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METRÓNOMO

El pasado 12 de enero las viejas formaciones de la línea A del subterráneo dejaron de prestar su servicio al público por decisión del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Para muchas personas, este hecho significó un atentado al patrimonio histórico y una puñalada al romanticismo que significaba viajar en coches de más de 100 años de antigüedad. El subte de Buenos Aires fue uno de los primeros del mundo y los vagones estaban en funcionamiento desde 1913. Con el crecimiento de la ciudad y la suma de nuevas líneas, que solamente hasta después de la segunda guerra empezaron a desarrollarse con mayor rapidez, se construyeron dos pasajes comerciales subterráneos entre finales de los 40 y mediados de los 60 en plena zona del obelisco, donde se concentran las estaciones iniciales de todas las líneas del metro: el Paseo Obelisco Sur y el Norte.

A pesar de su ubicación privilegiada en la zona más representativa de la ciudad, los paseos subterráneos se encuentran en un notorio estado de abandono, desidia y deterioro. Se trata de locales comerciales de todo tipo de mercancías; algunos mantienen la estética de otras décadas y ofrecen productos y servicios de distinta clase: celulares, ropa usada, comida rápida, cerrajería, lustrado de zapatos, pines, bufandas, paraguas, estampillas. Muchos de los locales están desocupados y abandonados.

El origen de estos pasajes se le atribuye a un controvertido personaje, hijo de millonarios, llamado Raúl Barón Biza, quien es tristemente célebre por matar a su mujer tras arrojarle acido sulfúrico en la cara y posteriormente suicidarse. A Barón Biza se le atribuyen también varias obras literarias que se consideran obscenas y provocadoras para su época y que algunas personas se han encargado de rescatarlas por considerar que tienen cierto valor histórico, probablemente más que literario.

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Entrada de la Galería Obelisco Norte. Imágenes cortesía de las artisats Laura Códega y Aurora Rosales

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Galería Obelisco Norte, Buenos Aires

Seis meses antes del controversial cierre de la línea A, Laura Códega, entusiasta artista del colectivo Cooperativa Guatemalteca de Buenos Aires, estaba buscando un espacio diferente para realizar una muestra individual y se encontró con la increíble belleza en ruinas del Pasaje Norte. Laura, quien ya tenía antecedentes al intentar fallidamente fundar una galería en un puesto de flores abandonado cerca de su casa, entendió que a pesar de ser un lugar que parece bastante adverso, el Paseo Norte, además de ser una decaída zona de paso de transeúntes indiferentes, podía ser un increíble lugar donde colgar sus pinturas.

Después de hablar un poco con los comerciantes y conocer los antecedentes del lugar, uno de ellos, Luis Peirotén, el dueño de la cerrajería Metro, se mostró entusiasmado con la idea rara de hacer muestras de arte en la vidriera de su local (cada local tiene una vidriera disponible en una zona del pasaje) y decidió apoyar la muestra de Laura y el proyecto de hacer otras con frecuencia mensual en este lugar. Así nació Metrónomo, una idea en formación a la que se sumaron Leonel, el hijo de Luis, y la artista Aurora Gabriela Rosales. En el pasaje, por acuerdo entre los comerciantes, no puede abrir más de un negocio del mismo rubro y la galería/marquetería del lugar al principio no vio con buenos ojos que se armara una suerte de competencia, pero se tranquilizó al saber que se trataba de un proyecto sin ánimo de lucro.

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Cerrajería Metro

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Laura y Leonel limpiando la vidriera de Metrónomo 

La primera muestra de Metrónomo, la individual de Laura Códega, Lo que debía existir en el arte y solo existió en la historia, se inauguró el 4 de julio de 2012, y consistía en 16 dibujos situados en filas de cuatro con los que la artista quería mimetizarse con el ambiente de tránsito y con los espectadores casuales; era la prueba de laboratorio para ver si valía la pena seguir mostrando ahí y ver las reacciones de los invitados, los comerciantes y el público casual. Después siguió El cerebro vacío, de Aurora, y Simbolismo Boludo, la muestra de fotografías de bolsillo de Juan Matias Kilian y Facundo Maidana, a la que asistí después de intentarlo varias veces.

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Primera Muestra en Metrónomo: «Lo que debía existir en el arte y solo existió en la historia», de Laura Códega

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Cierre de la muestra de Laura Códega con Itamar Hartavi y Betty Confetti

Era una muestra armada con ochenta y pico fotos tamaño bolsillo, pegadas en la vidriera, de las que no se sabe a quién de los dos corresponde la autoría. Fotos intimas con un código próximo a cualquiera de las personas que podrían circular por el lugar sin saber que se trata de una muestra: situaciones familiares, estética del conurbano, calidez, mucho sentido del humor, clima hogareño, familiar y auto referencial. Así transcurrió el cierre, con un puñado de amigos, mucho calor y la música versión acústica de una banda local, La ola que quería ser chau. Desde que descubrió el Pasaje, Laura tiene la convicción firme de que se puede hacer mucho más, si ella pudiera. Extraído de nuestra charla, restauraría por su propia cuenta cada una de las vidrieras y las adecuaría para hacer muchas exposiciones, para convertir esta zona de pasaje en una galería abierta a todo el público.

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«Simbolismo Boludo» de Facundo Maidana y Juan Matías Killian

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Juan Matías Killian en Metrónomo

Después de cuatro muestras en las que tuvieron que aprender a convivir e integrar a los habitués, lidiar con las cucarachas, la falta de iluminación, la poca ventilación y un par de dificultades más, Laura está convencida de que definitivamente sí se puede; para ella es importante sumar valores que excedan al ego y que toquen el universo del otro, hacer pequeñas acciones que puedan aportar aunque sea un poco, dar algo a las demás personas desde su lugar como artista en un espacio que estaba casi condenado al olvido. Metrónomo es un proyecto pensado a futuro, generado con grandes dosis de entusiasmo y ganas, que contempla la preservación del espacio público, la restauración, la fe y el idealismo.

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Laura Códega y Aurora Rosales

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Metrónomo

Aurora Gabriela Rosales nació en Buenos Aires donde reside y trabaja actualmente. Estudió en el IUNA y se formó en los talleres de Diana Aisenberg y Sergio Bazán. Durante el 2012 asistió al taller de clínica de obra de Tulio de Sagastizabal. En 2012 recibíó una beca para participar del Seminario de Profesionalización de Artistas 2012 de La Herrmana Favorita, realizando instancias de clínica con Pablo Siquier y Eva Grinstein. Realizó muestras individuales en Galeria Buddaba (2009) y en la Galería Plantage Doklaan (2011, Amsterdam). También participó de muestras colectivas en espacio Entropía (2010, Expotrastiendas), Museo de Arte de Cañada de Gómez (2010), Muestra Abierta de Arte en Villa 31 (2010)

Laura Codega nació en Campana en 1977. Estudió arte, cine y periodismo. En el año 2002 realizó una tesis sobre la imagen de la muerte en los medios de comunicación. Trabajó en Fundación Start (Revista Ramona y Proyecto Venus). Allí conocó a Aurora que también realizaba una pasantía en gestión cultural. Luego juntas armaron un grupo que se llamo Plastikmadchen y consistía en un análisis de la moda que buscaba desarticular la arbitrariedad del vestuario. Realizó muestras en Argentina y el exterior. Obtuvo dos becas del Fondo Metropolitano de las Artes. En 2008 y 2009 fue becaria del Centro de Investigaciones Artísticas y de la Escuela de Experimentación y Realización Cinematográfica. Durante el 2011 trabajó como redactora de artículos de actualidad para diversos blogs del exterior. Desde el año 2010 participa del grupo Cooperativa Guatemalteca. A comienzos del 2012 organizó junto con Paula Massarutti Y Leo Estol  una Colonia de Arte en la Patagonia que consistió en una semana de actividades teóricas y prácticas para un grupo de participantes.

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Alvaro Cifuentes

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