Por Jesús Fuenmayor, curador

¿Qué es el arte latinoamericano contemporáneo? ¿Quiénes son sus exponentes? ¿Cuál es el papel del coleccionismo en este ámbito? Son preguntas en extremo difíciles de responder, pero nos permiten relacionar de manera muy sumaria el contenido de la exposición Imperios de lo plural: una muestra de la Colección Fundación para las Artes Cisneros Fontanals [1].

Desde su creación, en 2002, la Fundación para las Artes Cisneros Fontanals ha conformado una de las más vastas y sólidas colecciones de arte contemporáneo latinoamericano. Entre 2012 y 2015, en mi calidad de director y curador de CIFO, tuve la oportunidad de sugerir algunas adquisiciones para su colección y de conocer a fondo la misma. Esa experiencia y la distancia crítica de la que gozo actualmente me han permitido hacer una selección que dialogue con la muestra oficial de la XIV Bienal de Cuenca [2], interpelándola y enriqueciéndola desde su propia particularidad. Los espectadores reconocerán en esta muestra algunos nombres que son parte ya de la historia y la memoria del evento ecuatoriano.

El arte latinoamericano en la contemporaneidad, tal y como está reflejado en la Colección CIFO, incluye artistas [3] de todas las generaciones, orígenes, formación, preferencias y experiencias. En la exposición se encuentran reflejadas las tres diferencias generacionales en uso para CIFO: artistas establecidos, artistas de carrera media y artistas emergentes. También están reflejadas las procedencias geográficas predominantes: venezolanos, uruguayos, argentinos, brasileños, mexicanos, cubanos, peruanos, colombianos y guatemaltecos, muchos de los cuales han encontrado otros horizontes fuera de sus lugares de origen. También son parte de esta colección importante creadores ecuatorianos de las últimas hornadas como Adrián Balseca, Ilich Castillo o Manuela Ribadeneira, cuyas obras son parte de la muestra oficial de la XIV Bienal.

Unos y otros son artistas que se han formado tanto en los espacios académicos de sus países como en las escuelas de arte de los llamados centros de vanguardia. Muchos de ellos atraviesan diversas prácticas multidisciplinarias o híbridas en las que participan los medios tradicionales como los más novedosos, incorporando a su trabajo la infinita gama de recursos que configura el repertorio del arte contemporáneo. Por si fuera poca esta diversidad, la mayoría de los artistas combinan distintas disciplinas del conocimiento y basan su trabajo en la investigación, es decir, entienden al arte como un ejercicio de sondeo y reflexión sobre el entorno sociocultural en el que actúan.

Elena Damiani (Beca CIFO para artistas emergentes 2016), instalación (mármol travertino tallado a mano y pulido, cobre, acero inoxidable): fotografías (impresión giclée sobre papel de algodón).Foto: Coco Laso. Cortesía: Cisneros Fontanals Art Foundation
Jorge Pedro Núñez (Premio Beca 2010), Naturaleza Muerta con Monumentos, 2010, instalación formada por esculturas realizadas en vinilo. Foto: Coco Laso. Cortesía: Cisneros Fontanals Art Foundation

Las viejas dicotomías que guiaban al arte del continente, a saber: tradición vs. revolución; localismo vs. universalismo; figurativismo vs. abstracción; político-apolítico; público-privado; y tantas otras categorías que daban certezas al debate del arte regional, ya no operan en la contemporaneidad. Desde los años sesenta en adelante, los artistas latinoamericanos empezaron a incorporar las nuevas situaciones del mundo y las diferentes posibilidades de responder a ellas. Como son pocos los que siguen recurriendo al lenguaje iconográfico o narrativo para definir la identidad latinoamericana, cada nueva obra suele ser un reto a los estereotipos de lo latinoamericano. De hecho, hay muchos casos en los que rastrear la identidad “latinoamericana” de una obra o de un artista en particular se ha vuelto una tarea tan compleja que a veces es casi imposible distinguirlos de artistas de otras latitudes o bagajes culturales, sin que por ello la obra pierda interés ni un cierto sentido de pertenencia.

El desplazamiento de lo estético a lo antropológico, la incorporación del espectador o de la recepción de la obra en las consideraciones de producción, la conciencia crítica de los condicionamientos políticos, sociales, económicos y culturales de un mundo cada día más globalizado y al mismo tiempo más atomizado, los problemas filosóficos de la contemporaneidad, la relación del arte con otras disciplinas, son apenas un esbozo de los temas que interesan a los artistas latinoamericanos en la actualidad.

Por supuesto, además de estas variantes existen otras. Por ejemplo, cada creador hoy en día suele recurrir a varias estrategias y programas artísticos ya sea que estén en vigencia o hayan sido reciclados de pasados distantes o cercanos. Entre las estrategias que los artistas contemporáneos han hecho suyas podríamos mencionar el apropiacionismo; el extrañamiento o descontextualización; la archivología; el documentalismo; el deconstruccionismo; la intertextualidad; la performatividad (lo discursivo en oposición a lo narrativo) o la reflexividad de sitio, por mencionar sólo algunas estratagemas que han desplazado ciertos recursos modernos como la especificidad de sitio; la semiología; el primitivismo; la expresividad; el subconsciente; el sincretismo; el de-skilling (renuncia al oficio); la autonomía o la autorreferencialidad.

Por otra parte, son muchos los programas bajo los que los artistas operan, ya sea los derivados de las teorías poscoloniales y de la representación, de la entropía o de las teorías de sistemas, de la epistemología o las ciencias sociales, abordando temas tan complejos como los planteados por los nuevos materialismos filosóficos.

Es muy probable que si buscamos en cada una de las obras de esta exposición algún rasgo que los identifique con la latinoamericanidad nos veamos ante una labor supremamente ardua. Pero si entendemos que su contribución ha sido la de configurar un espacio de diálogo y reflexión plural, podremos encontrar en cada una de ellas los imperativos dominantes no sólo en Latinoamérica sino de nuestra contemporaneidad.

Amalia Pica (Becada 2011), Si estas paredes pudieran hablar (con puerta), 2011. instalación site-specific. Foto: Coco Laso. Cortesía: Cisneros Fontanals Art Foundation
Amalia Pica (Becada 2011), Si estas paredes pudieran hablar (con puerta), 2011. instalación site-specific. Foto: Coco Laso. Cortesía: Cisneros Fontanals Art Foundation

 


[1] N.d.E: La exposición es parte de la actual XIV Bienal de Cuenca (2018), Ecuador, y se lleva a cabo en el Museo de la Ciudad (Antigua Escuela Central) Benigno Malo y Gran Colombia, en Cuenca, entre el 23 de noviembre de 2018 y el 3 de febrero de 2019.

[2] N.d.E: El autor, Jesús Fuenmayor, es el curador general de la XIV Bienal de Cuenca.

[3] N.d.E: Los artistas participantes de la exposición son:

Eduardo Abaroa (México)
Miguel Amat (Venezuela)
Miguel Calderón (México)
Antonio Caro (Colombia)
Javier Castro (Cuba)
Elena Damiani (Perú)
Marcius Galan (Brasil)
Richard Garet (Uruguay)
Runo Lagomarsino (Argentina)
David Lamelas (Argentina)
Marco Maggi (Uruguay)
Jorge Méndez Blake (México)
Alice Miceli (Brasil)
Sandra Nakamura (Perú)
Glexis Novoa (Cuba-USA)
Jorge Pedro Núñez (Venezuela)
Daniela Ortiz (Perú)
Amalia Pica (Argentina)
Naufus Ramírez-Figueroa (Guatemala)
Manuela Ribadenerira (Ecuador)
Antonieta Sosa (Venezuela)
Antonio Vega (México)
Celia y Yunior (Cuba)

*Imagen destacada: Marco Maggi (Premio Comisión 2010), Incubadora (Hot Bed Series), 2010, instalación consistente en 98 dibujos de papel cortado en 98 resmas de papel. Foto: Coco Laso. Cortesía: Cisneros Fontanals Art Foundation