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EL AFECTO Y LA TECNOLOGÍA EN LA OBRA DE CRISTÓBAL CEA

A partir de una reflexión sobre el vínculo entre medios digitales y afectividad, el artista Cristóbal Cea ha desarrollado el proyecto Tacto, una estructura interactiva que exhibe a partir de mañana en la muestra del Primer Concurso Matilde Pérez: Arte y Tecnologías Digitales, en la categoría egresados.

El concurso, organizado por la Fundación Telefónica y la Universidad de las Artes y Ciencias de la Comunicación (UNIACC) de Santiago de Chile, se creó para contribuir a la formación de los jóvenes artistas y propiciar la producción y exhibición de obras contemporáneas que integren nuevas tecnologías.

Para este concurso, Cea creó un prototipo capaz de transmitir mensajes que si bien son abstractos para un ordenador, resultan comprensibles para nosotros en el contexto de experiencias tan humanas como el amor y el cariño.

«Elegí mediatizar el contacto físico por ser un elemento fundamental dentro de estas experiencias y que paradójicamente, dadas sus cualidades abstractas y subjetivas, parece situarse en un plano que no cabe dentro de lo que C.E. Shannon definió como ‘Información’, pues involucra tanto más para nosotros ‐humanos‐ de lo que un computador pudiese llegar a interpretar», dice el artista.

Cristóbal Cea, Tacto. Cortesía del artista

Cristóbal Cea, Tacto. Cortesía del artista.

Con este proyecto, Cea busca generar un espacio en las redes informáticas para esos mensajes afectivos, táctiles, que aunque poco legibles y difícilmente repetibles, están llenos de significancia y sentido subjetivo. Mensajes que son más que la suma de datos, y forman la base de un lenguaje -­el de los afectos-­ que trasciende la idea de ‘información’.

«Es un prototipo de ‘teléfono táctil’, consistente en dos módulos conectados vía internet. Cuando una persona hunde su dedo en el módulo A, este emerge desde el módulo B, y si una persona desde el módulo B responde, el del módulo A lo siente. Llevo como 3 años con el proyecto en la cabeza, y comenzé a desarrollarlo el año pasado gracias a un Fondart», explica Cea.

El artista concibe a las nuevas tecnologías de la información y telecomunicaciones como una «metafísica domesticada», donde la sociedad hiperconectada se comunica y genera cultura en un ámbito desmaterielizado: fotografías, música, correspondencia y libros se precipitan inexorablemente hacia el ámbito de lo inmaterial, convertidos en datos que deambulan frenéticos a través de invisibles redes electrónicas.

Juan Downey predijo esto en obras como «DIY Invisible Communication» (1967) donde, fascinado por la potencialidad de las telecomunicaciones unidas a la informática, previó un mundo en el cual «la tecnología cibernética operando en sincronía con nuestros sistemas nerviosos es la alternativa para una humanidad desorientada», brindándonos la oportunidad de expandir nuestra percepción y -paradójicamente- «cerrar la brecha entre hombre y naturaleza».

Sin embargo, la naturaleza del hombre también es física, y la utopía de Downey (encarnada en la Internet) ha tenido efectos inusitados al privilegiar lo intangible, aquello que puede convertirse en datos, por sobre lo físico.

«De alguna manera esta nueva forma de comunicarnos, si bien nos une en la virtualidad, también nos ha separado en la carne. El proyecto Tacto propone llevar a cabo una investigación estética, técnica y teórica sobre los efectos de las tecnologías de información en nuestra comunicación afectiva, la cual vinculo estrechamente al contacto físico. Ese ámbito de la comunicación que, por naturaleza, y a diferencia de la imagen o el sonido, no se encuentra mediatizado: pues el encuentro entre dos cuerpos, esa abstracta comunicación que abarca desde golpes a caricias y nos remite al misterio de la carne, parece rechazar intermediarios», apunta.

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