, hasta que la pieza se vendiera, sin olvidar sellar la fotocopia para agregarle el valor de autenticidad. El dinero recaudado sería utilizado en la compra de billetes de lotería nacional. Más que una exposición colectiva, se trata de una obra crítica de Julio Falagán que incorpora las estrategias del comisariado en su modo de trabajo, propiciando al cuestionamiento y la denuncia.

Leyla Dunia e Iciar Sagarminaga

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