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COLECCIONISMO PRIVADO Y PATRIMONIO COMÚN: PROPUESTAS PARA UN DEBATE

Formar una colección de arte no debe ser un pasatiempo frívolo. Hay una responsabilidad ética al reunir piezas que, en el fondo, pertenecen al patrimonio común de la sociedad. Particulares e instituciones se plantean discutir la mejor manera de abordar el cambio de paradigmas que se viven actualmente en el III Encuentro de Museos de Europa e Iberoamérica, que se lleva a cabo hasta hoy durante ARCOmadrid, bajo el título de Coleccionismo privado y Patrimonio común: Propuestas para un debate.

Entre los síntomas más llamativos está el hecho de que las galerías venden hoy más en las ferias que en su programación habitual, la itinerancia de los coleccionistas privados que van de feria en feria por todo el mundo, la pérdida de apoyo económico estatal hacia las instituciones de arte y la nueva burbuja del mercado artístico. Los organizadores de este encuentro, los representantes del Museo Reina Sofía de Madrid, João Fernandes (Subdirector), Rosario Peiró (Directora de Colecciones) y Jesús Carrillo (Jefe de Programas Culturales del Departamento de Actividades Públicas),  abren el debate con estas interesantes apreciaciones.

Fietta Jarque: ¿Se puede decir que la crisis ha causado cierta parálisis del coleccionismo público en España?

Rosario Peiró: Creo que lo que hay es un cambio de modelo. A partir de ahora los organismos públicos tenemos que pensar las colecciones de otra manera, no solamente dependiendo del welfare del Gobierno. Pienso que hay formas distintas de abordar este cambio de paradigma e incluso verlo desde un punto de vista positivo.

Jesús Carrillo: Hay muchos dilemas de carácter ético, económico y político. No está muy claro cuál es el camino a seguir, es muy complicado. Creo que lo público debe reivindicar cierto liderazgo en tener unos criterios y unos mecanismos de valoración que, de alguna manera, están por encima de los elementos puramente de mercado.

FJ: Hay otros modelos, pero sólo para las entidades públicas que tengan la capacidad política o legal de adoptarlos. ¿La relación con el coleccionismo privado puede ayudar a ciertas convergencias y colaboraciones?

RP: Si, pero no solamente con las colecciones privadas. Hay que trabajar con otras instituciones más pequeñas o diferentes tanto nacionales como internacionales.

JC: Hay que tener en cuenta que la colección pública en nuestro país no es equivalente al rol que estas cumplen en otros países. No hay que imitar pero si aprender, por ejemplo, de Latinoamérica y el modo que han tenido de navegar en condiciones mucho más precarias que las nuestras para construir sus colecciones. Ahora que nuestro modelo está agotado hay que reformularlo todo y para eso hay que buscar la complicidad, en primer lugar, de otras instituciones que encarnan lo público, aunque sus fórmulas varíen de las que como museo estatal tenemos aquí.

RP: Y también redefinir el marco legal, creo yo.

FJ: ¿A qué se refieren con los criterios éticos o estéticos sobre los que van a discutir en este Encuentro, en cuanto a la dimensión pública del coleccionismo privado?

RP: Un coleccionista, sea privado o público, tiene que tener un sentido de la responsabilidad. Ahí está la parte ética. Es bastante subjetivo, claro, pero hay una responsabilidad. Hay que saber jugar con ella y no que esta juegue con tu inversión.

JC: Ético también porque los artefactos artísticos e históricos son portadores de la memoria colectiva y no se pueden simplemente comprar o acumular, como cualquier otro tipo de bien de consumo. Eso implica que tiene que haber unas reglas de juego. Cuando es una colección pública esas reglas del juego deben estar en consonancia con los principios democráticos de una sociedad. En el coleccionismo privado eso no está tan claro.

João Fernandes: En cuanto a lo estético, creo que una colección sigue siendo relevante si es instintiva. Si tiene una singularidad en la selección que añade algunas historias a la historia que conoces. Una manera personal de hacerla. La verdad es que hoy la mayoría de las colecciones se globalizan de la peor de las maneras. Muchos coleccionan obras de arte como si fueran los cromos o pegatinas de un álbum infantil. Sigo creyendo que el reto de una feria de arte es conseguir despertar ese carácter instintivo. Ir a una feria de arte para encontrar lo que se repite en las demás, es una lástima. Y eso es lo que está ocurriendo hoy.

FJ: El mercado del arte también está desarrollando nuevas relaciones, nuevos modelos. ¿Son peligrosos? ¿En qué sentido o medida?

JC: Los boom del mercado del arte duran cada vez menos y ahora parece que estamos en un proceso de revisión y búsqueda de ciertas referencias extra mercantiles, diría yo. Sufren problemas de crecimiento inmediatamente y los procesos especulativos duran muy poco. Las bienales también están entrando en una pequeña crisis de identidad. La última Bienal de Estambul tuvo menos éxito del que esperaban.

FJ: ¿Y las ferias como ARCOmadrid?

JF: Las ferias de arte se están haciendo más importantes que las proposiciones de instituciones y galerías. Hoy las galerías venden más en las ferias que en sus programaciones normales. A la vez, crece la tendencia de los coleccionistas globales que van de feria en feria. Esa es una situación también muy llamativa en cuanto a las instituciones. Antes no se hacían las colecciones en las ferias de arte. John Baldessari decía con ironía que hacer una colección comprando arte en las ferias, era como el hombre que busca el amor en un club de strip tease.

FJ: ¿Se están produciendo ciertas perversiones provocadas por el mercado global?

JF: Así es. Otra cosa que me preocupa es que hoy tienes mucha producción artística orientada a las ferias. Hay una presión muy grande sobre los artistas para producir de acuerdo con la demanda. Con eso el mercado se satura y lo que está ocurriendo con la superposición de ferias de arte –cuando coinciden ARCOmadrid y Maco, Fiac y Bogotá- es señal de explosión del sistema que ya no consigue ser global. Simplemente porque no hay tiempo; no es cuestión de espacio sino de tiempo. Esa euforia del mercado contemporáneo va a tener que mutar hacia algo más articulado. Las cosas se tienen que calmar, si no es imposible.

FJ: ¿Qué podría pasar?

JF: El arte no puede seguir la próxima burbuja. El mercado del arte produce burbujas cíclicamente. Ha ocurrido en el sector inmobiliario pero puede suceder en el arte como cualquier área transaccional de la sociedad. El mecanismo de circulación de nuestro mundo vive de la idea de la burbuja, que es algo que enriquece a los primeros y hace pobres a los últimos. Siempre. Y en eso influye el factor de tiempo. No es cuestión de lugar o de negocio, es cuestión de llegar primero.


Jesús Carrillo. Desde julio de 2008 dirige el Departamento de Programas Culturales del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Es profesor de Historia y Teoría del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid.

João Fernandes. Subdirector artístico del Museo Reina Sofía de Madrid.

Rosario Peiró. Responsable de la colección del Museo Reina Sofía desde 2008. Anteriormente ha trabajado en el MACBA en el departamento de exposiciones temporales (1998-2008). Además ha sido docente en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona durante los años 2000-2008.

Fietta Jarque. Periodista, crítica de arte y escritora. Desarrolló la mayor parte de su carrera en el diario español El País entre los años 1984 y 2013, en la sección de Cultura y los últimos doce años haciéndose cargo de las páginas de arte del suplemento Babelia. Actualmente es freelance y autora de un libro por publicar en 2014 titulado Cómo piensan los artistas, que recopila entrevistas con 60 grandes creadores contemporáneos internacionales.

*N.d.E: Entre el mes de julio de 2013 y hasta el inicio de ARCOmadrid, en febrero de 2104, ARCOmadrid publicará una serie de entrevistas con los comisarios de los diversos programas de la Feria y con los directores de los ARCO Meetings. Profesionales y críticos de arte contemporáneo, analizarán los proyectos y los temas que se tratarán en la feria. Esta entrevista pertenece a esa serie.

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