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Basado en Una Historia Real

Hace unos días se llevo a cabo en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende de Santiago una conferencia a raíz de la exposición Basado en una Historia Real, curada por la artista visual Yael Rosenblut, y que se mantendrá abierta hasta el 2 de diciembre del 2012.

Esta exposición reúne a los artistas Reynold Reynolds, Heidrun Holzfeind, Gabriel del Favero, Pat McElnea, Dana Bell, Oswaldo Ruiz, Martin Ebner, Julian Rosefeldt, Christoph Draeger y Patrick Jolley, quienes realizan obras relacionadas con el cine, enfocadas tanto desde el modo de operar en la ejecución del video hasta la apropiación e intervención de material fílmico.

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Martin Ebner, En un pequeño show junto al mar, video, 6 min., 2010

En la conferencia, la curadora y artista -quien, por cierto, trabaja con video desde un nivel cinematográfico-, nos cuenta que ha investigado durante los últimos diez años la producción de los artistas que hoy exponen en el museo, por ser referentes para el desarrollo de su obra personal al trabajar principalmente desde el cine. Es por este motivo que siempre quiso reunirlos en una muestra, que ahora articula tomando como referencia una frase que leyó en la revista Lápiz: “El cine sueña con el arte, mientras el arte sueña con lo que el cine tiene de industria”.

La frase se abordó en el conversatorio desde dos partes: una tomada desde la utilización del video como una herramienta para hacer arte y experimentación, y la otra desde la producción de video como un gesto político hacia la producción cinematográfica, tomando como referencia que el cine necesita de un gran aparataje para crear la idea de ficción y relacionarse con el espectador, mientras que el video utiliza herramientas que permiten crear piezas de una estética cinematográfica con un bajo presupuesto, que no implica todo el aparataje de la producción del cine, permitiendo la experimentación.

En la conferencia estaban presentes el artista mexicano Oswaldo Ruiz, el artista alemán Martin Ebner y la artista y músico estadounidense Dana Bell, quienes hablaron sobre su línea de trabajo, sus intereses y sus proyectos presentados en el museo.

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Oswaldo Ruiz, Cárcel, 2010, video. Todas las imágenes son cortesía de Yael Rosenblut y los artistas

Oswaldo Ruiz habló sobre su obra Cárcel, del año 2010, un proyecto realizado en base al escenario de una cárcel en Irlanda en la que se filmó la película En el nombre del padre. El artista comenta que su intención fue realizar un video que se ligara al cine a través de una relación con el escenario, más que con la narrativa de la dinámica propia de un film, trabajando con el escenario mismo donde se filmó la película. La cárcel del video es escogida por ser un escenario reconocido por el espectador, ya que es abandonada en los años 70, convirtiéndose en un museo de sitio importante, donde se cuenta la historia de la independencia de ese país y además funciona como escenario para películas. Pero, mas allá de eso, está la importancia que cobra ese espacio en relación a la arquitectura, ligada a la institución de la sociedad de vigilancia que en el siglo XIX construye la primera cárcel panóptico en ese país. Esta cárcel tiene que ver con una modernización, con un proyecto estadista de construir una nueva manera de recluir a los presos en un momento en que todavía estaban pasando por un período de hambruna, que ya había mermado dos tercios de la población de Irlanda. Entonces, el video se acerca a partir de la puesta en escena de la construcción de este espacio, que tuvo una importancia fundamental para la historia irlandesa. Para el artista era fundamental que en el video no se mostrara nada, que todo remitiera al espacio poniéndose en escena, es decir, la escenografía en una puesta en escena.

Martin Ebner, artista alemán que trabaja en video, fotografía e instalación, muestra En un pequeño show junto al mar, del año 2010. Para la curadora, la obra de este artista es muy importante para la exposición, ya que está basada en una historia real, un registro de un encuentro entre John Cage y Sun Ra en un concierto en 1986. “Lo interesante de la obra de Martin es que usa una imagen fija, en vez de la imagen real, entonces cuenta esta historia con puras fotografías para cortar el tiempo de la narración del concierto”, dice Rosenblut.

Ebner nos comenta que empezó haciendo arte en los años 80, cuando el video era un medio nuevo y había pocas cámaras. Utilizaba el video para controlar aspectos del arte más que la narrativa, lo usaba como material, trabajaba con el objeto, con la cinta, experimentaba con el retroceder y con adelantar una imagen. Define En un pequeño show junto al mar como una especie de collage entre la pieza de Sun Ra y el concierto de John Cage, y destaca cómo todo el proceso se relaciona con la pausa central del concierto, que además está enfatizada en una línea de tiempo sobre la imagen del video, que marca la pieza de Sun Ra, luego la pausa que también es parte de la pieza de John Cage y luego la pieza misma de John Cage. Esa línea, dice, remite al fenómeno actual de descargar de Internet: se pierde mucho tiempo del día en la descarga… y es ese “tiempo eterno” lo que le importa manifestar en esta obra, como una espera eterna.

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Dana Bell, Efectos Psíquicos: Un Delicado Equilibrio

A la artista Dana Bell le interesan las películas del pasado, principalmente en las que aparece la figura de la mujer histérica, y sobre todo cómo el cine ha retratado la relación de la mujer con la histeria. Desde ese retrato establecido por el cine es que la artista saca los movimientos de las manos que hacen las mujeres cuando están pasando por ese estado, y los incorpora en una danza inventada por ella, creando una coreografía con los gestos, sintetizándolos y ritmándolos. En la conferencia, explicó que su obra se basa en ir creando una estética de lo trivial que vaya definiendo un ritmo, más que en una idea conceptual del proyecto.

Sobre su obra en el museo, la curadora comenta que originalmente esas coreografías son performances que acompañan a la banda de la artista tocando en vivo, con las bailarinas como parte de su show, y que solo trabajó el video especialmente para esta exposición, realizando la operación de grabar con croma a las bailarinas y su coreografía para luego insertarlas sobre la proyección de una película, tal como vemos en el trabajo expuesto.

Martin Ebner opinó sobre este trabajo, expresando que le parece interesante la relación de la obra con lo que está ocurriendo hoy con los efectos especiales, sobre la apropiación del movimiento, que lo traslada de una acción en vivo a un render digital. Esos gestos son guardados en archivos de data que se vuelven una apropiación del gesto, pero que después de digitalizarlos se convierten en material con derechos reservados. Ebner reflexiona entonces sobre una época en la que se está privatizando todo y en la que aún se desarrolla la apropiación del gesto.

En cuanto a los gestos de la coreografía, la artista nos comenta que también los relaciona con el ballet, de cómo antiguamente se privatizaban dentro de las casas de los aristócratas y de cómo pasaron de ser movimientos que hacían referencia a gestos de saludos, de reverencia, a convertirse posteriormente en ballet, como en su video, haciendo alusión a la evolución del gesto de las histéricas hacia una danza.

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Pat McElnea, Living Room

En el conversatorio también se habló sobre cuál es el diálogo que hace la exposición de video bajo el nombre Basado en una historia real con el museo en el cual se inserta. Tomando en cuenta que esta exposición habla de la ficción cinematográfica, pareciera necesario preguntarse por la relación entre esta ficción con el museo como una casa particular con una historia real que ha tenido mucho de mito y ficción.

La curadora expresa que, en relación a los orígenes del museo, la exposición dialoga con el lugar, primero por el carácter internacional de la muestra, y por otro lado porque la ficción se adecua al contexto. El encuentro no es casual y las piezas se empiezan a leer en el contexto en el cual se sitúan.

Martin Ebner relaciona su obra con el museo en el período en que estaba destinado a la policía secreta chilena, pero sobre todo en términos del medio, de los teléfonos análogos intervenidos por la policía secreta, que provocaban que cuando una persona hablaba con alguien y esa persona hacía una pausa, un silencio (John Cage), uno podía escuchar las voces de alguien que estaba en la línea del teléfono. Un poco a eso se refiere también su obra, a la pausa entre la pieza de Sun Ra y la pieza de John Cage, donde John Cage comienza a cantar en la pausa y la gente escucha los zumbidos que se proyectan por los parlantes, la gente hablando, la calle…

También es importante mencionar la muerte a principios de este año del artista Patrick Jolley, quien forma parte de la exhibición. En la exposición se realiza un gesto simbólico en relación al museo y su historia, disponiendo su video titulado Serpientes, del año 2009, en el cual sale el propio artista tendido en una cama con unas serpientes que le recorren el cuerpo, cerca del retrato de Salvador Allende, que está situado en el primer piso del museo. Relación que en palabras de la curadora “se establece como un gesto simbólico del retratado antes de su muerte”, generando una especie de site specific respecto al montaje de la obra.

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Patrick Jolley, Serpientes

BASADO EN UNA HISTORIA REAL

Por Yael Rosenblut

El uso experimental de la imagen en movimiento es casi tan antiguo como su uso en el cine. El futurismo, dadaísmo y surrealismo jugarían con estrategias cinematográficas y producirían obras que el cine a su vez recogería expandiendo su gramaticalidad. Sin embargo, el cine al transformarse en industria le dio un nuevo sentido al concepto de masas y el arte se desarrolló hacia un mundo autónomo, entre cuatro paredes hipercodificadas.

Ninguna expresión artística de hoy tiene la omnipresencia que tiene el cine, que configura un espacio de referencia común, que se incrusta en nuestro inconsciente colectivo y forma parte de nuestra experiencia vital. Los espectadores memorizan parlamentos, hacen rankings de sus obras favoritas, de sus directores o actores. Los medios transforman a los actores en semidioses de los cuales no nos ocultan ni uno de sus gestos. La penetración de la industria del cine, la fidelidad y masividad de sus espectadores contrasta con la especificidad y sofisticación de los espectadores que ha generado el arte contemporáneo, que sólo descifran quienes han aprendido a hablar un lenguaje común.

‘The Lost’- Reynold Reynolds at the Haus der Kulturen der Welt (artnet) from Artstudio Reynolds on Vimeo.
El cine aparece capaz de romper esa distancia que ha surgido entre el arte contemporáneo y la sociedad. Si el arte surge como respuesta, metáfora, grito o aprehensión de una experiencia vital, esta exposición se hace cargo de la centralidad que hoy tiene el cine en la construcción de esa experiencia. Así, en sus obras los artistas utilizan el cine como punto de partida para reflexionar e intervenir la realidad.  Esta referencialidad es desarrollada por los creadores mediante distintos métodos, como técnicas del cine, géneros cinematográficos o la puesta en escena.

En el costado opuesto se encuentran los artistas que utilizan material fílmico ya existente, usualmente de Hollywood, que deconstruyen, vuelven a montar o alteran para resignificarlo. Estas obras se mueven entre los límites de los géneros, para diluir e iluminar dicha frontera.

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Christoph Draeger, Esquizo

OBRAS

Esquizo, Christoph Draeger

El remake es un ready made que debe construirse. En Esquizo, Draeger lleva la idea de pastiche aún más lejos. Ya no imita al cine, pues el cine se ha imitado a sí mismo. El remake ya existe. Esquizo une en un continuum las imágenes de dos películas: Psicosis, de Alfred Hitchcock, y Psicosis, de Gus van Sant. Draeger monta el original y la copia, uno sobre la otra, en un collage simultáneo.

Efectos Psíquicos: Un Delicado Equilibrio, Dana Bell

Una sucesión de fragmentos de veinticuatro películas divididas en tres pantallas. En cada una de las pantallas Dana Bell ha incrustado una mujer vestida con ropa de empleada doméstica que gira sobre su propio eje, como bailarinas desmejoradas de una cajita musical. Este video es la última obra del proyecto Un Delicado Equilibrio, trabajo que Dana Bell dedica a las representaciones histéricas de la mujer en el cine, compuesto de pinturas, fotografías y performances.

Cárcel, Oswaldo Ruiz

Una toma fija de la cárcel Kilmainham, de Dublín, Irlanda. Esta cárcel es donde el Imperio Británico encerró y ejecutó a la mayoría de los rebeldes irlandeses que lucharon por la independencia. Tiempo después, Irlanda transformó esta cárcel en el principal monumento a los mártires caídos. Ha sido escenario de una decena de películas (The Italian Job, The Whistle Blower, En el Nombre del Padre). El espectador, a través del encendido y apagado de las luces, presencia el comienzo y el final de una película cuyo argumento ha sido omitido y debe imaginar.

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Gabriel Del Favero, Monumento Nuevamente

Monumento Nuevamente, Gabriel Del Favero

La ciencia ficción como material de construcción de la poesía. Monumento Nuevamente es un video lleno de guiños a otras obras. Por momentos recuerda a los filmes de Tarkowski, a Solaris en su tempo espacial; a Stalker en su discursividad ontológica; a 2001, de Kubrick y el imperio de la máquina; a la metafísica cyborg de Philip K. Dick.

PATRICK JOLLEY – SOG from bobby good on Vimeo.

Sog, Patrick Jolley

Patrick Jolley tiene esa extraordinaria habilidad para transmitir a través de sus obras un estado del ser. Logra en sus videos lo que Pierre Reverdy manifiesta acerca de la imagen poética: «La imagen es una creación pura del espíritu. No puede nacer de una comparación, sino del acercamiento de dos realidades alejadas». En el caso de Jolley, estas realidades suelen ser una circunstancia intolerable unida a personajes pasivos.

PATRICK JOLLEY – SNAKES from bobby good on Vimeo.

Serpientes, Patrick Jolley

Lo vemos a él, acostado en una cama, rodeado de serpientes. Las serpientes recorren su cuerpo, se deslizan por dentro de sus pantalones, dentro de su camisa. Como si él y nosotros estuviésemos imaginando (no sólo viendo) la proximidad de la muerte, su cuerpo sin vida. La última toma: tres cobras sobre la cama. El cuerpo ya no está.

En un pequeño show junto al mar, Martin Ebner

En 1968 los músicos Sun Ra y John Cage ofrecieron un concierto en Nueva York. Este video es un homenaje a ese extraño encuentro. En el centro de la imagen una barra de tiempo muestra los tres ciclos en los cuales se divide esta obra. La primera parte, teñida de verde, corresponde a la interpretación de Sun Ra. Luego la pausa, en rojo, pausa que existe en la grabación original. Por último, la performance de John Cage, en naranja. Nosotros no vemos el concierto sino distintas imágenes que cambian cada tres segundos: una habitación del Hotel Shanghai Inn de Bangkok, Naturaleza muerta con Libro de David Hockney, un maniquí del barrio chino de San Francisco, un gato joven atrapado en una red de pesca verde en Nueva York, George Grosz con bastón, Félix el gato.

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Heidrun Holzfeind, El mercado de los viernes

El mercado de los viernes, Heidrun Holzfeind

En la primera pantalla la cámara recorre un mercado que se instala los viernes sobre los rieles de una estación, en los márgenes de El Cairo. La estación ha sido abandonada, aunque el tren puede pasar por esos rieles en cualquier momento. Vemos cómo la cámara avanza en un largo plano secuencia, una cámara que no se involucra con lo que ve. Es la mirada del antropólogo moderno que creía ser capaz de ver (y de mostrar) aquello que tenía frente a sí, como si su presencia no modificara el entorno. En la otra pantalla podemos ver el making of de la imagen anterior. Desde alguna distancia vemos avanzar al camarógrafo con el steadicam seguido de una legión de tramoyas, sonidistas y técnicos. Batallón que penetra y captura la vitalidad del mercado, alterándola. Allí vemos que la pretendida neutralidad de la imagen anterior no es tal.

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Julian Rosefeldt, Lonely Planet

Lonely Planet, Julian Rosefeldt

Un mochilero emprende un viaje iniciático en busca del misterio que esconde la India, como lo hicieran los Beatles años atrás y un enorme enjambre de hippies después que ellos. El turismo ha sistematizado ese viaje en una guía, Lonely Planet, el registro minucioso de la aventura.

Living Room, 2008 from Pat McElnea on Vimeo.

Living Room, Pat McElnea

Living Room es un viaje kitsch a través de la psiquis de McElnea. Sus obras son la mejor expresión de una estética creada por alguien con síndrome de déficit atencional, en caso de que eso exista. Pero McElnea pareciera haberse equivocado de botella y, en vez de anestesiarse con Ritalín, tomó LSD. Conectando la dispersión con el orden, se niega a ser controlado y reducido a la coherencia, a la unidad. El título de esta obra, Living Room, opone dos espacios en los que habita McElnea: el living room burgués en el que sus padres se beben una copa sentados en mullidos sillones, y que luego se transforma en la ciudad cuadriculada por los rascacielos -el superyó de Pat- y el living room interno de Pat, metonimia de su Ello extrovertido.

Natacha Cabellos Ricart

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