El Parqueadero, el laboratorio de proyectos artísticos del Museo de Arte Miguel Urrutia del Banco de la República – MAMU, en Bogotá, exhibe por estos días Bordes de la cotidianidad, un proyecto curatorial de Ximena Gama que reúne la obra de siete artistas que, a su manera, dan cuenta del desarrollo del video en Colombia, al tiempo que narran la vida y la cotidianidad de una serie de personajes que se salen de la norma social. 

Bordes de la cotidianidad reúne obras de los artistas colombianos Ana María Millán, Elkin Calderón, Juan Fernando Herrán, Laura Huertas, Marcos Ávila Forero y Sandra Rengifo, una suerte de “video-ensayos” a partir de los cuales Gama explora el uso y las bifurcaciones que ha tenido el video como recurso en el arte colombiano, y que, a grandes rasgos, se ha caracterizado por trasgredir los límites formales del arte y del cine documental y plantear otras posibilidades narrativas.

En esas nuevas formas de contar predomina la idea de “ver desde el otro lado”, desde una perspectiva más intimista y afectuosa que parte de lo micro para cuestionar al espectador por asuntos macro, por ejemplo, los contextos históricos y sociales que han configurado dichas identidades.

“Cada uno de estos trabajos de observación une el pensamiento poético, la forma material y sensorial, con los procesos políticos, económicos y sociales. En ellos también se puede ver un juego entre las estructuras narrativas, interrupciones o disrupciones entre forma y contenido en las que justamente pueden aparecer. Se visitan y revisitan lugares que no se pueden normatizar, pues son estados de excepción. Finalmente, estos montajes son una ocasión para reimaginarnos en otros tiempos y en otras subjetividades”, explica la curadora.

La reina de Enin (2014), de Elkin Calderón, cuenta la historia de una mujer trans que viaja por el río Marmoré, en Bolivia, desplazada de su comunidad debido a su identidad de género. También está la historia de un indígena uitoto de la Amazonía colombiana que trabajó para el narcotraficante Evaristo Porras, y que la artista Laura Huertas Millán relata en su video Laberinto (2018).

Otros trabajos plantean una mirada crítica a los imaginarios económicos y de progreso que se han dado en Colombia. Por ejemplo, en Frío en Colombia (2015), Ana María Millán se reapropia de una película alemana que fue grabada en Cartagena en 1985, para revertir la representación de Colombia como un lugar paradisiaco y, más bien, plantearlo como un territorio de colonización. En tanto, en La vuelta (2011), el artista Juan Fernando Herrán alude al valor simbólico y de estatus que tiene la moto en las comunas de Medellín para hablar de la marginalidad, la pobreza y la violencia que primó en la ciudad durante los años ochenta y noventa por causa del narcotráfico.

“Son obras que traen de regreso preguntas por el otro, sobre cómo lo hemos descrito en la historia, cómo nos hemos acercado a él y, en especial, qué han significado las formas en que se ha representado”, explica Gama.

Bordes de la cotidianidad se exhibe en El Parqueadero como parte de la convocatoria conjunta que anualmente organiza el Banco de la República y el Instituto Distrital de las Artes –IDARTES-, a través de la cual se busca fomentar las prácticas artísticas contemporáneas a partir de tres líneas de trabajo: laboratorios de procesos creativos, espacios en residencia para colectivos artísticos y la exposición de artes del tiempo, es decir, de artistas que desarrollan su obra en video, performance o a través de diferentes tecnologías de grabación y reproducción.

BORDES DE LA COTIDIANIDAD

El Parqueadero, Bogotá

Del 15 de noviembre de 2018 al 14 de enero de 2019

Imagen destacada: Vista de la exposición Bordes de la Cotidianidad en El Parqueadero, Bogotá, 2018. Foto cortesía: Divulgación SGCL.