Localmente, el sector privado ha tenido una participación limitada en el fomento de las artes visuales. Si bien las ferias y galerías tienen su actividad ya asentada y socialmente conocida, ha costado movilizar las fuerzas de tal ámbito más allá de lo que implica directamente el trabajo con obras (su venta o su exposición). Sin embargo, las lógicas de circulación del arte contemporáneo son mucho más complejas que simplemente dedicarse a trabajar con los artistas y sus productos, puesto que en ellas interviene una serie de agentes que pueden transformar profundamente el valor de una obra (entendamos aquí valor como algo más que el simple “precio” que se le puede asociar como mercancía). En este sentido, una de las deudas que han tenido galeristas y coleccionistas es detenerse a mirar cómo es que se construye la valoración simbólica del arte, reflexionar cómo es que la curaduría, la crítica y la investigación son instancias imprescindibles en dicha apreciación.

Podría argüirse rápidamente que son la “academia” y los medios los que se encargan de “pensar” sobre el arte, y que tal labor no le cabe a nadie más. Pero tal afirmación acepta como verdadera la falsa idea de que en Chile la universidad es capaz de solventar por sí sola las zonas de reflexión que las obras contemporáneas instalan, y a su vez, que los medios efectivamente se interesan en cubrir al circuito con una mirada analítica, especializada y de divulgación. La complejidad del circuito pasa precisamente por las múltiples zonas que intervienen en el devenir de una obra, donde lo estrictamente disciplinar puede muchas veces encorsetar el debate (restringirlo a sus espacios limitados de circulación) y la investigación no tradicional no alcanza a articular un contexto de recepción adecuado. Por ello, es interesante pensar en que nuevos espacios extramuros a la universidad y el museo logren articularse desde la premisa de trabajar la investigación en artes visuales, asumiendo que sin investigación no puede existir un verdadero campo crítico. Ejemplos como estos en el exterior suelen darse, donde las fundaciones privadas que financian y organizan congresos, seminarios, becas o pasantías son comunes, y forman parte del “ecosistema” artístico.

Pero volviendo a lo local, hace un par de meses se hizo pública la llegada de Sebastián Vidal Valenzuela (Santiago, 1978) a la dirección del Centro de Estudios de Arte (CEdA), un espacio pequeño y de trayectoria reciente, donde antes había operado Justo Pastor Mellado. La mayoría de las actividades que conocíamos del CeDA guardan relación con los proyectos de investigación y exposición de archivos de artistas (Carlos Leppe, Las Yeguas del Apocalipsis, Pedro Lemebel, Víctor Hugo Codocedo, Gonzalo Mezza, Eugenio Dittborn, entre otros) que promovió D21 Proyectos de Arte. Este campo de acción limitado, fundamentalmente abocado a la documentación y catalogación de colecciones privadas se abre a nuevas líneas de trabajo, fundamentalmente vinculadas con el propio perfil de Vidal, quien es académico, investigador y curador. Parte de la idea de un circuito complejo, con modos de inscripción heterogéneos se expresa justamente en la imagen de un agente que puede deambular más o menos libremente por distintos espacios y que, por ello, puede establecer puentes o líneas de comunicación entre diferentes agentes, sean o no oficiales.

Si bien el CEdA, en su primera etapa, estuvo muy ligado a los proyectos expositivos de D21, la llegada de Vidal podría abrir el espacio a otras miradas, así como también a nuevos diálogos que permitan acoger a agentes que no participan necesariamente del debate académico, pero que aun así desarrollan investigación de valor para el campo. Probablemente esta función de “articulador” sea la más provechosa a la hora de activar una comunidad de artistas, investigadores, curadores y críticos que se caracteriza precisamente por su alto nivel de atomización y aislamiento (efecto de años de políticas de fomento que operan desde la competencia entre pares), así como también por la carencia de espacios de intercambio más horizontales, donde las agendas universitarias no puedan entrometerse.

Para conocer más sobre esta nueva gestión, conversamos con Sebastián Vidal, quien nos cuenta acerca del perfil que quiere darle el CEdA y los planes de acción futuro.

Centro de Estudios de Arte (CEdA)

Diego Parra: Sabemos que eres un académico y curador con un trabajo reconocido, vinculado con la labor universitaria, por un lado, y con ciertos artistas contemporáneos, por otro. ¿Qué te motivó a aceptar dirigir el Centro de Estudios de Arte (CEdA)? Puedo imaginar que tienes deseos en torno a este espacio, a re perfilarlo y vincularlo al campo investigativo local, que conoces bien, y que quizá ha estado un poco lejano al trabajo del CEdA.

Sebastián Vidal: Me motivó principalmente el hecho de que es un espacio único y con un potencial enorme. En Chile prácticamente no hay inversión privada para la investigación en historia del arte, y que se pudiera dar más allá de los rangos de una universidad me pareció un atractivo desafío. Al postular al cargo, le presenté un plan de trabajo al directorio de la fundación donde consideré, en primera etapa, ordenar y reorganizar lo que ya estaba hecho y subido a la web del CEdA. Igualmente, como bien señalas, mi plan es abrir CEdA a la comunidad local e internacional de investigadores e investigadoras, principalmente jóvenes. Si bien esto ya se había estado haciendo, creo que requiere mayor atención debido al gran interés que existe por encontrar espacios para desarrollar potenciales trabajos. Igualmente, me parece fundamental poder vincular estos trabajos “jóvenes” con los de aquellos con más trayectoria y dar visibilidad y circulación a estos encuentros generacionales. Aquello lo iremos perfilando a través de nuevos boletines, perfiles y, próximamente, con la realización de un Seminario Permanente.

D.P.: En relación con lo anterior, ¿cuál es tu lectura en torno a la producción investigativa extramuros a la universidad? ¿Están los privados actualmente apoyando a investigadores que estimulen el fortalecimiento del campo (y del patrimonio contemporáneo, al final)?

S.V.: Durante los últimos años se han configurado importantes instancias privadas para fortalecer el coleccionismo y galerismo, como Antenna o Sísmica. Sin embargo, no ha sucedido lo mismo con el fomento a la investigación. Esta descansa mayormente en proyectos vinculados a las universidades, vía tesis, papers o libros, o por medio de fondos públicos concursables como Fondart o Fondecyt. Por lo que impulsar la investigación en artes desde otras trincheras me parece una tarea muy necesaria, ya que constituye un eslabón clave para el adecuado funcionamiento del “ecosistema” artístico. A medida que la obra de un o una artista logra ser estudiada en profundidad, se posibilita su reconocimiento o reinterpretación crítica e histórica, y con ello va adquiriendo un valor simbólico y patrimonial en el tiempo. No es nada nuevo, pero los recursos parecen ser siempre escasos y generalmente queda en eventualidades y esto es algo que debe ser permanente. Debe operar más allá de los rangos de circulación o de las tendencias impuestos por galerías, ferias o bienales. Esto es algo que históricamente el mundo privado no ha logrado dimensionar con claridad en Chile, ya que se espera que aquello se produzca solo al interior de las universidades. En este sentido, la visión del directorio de CEdA ha sido auspiciar algo bastante inédito, dando continuidad a un proyecto en el tiempo. A pesar de las limitaciones presupuestarias, tratamos de optimizar al máximo los esfuerzos. Por otro lado, es ineludible que, debido a su condición, la Universidad en Chile ha sido el lugar por excelencia para generar la investigación. Sin embargo, su sistema de generación y transmisión es limitada y a ratos hermética, ya que debe lidiar con modelos de acreditación que le exigen responder fuertemente a través de formatos estandarizados. En este sentido, la actual agenda universitaria de publicación obsesivamente orientada a las revistas indexadas, restringe de cierta forma el acceso al conocimiento a audiencias más amplias. Muchos papers terminan siendo leídos, en el régimen de suscripciones académicas, por los mismos cinco o seis interesados en el tema. Debemos entender que para las artes y humanidades el sistema editorial no se puede restringir únicamente a dicho modelo, debe generarse una coexistencia, una armonía en el sistema ya que históricamente ha sido así. De otra forma, publicaciones especializadas de amplia divulgación como Revista de Crítica Cultural (Chile), Punto de Vista (Argentina), Exit (España) o Curare (México) no habrían podido funcionar nunca.

D.P.: En la corta vida del espacio, fundamentalmente se han realizado “conversaciones” y catalogación de archivos de artista, pero ha tenido poco impacto en la producción de redes interpersonales con agentes locales e internacionales. ¿Qué efecto esperas producir mediante el CEdA en la escena local?

S.V.: Durante este mes de trabajo me he dedicado a estudiar los archivos que se generaron a partir de esos encuentros, principalmente guiados por Justo Pastor Mellado, y me he encontrado con una nutrida e interesante cantidad de información. Por lo mismo, hemos decidido ordenar, junto a Fernanda Pizarro quien trabaja conmigo en el Centro, los encuentros en la plataforma web, para generar un archivo que sistematice y localice de mejor manera la información que contienen. Pero aún nos falta mucho trabajo por hacer, ya que tenemos que levantar, además de las categorías primarias que hemos consignado, un tesauro que permita al investigador o investigadora llegar de mejor forma a la información existente y con ello aumentar el impacto. Igualmente, esperamos que CEdA pueda establecerse como un espacio abierto a la comunidad de investigadores. Un lugar donde puedan encontrar una plataforma de desarrollo a la difusión de sus proyectos. En este sentido, si bien por el momento no tenemos presupuesto para financiar investigaciones externas, estamos abiertos a recibir trabajos para estudiarlos y ofrecer potencialmente el espacio de discusión y difusión. Mi deseo final es que los/as investigadores/as chilenos/as y extranjeros/as vean en CEdA un espacio real, cercano, dinámico y flexible.

D.P.: ¿Tienes un plan de trabajo en el corto y mediano plazo? ¿Podrías adelantar algo de tus proyecciones?

S.V.: Hemos planificado este año bajo una mirada retrospectiva, evaluando todas las líneas existentes hasta ahora. El trabajo que se ha hecho es admirable, pero debemos optimizar las energías y recursos consolidando aquellas áreas que nos parecen claves. En este sentido, limitaremos los encuentros (conversatorio con agentes del medio) para concentrar los esfuerzos en productos más sistemáticos y planificados, y delineados principalmente en dos ejes: los boletines y el Seminario Permanente. Nos encontramos también trabajando en la futura realización de convenios con instituciones chilenas y latinoamericanas, así como universidades, para fomentar el intercambio y la vinculación de las investigaciones producidas en CEdA con el fin de abrir posibilidades de trabajo fuera de Chile. También a mediano plazo queremos incluir a nuevos egresados y estudiantes de post grado de historia del arte y estética para que trabajen con nosotros, así como también involucrar a estudiantes de regiones. También nos interesa mucho abrir algún tipo de vínculo con profesores de educación media para que en el futuro participen de CEdA. Ahí hay un polo investigativo que nos parece relevante y que pareciera estar ciertamente divorciado de la investigación más disciplinar. Por el momento es sólo un deseo, no sabemos en concreto como lo podremos materializar, pero nos parece altamente relevante.

D.P.: Recientemente informaste del Seminario Permanente de Arte Contemporáneo Latinoamericano. ¿Puedes explicarnos en qué consiste y cuál será su itinerario temático o de autores?

S.V.: El Seminario Permanente será el principal producto CEdA de este año. Estaremos enfocados en desarrollar un modelo de seminario de trabajo cerrado, que pueda volverse un referente propio. Este seminario tendría un carácter mensual, entre mayo y noviembre (seis para este año), y para él se invitará a investigadores/as (consagrados/as y emergentes) para que puedan presentar sus trabajos en curso o papers terminados. No tiene una línea exclusiva, pero nos interesa potenciar las relaciones de arte chileno y latinoamericanos desde la dimensión histórica del arte de los 60 hasta nuestros días, bajo ópticas amplias como los archivos de arte, la performance, el espacio público, el arte feminista, las tecnologías mediales, la escritura de arte, el paisaje, entre otros temas. Dadas también las condiciones que comentaba recién, de que muchas investigaciones se encuentran en revistas especializadas, reducidas a una lectura entre pares, la necesidad de abrirlas a discusiones dinámicas, de tipo seminario, y no del estilo conferencia, facilitaría el intercambio de conocimientos y la formación de redes. El seminario se llevará a cabo en las dependencias de CEdA y será para 25 asistentes presenciales. Ellos/as serán invitados/as de CEdA y también asistentes inscritos por convocatoria abierta vía web. Las sesiones tendrán una duración de 1 hora y 20 minutos aproximadamente, siendo la exposición de una duración de no más de 40 minutos para poder dejar tiempo a la conversación y discusión. Los papers se enviarán con antelación y es tarea de cada asistente llevarlo estudiado para contribuir a la discusión. Por otra parte, es importante consignar que el seminario tiene una mirada a largo plazo y aspira a dar una continuidad a la reflexión en el tiempo y evitando así la noción de evento o acontecimiento. Además, todas las sesiones serán grabadas, editadas y subidas a la red para generar un archivo. Este formato es muy común en distintas universidades en Chile y el extranjero, sin embargo, no ha sido implementado para la investigación en arte contemporáneo. En este sentido, llevarlo a internet permite la posibilidad de que la discusión pueda ser una herramienta de trabajo para otros investigadores en regiones y el mundo. Tenemos confirmada a Nelly Richard como la primera presentadora del Seminario Permanente, quien realizará una sesión sobre los mecanismos de internacionalización de los archivos chilenos del período de la Avanzada bajo el estudio de casos específicos. Será una edición especial y actualizada de la clase magistral que dio el año pasado en el Museo Reina Sofía. Estamos muy contentos y agradecidos con su participación.

D.P.: ¿Seguirán realizando los “boletines”? Hasta ahora han tenido un perfil monográfico y vinculado a investigadores jóvenes cercanos a D21, lo cual es siempre deseable en un circuito con poca capacidad de generar recambios generacionales.

S.V.: Los boletines responden a un modelo de escritura que va en sintonía a lo que te planteaba anteriormente de las revistas culturales, pero desarrollado de forma monográfica. Justamente a partir del trabajo editorial realizado, los boletines condensan una cantidad de material muy importante, ya que han relevado información que sólo existía en archivos específicos. A partir del trabajo escritural de Justo (Mellado) y de jóvenes investigadores/as se han potenciado nuevas lecturas a piezas históricas, volviendo estas ediciones en pequeños cuerpos de autor. Así, hay boletines de Eugenio Dittborn, Carlos Leppe, Gonzalo Díaz, Ronald Kay y recientemente uno publicado sobre Víctor Hugo Codocedo. Todos disponibles para descarga en la web de CEdA. Ahora estamos enfocados en estudiar la producción de artistas mujeres y tendremos el honor de contar con Paz Errázuriz en un próximo número. En él incluiremos artículos de Andrea Giunta y de Mariairis Flores, además de un dossier con algunos documentos inéditos. Estamos muy entusiasmados con dicho boletín, por lo que esperamos sumar a nuevas artistas prontamente. Por otro lado, tenemos también una línea editorial que comenzaremos a potenciar llamada Perfiles, que es más flexible y donde queremos ir incluyendo iniciativas de investigación, no exclusivamente monográficas, referidas a temas o casos más amplios.

D.P.: Finalmente, sabiendo que las exposiciones son actualmente uno de los métodos más eficaces en la socialización de investigaciones (más que la lógica privatizante y elitista del “paper”), así como también, que tienen una capacidad única de establecer problemas e interactuar experiencialmente con el espectador ¿cuál será el vínculo programático del CEdA con D21?

S.V.: Es importante que se pueda entender que, aun cuando están relacionados por continuidad de espacio físico y por la figura de Pedro (Montes), CEdA es un ente diferente a D21. CEdA no cuenta con un espacio de exhibición, aunque eventualmente, podría contribuir a la línea de exposiciones de archivo que ha desarrollado D21 a lo largo de su historia. En este sentido, la investigación curatorial que apoya el desarrollo de exposiciones en D21 permite que, en ciertos casos, se realicen actividades de discusión o debate en CEdA y quizá en un futuro, investigaciones surgidas desde CEdA puedan tener cabida expositiva en D21. Es algo que tendríamos que evaluar en el futuro, pero como te comentaba, pretendemos mantener los espacios siempre vinculados, pero respetando la separación de su misión, agenda y programación individual.

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Diego Parra

Nace en Chile, en 1990. Es historiador y crítico de arte por la Universidad de Chile. Tiene estudios en Edición, y entre el 2011 y el 2014 formó parte del Comité Editorial de la Revista Punto de Fuga, desde el cual coprodujo su versión web. Escribe regularmente en diferentes plataformas web. Actualmente dicta clases de Arte Contemporáneo en la Universidad de Chile y forma parte de la Investigación FONDART "Arte y Política 2005-2015 (fragmentos)", dirigida por Nelly Richard.