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Leo Matiz en Venezuela, 1950-1990

A través de un trabajo conjunto, la galería Nueveochenta de Bogotá y la Fundación Leo Matiz exhiben hasta el 24 de septiembre de 2011 una selección de fotografías vintages del legendario reportero gráfico colombiano Leo Matiz que sintetizan los cuarenta años de su experiencia vital y estética en Venezuela.

El fotógrafo colombiano captó en imágenes memorables y singulares la vigorosa modernización del país petrolero desde los años cincuenta hasta la década de los noventa del siglo XX.

Las memorables y heterogéneas fotografías del período venezolano de Leo Matiz sintetizan, además de su riqueza estilística, temática y documental, una visión irrepetible, poderosa y sentimentalmente evocadora de la experiencia modernizadora de Venezuela.

Matiz siempre estuvo en primera línea con su mirada alerta y una determinación indómita para sumergirse con su cámara en la atmósfera trepidante de la expansión urbanística de Caracas, la revuelta popular que puso fin a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, las insurrecciones  militares bajo el gobierno de Rómulo Betancourt y las tensiones políticas de ese gobierno, las modernas urbanizaciones y los edificios que transformaron el perfil urbano de la capital de Venezuela, la vida cotidiana marcada por el impulso progresista de la transición a la democracia y la consolidación de la industria petrolera, así como los cambios en la actividad publicitaria y el cine.

Cortesía de nueveochenta

El agudo talento de Matiz para documentar profundos reportajes visuales de gran aliento lo convirtieron en una figura de primer orden en la escena periodística de Venezuela, y sus imágenes ocuparon las portadas de las revistas y periódicos como El Mes Económico y FinancieroVenezuela al Día, Elite, Momento, La Esfera, El Nacional, Séptimo Día y Páginas.

Venezuela le posibilitó a Matiz la construcción de una obra fotográfica diversa y original que permitió enriquecer la tradición visual moderna del país petrolero.

La curaduría de la muestra estuvo a cargo del curador español de origen cubano Osbel Suárez Breijo, quien seleccionó del amplio y rico archivo visual de Matiz en Venezuela una serie de copias originales que han sido agrupadas en bloques temáticos, entre ellos su experiencia constructivista, su trabajo como retratista, su vínculo con el cine venezolano de los años setenta y el álbum memorable de personajes del siglo XX en Venezuela.

La trayectoria profesional de Osbel Suárez incluye su vinculación desde 1999 hasta el 2008 como Comisario Coordinador en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en España y su desempeño reciente como curador de la exposición América Fría. La Abstracción Geométrica en Latinoamérica (1934-1973) para la Fundación Juan March en Madrid en el 2011.

Leo Matiz, un hombre marcado por la historia

Leo Matiz realizó su primer viaje a Caracas en 1950, invitado por el político y editor colombiano Plinio Mendoza Neira para laborar en la revista El Mes Financiero y Económico de Venezuela. En esa publicación, Matiz tuvo a su cargo la sección gráfica Así es Caracas.

En esa misma década, Matiz se vinculó como reportero gráfico de la revista Momento, dirigida por Carlos Ramírez Mc Gregor, y laboró en la misma publicación con el escritor y periodista Gabriel García Márquez.

La caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, en 1958, le permitió a Leo Matiz captar las fotografías de la insurrección popular contra la dictadura, registradas en escenas vibrantes y emotivas que ocuparon para la época las primeras páginas de la prensa venezolana.

El mismo Matiz mostraría la riqueza de las escenas visuales de la caída de la dictadura el 23 de enero de 1958 con una imagen que lo muestra subido en un tanque de guerra con sus cámaras en bandolera y que revelan su devoción y compromiso del reportero gráfico ante situaciones excepcionales.

Los registros fotográficos de Matiz sobre la insurrección popular del 23 de enero de 1958 contra la dictadura se divulgaron también en publicaciones como Paris Match y las agencias internacionales de prensa, ilustrando sendos reportajes del periodista Gabriel García Márquez sobre la legendaria rebelión que duró 30 horas y que la revista Momento editorializó con el sugestivo nombre de ¡Buenos días, libertad!

Cortesía de nueveochenta

 

Las fotografías venezolanas de Matiz también nos muestran la visita de tres días de Fidel Castro a Caracas el 23 de enero de 1959, considerado uno de los sucesos políticos más resonantes de Venezuela para la época y en la celebración del primer aniversario de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez.

Las imágenes inéditas de Leo Matiz sobre el Primer Ministro del Gobierno Revolucionario de Cuba, quien realizó para ese momento su primer viaje al exterior después del triunfo de la revolución, recogen momentos sugestivos del guerrillero cubano inmerso dentro de una multitud delirante que lo aclamó en diversos escenarios de Caracas, como el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela (UCV), el Concejo Municipal y en la urbanización El Silencio.

Cortesía de nueveochenta

La vinculación de Leo Matiz como fotógrafo oficial del presidente venezolano Rómulo Betancourt en el Palacio de Miraflores en 1961, también le posibilitaron cubrir con profundidad el proceso de apertura democrática en Venezuela y documentar con su cámara Rolleiflex un país en acción que buscó escapar de la inmovilidad de la dictadura hacia la renovación de la escena política y cultural, así como el impulso a la industria minera y a la expansión urbanística.

La intensa actividad fotográfica de Leo Matiz en Venezuela y su curiosidad irreprimible por documentar un país que buscaba reinventarse nuevamente como nación, lo impulsaron igualmente a vincularse en la década del sesenta a las revistas Shell y Farol, publicaciones corporativas que contribuyeron de manera decisiva a la divulgación de la fotografía y a la innovación en el diseño gráfico en ese país.

En 1962, Leo Matiz emprendió un recorrido por la costa oriental del lago de Maracaibo y documentó para esas revistas la vida de los pescadores y las condiciones de trabajo en los pozos petroleros que fueron registrados en imágenes ricas en detalles expresivos que exaltan el potencial de la riqueza de Venezuela y muestran la confianza y el optimismo del hombre común venezolano.

Durante la década de los ochenta y noventa, la labor de Leo Matiz como fotógrafo oficial de la Oficina Central de Información de Venezuela, organismo de la Presidencia de la República y del Ministerio del Interior, le permitieron obtener, en su condición de testigo excepcional, una documentación minuciosa, directa, vital y honesta de la modernidad venezolana.

Caracas ocupó una atención particular en el itinerario creativo de Leo Matiz en Venezuela. Las imágenes de Matiz sobre la urbe caraqueña nos permiten recuperar la atmósfera trepidante, innovadora y cosmopolita de la ciudad que se extendió de manera caprichosa y rabiosamente moderna sobre el valle y las estribaciones del Avila a partir de 1950.

Un ejemplo de ello, son las sugestivas fotografías de Leo Matiz sobre la Ciudad Universitaria de Caracas, creada por el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva, que muestran los muros, los corredores, las salas, los parques y los auditorios de ese centro académico integrados de manera armoniosa a las creaciones estéticas vanguardistas de Alexander Calder, Antoine Pevsner, Victor Vasarely, André Bloc y Fernand Leger.

Cortesía de nueveochenta

Leo Matiz, al igual que muchos fotógrafos de América Latina, Europa y Estados Unidos, que lograron su madurez creativa en la reportería gráfica durante los años de la postguerra, buscó interpretar la modernidad venezolana que surgía bajos sus pies con la creación de imágenes que aluden a impactantes e insólitas instantáneas abstractas y geométricas, vinculadas a la vitalidad urbana y a la transformación incesante del paisaje por la intervención de la tecnología y la industria publicitaria.

La exposición Leo Matiz en Venezuela, 1950-1990 va acompañada de la publicación de un catálogo con textos de Osbel Suárez y Alejandra Matiz, así como la exhibición del documental Leo Matiz en Caracas.

Leo Matiz fue condecorado en 1995 por gobierno francés con el título de Chevalier des arts et de lettres (Caballero en la Orden de las Artes y las Letras) y en el 2007 una serie de imágenes de su autoría fueron exhibidas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA, dentro de la exposición Nuevas Perspectivas en el Arte Latinoamericano.

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