Skip to content

ADRIÁN VILLAR ROJAS GANA PREMIO EN LA BIENAL DE VENECIA

Dos meses de trabajo in-situ, diez escultores y constructores, seis asistentes, productores y diseñadores, y 25 toneladas de materiales consumió la producción de la instalación El asesino de tu herencia, con la que el artista Adrián Villar Rojas representa a Argentina en la 54° Bienal de Venecia, y que acaba de recibir el Benesse Prize, entregado por Japón a artistas emergentes en el marco de este encuentro internacional.

5786889482_1c8af123ba_b

El asesino de tu herencia, instalación de Adrián Villar Rojas en la 54° Bienal de Venecia. Cortesía Cancillería Argentina

Comisariada por Magdalena Faillace y curada por Rodrigo Alonso para la Bienal, la obra consiste en 11 esculturas de arcilla de 6 metros de alto y 2.5 toneladas cada una. Es una instalación site-specific que el artista y sus asistentes empezaron a construir el pasado 20 de marzo dentro de los 250 metros cuadrados del Pabellón Argentino, que a partir de esta edición de la Bienal se ubica de forma permanente en la Artiglierie, en los Arsenales, lugar reservado tradicionalmente para la producción más contemporánea.

“El proyecto es una suerte de laboratorio en el cual podemos pensar cómo van a ser reeditados los residuos de la cultura humana. Intenté trabajar con un desapego muy profundo por la cultura de nuestra especie. Son momentos de collage muy brutales entre arquitectura, ciencia ficción, animación japonesa y escultura geométrica abstracta”, dice el artista rosarino de 30 años de edad.

Su instalación, que sigue su línea de obra más reciente, toma como punto de partida las teorías de los multiversos, o universos paralelos, que proponen la posible coexistencia de mundos alternativos al nuestro como consecuencia de los diversos senderos que podría haber tomado la humanidad durante su historia evolutiva.

Estas especulaciones se articulan con una ficción apocalíptica, en la que los últimos seres del planeta se confabulan para erigir una última obra artística de la especie. Todo esto da vida a un conjunto escultórico atravesado por referencias culturales heterogéneas de contundente impacto físico y emocional.

5786889146_0460577969_z

El asesino de tu herencia, instalación de Adrián Villar Rojas en la 54° Bienal de Venecia. Cortesía Cancillería Argentina

5786334083_e9a3c165a3_z

El asesino de tu herencia, instalación de Adrián Villar Rojas en la 54° Bienal de Venecia. Cortesía Cancillería Argentina

Esta instalación de Villar Rojas tendrá una continuación en una pieza monumental similar que será emplazada en el Jardin de Tuileries de París durante 2011, con la cooperación de SAM ART Projects y el Musée du Louvre.

En palabras del curador, la obra de Villas Rojas «posee un tinte marcadamente personal. Reúne la experimentación formal con la construcción de una narrativa que le permite reflexionar sobre el arte, sus modos de aparición, su sentido y su significación en el final de los tiempos y del mundo. Sus últimas piezas parten de un relato que desde un futuro hipotético reflexiona sobre el presente, desplegando cierta dimensión política de la fantasía. Desde una mirada situada en ese fin del mundo –el nuestro– nos propone repensar el lugar de la creación artística como un refugio de la existencia, la pasión y la sensibilidad”.

“Al mismo tiempo, Villar Rojas entiende su producción como una alternativa a la imagen tradicional del arte latinoamericano, ligada a la simplicidad y las prácticas ready-made. Por tal motivo, emprende proyectos ambiciosos, complejos, que buscan dialogar con la obra de sus pares internacionales al mismo nivel de potencialidad y riesgo. Es un artista joven, potente, con un trabajo sólido y reflexivo, que ya ha comenzado a recibir la atención de los críticos y curadores más destacados del mundo, y al que esta oportunidad puede significar un respaldo concreto a su producción y carrera».

5786890592_e2a617cda6_z

Adrián Villar Rojas. Al fondo, Marta Minujín. Cortesía Cancillería Argentina

Un espaldarazo fue el que recibió tras la adjudicación del Premio Benesse, que en sus nueve ediciones se ha otorgado a artistas como Cai Guo-Qiang (China), Olafur Eliasson (Islandia/Dinamarca), Rirkrit Tiravanija (Tailandia) y Tacita Dean (Reino Unido).

El jurado del premio, compuesto por Hervé Chandès (Director general de la Fondation Cartier pour l’Art Contemporain), Carolyn Christov-Bakargiev (Directora artística de Documenta 13), Lu Jie (Directora y curadora de Long March Project) y Fram Kitagawa (Director general de Setouchi International Art Festival), calificó a Villar Rojas como “un prometedor artista, que está tratando de romper nuevas fronteras con un espíritu experimental y pionero”.

La recepción de su obra en la Bienal ha sido excelente, según el artista. «La directora del New Museum de Nueva York quedó muy contenta con el proyecto y el board de la Tate (de Londres) decía brilliant cada cinco segundos».

El artista ha destacado en el ámbito internacional con obras como la ballena que realizó en la II Bienal del Fin del Mundo (Mi familia muerta, 2009), y con su muestra individual en la Galería Ruth Benzacar (Lo que el fuego me trajo, 2008).

sala-de-prensa-imagenes-lo-que-el-fuego-me-trajo-3-1024x682

Lo que el fuego me trajo (detalle), 2008. Instalación: Ladrillos, cemento, arena, espejos, arcilla (cruda), madera, rocas, jabones, tanques de agua de fibrocemento, escombros, capot de Ford Escort, caracoles y porcelana fría. 800 x 2400 x 1000 m. Galería Ruth Benzacar (Buenos Aires). Foto © Ignacio Iasparra Cortesía del artista y de la Galería Ruth Benzacar

mi-familia-muerta-11

Mi familia muerta, 2009, Escultura site-specific, Arcilla (cruda), madera, rocas y vidrio, 500 x 350 x 2800 cm Bienal del Fin del Mundo – Ushuaia – Argentina. Foto © Carla Barbero. Cortesía del artista

Recientemente, el curador y crítico suizo Hans Ulrich Obrist lo invitó a participar en una de sus famosas maratones en Serpentine Gallery, Londres (Map Marathon: Maps for the 21st Century), por considerarlo uno de los artistas jóvenes de mayor proyección en los próximos años. A esta invitación se suman las de la Galería Kurimanzutto (México) y la Akademie der Künste (Berlín), entre muchas otras.

mariposas

Las mariposas eternas, 2010. Escultura: Arcilla (cruda), cemento, tela de arpillera, madera, vidrio y plástico 480 x 450 x 500 cm. Galería Kurimanzutto, México DF, México. Foto © Patricia Alpizar y Diego Pérez. Cortesía de Galería Kurimanzutto

Mi-abuelo-viajo

Mi abuelo muerto [Reprise Edition], 2010. Escultura site-specific. Arcilla (cruda), cemento, tela de arpillera y madera, 500 x 2300 x 400 cm. Akademie der Künste, Berlín, Alemania. Foto © Adrián Villar Rojas. Cortesía del artista y la Akademie der Künste

un-beso-infinito-2

Un beso infinito, 2010. Instalación: Arcilla (cruda), madera, cemento y tela de arpillera, 1500 x 400 x 700 cm Galería Casas Riegner, Bogotá, Colombia

Alonso opina que la selección de un artista joven puede parecer una novedad, pero fue una práctica común en la década de 1960, una de las más memorables del arte argentino.

«Participar en la Bienal de Venecia a los 24 años cambió la vida artística de David Lamelas, por ejemplo. Mario Pucciarelli, Rómulo Macció, Julio Le Parc, Antonio Trotta y Luis Benedit representaron al país con menos de 35 años, también en esa época. Y más recientemente, Leandro Erlich lo hizo a los 28. Con la invitación a Adrián Villar Rojas para representar a Argentina en la 54° Bienal de Venecia se renueva la confianza en la producción joven. Su potencia y vitalidad insuflarán energía al nuevo Pabellón, que esperamos sea la ansiada vía de comunicación de nuestros artistas con el mundo”.

La participación de Villar Rojas en la Bienal va acompañada por la publicación de dos libros, uno dedicado a sus proyectos monumentales, editado por Kültur Büro (Bélgica), y el catálogo oficial de la representación argentina en la 54° Bienal Internacional de Venecia, editado por la Cancillería Argentina (Buenos Aires).

Adrián Villar Rojas (Rosario, 1980) estudió Bellas Artes en la Universidad de Rosario, Argentina. Su obra ha sido exhibida en instituciones internacionales como Serpentine Gallery (London), CCA Wattis Institute for Contemporary Arts (San Francisco), Galería Kurimanzutto (Mexico, DF), Akademie der Künste (Berlin), Galería Ruth Benzacar (Buenos Aires), Museo de Arte Moderno de San Pablo (Brazil), X Bienal de Cuenca (Ecuador), II Bienal del Fin del Mundo (Ushuaia) y II Trienal Poligráfica de San Juan (Puerto Rico), entre otras. Durante 2011 participará también de la 12va Bienal de Estambul.

ADRIÁN VILLAR ROJAS from Artishock on Vimeo.

La última obra de arte de la humanidad

Por Rodrigo Alonso

La obra que Adrián Villar Rojas presenta en la Bienal de Venecia pertenece a una serie de esculturas monumentales realizadas en arcilla que surgen de historias de ficción y posibilidades científicas. Puede ser considerada como la manifestación material de unos universos alternativos (multiversos), una aparición que cuestiona nuestras nociones cotidianas de la realidad y el mundo.

Las figuras poseen una escala sobrecogedora y superficies añosas. Parecen los restos de un Imperio devastado o las ruinas de una cultura antigua que desapareció hace tiempo atrás. Pero su apariencia es engañosa. Estos volúmenes erigidos como monumentos podrían ser también una posible transfiguración de nuestro presente, o incluso una mirada hacia un porvenir potencial. Pasado, presente y futuro se funden en ellas, desarticulando todo sentido de la temporalidad.

Villar Rojas toma su inspiración de la teoría de los multiversos. Ésta establece que es posible que existan diversos universos como consecuencia de pequeñas variaciones en los procesos evolutivos del cosmos. En estos mundos paralelos, los humanos y otras criaturas tienen formas, apariencias y propiedades diferentes. Así, las esculturas pueden ser vistas como la materialización de estos seres o como una variación de nosotros mismos.

Simultáneamente, se cuenta una historia. Los miembros de una civilización final se juntan en un viejo anfiteatro para representar sus orígenes hasta que mueren. Sus restos son ahora la última obra de arte de su historia, un último acto estético.

“Construyo monumentos porque no estoy listo para perder nada”, asegura Adrián Villar Rojas. Pero igualmente hay una sensación de pérdida aquí. Las esculturas remiten a algo extraordinario y bello que somos incapaces de comprender. Son monumentos a una memoria ignota y metáforas de una resistencia silenciosa.

También te puede interesar