El Palacio de Gobierno del Perú se incendió veinticinco días antes del inicio de las celebraciones por el Centenario de la Independencia en 1921. Augusto B. Leguía, Presidente de la República, dispuso que los salones aún humeantes se refaccionaran de inmediato para recibir al cuerpo diplomático internacional que llegaría al país en pocas semanas. Durante esos años, el estilo neoperuano proponía crear una estética de identidad nacional como un discurso material que relacionara el presente con el pasado precolonial planteando la recuperación de la iconografía de las culturas prehispánicas. La remodelación del salón la iba a realizar el arquitecto y escultor Manuel Piqueras Cotolí, el representante más reconocido del nuevo estilo que era impulsado desde el Estado, aunque esto no llegó a concretarse. La búsqueda de símbolos que representaran a la nación que celebraba el Centenario de la Independencia marcó un proceso que se transformó al punto de estimular el nacimiento de un estilo precolonial en arquitectura en Lima años después (Ramón: 2014).

Vista de la exposición "Aquí no pasa nada", de Miguel Aguirre, en Galería del Paseo, Lima, 2019. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición "Aquí no pasa nada", de Miguel Aguirre, en Galería del Paseo, Lima, 2019. Foto: Juan Pablo Murrugarra

Aquí no pasa nada, de Miguel Aguirre, no solo nos acerca al contexto político y los símbolos de poder que representan a la nación en los años previos a cumplirse el Bicentenario de la Independencia, sino que centra su atención en un proceso social ausente en la construcción de ideales. La influencia de la lectura de la investigación de Alfonso W. Quiroz, Historia de la corrupción en el Perú, se materializa en Página 147 y Página 211; sin embargo, se extiende a una interpretación mayor que integra la muestra. Encuentre usted las siete diferencias registra las imágenes de la última edición de láminas escolares Navarrete de los seis gobernantes del periodo comprendido entre 1990 y 2018. El paso del papel al tejido, en un notable trabajo de colaboración entre Miguel Aguirre y Elvia Paucar, le otorga al tema un nuevo medio de transmisión artística que se integra a una narrativa tradicional de transmisión de la memoria en el país. La artista mantiene la tradición textil de su padre Santiago Paucar Amaru, gran maestro de la artesanía peruana. Esta pieza está en diálogo con Ríos de tinta, dibujo en tinta azul desperdiciada en su intento de parecerse a un tejido, al mar, a un río.

Vista de la exposición "Aquí no pasa nada", de Miguel Aguirre, en Galería del Paseo, Lima, 2019. Foto: Juan Pablo Murrugarra
Vista de la exposición "Aquí no pasa nada", de Miguel Aguirre, en Galería del Paseo, Lima, 2019. Foto: Juan Pablo Murrugarra

Alberto Fujimori (1990-2000), Valentín Paniagua Corazao (2000-2001), Alejandro Toledo Manrique (2001-2006), Alan García Pérez (2006-2011), Ollanta Humala Tasso (2011-2016) y Pedro Pablo Kuczynski Godard (2016-2018).

En óleo se mantiene la imagen decimonónica de un caudillo fantasmal, la representación de los ideales de género y política que se dispusieron en el espacio público durante el centenario de las independencias en América. Aquí no pasa nada crea una nueva propuesta de símbolos cuyos significados se ven alterados al cambiar el medio y su relación con el pasado. Nos aproximamos a una memoria de eventos futuros integrada por los gobiernos que, solo por una excepción, están comprometidos en delitos de corrupción, incluso de lesa humanidad. En transición, contrasta la obra Millones de soles con El desquite. La primera, una iconografía recuperada desde el siglo XIX por la República, el Sol o Inti, dios tutelar de la última cultura precolonial, producida en bronce y cobre y desacralizada por su nombre, con el legítimo símbolo de integración nacional, una pelota de fútbol blanquirroja. El desquite está hecha en colaboración con los reclusos del E.P.M. Ancón II, Modulo III, Pabellón 2-A que cumplen prisión por delitos de corrupción y de tránsito vehicular. Así como San Martín era consciente de la fragilidad de un proyecto simbólico y de que este requería de legitimación a través de un proceso político (Majluf: 2006), continúa siendo una Tarea pendiente como el título de la obra en colaboración entre Miguel Aguirre y Leonardo Roose de 8 años. La salita y Teatro de operaciones forman parte de la serie La fábula, la sátira. Esta exposición es una nueva exégesis del futuro próximo.

 


Ramón Joffré, Gabriel. El neoperuano: Arqueología, estilo nacional y paisaje urbano en Lima, 1910-1940. Lima: Municipalidad Metropolitana de Lima, Sequilao, 2014.

Majluf, Natalia. Los fabricantes de emblemas. Los símbolos nacionales en la transición republicana. Perú, 1820-1825. En Ramón Mujica, ed., Visión y símbolos. Del virreinato criollo a la república peruana, pp. 203-241. Lima: Banco de Crédito del Perú, 2006.

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Aquí no pasa nada, de Miguel Aguirre, se presentó hasta el 10 de octubre de 2019 en la Galería del Paseo, Gral. Borgoño 770, Miraflores, Lima. Texto de sala por Claire Jaureguy.

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Claire Jaureguy

Es Bachiller en Humanidades con mención en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Máster en Cultura Histórica y Comunicaciones por la Universidad de Barcelona. Ha trabajado en el diseño e implementación de políticas públicas culturales vinculadas a la puesta en valor del patrimonio arqueológico, museos y artes visuales desde distintas instituciones públicas como la Municipalidad Metropolitana de Lima, la Municipalidad de Miraflores, el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social – LUM, la Biblioteca Nacional del Perú, el Centro de la Cultura del Ministerio de Cultura del Perú, entre otros. Actualmente desarrolla proyectos curatoriales en Lima y colabora con distintos medios de comunicación.

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