Por Sebastián Vidal Valenzuela | Curador

Beautiful Ruins de Nicolás Franco propone una reflexión pictórica acerca de las formas de construcción social y cultural del relato de la historia, a través de la figura del archivo. Para ello, toma como matriz de trabajo diversos referentes histórico-documentales, como registros arqueológicos, fotografías de actrices famosas de la era dorada de Hollywood, citas literarias, imágenes de documentales y films e incluso sus propias fotografías familiares. Por medio de un proceso compositivo único y experimental, Franco altera estos referentes mediante la interacción y superposición de distintos materiales recuperados, como adobe, metal, yeso, papel, plástico y madera, con la finalidad de perturbar la información que originalmente contenían y generar una obra de composición híbrida. Las materias recuperadas que el artista utiliza provienen de interiores de casas o camiones destruidos, y su inclusión genera un bloqueo, un efecto ruinoso concreto sobre las imágenes de archivos, anulando parte de su decodificación y tensionando, con ello, su carga cultural. Los códigos textuales que utiliza son retazos extraídos de textos enciclopédicos de corte antropológico, en los cuales se realza el valor histórico del arte africano, por ejemplo, bajo modelos de clasificación colonialista.

Con todas estas irrupciones formales y simbólicas, Franco apunta a construir puentes de interconexiones pictóricas, iconográficas y textuales, que dejan abiertas preguntas acerca de las formas con las que históricamente se han localizado en la “historia occidental” temas como la evolución humana, la muerte, la belleza, el determinismo científico, la violencia de género, los estereotipos visuales o los sistemas de dominación colonial. En las obras, la materia, el brillo, las texturas y el color parecen estar siempre en conflicto con el referente documental –histórico y monocromo–, quedando visualmente el conjunto en un punto limítrofe con el universo de la abstracción. Sin embargo, la clave consiste en que siempre es posible vislumbrar las huellas afectivas del pasado.

Con este dinámico juego de combinatorias y tensiones, Beautiful Ruins vuelve inestable en las obras la relación tanto de los cuerpos, símbolos y objetos representados con la materia, consolidando de esta forma un nuevo estado de aproximación crítica a la historia, la sociedad y la conciencia humana.

Vista de la exposición Beautiful Ruins, de Nicolás Franco, en el MAVI - Museo de Artes Visuales, Santiago de Chile, 2019. Cortesía del artista
Vista de la exposición Beautiful Ruins, de Nicolás Franco, en el MAVI - Museo de Artes Visuales, Santiago de Chile, 2019. Cortesía del artista
Nicolás Franco, Beautiful Ruins, 2019, pintura acrílica, acrílico modificado, malla de aluminio, tinta de pigmentos, resina acrílica, tinta offset UV, silicona y planchas de aluminio offset montadas sobre paneles de madera de pino, 260 x 373 x 5.5 cm. Cortesía del artista
Nicolás Franco, Beautiful Ruins, 2019, pintura acrílica, acrílico modificado, malla de aluminio, tinta de pigmentos, resina acrílica, tinta offset UV, silicona y planchas de aluminio offset montadas sobre paneles de madera de pino, 260 x 373 x 5.5 cm. Cortesía del artista
Nicolás Franco, El techo de la celda, 2019, pintura acrílica, acrílico modificado, malla de aluminio, tinta de pigmentos, resina acrílica, tinta offset UV, silicona y planchas de aluminio offset montadas sobre paneles de madera de pino, 260 x 373 x 5.5 cm. Cortesía del artista
Nicolás Franco, Falling asleep, 2019, pintura acrílica, acrílico modificado, malla de aluminio, tinta de pigmentos, resina acrílica, tinta offset UV, silicona y planchas de aluminio offset montadas sobre paneles de madera de pino, 260 x 373 x 5.5 cm. Cortesía del artista

LA IMAGEN RETENIDA

Por Paz López

La obra de Nicolás Franco produce su visualidad no tanto por lo que aparece como superficie sino por lo que acontece en sus repliegues, logrando sin embargo una proeza: que la superficie sea simultáneamente una imagen de su adentro. Si quitamos la pintura y luego la veladura metálica, es decir, si seccionamos las diversas capas o películas que conforman el cuerpo de estas obras hasta llegar a su interior, lo que vemos es una imagen, o una serie de imágenes fotográficas en blanco y negro que, sin ser las mismas, responden a una misma matriz figurativa: el cráneo y el cuerpo femenino, dos elementos que desde el Renacimiento han estado a la base de la pasión de los artistas por la anatomía, la perspectiva y la teoría de las proporciones. Franco invierte el fundamento de esa visibilidad, no solo por la dedicación con la que hace desaparecer aquellas imágenes que le sirvieron como superficie primera de sus cuadros, al punto de volverlas casi indiscernibles, sino porque en ese gesto retiene la hiperactividad significante de las imágenes. Así, entre la envoltura –la malla metálica, las capas de pintura– y la cosa envuelta –las imágenes de cráneos, las fotografías de actrices famosas de los años 70–, no existe jerarquía posible, pues ambos elementos no hacen otra cosa que poner en tensión el trabajo de las formas y del contenido. Hay imagen, pero lo que vemos es su invisibilidad.

Lo que Nicolás Franco logra con eficacia, es hacer que la resolución de aspectos formales se vuelva simultáneamente una reflexión sobre la imagen. La tentación de imponer un momento comunicativo en sus obras –la lógica de un discurso, de una voz, de una institución– se vuelve insistente, sobre todo porque esas imágenes resultan demasiado familiares a la mirada y al oído actual. Sin embargo, en el goce destructivo, en la violencia que los materiales ejercen sobre el propio cuerpo de la obra, hay un momento expresivo, uno que señala que la imágenes no importan tanto por su sentido sino por la relación de tensión que mantienen con sus significados. En ese exceso de posibilidades radicaría quizás la fuerza, el presente imaginario de toda imagen.

Vista de la exposición Beautiful Ruins, de Nicolás Franco, en el MAVI - Museo de Artes Visuales, Santiago de Chile, 2019. Cortesía del artista
Vista de la exposición Beautiful Ruins, de Nicolás Franco, en el MAVI - Museo de Artes Visuales, Santiago de Chile, 2019. Cortesía del artista
Vista de la exposición Beautiful Ruins, de Nicolás Franco, en el MAVI - Museo de Artes Visuales, Santiago de Chile, 2019. Cortesía del artista

Beautiful Ruins, de Nicolás Franco, podrá verse en el Museo de Artes Visuales (MAVI) [José Victorino Lastarria 307, Santiago de Chile], hasta el 30 de junio de 2019.

Imagen destacada: Nicolás Franco, Human Leopard, 2019, poliuretano proyectado, polvo, aceite de motor, fibra de vidrio, malla de aluminio, tinta de pigmentos, pintura acrílica, resina acrílica, tinta offset UV, silicona y planchas de aluminio offset montadas sobre paneles de madera de pino, 260 x 373 x 5.5 cm. Cortesía del artista