La historia y la memoria trabajadas a partir del dispositivo archivo y la construcción de constelaciones fotográficas atraviesan toda la obra de la artista Rosângela Rennó (Belo Horizonte, 1962). Su metodología de trabajo se acerca mucho a la del arqueólogo, en tanto procede a una sistemática clasificación discursiva de sus hallazgos. En el caso de la artista brasileña, suele tratarse de imágenes que recolecta en espacios reales y virtuales, que son apropiadas, reconstruidas o deconstruidas, recontextualizadas y vueltas a poner en circulación. Rennó cuestiona así no solo los usos tradicionales de la fotografía en tanto registro fidedigno de algo que ya fue, sino que también interroga el “valor” de la fotografía como documento, sus cargas ideológica y simbólica. Muchos de sus proyectos tratan de la relación entre fotografía y percepción de la historia, así como del estatuto político de la fotografía. Como diría el curador y académico especializado en fotografía Sérgio Mah, lo fascinante de la obra de Rennó es que “apela a la memoria dentro de la actualidad y a la comprensión de la actualidad dentro de la historia”.

Así, la noción de archivo dentro del campo de la creación artística es central en este proceso de reflexión crítica con el que Rennó enfrenta las imágenes. Su trabajo más reciente en esta dirección se titula Good Apples | Bad Apples [de Z a A, un proyecto para hacer un documento-monumento] y se presenta desde el pasado 25 de junio y hasta el 30 de noviembre en MUNTREF – Hotel de Inmigrantes, como parte de Bienalsur. La instalación se compone de aproximadamente 500 imágenes –otras 700 se exhiben hasta este sábado 29 de junio en la galería Cristina Guerra, en Lisboa-, el 98% de ellas sacadas de internet, en las que vemos los monumentos dedicados a Vladimir Lenin en varios países. Estas estatuas formaron parte de una de las marcas de identidad de las repúblicas socialistas soviéticas y constituyeron uno de los símbolos de la revolución llevada a cabo a partir de 1917.

Rosângela Rennó, Good Apples | Bad Apples. Vista de la instalación en MUNTREF - Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 2019. Foto cortesía de Bienalsur

En su selección de imágenes para MUNTREF, presentadas en diez álbumes en formato acordeón sobre estantería, Rennó ha incluido tanto aquellos monumentos que fueron destruidos o semi-destruidos tras la disolución del bloque soviético, como los que aún existen en muchos lugares públicos y siguen apareciendo en selfies y fotos souvenir. “El punto de partida de este proyecto, que surgió el año pasado, es comentar sobre la importancia de encontrar imágenes de monumentos a Lenin en sitios que se dedican tanto a construir como a destruir el mito de Lenin”, nos cuenta la artista. “Es una construcción virtual en donde todas las imágenes se convierten en una masa sin cuerpo, para abrir una discusión sobre el valor de la circulación de las imágenes”.

La obra de Rennó recorre dos de los ejes temáticos de Bienalsur, cuya dirección artístico-académica está a cargo de Diana Wechsler. Por un lado, Modos de ver, que alude a los diversos modos de presentación y representación visual que configuran los artistas contemporáneos apropiándose de modelos históricos, versionándolos, construyendo otros nuevos y contribuyendo así a la construcción y circulación de distintos “modos de ver”, dada la gravitación que tiene la percepción visual en el modo de relacionarnos e interpretar el mundo que nos rodea. “Retomamos con este título el del célebre libro del escritor británico John Berger [Ways of Seeing], quien analizó las maneras en que se articula lo que vemos con lo que sabemos, así como los poéticos desvíos que se producen entre palabras e imágenes”, señala Wechsler. Por otra parte, Good Apples | Bad Apples se inserta en el eje Memorias y olvidos de la bienal, donde se han agrupado aquellas obras que aluden a cuestiones de memoria en distintos niveles, a los pasados traumáticos y a las memorias de violencias dictatoriales y los modos en que las artes atraviesan aspectos ligados a los derechos humanos.

Esto último se vincula directamente con la elección de la figura histórica que ha hecho Rennó para este proyecto. Del monumento al anti-monumento, la figura de Lenin está sujeta al enfrentamiento entre idolatría e iconoclastia. ¿Por qué Lenin? “Tiene que ver con la historia reciente de mi país. Ahora en Brasil se intenta derrumbar una supuesta izquierda, derrumbar el comunismo o el socialismo, que nunca han existido como tal en mi país. El mito de Lenin se discute hoy: ¿cuáles son las herencias posibles del socialismo, que ya no existe como sistema? ¿Qué se logró y qué no se logró?”, se pregunta la artista. “Se trata además de Lenin como icono. La de él es una imagen muy popular comparada con la de Stalin. Lenin tenía más gestualidad, tenía un dinamismo que otros nunca lograron. Fue más mediático que Stalin, quien llegó con un sistema más establecido”, agrega.

Rosângela Rennó, Good Apples | Bad Apples. Vista de la instalación en MUNTREF - Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 2019. Foto cortesía de Bienalsur
Rosângela Rennó, Good Apples | Bad Apples. Vista de la instalación en MUNTREF - Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 2019. Foto cortesía de Bienalsur
Rosângela Rennó, Good Apples | Bad Apples. Vista de la instalación en MUNTREF - Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires, 2019. Foto: Alejandra Villasmil

Las imágenes de Good Apples | Bad Apples han sido intervenidas con escritos a mano, proporcionando información complementaria a cada una. La autoría de las fotografías y el lugar donde fueron publicadas aparecen escritos sobre los propios marcos. Además, la elección del color de cada marco obedece a una codificación que tiene en cuenta el estado físico del monumento: los marcos rojos contienen las fotografías que muestran la totalidad del monumento en su lugar de asentamiento original; los marcos negros abarcan imágenes con manifestaciones de iconoclastia; los blancos presentan los lugares a donde los monumentos fueron desplazados, o alguna otra situación de relectura o resignificación de esos monumentos. Las fotografías se organizan por el nombre de la ciudad, en un orden alfabético (de la Z a la A), y llevan impresos sellos de manzanas de color rojo y negro, en alusión a la metáfora de la “manzana buena” y la “manzana mala”, respectivamente. El público podrá decidir, según sus propias perspectivas y experiencias, cuál de estos monumentos es “good” y cuál “bad apple”, o sea, cuál de ellos permanece y cuál ha sido destruido, físicamente y en la memoria, pero también podrá definir qué otros usos o significaciones se le podrían asignar.

Dicotomías y tomas de posición a las que nos encamina Rennó a través de su obra, que establece tensiones entre la práctica y la teoría, entre el arte y la realidad social, entre las genealogías del arte y la actual cultura mediática y cibernética, entre documento y monumento, entre pasado y presente, entre sentidos instituidos y sentidos nuevos, o reimaginados. El tiempo es constitutivo del trabajo de Rennó. Al interrogar la articulación entre memoria y olvido, identidad y anonimato, su obra se nutre del paso del tiempo e invita a la imaginación de otros mundos posibles.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.