Outsider Art:del Margen al Mainstream
Entre el 21 y 24 de enero se llevará a cabo en Nueva York una nueva versión de la Outsider Art Fair, un evento quizás de los más originales del arte actual, que reúne a los más grandes coleccionistas, dealers y galeristas del Outsider Art, y que nos muestra también los nuevos autores descubiertos, particularmente en Norteamérica y Europa.
No se trata de una feria de arte convencional, ya que no muestra artistas inscritos en la historia del arte ni en el arte contemporáneo, sino creadores autodidactas, del mundo popular, marginados y también psiquiátricamente comprometidos. Sin embargo, se trata de la vigésima cuarta versión de este evento en Nueva York -también se realiza desde hace poco en París, en el segundo semestre de cada año-, lo que nos revela el desarrollo que este tipo de arte ha adquirido en los circuitos comercial e institucional estadounidense, europeo y, más recientemente, asiático.
Las ediciones anuales de la Outsider Art Fair en Nueva York y en París son dos pruebas irrefutables de las implicaciones de una nueva relación entre el arte oficial actual y el arte marginal y autodidacta, así como también de la transición de un arte que pretendía ser revolucionario a un arte completamente legitimado por el objeto de su revolución misma. Hoy día, la obra de arte outsider ha sido completamente asimilada y sigue la misma dinámica de la obra de arte contemporáneo.

Camille Holvoet, Owl Phone Cake Dream from Ukiah, 2015, pastel al óleo sobre papel. Cortesía: Creativity Explored (San Francisco) / Outsider Art Fair
Del Art Brut al Outsider Art
Fue el artista francés Jean Dubuffet quien, a mediados de los años cuarenta, en el marco de su crítica cultural al circuito oficial de las bellas artes, tornó su mirada hacia las creaciones autodidactas, de personalidades marginadas por la sociedad, indemnes de toda cultura establecida. Así, fue coleccionando durante 30 años producciones artísticas de pacientes de hospitales psiquiátricos, de asilos de ancianos, reos o personajes rurales y aislados que él catalogó bajo en nombre de Art Brut. Su personalidad carismática determinó radicalmente la historia de su colección, que finalmente en 1976 fue donada a la ciudad de Lausana en Suiza para convertirse en la Collection de l’Art Brut, el museo de referencia internacional en este dominio.

Augustin Lesage, Le Tombeau du Seigneur, c.1920, óleo sobre Pavatex, 90,5 x 64,5 cm. Foto: Claude Bornand. Cortesía: Lausanne Collection de l’Art Brut, Lausana
Debido a las fuertes aprehensiones de Dubuffet, este museo se preservó durante sus primeros años “al margen” del circuito artístico oficial, en estricta consecuencia a la colección que albergaba. De hecho, otras colecciones que surgieron particularmente en Europa por los años ochenta debieron buscar otras denominaciones como Art singulier o Art hors-norme. Es el caso del museo belga Art)&(Marges, que posee una colección de arte autodidacta que busca dialogar con obras de artistas contemporáneos, o de La Fabuloserie en la región de Yvonne, en Francia, donde el arquitecto y coleccionista Alain Bourbounnais consagró un lugar para el arte “fuera de normas”. Bourbounnais tuvo un rol primordial en la difusión del Art Brut en Francia gracias a su participación en la exposición Les Singuliers de l’art (Los distintos del arte, 1978) en el museo de Arte Moderno de París.
En el mundo anglosajón, el Art Brut se denomina Outsider Art, luego de la importante exposición de arte marginal en Londres, cuya curaduría estaba a cargo de Victor Musgrave y Roger Cardinal. Éste último dedicó su libro Outsider Art (1972) a la teoría del arte iniciada por Jean Dubuffet en un contexto diferente, el anglosajón, donde paulatinamente comienza a abordar diferentes tipos de arte singular y autodidacta bajo ese espíritu revolucionario que perseguía Dubuffet en contra de la cultura condicionada.
A principios de los noventa, el Outsider Art comienza a dialogar con el arte moderno y contemporáneo. Los préstamos de obras de la Collection de l’Art Brut de Lausana se incrementan de una manera que Jean Dubuffet nunca hubiera imaginado, revelando la paradoja institucional de su teoría. Esto tiene que ver con la cantidad de exposiciones donde el Art Brut se ha visto implicado, además del importante aumento de obras de su colección (originalmente, contaban con 5.000, hoy día ya son más de 60.000). Actualmente, los conservadores y curadores de diversas instituciones oficiales de arte se muestran cada vez más abiertos a exhibir este tipo de obras. Los casos más ilustrativos son los de los curadores Jean Clair, para la exposición Crime et châtiment (Crimen y Castigo, 2010), y Annie Le Brun para Sade, Attaquer le Soleil (Sade, Atacar el Sol, 2015), ambas en en el Museo de Orsay en París, así como Massimiliano Gioni para la Bienal de Venecia de 2013, quien en un gesto audaz para una bienal dedicó varias exhibiciones a artistas autodidactas o Outsider.
A partir de los años noventa, el Outsider Art se ha convertido en el objeto de colección de muchos. Así es como han surgido diversas galerías consagradas al este nicho de mercado, como Andrew Edlin Gallery, en Nueva York, y Christian Berst en París. Estos proyectos, que destacan entre muchos otros, ilustran la contingencia de este nuevo diálogo entre un arte que nace “al margen” de la cultura y el arte institucional oficial, un fenómeno que nos invita a replantearnos los fundamentos del arte actual.

Víctor Moscoso (España, 1936), Blues Project (Neon Rose 6), 1967, set de 4. Cortesía: Andrew Edlin Gallery, Nueva York

Gil Batle, Jamestown, 2015, cáscara de huevo de avestruz tallada. Cortesía: Ricco Maresca Gallery / Outsider Art Fair
Hoy en día, el Outsider Art y el Art Brut tienen su propio mercado, sus propios coleccionistas, críticos, galeristas e instituciones consagradas. Esta edición de la Outsider Art Fair de Nueva York, que por primera vez tiene como sede el Metropolitan Pavilion, reúne un récord de 64 expositores. Además, en paralelo a la feria, la casa de subastas Christie’s de Nueva York celebrará, el 22 de enero, su venta Liberation Through Expression: Outsider and Vernacular Art, que incluye a artistas reconocidos como Henry Darger (1892-1973), Martín Ramírez (1895-1963) y Adolf Wölfli (1864-1930).

Henry Darger, At Jennie Richee, The truck got troublesome on a plank bridge. Cortesía: Outsider Art Fair

Martín Ramírez (1895-1963), Untitled (Seven Stags), 1953, grafito y lápices de colores sobre piezas de papel. Cortesía: Christie’s

George Widener, Titanic (1912-1947), 2012, tinta y acrílico sobre servilletas de papel. Cortesía: Christie’s
Actualmente, los teóricos especialistas apuntan paulatinamente a nuevos territorios inexplorados como Asia y Latinoamérica, donde se han hecho descubrimientos asombrosos de creaciones singulares y marginales. Podríamos decir que el Outsider Art se considera en la actualidad como una categoría del arte. Una categoría y un diálogo que esperamos ver pronto en Chile.
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