El impacto histórico y aún vigente del legado africano en las culturas de América y el Caribe es el tema central de la muestra Herencia, que se presenta hasta el 5 de septiembre en la Sala de Arte de la Fundación Minera Escondida, en Antofagasta, como parte del ciclo de exposiciones del Festival de Arte Contemporáneo SACO7, un encuentro internacional que desde el 2012 viene activando la escena artística del norte de Chile.

Curada por Margarita Sánchez, quien integra el equipo curatorial de la Bienal de La Habana, la exposición reúne obras del brasileño Ayrson Heráclito y los cubanos Marta María Pérez Bravo, Susana Pilar Delahante, Carlos Martiel y Jeanette Chávez, artistas que han venido trabajando sobre el racismo, la condición poscolonial y aquellas expresiones que conforman las memorias e imaginarios del llamado “Atlántico negro”.

La curaduría toma en cuenta el tema central de esta edición de SACO, Origen y mito, dos palabras que encierran concepciones amplias sobre nacionalidades o pertenencias étnicas, ideológicas, económicas, religiosas y personales. En un contexto de alta movilidad social y con dinámicos flujos migratorios como el de Antofagasta, pensar en el origen y los mitos asociados a las identidades cobra especial pertinencia.

“Considerando el fenómeno migratorio en Antofagasta, me propuse traer a este territorio a artistas que tratan cuestiones derivadas de los procesos coloniales y los desplazamientos que históricamente forman parte de la identidad de los pueblos del Caribe y parte del continente americano”, comenta la curadora. Así, las obras seleccionadas para esta exposición exploran –desde distintas aproximaciones y medios- temas hoy más vigentes que nunca, como la migración forzada, el sincretismo racial y religioso, la xenofobia y las complejas condiciones de la diáspora.

Susana Pilar Delahante y Carlos Martiel -los más jóvenes en la muestra- siguen a la generación de artistas cubanos que, a partir del periodo especial de los años 90 en Cuba, comienzan a abordar la racialidad a través del performance. En tanto, el tratamiento revisionista de la mitología africana ha sido una constante en la obra de Ayrson Heráclito, mientras que Marta María Pérez Bravo y Jeanette Chávez se reconocen en una identidad marcada por la religiosidad afrocubana.

Una de las artistas cubanas más reconocidas a nivel internacional, Marta María Pérez Bravo (La Habana, 1959) es parte del llamado ‘nuevo arte cubano’ que surgió en la isla a partir de los años 80. Aunque vive desde 1995 en Monterrey (México), su conexión con Cuba es permanente. Si bien se identifica como ‘blanca’, en sus obras apela a la auto-representación sincrética como una declaración afirmativa de la herencia africana tanto en su propia identidad como la de la sociedad cubana.

En la sala vemos un par de fotografías en blanco y negro, auto-retratos de la artista donde su rostro se fusiona –mediante la edición digital- con máscaras africanas, para representar así esta hibridación identitaria. Otro trabajo presente en la muestra, Solo no se vive, consiste en una serie de 12 pequeñas placas de acero con imágenes fotográficas grabadas: Elegua -una de las deidades de la religión yoruba-, autorretratos, la muleta de San Lázaro y otros objetos cotidianos que, así como en la santería afro-caribeña, alcanzan para la artista un significado espiritual. “La divinidad se encuentra en todas las cosas. Ella ve la dimensión sobrenatural connotada por lo africano en todos los elementos de la vida cotidiana. Marta María reconoce que hay comunicación con los ancestros, con los espíritus de los fallecidos”, dice Sánchez.

Ayrson Heráclito, Sacudimento, fotografía (registro del performance en la isla de Gorea, Senegal, 2015). Cortesía del artista

Ayrson Heráclito (Bahía, Brasil, 1968) es sacerdote Candomblé, y su presencia en la muestra apunta directamente al “origen” como concepto central de SACO7, esto es, a la colonización misma del continente americano y el Caribe. Su trabajo explora las relaciones políticas, sociales y culturales entre África y Brasil, enfocándose en la historia de la esclavitud y las religiones afrobrasileñas. Brasil tiene la segunda población negra más grande del mundo después de Nigeria y, sin embargo, su representación en el arte contemporáneo es nimia. De ahí que el trabajo de Ayrson Heráclito cobre una singular importancia en los discursos postcoloniales del arte, y en esta exposición en particular.

El artista presenta una serie de registros fotográficos de sus acciones llamadas Sacudimentos, una práctica afrobrasileña de “despojo” o limpieza espiritual que ha realizado en, por ejemplo, la isla de Gorea, en Senegal, tristemente conocida como el puerto de despacho de los esclavos africanos hacia Bahía. En estas imágenes sumamente poéticas, y perturbadoras a la vez, vemos a un trío de sacerdotes vestidos de blanco, ramas en mano, realizando los despojos de este sitio marcado por el sufrimiento. Una liberación simbólica de los males del colonialismo, del sometimiento al africano y la esclavitud.

Susana Pilar Delahante, stills del video El Tanque, 2016, Milán, Italia. Cortesía de la artista

La obra de Susana Pilar Delahante (La Habana, 1984) se acerca a asuntos de género y raza a través de su dimensión más violenta. Dadas sus estadías prolongadas en Alemania y Holanda, donde exhibe regularmente, ha vivido de cerca la discriminación racial, lo que le ha permitido ahondar en sus raíces mixtas. En el video Dibujo Intercontinental, registro de un performance que realizó en una plaza pública de Venecia en 2017, la vemos de pie tratando de arrastrar un bote, símbolo de la llegada en barco de sus ancestros chinos y africanos a Cuba. Con simpleza, pero también con intensidad, el performance nos habla metafóricamente de la travesía del inmigrante, de cómo cargar con nuestra herencia o cómo arrastramos nuestros orígenes y tradiciones a cualquier lugar donde nos encontremos.

En otro video, titulado El Tanque (2015-2016), la artista indaga sobre el deseo de las cubanas de alcanzar la ‘estética blanca’ a toda costa. La acción que vemos en este registro es una de sacrificio y dolor con la finalidad de alcanzar un canon de belleza universal. En un espacio interior, la artista se somete al “peine caliente”, un tratamiento doloroso usado en Cuba para alisar el cabello. Tras varios minutos de alisamiento, se pone de pie y mete la cabeza en un tanque de agua helada para conciliarse con su origen y deconstruir el mito de la belleza blanca.

Carlos Martiel, Basamento, 2016, registro de la acción en CIFO, Miami. Foto: Walter Wlodarczyk

Carlos Martiel (La Habana, 1989) es un artista de ascendencia haitiana y jamaicana que vive entre Nueva York y La Habana, y cuya obra ha estado circulando internacionalmente en espacios abiertos al performance ciertamente transgresor. Sus acciones son especialmente arriesgadas, sometiendo su cuerpo a la autoflagelación, al peso y otros sacrificios de carácter crudo pero sumamente simbólicos.

En la muestra presenta Basamento (2016), el registro de un performance realizado en el espacio CIFO, en Miami, que habla sobre el sometimiento del negro y el peso –estigma, estereotipo- que identitariamente lleva sobre sus hombros. Literalmente, vemos a Martiel actuando como la cuarta pata de una mesa, sobre la que hay platos típicos haitianos elaborados por una inmigrante haitiana indocumentada, y que los invitados al opening se sirven una y otra vez. Similar a la acción de Susana Pilar Delahante en El Tanque, Martiel finalmente rompe el yugo abandonando de golpe la mesa para dejar caer toda la comida al piso.

Su otro video presente en la exposición, Caribes negros, es la documentación de un performance realizado en 2016 en Ciudad de Guatemala que hace referencia a la historia de la población afro-caribeña conocida como Garífuna. Durante décadas, esta comunidad se extendió por Centroamérica en busca de prosperidad y oportunidades de trabajo, para luego encontrarse con que no solo no pudieron integrarse, sino que fueron segregados y hoy día siguen aislados y en la pobreza. La acción de Martiel consiste en ponerse de pie contra una pared, izando una bandera Garífuna, mientras el público va erigiendo frente a él una muralla con sacos llenos de piedras. La pared termina aislando al artista del público. Una vez encerrado, ondea la bandera durante una hora.

Transitando por medios como el performance, la instalación, el video y la fotografía, Jeanette Chávez (La Habana, 1980) toca temas como la discriminación, la opresión, la censura y la subordinación de los individuos bajo conductas reguladas. Tras casarse, se instaló en Alemania, donde fue testigo –el año pasado- de las manifestaciones xenófobas en Leipzig por la llegada de inmigrantes. La artista las registra para, con ese material, realizar en Cuba el performance Miel para lobos blancos (2017).

En esta acción vemos el video de las demostraciones ultraderechistas proyectado en el suelo y, en cada esquina de la proyección, una jícara -artefacto que usaban los africanos para alimentarse- con miel, con la que se realiza una ‘limpieza’ inspirada en esta práctica popular de la religión Yoruba. La artista hace este acto de purificación encarnando a Oshun -diosa del amor en la religión Yoruba-, dejando caer lentamente la miel sobre la imagen proyectada. El video, ralentizado, emite sonidos de gritos durante la protesta que se asemejan a los aullidos de un lobo. Chávez “dulcifica” y “apacigua” estas imágenes. Luego quiebra la jícara para que estos actos de intolerancia no se repitan más.

 


Imagen destacada: Susana Pilar Delahante, Dibujo Intercontinental, 2017. Foto: Marnix Van Den Berg. Cortesía de la artista

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.