A fines de julio pasado se realizó por primera vez en Santiago de Chile el Congreso Regional Latinoamericano de InSEA (International Society for Education through Art), un organismo creado en 1954 amparado por la UNESCO y con presencia en 74 países. El evento fue gestionado y organizado por la Universidad Alberto Hurtado (UAH) y Educarte y contó con la participación del Consejo Latinoamericano de Educación por el Arte (CLEA) y el patrocinio del Ministerio de Educación y del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Alejandra Orbeta (UAH), Marcela Rojas (Educarte) y Marlen Thiermann (Educarte) conformaron el comité organizador de este congreso de tres días, titulado Cartografías para la educación artística y la multiculturalidad visual, y que contó con 228 inscritos. Los expositores, 15 chilenos y 70 extranjeros provenientes de Austria, Argentina, Brasil, Colombia, España, Estados Unidos, Guatemala, México, Perú, Portugal y República Dominicana, presentaron un total de 104 ponencias en cuatro formatos diferentes: Keynote (40 min. c/u) de los cuatro invitados centrales, en el Centro Cultural La Moneda; Lecture (20 min. c/u); PechaKucha (6 min. c/u), breves presentaciones conocidas también como “20 × 20” por su restricción a 20 diapositivas con una duración de 20 segundos cada una; y Posters, expuestos en el lugar del coffee break con la presencia de sus creadores para propiciar el diálogo con los interesados.

Con esto, la estructura del simposio permitió agilidad en las exposiciones y una atención permanente de los asistentes, que pudieron seleccionar su propio itinerario de presentaciones de acuerdo con sus intereses individuales. Esta estructura permitió también una aproximación a diversos grados de síntesis y profundidad en las presentaciones, lo que dio variedad y dinamismo a este congreso que se programó ex profeso en plenas vacaciones de invierno con objeto de facilitar la participación profesores y docentes del área artística.

En términos generales, el mayor valor del encuentro fue invitar al diálogo reflexivo en torno al arte contemporáneo y la educación como espacios de reconocimiento intercultural en Latinoamérica. Las palabras de la presidenta de InSEA, Teresa Torres de Eça (Portugal), resuenan en este mismo sentido: “Creemos que será desde las tradiciones, raíces e identidades locales que se podrán construir modelos educativos más sustentables”. Así como lo afirma de Eça y también el comité organizador, esta instancia representó una oportunidad relevante para cartografiar/representar gráficamente la escena actual de la educación artística en la región. En otras palabras, fue un espacio que permitió un semillero de cruces y conexiones para dar mayor cultivo, fuerza y potencialidad a este ámbito educativo en América Latina.

Para sintetizar la cartografía trazada en InSEA Chile 2018, sólo podré referirme a las presentaciones que tuve oportunidad de presenciar, por tanto, esta selección constituye sólo una visión de las diversas  experiencias posibles en el congreso.

Marlen Thiermann (Chile), educadora de Artes Visuales de la Universidad Católica con estudios de psicopedagogía, y magíster en Comunicación Social y Educación, es una de las socias fundadoras de Educarte. Thiermann trabajó durante 35 años en colegios, principalmente en el Colegio Alemán, y actualmente se dedica a la formación de profesores desde el área artística en el Instituto Wilhelm Von Humboldt en alianza con la Universidad de Talca. Ha realizado asesorías en educación artística y en políticas públicas para el  MINEDUC y el CNED, buscando “priorizar la creatividad y expresividad por sobre el aspecto de desarrollo técnico”.

Thiermann representó a InSEA en Latinoamérica entre 2011 y 2017 (así como también lo hicieron años atrás Dora Águila y Luis Hernán Errázuriz). En ese contexto, Thiermann trae a la memoria al fundador de InSEA, Sir Herbert Edward Read (1893-1968), filósofo y crítico de arte inglés que expresó: “La felicidad no reside en la posesión del objeto creado, sino en el acto de crearlo”. Tras la publicación del libro Education through art (Educación por el arte) en 1943, Read alcanzó un importante reconocimiento y algunos años más tarde la UNESCO le pidió que formara la organización que hoy conocemos como InSEA, y que en la actualidad tiene alrededor de mil socios participantes.

Ya en nuestra realidad local, Thiermann recuerda que “en 1981, a petición de InSEA, se fundó la Sociedad Chilena para la Educación por el Arte (EDUCARTE), que se conformó como la primera organización del área en Chile”.

Marcela Rojas (Chile) actual presidenta de Educarte, es educadora de Artes Visuales de la Universidad Católica, también licenciada en artes visuales y arte-terapeuta de la Universidad de Chile.

Rojas destaca que “a pesar de que estamos tan aislados geográficamente, pudimos realizar un evento de gran magnitud y calidad” y, al mismo tiempo, manifiesta la importancia que a futuro “se incluyan especialistas en artes visuales en educación básica”.

Alejandra Orbeta (Chile), doctora en Ciencias de la Educación, educadora en Artes Visuales y Licenciada en Estética por la Universidad Católica de Chile, trabajó varios años en colegios, principalmente en el San Ignacio de El Bosque, y fue directora del programa de Pedagogía en Artes en la Universidad Alberto Hurtado por seis años; recientemente dejó el cargo, pero continúa con su labor académica en dicha casa de estudios.

“La UAH tiene una propuesta bien clara, con un programa de pedagogía que ha sido bien pensado y tiende a ser bien equilibrado. Si revisas las mallas curriculares de otras pedagogías aparecen más predominantes los cursos de taller, con poca teoría y didáctica. Ante esto, desde la UAH intentamos equilibrar la teoría e historia del arte, la práctica artística y la pedagogía (teorías pedagógicas, políticas públicas y otros). Nos interesa que los estudiantes tengan una fuerte formación disciplinar para que sean capaces de contextualizar la práctica artística en su formación y desarrollo como profesores”, señala Orbeta.

En relación a la idea de armar este congreso en Latinoamérica, Orbeta cuenta que participó en un congreso de InSEA en Viena, Austria, en 2016. Allí se encontró con Teresa Torres de Eça y le propuso la idea con éxito. Luego, Ana María Risco (su jefa directa de la UAH en esa época) apoyó la moción y comenzaron las gestiones, por lo que contactó a Thiermann y Rojas, de InSEA y Educarte respectivamente. Así, luego de dos años de trabajo, pudieron llevar a cabo lo vivido en julio de 2018.

“A mí lo que más me interesa es que exista discusión acerca de la educación artística y que nos conozcamos. En Latinoamérica, los que estamos involucrados en la educación artística nos conocemos poco. Es importante saber qué estamos haciendo, qué estamos investigando, cuáles son las experiencias. (…) También tengo expectativas en el post congreso porque tenemos pensado hacer una selección de las ponencias presentadas y realizar una publicación para compartir y hacer circular esa información”. Por otra parte, “la Alberto Hurtado tiene la impronta de la vocación pública y la de producir conocimiento” para impactar al medio. En este sentido, “la idea de mirar a Latinoamérica y ver lo que está pasando en términos de educación artística también es una intención por parte de la universidad”.

Actualmente en Chile hay sólo cinco carreras acreditadas de pedagogía en arte (4-5 años de formación), dos de ellas en regiones -la Universidad de Concepción y la UPLA- y tres en Santiago: la Universidad Silva Henríquez, la UMCE y la UAH. Llama la atención que las dos universidades más prestigiosas del país (Universidad de Chile y Universidad Católica) no impartan la carrera de educación artística sino sólo por medio de programas de formación pedagógica (1-2 años de formación). Conocidos también como PFP, estos programas permiten una expedita inserción laboral, lo que da una respuesta eficaz y eficiente a un requerimiento del mercado laboral, pero está lejos de responder a la necesidad primaria de la universidad como institución, pensar, debatir ideas, reflexionar colectivamente y crear conocimientos en el área.

En las presentaciones de los invitados principales al simposio surgieron varios mensajes centrales: Pam Meecham (Inglaterra, University College London) señala que “nadie es tabula rasa”, y de ahí su convicción de que la educación artística permite develar lo que cada uno es en esencia; Steven Willis (EEUU, Missouri State University) destaca que la identidad es el punto de partida para la creatividad; Olga Olaya (Colombia, Universidad Distrital Francisco José de Caldas) postula que la educación artística es una ruta en permanente construcción y de ahí la importancia de su análisis considerando las diversas realidades en cada país de la región.

Mario Urlass (Alemania, Heidelberg University), uno de los keynote speakers, hizo un aporte chispeante, cuestionador, con una renovadora propuesta de la educación artística; tuve la oportunidad de entrevistarlo para conocer sus puntos de vista con mayor profundidad. Urlass es un artista y profesor de primaria y secundaria que se ha dedicado a trabajar en paralelo con niños de escuelas básicas y estudiantes universitarios. Desde los inicios de su formación, decidió estudiar educación artística para formar a futuros profesores de arte en colegios y desarrollar en paralelo su trabajo como artista.

Su presentación en InSEA 2018 fue categórica al referirse a la mala interpretación existente de la educación artística como un ‘ejercicio formal’, reduciendo el rol del arte a una mera función decorativa. Ante esto, él ve la pedagogía como otra creación posible, es decir, “como una aventura”. Para Urlass, “la enseñanza es como un proceso artístico” donde la ‘metodología de proyectos’ es fundamental para comprender los propios intereses de los estudiantes y estimular en ellos la reflexión crítica. El Project Based Learning (PBL), o aprendizaje basado en proyectos, es un sistema de desafíos que problematizan la curiosidad de los estudiantes. Actualmente, en la Universidad de Heidelberg, Urlass enseña cursos de didáctica de las artes, cursos teóricos de arte contemporáneo y cursos de taller, y en todos ellos emplea la metodología de proyectos para transmitir a los estudiantes la importancia de hallar su propia identidad y posición frente al proceso creativo. Por esto, expresa que sus “estudiantes deben aprender cómo enseñar el PBL como profesores”.

Para él, su trabajo en escuelas básicas es una suerte de investigación para observar y analizar en la praxis cómo los niños piensan artísticamente y aprenden a desarrollar la reflexión crítica, la voluntad y una identidad personal. Trabajar con niños, dice, es “como una aventura, una excursión. Yo debo estar abierto a las ideas de los niños y de sus intereses. (…) Éste es un proceso dialógico que tiene que ver con el arte en sí. Cuando creo algo (se produce) un diálogo entre esa imagen y yo mismo. Allí, no pinto sólo lo que yo quiero, la imagen también me dice qué tengo que hacer (…) y debo ver lo que la obra necesita desde sí misma. (Por tanto,) cuando construyo algo no sólo creo un ejercicio artístico, sino también me construyo a mí mismo”, es decir, existe una resonancia tanto en la experiencia creativa como en la experiencia educativa. Desde este punto de vista, la enseñanza para Urlass es una forma de arte y en ese contexto él reitera el mensaje de su compatriota Joseph Beuys (1921-1986): “Cada persona es un artista”.

En relación a otras presentaciones, puedo destacar la de Cleber de Carvalho (Brasil, Universidad de São Paulo) basada en Mapas de Navegación para la formación escénica, donde el concepto de rizoma (acuñado por Deleuze y Guattari) como universos de conocimiento -sin centro ni periferia y con múltiples conexiones posibles- es una manifestación contemporánea que posibilita visualmente la enseñanza multimodal para un aprendizaje significativo e integral entre lo cognitivo y sensorial, esencial para la enseñanza teatral.

Así también, destaco la presentación de Ignacio Szmulewicz (Chile, CEDOC – CNAC Cerrillos), quien mostró el proceso de creación de un Glosario de Arte Contemporáneo digital en que se encuentra su institución. El aporte de este glosario radica en que está planteado desde relatos corales (término proveniente de la música que permite entrecruzar paralelamente diversos puntos de vista posibles) para evitar así el uso de la cronología o estilística como únicos puntos de acceso a la información. Esta propuesta del CEDOC pone en relieve una aplicación práctica a lo planteado por el anterior expositor (C. de Carvalho) y al mismo tiempo nos invita a participar como usuarios de una nueva plataforma pronta a estrenarse.

Concluyendo la revisión de este congreso se pueden extraer varias reflexiones. Entre ellas, que los formatos de presentación diferidos hicieron de este encuentro una experiencia entretenida y docta a la vez, que dan ganas de volver a vivir, por lo que se agradece todo el trabajo y gestión por parte de los organizadores y patrocinadores. Ahora bien, desde una mirada crítica, es interesante notar que hubo bastante más presencia de académicos universitarios y de representantes de instituciones culturales que profesores de colegios, lo que no deja de ser una lástima dado que ellos -en última instancia- son los reales protagonistas del proceso educativo. Aunque el congreso se anunció en octubre de 2017, es decir, con 10 meses de antelación, y tuvo amplia difusión, la participación de docentes de enseñanza básica y media en artes visuales fue discreta, por lo que sería importante ahondar en sus posibles causas (el costo del simposio, la imposibilidad que el SENCE valide los congresos como perfeccionamiento docente, la falta de apoyo de directivos de colegio, poco interés en destinar días de vacaciones a este tipo de actividades, o simplemente desinterés por el tema). A mi entender, esta postulación estaba pensada para escuchar también la voz del profe y su experiencia en aula, por lo que quisiera creer que hubo otras razones que impidieron su participación masiva en esta ocasión. Esperemos que se vuelva a dar una oportunidad como esta. Ahora, si las oportunidades no se toman y aprovechan, éstas simplemente pasan y muchas veces se pierden.

 


Imagen destacada: Uno de los workshops desarrollados durante el Congreso InSEA Chile 2018. Foto: Alejandra Rojas Contreras

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Alejandra Rojas Contreras

Nace en Santiago de Chile, en 1981. Es artista visual por la Universidad Católica de Chile y MA Fine Art Middlesex University Londres, donde estudió con Sonia Boyce y Keith Piper (British Black Arts movement). Su trabajo, vinculado a la investigación cromática, ha sido expuesto tanto en Chile como en el extranjero (www.alejandrarojascontreras.cl). Actualmente trabaja como consultora del Consejo Nacional de Educación en el área de artes visuales, enseña Interacción del Color y es profesora de arte de la Institución Teresiana.